11953 (20-03-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    DEMANDA   DE   CASACION/   PRINCIPIO   DE  LIMITACION   

La  sentencia de segunda instancia pone fin a  la  fase  ordinaria  del proceso, razón por la cual desde ese punto de vista se  puede  decir  que  el  fallo tiene carácter definitivo y que está amparado por  una doble presunción de acierto y legalidad.   

No  obstante  lo  anterior, la decisión solo  cobra  ejecutoria  quince  (15)  días  después  de  la  última notificación,  término  dentro  del  cual es posible impugnarla mediante la interposición del  recurso  extraordinario  de  casación,  propuesto por quien considera que se le  debe   reparar   el   agravio   inferido   por   un  error  in  iudicando  o  in  procedendo.   

Esto  determina que la sustentación no puede  ser  un escrito de estilo libre en donde el actor se limité a repetir todas las  inquietudes  propuestas  en  las  instancias, o donde simplemente se invite a la  Corte  a  un  nuevo  análisis  probatorio  con  la  esperanza  de lograr que el  resultado  sea favorable al acusado, sin demostrar, (o por lo menos intentarlo),  en  forma  clara y precisa la existencia de algún error trascendente demandable  en casación.   

Consecuente con esto el recurso es taxativo y  limitado.   Lo  primero  porque  solo  es  posible  demandar  por  las  causales  expresamente  previstas  en  la ley, y lo segundo porque al juez de casación no  le  es  permitido  aceptar causales distintas a las legales, ni puede considerar  ninguna  diferente  a  las alegadas por el recurrente. (No obstante podrá casar  la  sentencia  de  oficio si advierte algún motivo de nulidad o que ella atente  en  forma  ostensible  contra  garantías  fundamentales),  Así  las  cosas, el  libelista  debe  señalar la causal que aduce para pedir que se case el fallo, y  además  exponer  en  forma clara y precisa los fundamentos de ella, citando las  normas  que  estima infringidas, so pena de que su demanda no pueda ser resuelta  de fondo.   

PROCESO                                    : 11953   

                                    CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA   

                                          SALA    DE   CASACION  PENAL   

                                Magistrado Ponente:   

                                      Dr:    RICARDO    CALVETE  RANGEL   

                                Aprobado Acta No. 20   

                                  Santa Fé de Bogotá D.C., marzo  veinte de mil novecientos noventa y siete.   

                                VISTOS:   

                                  Resuelve la Sala sobre la   admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado  FRANKLIN  COLON JIMENEZ, contra la sentencia del Tribunal Superior de  Cartagena,  confirmatorio  del  fallo proferido por el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de dicha ciudad, mediante el cual lo condenó a la pena de veinticinco  años de prisión por el delito de homicidio.   

                                HECHOS:   

                                  Fueron resumidos por el Tribunal  así:   

“Nos  informan  las  piezas  procesales  que  siendo  aproximadamente  las  cinco  (5:00) de la tarde del 30 de Julio de 1.994  cuando  en  el  corregimiento la boquilla, específicamente en las inmediaciones  del  estadero  bailable  conocido  como  Sansibar,  se  hallaban departiendo las  jóvenes   CARMEN  ZAMBRANO  MALDONADO,  SILVIA  GUERRERO  LOPEZ,  NUBIA  ORTEGA  MALDONADO  y  el  muchacho  MARLON  ANTONIO  GOMEZ WUATS, se presentó un primer  altercado  entre  la  ORTEGA  MALDONADO y un individuo al parecer oriundo de esa  localidad  por  rechazar ésta la pretensión del desear bailar con la misma, lo  cual  ocasionó  una  reacción  violenta  contra  aquella sin que la situación  llegara  a mayores por la oportuna intervención de la policía; posteriormente,  como  consecuencia  de  la embriaguez que la citada NUBIA ORTEGA presentaba y el  hecho  de  sentirse agredida, nació en ella el ánimo pendenciero que la llevó  a  vociferar  que  no  se  marchaba  del  lugar hasta tanto no ultimara a algún  sujeto  de  ese  lugar,  lo  que  ocasionó la intervención de BERNARDINA COLON  JIMENEZ  (a)  “La Vená”, con quien se trenzó a golpes, siendo ese el fatídico  momento  en  que  el  hermano  de  esta otra, el acusado FRANKLIN COLON JIMENEZ,  armado  de  una  navaja,  le  produce  una  herida mortal que de manera casi que  inmediata le ocasionó la muerte”.   

                                  LA  DEMANDA:   

                                 Con  fundamento  en  la  causal  primera,  inciso  segundo, manifiesta que el fallo es violatoria de una norma de  derecho sustancial por error de hecho.   

