12311 (30-09-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    DEMANDA   DE   CASACION/  FALSO  JUICIO  DE  CONVICCION/  FALSO JUICIO DE LEGALIDAD/ FALSO JUICIO DE EXISTENCIA/ IN DUBIO PRO  REO   

Desconoce  el  recurrente  que sobre un mismo  elemento  de  prueba  y dentro del mismo cargo no es posible plantear errores de  derecho  y  de  hecho,  en cuanto a lo primero tiene dicho la jurisprudencia que  esta  clase  de error comprende dos hipótesis; una, cuando se le niega al medio  probatorio  el  valor  que  la  ley  le asigna o cuando se le concede uno que la  norma  no  le  otorga (falso juicio de convicción). La otra, cuando el juzgador  asume  la  prueba  como  fundamento  de  sus  juicios,  a  pesar  de que ha sido  practicada  o  incorporada  al  proceso,  con  vulneración  de  las  normas que  condicionan su validez (falso juicio de legalidad).   

Según  reiterada doctrina de la Corte, a los  errores  de hecho corresponde  las siguientes manifestaciones: a) cuando el  juzgador  ignora  una  prueba que obra materialmente en el proceso, o supone una  que  no  existe (falso juicio de existencia); b) cuando distorsiona el contenido  fáctico  de  la  prueba  haciéndole  decir lo que objetivamente no dice (falso  juicio  de  identidad);  y,  c)  cuando  al  apreciar  el  mérito  de la prueba  desconoce  de  manera  manifiesta  las  reglas  de la sana crítica  (Sent.  feb.13/95,  M.P.  Dr.  Carlos  Mejía  Escobar, y marzo 14/96, M,P. Dr. Fernando  Arboleda Ripoll).   

Si  se  trata  de  error de derecho por falso  juicio  de  legalidad,  se  está  afirmando  que  la equivocación del juzgador  consistió  en  valorar  un  medio de prueba practicado o incorporado al proceso  ilegalmente;  y  si de un  error de derecho por falso juicio de convicción  se  está  aceptando  que la prueba existe y es jurídicamente válida, pero que  se  vulneraron las normas que tarifan su fuerza persuasiva. Si se acude al error  de  hecho  se está aceptando la legalidad y validez  de la aducción de la  prueba,  pudiéndose  alegar  exclusivamente  falso  juicio  de  existencia y de  identidad.   

Si bien el estatuto procesal penal permite al  impugnante  en  casación  la formulación de cargos excluyentes en el cuerpo de  una  misma  demanda,  exige  que  lo  haga separadamente y de manera subsidiaria  (art.  225.4).  Si  este requisito no se cumple, el libelo deberá desestimarse,  en  razón a que en virtud del principio de limitación que gobierna el recurso,  a  la  Corte  no le es dable corregir estas deficiencias ni escoger uno de entre  dos o más cargos contradictorios.   

Ahora,  cuando de un error de hecho por falso  juicio  de  identidad  se  trata,  es  deber  del censor acreditar que uno es el  contenido  material  del  medio  probatorio  deformado,  y otro muy diferente el  valor   que  el  juzgador  le  otorga,  al  extremo  de hacerle decir a esa  probanza  algo distinto de lo que en realidad, dice por lo cual el sentido de la  decisión  se  altera. Nada de esto propone el actor, limitando su inconformidad  a  enunciados  genéricos  sobre   las  pruebas  tenidas  en  cuenta por el  fallador,  medios  que según él, no conducen a demostrar la responsabilidad de  su representado.   

Frente al reconocimiento del in dubio pro reo  que  el  libelista  formula  en  la última parte de su escrito de manera que no  guarda  relación  con  el  cargo que anunció, ha de considerarse que si lo que  pretendía  demostrar  era  la  duda,  ha  debido  observar  que a esta forma de  violación  directa  del  artículo  247  del  C.  de P. P.,  sólo resulta  posible  acudir,  cuando habiendo sido reconocida por el fallador, al momento de  resolver  la  niega  condenando  al  procesado,  incurriendo  en una aplicación  indebida  de  la  ley.  Cuando  la  situación  es  contraria,  esto  es, que el  sentenciador  no  reconoce la existencia de la duda, porque considera que existe  prueba  suficiente  para  concluir  con  certeza  la  responsabilidad  penal del  acusado,  debe  entonces  acudir  al  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de  casación  (violación  indirecta),   para  que  por  medio  de un adecuado  cuestionamiento  de  las  pruebas,  a  través  de los diversos sentidos de esta  clase  de  violación  de  la  ley sustancial -errores de hecho o de derecho por  falsos  juicios  de  existencia  por  omisión  o suposición, falsos juicios de  identidad  o  falsos juicios de legalidad- demuestre que de no haberse incurrido  en tales yerros, la decisión hubiese sido diferente.   

