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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.: Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado Acta No. 20  

Santa  Fe de Bogotá D.C., dieciséis (16) de  febrero de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

V   I   S   T   O   S    

Decide  la Sala sobre los requisitos formales  de  la  demanda  de  Casación presentada por el defensor del procesado FERNANDO  PEREZ CASTRO.   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

El  Juzgado  5°  Penal del Circuito de Tunja  (Boyacá),  condenó  mediante  sentencia  del  23  de  abril  de  1.996  a  los  procesados  LUIS FERNANDO PEREZ CASTRO y JOSE MANUEL PARRA RINCON a sendas penas  principales   de   30   meses   de   prisión,   como   autores  del  delito  de  concusión.   

Por apelación que interpusiera el defensor de  uno  de  los  procesados,  una Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Tunja (Boyacá), conoció del fallo de primera instancia  para confirmarlo, mediante el suyo del 26 de septiembre de 1996.   

H E C H O S  

Respondiendo  a la prescripción del fármaco  Gliconecroton  que  le  hiciera  el  médico  Francisco Casteblanco Salamanca en  improvisada  fórmula  que le elaboró ambulatoriamente ante consulta suya en un  taller  de  mecánica  automotriz en el que laboraba, Celso Reyes Monroy acudió  el  21  de  marzo  de  1995  a  la  droguería  Coopfamiliar  de  Tunja donde le  inyectaron  la  droga,  luego de lo cual presentó convulsiones y vomito, por lo  que  fue  trasladado  al  hospital  San  Rafael de la ciudad donde falleció ese  mismo día.   

Con  posterioridad,  el  3 de abril del mismo  año,  se  presentaron  en  las  instalaciones de la droguería Coopfamiliar los  funcionarios  públicos  Fernando Pérez y Manuel Parra quienes le ofrecieron al  dependiente  Luis  Alfonso Joya Rodríguez, que había aplicado la inyección al  paciente  que  murió,  la  solución del problema con la Secretaría de Salud a  cambio    de    lo   cual   le   exigieron   la   suma   de   $200.000.oo   como  contraprestación.   

LA       DEMANDA    DE   CASACION   

1.-            En una ordenada presentación, el abogado  defensor  detalla  los sujetos procesales, identifica la sentencia que es objeto  del  recurso  extraordinario, transcribe los hechos tal cual los reconstruyó la  Sala  de  Decisión de la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de    Tunja   (Boyacá),   y   relaciona   las   actuaciones   procesales   más  importantes.   

2.-             En  el  acápite  que  denomina  causal  invocada,  señala  que es la contemplada en el numeral 1°, cuerpo segundo, del  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal, acusando la sentencia de ser  “violatoria  de  la  ley sustancial, indirecta, en cuanto tiene que ver con el  juzgamiento de este hecho”.   

Se  adentra luego en el desarrollo del cargo,  dentro del cual explica su ataque así:   

2.1.-          El  juzgado al apreciar la única prueba  del  hecho,  el  testimonio  de  la  supuesta  víctima  del  delito,  excede la  capacidad  demostrativa  de tal medio probatorio, al tenerlo como prueba no solo  de   la   existencia   del   ilícito,   sino   de  la  responsabilidad  de  los  procesados.   Define  tal  error  como  falso  juicio  de  existencia,  que  consiste  en  “haber  ofrecido  por  demostrado  (sic)  la  existencia  de  la  infracción  imputada  y  la responsabilidad de los acusados, creando una verdad  procesal  inexistente  en  el campo fáctico”; agrega que el juzgador le dio a  la  prueba  un  contenido  de  existencia  que  ella no poseía, lo que tilda de  apreciación  falsa,  pues  ha  debido  hacerse  en  conjunto y de acuerdo a los  principios   de  la  sana  crítica,   de  donde  concluye  que  tal  falsa  apreciación  vulnera de manera indirecta los artículos 246, 247, 254 y 445 del  Código  de  Procedimiento  Penal; 1, 3, 5, 21, 35 y 36 del Código Penal y 28 y  29 de la Constitución Política.   

2.2.-          A  continuación e insistiendo en que la  apreciación  probatoria  fue “falsa, de hecho, falso juicio de existencia”,  explica  que  el juzgador utiliza como prueba única para abrir investigación y  para  condenar  a  los  procesados,  la  queja  formulada  por Luis Alfonso Joya  Rodríguez sobre la supuesta exigencia del dinero.   

Critica  la  sentencia  por  acoger todas las  afirmaciones  de  la  presunta víctima respecto de la forma como ocurrieron los  hechos,  fundando  en  tal  declaración  la  condena  a la pena privativa de la  libertad  que  finalmente se impuso.  Desarrolla esta idea haciendo cita de  los  artículos  246  y  247 del Código de Procedimiento Penal, a partir de los  cuales afirma la condición de Joya Rodríguez de testigo único.   