                                 A manera de sustentación aduce  que  la decisión viola de modo indirecto los artículos 323 del C.P., y 247 del  Código  de Procedimiento Penal, por cuanto se valoró incorrectamente la prueba  “llevando  esa  incorreccción  a  violar  indirectamente el derecho sustancial,  interpretación  errónea en el material probatorio recaudado en el plenario, es  decir  se  tergiversó  o  distorsionó  lo que aparece como acervo probatorio”.   

                                 A  continuación reitera que el  Tribunal  Superior  de Cartagena acoge las consideraciones del Juzgado, quien le  da  toda  creedibilidad  a  los  testimonios  amañados y falaces vertidos en el  proceso  por  los  familiares  de  la  víctima,  quienes  el  único objeto que  perseguían  era  buscar  un  responsable  de  la  muerte que se investiga, y el  sindicado  era  la  única  persona que conocían como supuesto integrante de la  banda  los  chapeticos,  pues no otra explicación tiene el hecho de que las dos  versiones rendidas ante la Fiscalía sean totalmente distintas.   

                                Los  hechos  desde  un  primer  momento  fueron  tergiversados, ya que se dice que el procesado sacó a bailar a  la  víctima  y  eso  no  fue así. También se desconoce que se presentaron dos  problemas  y  la  prueba que se tomó como definitiva fue la testimonial lo cual  es muy delicado de apreciar.   

                               En  el  caso  en  estudio  los  testigos  de  cargo entraron en contradicción y lograron confundir a los Jueces  de  instancia.  Se  toma como cierto el dicho de personas que desde un principio  no  denunciaron  al implicado siendo que lo conocían perfectamente por vivir en  esa  ciudad, como lo explica el hermano de la occisa VICTOR CARABALLO MALDONADO.   

                                Al  ser  cuestionado  por  la  persona  que  les  informó sobre el autor de la muerte de su consanguínea: “En  el  mismo pueblo de la boquilla, ya que él no es del pueblo, el es de Cartagena  y  vivía en el barrio Loma Fresca, pero como la mamá vive con un señor que es  de  la  boquilla  todos  se han ido para allá pero ahora se han integrado a una  banda  que  es  la pandilla esa”, lo cual responde al interrogante formulado por  el  Tribunal  en  la  providencia recurrida al decir que ” Sólo en la medida en  que  por  medio  de  prueba  determinante  se  logre  precisar que esas personas  resultaban  conocidas  entre  sí,  podrían  tener  algún  tipo de cabida esos  argumentos,  por  qué entonces habría de peguntarse porque desde esos primeros  instantes,  si  la participación de dichos individuos había sido tan clara, no  los  vincularon  en  calidad  de  autores  en  dichos resultados, lo cual no fue  precisamente  lo  sucedido  en el caso que nos mantiene ocupados la ocasión, en  donde    una    prueba   de   tal   poder   de   convicción   brilla   por   su  ausencia”.   

                               Esa prueba si se encontraba en  los  diligenciamientos,  el  acriminado era conocido con anterioridad, vecino de  la  occisa,  sabían  que  había estado por el sitio de los hechos y presumían  que  hacía parte de la banda los Chapeticos, y como ésta pandilla resultó ser  la  responsable del homicidio, de la cual era a la única persona que conocían,  resultó acusado de un ilícito que no cometió.   

                               Por  este desconocimiento y la  defectuosa  instrucción  los  Magistrado  le  dieron  plena  credibilidad a los  testigos  de  cargo  y  se  tergiversó  la  declaración  de  la Inspectora del  Corregimiento,  persona  que  hace  un  recuento  preciso  de  lo  sucedido.Esta  versión  es  analizada  pero se rechazó, no obstante que hace un recuento casi  fotográfico  de  lo  sucedido,  y  el  mismo LUIS ALCAZAR, a quien el procesado  sindica del hecho, reconoce que iba perseguido por la víctima.   

                               A manera de síntesis anota que  a  la  prueba se le dio valor sin estudiarla en su conjunto, no se escudrinó el  por  qué  de  las  contradicciones, por qué la diferencia entre una versión y  otra,  por  qué  no se denunció desde un principio a su defendido, por qué se  le  da  poco  valor  a la declaración de ELSA ROSA CARDONA que es la única que  hace  un  croquis  que  aparece  en  el  expediente.                                  

