12089 (04-03-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    PECULADO/  PRESCRIPCION/  COMUNICABILIDAD  DE  CIRCUNSTANCIAS   

Es  claro que el delito de peculado puede ser  cometido,  como  ocurre en el presente caso, tanto por servidores públicos como  por  particulares,  estando  todos  ellos  sometidos  al  régimen  prescriptivo  general  que  consagra  el  artículo 82 del Código Penal, ya que la preceptiva  apunta   a   todas  aquellas  conductas  imputadas  a  los  empleados  oficiales  (servidores  públicos),  “en  ejercicio  de  sus  funciones o de su cargo o con  ocasión  de  ellos”,  es  decir de responsabilidad, sin que en manera alguna se  refiera  exclusivamente  a conductas comunes como equivocadamente lo entiende el  libelista.   

Es  más,  las  circunstancias personales del  autor  que  agravan  la  punibilidad  y las materiales del hecho se comunican al  partícipe que las hubiere conocido.   

PROCESO                                    : 12089   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                   

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                  Dr. DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                                  Aprobado                          Acta                          No.  21.              

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  cuatro (4) de  marzo        de        mil        novecientos        noventa       y       siete  (1997).                                                                  

El  defensor  del  procesado  JOSE  FERNANDO  ARBOLEDA  SALAZAR,  quien  se halla detenido en la Cárcel del Circuito Judicial  de  Zipaquirá (Cundinamarca), solicita la inmediata libertad de su representado  en  razón  a que la acción penal se halla prescrita, si se tiene en cuenta que  el  auto  de  proceder  (hoy resolución de acusación), cobró firmeza el 27 de  junio de 1987.   

Dice  el  memorialista que los argumentos de  orden  jurídico  ahora expuestos, son diferentes a los consignados en petición  de  la  defensora  de  otro  procesado,  por  lo  que  deben  ser  tenidos  como  originales,  reclamando  un  pronunciamiento  que  conduzca a la liberación del  señor Arboleda Salazar.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE :   

1°  Dan  cuenta  los autos que “Durante los  meses  de mayo a diciembre de mil novecientos setenta y siete, varias entidades,  entre  las que  se encuentran Cody, Industrias Metalibec, Cementos Boyacá,  Energía  de  Bogotá,  Películas  Mexicanas,  Cartón  de  Colombia,  Lister y  Colombiana  de  Distribuciones  de  Combustibles,  giraron cheques destinados al  pago  de  impuestos de diversa índole, los cuales fueron consignados con endoso  falso,  por medio de Héctor Augusto Alvarez y Luis Antonio Vergel, empleados de  la  Administración  de  Impuestos Nacionales , y HENRY MOSQUERA SALAS, servidor  de  la  Contraloría  General de la República, en la cuenta personal del señor  José  Fernando  Arboleda,  con  el  consentimiento  del  Gerente  del  Banco de  Colombia  sucursal  Edificio  Lara,  Señor  Rodrígo Poveda, el Inspector de la  Caja  Aquilino  Acero Reyes y de la Cajera Principal Ligia Rivera Farfán,   lo  cual  trajo  como  resultado  la  apropiación  ilegal de dineros del erario  público  en  cuantía superior a quinientos mil pesos” (fl. 117 y 118 -Cuaderno  No. 1 de la Corte).   

2° Mediante providencia de fecha 15 de marzo  de  1995, esta Corporación negó al procesado JOSE FERNANDO ARBOLEDA SALAZAR la  libertad  inmediata e incondicional que reclamaba, pues en este caso concreto la  acción  penal  con  relación al delito de peculado por apropiación por el que  se le convocó a juicio criminal, no había prescrito.   

En  aquella  oportunidad la Sala puntualizó  que  “Según  el  inciso  2°  del  artículo  105  del Código Penal de 1936 la  acción  prescribirá ‘En un tiempo igual al máximo de la sanción fijada en la  respectiva  disposición  penal,  para las infracciones que tengan señalada una  pena   privativa   de   la   libertad   mayor   de   cinco   años  y  menor  de  veinte’.”   