PROCESO No. 12311  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                   

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                  Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES   

                                                                  Aprobado Acta No.  116      

Santafé  de Bogotá, D.C.,  septiembre  treinta      (30)      de      mil      novecientos      noventa     y     siete  (1997).                                                                 

V I S T O S    

Decide  la  Corte  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación presentada por el   defensor del procesado OIDE  CARVAJAL  ANDRADE  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de   Neiva, que al revocar la dictada por el Juzgado 4° Penal del Circuito  de  la misma ciudad, condenó al acusado a la pena de 3 años de prisión, multa  de  $1.500,  suspensión  en  el  ejercicio  de la actividad de conductor por el  término  de  un  año,  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  y  la indemnización de los perjuicios causados,  como autor del  delito  de  homicidio  culposo, en concurso. Le otorgó la condena de ejecución  condicional.    

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

En  el kilómetro 93 de la vía que conduce  de   Campoalegre   a   Neiva,   sitio   denominado  vereda  “La  Sardinata”,  aproximadamente  a  las  12 y 30 de la noche del sábado 30 de abril de 1994, se  produjo  la colisión entre el bus de placas VXY-989 conducido por OIDE CARVAJAL  ANDRADE  y el automóvil Chevrolet Monza de placas JL-2704, perdiendo la vida el  conductor  de  éste  JAVIER  NAVARRO  CASTAÑEDA,  y  sus acompañantes RICARDO  GARRIDO  GACHAYA  y  ROSMARY  VEGA.  DE  GARRIDO. Resultaron con algunas heridas  REYNALDO  ALBERTO  VALDERRAMA  CUELLAR y NANCY GUTIERREZ GUTIERREZ pasajeros del  automóvil y del bus, respectivamente.   

Al  proceso  inicialmente  fue  vinculado  HUMBERTO  CARVAJAL  ANDRADE,  pero  cuando  demostró  que éste  no era el  conductor  del  bus   sino  su  hermano  OIDE  CARVAJAL  ANDRADE,   la  Fiscalía  4ª Especializada de Neiva lo escuchó en indagatoria, dictando en su  contra   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  con  derecho  a  excarcelación  por  el  delito de homicidio culposo en concurso, resolución de  fecha  22  de  septiembre  de  1994  que al ser recurrida por el apoderado de la  parte  civil  fue confirmada por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior  de  Neiva,  modificándola  al adicionar la causal de agravación prevista en el  numeral  2°  del  artículo  330  del  Código  Penal;  también dispuso que se  compulsaran  copias  para  investigar penalmente a HUMBERTO CARVAJAL ANDRADE y a  los  declarantes  EFRAIN  ESPINOSA  GARCIA  y HERMENCIA TRUJILLO HERRERA por los  delitos  en  que  pudieron  incurrir  (fs.  3 a 19 cdno. segunda instancia de la  Fiscalía).   

Clausurada  la  investigación,  mediante  proveído  de  fecha  19 de diciembre de 1994, la Fiscalía 4ª Especializada de  Neiva  dictó  resolución  de acusación contra OIDE CARVAJAL ANDRADE  por  los  delitos  de  homicidio  culposo  agravado,  en  concurso,  y  precluyó  la  investigación respecto del indagado HUMBERTO CARVAJAL ANDRADE.   

La  etapa  del  juicio  estuvo  a cargo del  Juzgado  4°  Penal  del Circuito de Neiva, despacho judicial que mediante fallo  de  27 de febrero de 1996 absolvió  al acusado de los cargos materia de la  resolución  de  acusación  (fs.  302  a  329).  Recurrida  la sentencia por el  apoderado  de  la  parte  civil  y  por  el Procurador Judicial 137, el Tribunal  Superior  de  Neiva,  Sala  Penal,  en  providencia  de 30 de abril siguiente la  revocó  para en su lugar adoptar las determinaciones a que inicialmente se hizo  alusión (fs. 20 a 35 cdno. Tribunal).   