Finaliza   la   demanda  con  la  siguiente  conclusión que resume todo su alegato de casación:   

“En este orden de ideas y teniendo en cuenta  los  parámetros  del  art. 294 respecto de la apreciación del testimonio y los  consagrados  en  el artículo 254 referente a la apreciación en conjunto de las  pruebas,  la versión de la víctima jamás puede llegar a ofrecer la certeza de  la  existencia  de  un  hecho, de su desarrollo y de todas las circunstancias de  tiempo,  modo  y  lugar en que se sucedieron.  Es obvio que el dicho de una  sola  persona  no puede ser base de una sentencia de condena precisamente porque  carece  de respaldo probatorio.  Actuar como lo hizo el juzgador, es decir,  condenar  a  un  ciudadano con base en el testimonio del supuesto sujeto pasivo,  es  consagrar  una  nueva  norma  procedimental  que  señale  que  basta con la  denuncia para dictar un fallo de carácter condenatorio”.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.-            El  defensor  que  actúa  en  nombre  y  representación  del  procesado  FERNANDO  PEREZ  CASTRO  presenta la demanda de  casación  atrás  reseñada,  dentro  de  la  que  limita el ataque a la causal  primera  cuerpo  segundo  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  acusa  la  sentencia  de ser violatoria de la ley sustancial por vía  indirecta  y  concreta  la  forma  de la violación en lo que él mismo denomina  falso juicio de existencia.   

Se  tiene  entonces  claramente propuesta una  censura  por vía indirecta, en la modalidad de error de hecho, por falso juicio  de existencia.   

2.-            Elegida por el abogado la vía de ataque  en  contra  de  la  sentencia  cuya  casación  pretende,  el  deber  legal  del  recurrente  es  desarrollar  el  cargo, indicando de manera clara y precisa a la  Corte,  cuál  es la prueba objeto del error y cuál su incidencia en el fallo o  de   qué   manera  a  través  de  ese  error  se  termina  violando  la  norma  sustancial.   

3.-            Determinado  que la naturaleza del error  es  indirecto,  el demandante lo especifica como falso juicio de existencia, por  lo  que  de  acuerdo  con  su  carga  legal, le corresponde señalar cuál es la  prueba  objeto de la omisión o de la invención, pues sólo de una de estas dos  maneras  es posible que suceda el error de hecho denominado como falso juicio de  existencia.   

Es   aquí,  precisamente,  donde  aparecen  evidentes  las  falencias  de  la  demanda, porque el casacionista identifica la  prueba  sobre  la  que  supuestamente recae el error de hecho, señalando que el  testimonio  de  Luis  Alfonso  Joya  Rodríguez  fue el medio probatorio al que,  según  sus  propias  palabras,  se  le dio una excesiva capacidad demostrativa,  pues  “el  falso  juicio  de  existencia  se  presenta  al  haber ofrecido por  demostrado  (sic)  la existencia de la infracción imputada y la responsabilidad  de   los   acusados,  creando  una  verdad  procesal  inexistente  en  el  campo  fáctico”.   

Evidente  aparece  entonces que el fundamento  jurídico  del  recurrente  no resulta apto para sostener el cargo a través del  cual  pretende derrumbar la sentencia, ya que el demandante confunde el concepto  del   falso   juicio  de  existencia  y  a  causa  de  tal  confusión,  termina  argumentando  en  un  sentido  que  no  corresponde a la ilación lógica que la  técnica  del  recurso  le  impone  y  que  él mismo limitó al falso juicio de  existencia al definir el error de hecho de manera tan concreta.   

La  confusión  a  que  alude  la  Corte  se  patentiza  en el texto del escrito, cuando el impugnante demuestra que considera  que  el  falso  juicio  de  existencia  se  presenta, no como consecuencia de la  suposición  de  una prueba o de la omisión de otra por parte del juzgador para  sostener  sobre  una  de  las  dos,  la  supuesta  o la omitida, el fallo que se  pretende  hacer  casar,  sino  por  la  supuesta  invención de la conclusión a  partir  de  la  prueba  que, de otra parte, reconoce existente (el testimonio de  Joya) y con el contenido material que el cargo niega.   

No plantea entonces el censor que el juzgador  haya  supuesto  una  prueba, sino que propone como tema de casación por la vía  indirecta  en la modalidad de error de hecho por falso juicio de existencia, que  el  Funcionario  Judicial  se inventó una conclusión a partir de un testimonio  que  no tiene, en su sentir, la aptitud probatoria para demostrar lo que el Juez  probó con el.   