“Así   mismo,  el  artículo  107  ibidem  establecía  que  la  prescripción  de  la acción penal se interrumpía por el  auto  de  proceder,  la que ‘principiaría a correr de nuevo desde el día de la  interrupción;  pero  en  este  caso  el  término de la prescripción no podrá  excederse más allá del señalado en el artículo 105’.”   

“El  artículo 3° del Decreto 1858 de 1951,  establecía   como   pena   privativa  de  la  libertad  para  el  peculado  por  apropiación  mayor  de  tres mil pesos ( $ 3.000.oo), la de cuatro (4) a quince  (15)  años  de  presidio  y  en  el  actual  Código  Penal en su artículo 133  (modificado  por  el  artículo 2° de la Ley 43 de 1982), la sanción por dicha  conducta  cuando  el  valor  de  lo  apropiado  pase  de  quinientos  mil  pesos  ($500.000.oo) es la de cuatro (4) a quince (15) años de prisión.”   

“Si  de conformidad con lo preceptuado en el  inciso  2°  del  artículo 84 de la actual codificación penal ‘Interrumpida la  prescripción,  principiará  a  correr de nuevo por tiempo igual a la mitad del  señalado  en  el  artículo  80’,  es  claro  que en el presente caso al quedar  ejecutoriado   el   auto   de   proceder  (hoy  resolución  de  acusación)  el  24  de  junio de 1987, debe  ser  analizado  el  instituto  de  acuerdo  con  las disposiciones vigentes, por  resultar más favorable al procesado.”   

“….Entonces,   ARBOLEDA   SALAZAR,   los  empleados  de  la  Administración  de  Impuestos Nacionales y el servidor de la  Contraloría  General  de  la República, aún vinculados a este proceso, están  sometidos  al  régimen  prescriptivo  que consagra el artículo 82 del Estatuto  Penal,  esto  es,  que el término de prescripción señalado en el artículo 80  se   aumentará   en   una   tercera   parte,  sin  exceder  del  máximo  allí  fijado”.   

“Como  ya quedó ampliamente establecido, la  infracción  que  se imputa a los procesados aún vinculados a este informativo,  tiene  señalada en su máximo una pena de quince (15) años de prisión, la que  aumentada  en  una  tercera parte, daría veinte (20) años sin que tal guarismo  exceda  al  máximo previsto en el artículo 80 del Código Penal. Y como quiera  que  debe  reducirse  a  la  mitad  por  mandato del inciso 2° del artículo 84  ibidem,  el  término  prescriptivo será de diez (10)  años,  que  se  cumpliría  tan solo el 24   de   junio  de  1997.”  (fl.  44  a  46).   

3°  Es  precisamente  con  relación  a  la  aplicación  del  artículo  82 del Código Penal, que el libelista entiende que  sin  entrar  en  consideraciones  sobre si la pena a imponer en el caso concreto  debe  ser  la  estipulada  en  el inciso 1° del artículo 133 del C.P. o la del  inciso  2° del mismo, a la presente fecha estaría más que vencido el término  de  prescripción, que lo es de siete años y medio (7 1/2 años), “toda vez que  en  este  asunto  tal circusntancia extintiva de la acción penal no puede estar  gobernada por los parámetros del artículo 82 del C. P.”   

Estima desacertada la interpretación que del  artículo  82  del  Código Penal se hace en el sentido de que el aumento de una  tercera  parte  del  término prescriptivo opera para los delitos propios de los  empleados   oficiales   (hoy   servidores   públicos)   como   sujetos  activos  cualificados,  pues  tal  circunstancia  está referida para los delitos comunes  atribuídos  a  los  empleados  oficiales  en ejercicio de sus funciones o de su  cargo,  o con ocasión de ellas, “como sería el caso de las lesiones personales  que  cause  un  servidor público a un ciudadano que le reclame por la demora en  un  trámite;  o  también  el  hurto  que  cometa  un juez en el inmueble donde  practica un allanamiento”.   

Y agrega: “De acuerdo con un análisis de la  norma  en  cuestión,  lleva a la conclusión de que el legislador se refirió a  un  aumento  de  la tercera parte del máximo de la pena fijada entratándose de  delitos  comunes  cometidos  por  Servidores  Públicos  y  no se refierte a los  delitos  propios  del  servidor  público como tal, es decir, como sujeto activo  cualificado.”   