LA DEMANDA  

Después  de especificar la sentencia contra  la  cual  va  dirigido  el  recurso  extraordinario,  mencionar  a  los  sujetos  procesales  y  sintetizar  desde  su  perspectiva  los  hechos  y  la actuación  procesal,  el impugnante demanda con fundamento en la “causal de casación …  señalada  en  el  numeral  primero  …  del artículo 220 del C. de P. P., por  falsa  interpretación  de  la  prueba  en  la  segunda instancia.” A renglón  seguido  dice que “La sentencia acusada es violatoria por vía indirecta de la  ley  sustancial,  en  virtud  de  ostensible  y  manifiesto error de hecho en el  análisis    de    la    prueba    aportada   al   proceso”   (f.   59   cdno.  Tribunal).   

Anota que la decisión recurrida “parte de  la  aseveración  enfática  de  la  existencia  de  la  responsabilidad  de  mi  representado  en  el delito de homicidio”, raciocinio que “solamente tuvo en  cuenta  …  la  prueba  …,  en  lo  desfavorable  al  condenado Oide Carvajal  Andrade”,  pues  en  primer  lugar,  dice  el  demandante que  “la  prueba   pericial   rendida   por   el   C.   T.   I.  …  nunca  demuestra  la  responsabilidad”  del procesado, y como segundo aspecto el a quo  le dió  credibilidad  parcial a la declaración rendida por Nancy Gutiérrez Gutiérrez,  en  tanto  si bien élla afirmó que el bus conducido por su asistido transitaba  a  velocidad  excesiva,  igual se predica del conductor del automóvil Chevrolet  Monza.   

Acto  seguido  manifiesta  que  difiere  del  “criterio  jurídico  del  …  fallador de segunda instancia”, toda vez que  “las  pruebas  deben apreciarse y valorarse en conjunto” y esta labor no fue  cumplida  en el fallo recurrido. Anota con relación a los medios de persuasión  tenidos  en  cuenta por el Tribunal para sustentar el fallo “que no le dió el  valor  probatorio  merecido”,  para  concluir indicando que incurrió en   “ERROR  DE  HECHO  POR  FALSO  JUICIO  DE  IDENTIDAD  EFECTUADO  EN  LA PRUEBA  TESTIMONIAL Y TECNICA REFERIDAS”.   

En el capítulo que denominó CONCLUSIONES Y  PETICIONES,  dice  el  recurrente  que  “un análisis detallado de las pruebas  traídas  al  proceso  en  que  se  fundamentó la sentencia impiden llegar a la  conclusión  de  que  Oide  Carvajal es responsable del delito imputado”, pero  que  “llegando a aceptar que existen hechos contradictorios estaríamos frente  al  fenómeno jurídico del indubio pro reo”, afirmación que lo lleva a pedir  que  se  case  el  fallo  para que en su lugar se dicte el que ha de absolver al  implicado (fs. 63 y 64 cdno. ib.).   

OTROS SUJETOS PROCESALES  

1°  El Procurador  137  Judicial  Penal  ante  el  Tribunal  Superior  de Neiva pide a la Corte que  desestime las pretensiones de la demanda.   

Para  sustentar  lo  anterior, dice  el  Ministerio  Público  ante  el  Tribunal  que la demanda ofrece serias fallas de  técnica,  en  la  medida que para sustentar el cargo de violación indirecta de  la  ley  sustancial,  en  lo  que  el  recurrente  denominó  error de hecho por  “falso  juicio de identidad”, confunde la falta de apreciación de la prueba  con “No darle el valor probatorio merecido” a un mismo medio.   

Luego de algunos comentarios sobre el sentido  del  error  de  hecho  y de derecho en materia probatoria, sostiene que el fallo  recurrido  “se fundamentó en una completa y adecuada valoración del material  probatorio  existente”,  realidad  probatoria que llevó al Tribunal a deducir  certeza  sobre  la  responsabilidad del acusado,  que puede resumirse   de esta manera:   

         “…,  la  investigación  presenta:  1. El informe del accidente  levantado  por  agentes  de  la Jefatura de la Policía Vial del Departamento en  donde  por  demás  hay  que  manifestar que su contexto estuvo inspirado por la  versión  de  Humberto  Carvajal  quien en el momento de su elaboración se hizo  pasar  como  conductor del bus mixto, suplantando en esta forma a Oidé Carvajal  Andrade.  En  el  plano se indica el punto del impacto del bus mixto, pero éste  se  refiere al sitio donde hizo colisión  el monza, pero no al lugar donde  efectivamente  se  interceptaron los dos vehículos ocurriendo el accidente, …  2.  La  diligencia  de  inspección  judicial practicada por el señor Fiscal 15  Seccional  …,  en  donde se estableció entre otras cosas el sitio del impacto  dentro  de  la  demarcación  de  la  doble  línea  central de la vía sobre la  calzada que le correspondía al automóvil, …”   

         “…3.  La prueba testimonial, representada por las declaraciones  de  Nancy y Marina Gutiérrez de las cuales extraemos: El exceso de velocidad en  que  hacía  tránsito  Oidé  Carvajal Andrade, y la imprudencia al conducir un  automotor  en  una  profesión de alto riesgo, acariciando a una mujer que iba a  su  lado  y  desatendiendo las súplicas que le hacía Nancy Gutiérrez para que  se  ocupara  de  la  conducción y mermara velocidad” (fs. 85 y 86 cdno. ib.).   