Diametralmente  opuesta  aparece  entonces la  sustentación  del  cargo  con la naturaleza de la censura misma, pues lo que en  verdad  está  planteando  el censor es una disparidad con la valoración que el  Juez  le  dio  al testimonio de Joya Rodríguez al estimar que el Funcionario le  otorgó un mayor valor del que tenía.    

Llega incluso al extremo de reclamar al final  del  escrito,  por  no  haberse  valorado la prueba de una manera tarifada, pues  agrega  que  “el  dicho de una sola persona no puede ser base de una sentencia  de  condena  precisamente  porque  carece  de  respaldo probatorio”, argumento  evidentemente  errado  e incompatible con la forma del ataque pues no solo está  exigiendo,  como  supuesto de la credibilidad de un testigo, un requisito que en  parte  alguna  contempla la legislación nacional, sino que pasa por alto que la  forma  de  ataque  por  él elegida fue la del falso juicio de existencia, en la  que  para  nada  importa  la  valoración  de  la  prueba  sino la suposición o  invención de ella.   

4.-            Si lo que el recurrente pretendía poner  en  tela  de juicio era la apreciación probatoria hecha por el Juez respecto de  un  medio  de prueba en concreto, debió primero identificar el sistema legal en  el que pretendía hacer el ataque.   

Por ejemplo, si se trata de uno tarifado, como  excepcionalmente   ocurre  en  la  especialidad  regional  de  la  jurisdicción  ordinaria,  donde  existe  una  tarifa legal negativa que define el inciso final  del  artículo  247  del Código de Procedimiento Penal señalando que “en los  procesos  de  que  conocen  los  Jueces Regionales no se podrá dictar sentencia  condenatoria  que  tenga  como  único  fundamento,  uno o varios testimonios de  personas  cuya  identidad  se hubiere reservado”, el ataque debió hacerlo por  la  vía  del  error  de  derecho,  obviamente  con  los  requisitos formales de  indicación y sustentación.   

Ahora  bien,  si  se  trata  de un sistema de  persuasión  racional  y sana crítica, como lo es el nacional con la excepción  atrás  anotada, y se pretendía controvertir la conclusión probatoria a la que  el  Juez llegó, el censor estaba en la obligación de demostrar que el juzgador  se  apartó  de  alguno de los postulados de esa forma de valoración que están  contenidos  en  los  principios  de  la  lógica, la experiencia y la ciencia, a  partir  de  los  cuales  el  juez  infiere  la  conclusión  que explicita en la  decisión   judicial   “razonadamente  como  mérito  que  le  asigna  a  cada  prueba”.   

Para  proponer  y  sustentar un cargo de esta  manera  debe  entonces hacerlo a través de la vía del error de hecho, pero sin  la  incoherencia  anotada,  pues  “las inferencias surgidas de lo que no puede  ser,  por  oponerse  a  la  experiencia,  a  la lógica o a la ciencia de manera  ostensible  y grosera, son formas veladas de tergiversación o de suposición de  los  hechos  y  no  infracciones  a  norma  positiva probatoria alguna, pues que  ninguna  ley,  sino  la realidad de la vida social, señala cuáles deben ser en  cada  tiempo  y  en cada tema, aquellas. Por eso el error concebido a través de  esta   vía,   es  de  hecho  y  no  de  derecho”1.   

Suficientes las anteriores razones para que  la  Sala  declare que la demanda presentada a nombre del procesado LUIS FERNANDO  PEREZ  CASTRO,  no  reúne los requisitos formales del artículo 225 del Código  de  Procedimiento  Penal  y  por  tanto se dispondrá su rechazo y se declarará  desierto el recurso.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO.-              RECHAZAR    In   límine   la   demanda  de  Casación  presentada  por el defensor del  procesado LUIS FERNANDO PEREZ CASTRO.   

SEGUNDO.-            Declarar  desierto el recurso de  Casación  concedido  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito  Judicial de Tunja (Boyacá) al defensor del procesado.   

TERCERO.-   Contra la presente decisión  no  cabe  recurso  alguno  (artículos  197  y  226 del Código de Procedimiento  Penal).    

CUARTO.-              Disponer  la  devolución  del  proceso al Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                   RICARDO CALVETE  RANGEL                        

JORGE         E.        CORDOBA  POVEDA                     CARLOS                                 A.                                 GALVEZ  ARGOTE                       

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                        CARLOS                                  E.                                 MEJIA  ESCOBAR                         

DIDIMO             PAEZ  VELANDIA                                NILSON PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

1.-  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal; Casación, Radicación No.  8653;  sentencia  del  13 de febrero de 1995. Magistrado Ponente: Carlos Eduardo  Mejía Escobar.     

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