Apoya  su  criterio en que el “Legislador al  tipificar  las  conductas  propias  del  servidor público, como las que atentan  contra  la  Administración Pública, al fijar la sanción en el correspondiente  tipo,  en  todos  los  casos  ha  tenido  en  cuenta  fijarla con una intensidad  suficiente  que  sancione  adecuadamente al sujeto activo como servidor público  que  es  por  la  vulneración  a  los  intereses  del  Estado  que  implica  su  conducta.”   

“No parece lógico pensar que a más de haber  procedido  el legislador a fijar una pena adecuadamente alta para cada delito de  servidor   público,   haya  querido  también  aumentar  más  el  término  de  prescripción,    ya    que    el    término    sancionatorio    arrastra    al  prescriptivo.”   

Concluye  que la redacción misma  del  artículo  80  incita  a  la  tesis  por  él expuesta, de que ese aumento de la  tercera  parte  para  el  término  prescriptivo se refiere es a la comisión de  delitos  comunes  por  parte  de  los  servidores  públicos en ejercicio de sus  funciones  o  con  ocasión de ellos, pues de no ser así, el Legislador hubiese  dicho  que “El término de prescripción fijado en el artículo 80 se aumentará  en  una  tercera  parte  en  los  casos  de  delitos  cometidos  por  servidores  públicos”.   

4° Interesante y desde luego respetable la  tesis  novedosa  que  la  defensa  presenta para reclamar la prescripción de la  acción  en  favor  de  su representado y, como consecuencia de ello la libertad  inmediata.   Empero,  olvida que las preceptivas constitucionales y legales  deben  ser  interpretadas y aplicadas armónicamente, luego no necesariamente el  legislador  debe  en  cada  tipo  penal  establecer,  además  de  las sanciones  correspondientes, un término de prescripción de la acción penal.   

Es claro que el delito de peculado puede ser  cometido,  como  ocurre en el presente caso, tanto por servidores públicos como  por  particulares,  estando  todos  ellos  sometidos  al  régimen  prescriptivo  general  que  consagra  el  artículo 82 del Código Penal, ya que la preceptiva  apunta   a   todas  aquellas  conductas  imputadas  a  los  empleados  oficiales  (servidores  públicos),  “en  ejercicio  de  sus  funciones o de su cargo o con  ocasión  de  ellos”,  es  decir de responsabilidad, sin que en manera alguna se  refiera  exclusivamente  a conductas comunes como equivocadamente lo entiende el  libelista.   

Es  más, las circunstancias personales del  autor  que  agravan  la  punibilidad  y las materiales del hecho se comunican al  partícipe  que  las  hubiere conocido y esa la razón para que Arboleda Salazar  como  particular  hubiese sido convocado a juicio por el punible de peculado por  apropiación,   situación   que   en  manera  alguna  impide  que  el  término  prescriptivo  previsto  para  las  conductas imputadas a servidores públicos le  sea igualmente aplicado.    

Siendo   así   que  en  pronunciamientos  anteriores  de  esta  Sala  y  del  Tribunal  Superior  de Bogotá se determinó  claramente  que  la  acción penal en este caso concreto, solamente prescribe el  24   de   junio   del   corriente  año,  debe  negarse  la  libertad  del procesado y ordenar que sin más  dilación,  vuelvan  las  diligencias a la Procuraduría Delegada para que emita  concepto  respecto  de  la  demanda  de casación presentada por la defensora de  Henry Mosquera Salas.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E  :   

1°          DECLARAR  que  la  acción penal en este  caso  no ha prescrito. Como consecuencia de ello NIEGA al procesado FERNANDO  ARBOLEDA  SALAZAR, la libertad  incondicional reclamada por su defensor.   

2°   Vuelvan   las   diligencias  a  la  Procuraduría  Delegada  para  que  emita concepto en el término previsto en el  artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase.  

CARLOS       AUGUSTO      GALVEZ  ARGOTE                    RICARDO               CALVETE  RANGEL       

                                                                                   NO FIRMO       

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE  A. GOMEZ GALLEGO   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                                                           DIDIMO          PAEZ  VELANDIA          

NILSON           PINILLA  PINILLA                                                                            JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                     

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

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