Frente  al  in  dubio pro reo alegado por el  recurrente,  sostiene  el Procurador Judicial que “no fue motivo de discusión  en  la  sentencia  de  segunda  instancia”,  además,  porque “la prueba que  existe  en  el  plenario,  al  tenor  del  artículo  247   del  Código de  Procedimiento   Penal,   es   apta   para   proferir   sentencia   de  carácter  condenatorio” (f.  87 cdno. ib.).   

2° El apoderado de la parte civil se opone  a  la  demanda,  indicando  para  éllo,  que  “el  impugnante  parte  de  una  valoración  subjetiva de la prueba desconociendo su objetividad, cayendo en una  mezcla  amorfa  de  las  causales  y  fundamentos  del  recurso, equivocando sus  elementos de valoración y apreciación” (f. 91 cdno. ib.).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Surge  evidente que la demanda de casación  presentada  por  el  defensor del procesado OIDE CARVAJAL ANDRADE, no reúne los  requisitos  formales  de  claridad  y  precisión que exige el artículo 225 del  Código de Procedimiento Penal. En efecto:   

Como   quedó   dicho   en   el   aparte  correspondiente,  no  obstante  que  el  censor enmarca la demanda dentro de los  parámetros  de  la  violación  indirecta  de la ley sustancial por error en la  apreciación  de  la  prueba, en particular frente a la declaración rendida por  Nancy  Gutiérrez  Gutiérrez  y  el  dictamen emitido por el Cuerpo Técnico de  Investigación   de   la   Fiscalía  General  de  la  Nación,   su  labor  demostrativa  la  hizo consistir en aspectos distintos a la hipótesis escogida,  violando  de  esta  manera  el principio lógico-jurídico de no contradicción.   

Inicialmente plantea un error de derecho por  falso  juicio  de convicción sobre las citadas pruebas, para a renglón seguido  acusar   que   estos  mismos    medios  fueron  distorsionados  en  su  expresión  fáctica  y, finalmente, sostener sobre las mismas probanzas, que el  sentenciador  “no  le dió el valor probatorio merecido”, planteamientos que  además  de  contrariar  la lógica constituyen una indebida mezcla de motivos y  falsos juicios.   

Desconoce  el recurrente que sobre un mismo  elemento  de  prueba  y dentro del mismo cargo no es posible plantear errores de  derecho  y  de  hecho,  en cuanto a lo primero tiene dicho la jurisprudencia que  esta  clase  de error comprende dos hipótesis; una, cuando se le niega al medio  probatorio  el  valor  que  la  ley  le asigna o cuando se le concede uno que la  norma  no  le  otorga (falso juicio de convicción). La otra, cuando el juzgador  asume  la  prueba  como  fundamento  de  sus  juicios,  a  pesar  de que ha sido  practicada  o  incorporada  al  proceso,  con  vulneración  de  las  normas que  condicionan su validez (falso juicio de legalidad).   

Según reiterada doctrina de la Corte, a los  errores  de hecho corresponde  las siguientes manifestaciones: a) cuando el  juzgador  ignora  una  prueba que obra materialmente en el proceso, o supone una  que  no  existe (falso juicio de existencia); b) cuando distorsiona el contenido  fáctico  de  la  prueba  haciéndole  decir lo que objetivamente no dice (falso  juicio  de  identidad);  y,  c)  cuando  al  apreciar  el  mérito  de la prueba  desconoce  de  manera  manifiesta  las  reglas  de la sana crítica  (Sent.  feb.13/95,  M.P.  Dr.  Carlos  Mejía  Escobar, y marzo 14/96, M,P. Dr. Fernando  Arboleda Ripoll).   

Si  se  trata de error de derecho por falso  juicio  de  legalidad,  se  está  afirmando  que  la equivocación del juzgador  consistió  en  valorar  un  medio de prueba practicado o incorporado al proceso  ilegalmente;  y  si de un  error de derecho por falso juicio de convicción  se  está  aceptando  que la prueba existe y es jurídicamente válida, pero que  se  vulneraron las normas que tarifan su fuerza persuasiva. Si se acude al error  de  hecho  se está aceptando la legalidad y validez  de la aducción de la  prueba,  pudiéndose  alegar  exclusivamente  falso  juicio  de  existencia y de  identidad.   

Sin  acatar  los citados lineamientos y con  ausencia  de  lógica,   ha  pretendido  el recurrente frente a unos mismos  elementos  de  prueba,  sostener  que  el  sentenciador  no  le otorgó el valor  probatorio  que,  en  su  personal  criterio,  tiene previsto la ley, y al mismo  tiempo  que  tergiversó  el  sentido  de la prueba, mezcla indebida que pone de  manifiesto  su desconocimiento de la técnica que rige el recurso extraordinario  de casación.   

Oportuno  recordar  que si bien el estatuto  procesal  penal  permite  al  impugnante  en casación la formulación de cargos  excluyentes  en  el cuerpo de una misma demanda, exige que lo haga separadamente  y  de manera subsidiaria (art. 225.4). Si este requisito no se cumple, el libelo  deberá  desestimarse,  en  razón  a que en virtud del principio de limitación  que  gobierna  el recurso, a la Corte no le es dable corregir estas deficiencias  ni escoger uno de entre dos o más cargos contradictorios.   

Ahora, cuando de un error de hecho por falso  juicio  de  identidad  se  trata,  es  deber  del censor acreditar que uno es el  contenido  material  del  medio  probatorio  deformado,  y otro muy diferente el  valor   que  el  juzgador  le  otorga,  al  extremo  de hacerle decir a esa  probanza  algo distinto de lo que en realidad, dice por lo cual el sentido de la  decisión  se  altera. Nada de esto propone el actor, limitando su inconformidad  a  enunciados  genéricos  sobre   las  pruebas  tenidas  en  cuenta por el  fallador,  medios  que según él, no conducen a demostrar la responsabilidad de  su representado.   

Frente  al reconocimiento del in dubio pro  reo  que el libelista formula en la última parte de su escrito de manera que no  guarda  relación  con  el  cargo que anunció, ha de considerarse que si lo que  pretendía  demostrar  era  la  duda,  ha  debido  observar  que a esta forma de  violación  directa  del  artículo  247  del  C.  de P. P.,  sólo resulta  posible  acudir,  cuando habiendo sido reconocida por el fallador, al momento de  resolver  la  niega  condenando  al  procesado,  incurriendo  en una aplicación  indebida  de  la  ley.  Cuando  la  situación  es  contraria,  esto  es, que el  sentenciador  no  reconoce la existencia de la duda, porque considera que existe  prueba  suficiente  para  concluir  con  certeza  la  responsabilidad  penal del  acusado,  debe  entonces  acudir  al  cuerpo  segundo  de  la  causal primera de  casación  (violación  indirecta),   para  que  por  medio  de un adecuado  cuestionamiento  de  las  pruebas,  a  través  de los diversos sentidos de esta  clase de violación de la ley sustancial -errores de hecho o de   

derecho  por  falsos juicios de existencia  por  omisión  o  suposición,  falsos  juicios de identidad o falsos juicios de  legalidad-  demuestre  que de no haberse incurrido en tales yerros, la decisión  hubiese sido diferente.   

En  obedecimiento  a  lo  previsto  por el  artículo  226  del  Código  de  Procedimiento Penal, la Corte debe rechazar la  demanda,  por  los  requisitos  formales  que  incumple,  y declarar desierto el  recurso  interpuesto.  Contra esta determinación, que adquiere ejecutoria en la  misma  fecha  de  su  suscripción  (art.  197  ib.),  no  cabe  recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

RECHAZAR    IN   LIMINE   la  demanda  de casación presentada por el defensor del procesado  OIDE   CARVAJAL   ANDRADE  y,  en  consecuencia,  declara  DESIERTO  el  recurso  interpuesto.   

Este proveído cobra ejecutoria al momento  de  su suscripción, razón por la cual contra él no cabe recurso alguno (arts.  197 y 226 C. de P. P.).   

Devuélvase  el  expediente al Tribunal de  origen. Cópiese, comuníquese y cúmplase.   

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO      E.     ARBOLEDA  RIPOLL              RICARDO   CALVETE   RANGEL                                                 

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA                     JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                                          DIDIMO      PAEZ  VELANDIA          

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                                                                        JUAN    MANUEL  TORRES     FRESNEDA                     

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

   

    

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