                               Finalmente, en el acápite que  denomina  “VIOLACION  INDIRECTA  DE LA LEY” sostiene que la violación indirecta  ha  recaído sobre el artículo 247 del C. de P.P., por apreciación errónea de  las  pruebas, infringiendo las normas que regulan las reglas de la sana crítica  y  por  consiguiente  en  abierto  enfrentamiento  con  el  artículo  254 de la  Códificación  procedimental.  “En  este  caso es patente la antimonia entre la  verdad  procesal y los fundamentos del fallo, se ha configurado pues un error de  hecho  por  interpretación  errónea  de  la  prueba,  al  tomar  como  ciertos  testimonios espurios para dictar sentencia condenatoria”.   

                               La petición es que se case el  fallo y se dicte la sentencia de reemplazo que corresponda.   

                                   CONSIDERACIONES   DE   LA  SALA:   

                               1o.  La  sentencia  de segunda  instancia  pone  fin  a  la fase ordinaria del proceso, razón por la cual desde  ese  punto de vista se puede decir que el fallo tiene carácter definitivo y que  está amparado por una doble presunción de acierto y legalidad.   

                               No  obstante  lo  anterior, la  decisión  solo  cobra  ejecutoria  quince  (15)  días  después  de la última  notificación,  término  dentro  del  cual  es  posible  impugnarla mediante la  interposición  del  recurso  extraordinario  de  casación, propuesto por quien  considera  que  se le debe reparar el agravio inferido por un error in iudicando  o in procedendo.   

                                 Esto   determina   que   la  sustentación  no  puede  ser  un  escrito  de estilo libre en donde el actor se  limité  a  repetir  todas  las inquietudes propuestas en las intancias, o donde  simplemente  se  invite  a  la  Corte  a  un  nuevo  análisis probatorio con la  esperanza  de  lograr  que el resultado sea favorable al acusado, sin demostrar,  (o  por  lo  menos intentarlo), en forma clara y precisa la existencia de algún  error trascendente demandable en casación.   

                               Consecuente con esto el recurso  es  taxativo  y  limitado.  Lo  primero  porque solo es posible demandar por las  causales  expresamente  previstas  en  la  ley,  y  lo segundo porque al juez de  casación  no le es permitido aceptar causales distintas a las legales, ni puede  considerar  ninguna  diferente  a  las  alegadas por el recurrente. (No obstante  podrá  casar  la sentencia de oficio si advierte algún motivo de nulidad o que  ella  atente  en  forma  ostensible  contra  garantías fundamentales), Así las  cosas,  el libelista debe señalar la causal que aduce para pedir que se case el  fallo,  y  además  exponer  en  forma  clara y precisa los fundamentos de ella,  citando  las  normas  que estima infringidas, so pena de que su demanda no pueda  ser resuelta de fondo.   

                               2o.  En  el  caso que ocupa la  atención  de  la  Sala,  el  defensor  invoca la causal primera cuerpo segundo,  porque  a su juicio la sentencia es violatoria de los artículos 323 del Código  penal, y 247 del estatuto procesal, por error de hecho.   

                               Si bien en la formulación del  cargo  no  precisa  a  cuál  de  las modalidades del error de hecho se refiere,  (falso  juicio de existencia o de identidad), ni tampoco si la infracción de la  ley   sustancial   es   por   falta   de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación    errónea,   esta   omisión   puede   ser   suplida   en   la  fundamentación,   de   manera   que   hasta   este  punto  del  libelo  no  hay  problema.   

                               Sin  embargo,  ocurre  que  el  desarrollo  del  ataque formulado se queda en reiteradas aseveraciones de que el  Tribunal  no  ha  debido reconocerle credibilidad a las pruebas que sirvieron de  sustento  a la condena, y sí en cambio, ha debido hacerlo con la versión de la  señora  ELDA ROSA CARMONA. Las razones que enuncia para desestimar la prueba de  cargo  van  desde  la  sospecha  que  a  su  juicio generan los testigos por ser  parientes  de  la  occisa,  hasta  la  existencia  de  contradicciones  entre la  versión  inicial  y la rendida después, pasando por el hecho de que le resulta  extraño  que  desde  el principio no se hubiera sindicado a su defendido siendo  conocido en el lugar.   

                              Como se advierte fácilmente, lo  presentado  por  el  defensor es un típico alegato de instancia, en donde no se  procura  demostrar  un  error  que  vicie de ilegalidad el fallo impugnado, sino  exponer  una serie de reflexiones que tienden a que la Corte acepte que es mejor  el  criterio  del  recurrente  que el del sentenciador, aspiración vana en esta  etapa extraordinaria del proceso.   

                              Las afirmaciones consistentes en  que  los hechos fueron tergiversados y que se infringieron las reglas de la sana  crítica  en  la  apreciación de las pruebas, no solo carecen de demostración,  sino  que  junto  a  los anteriores reparos constituye una acumulación indebida  que  hace  más  confuso  el  escrito,  y  que  debía  haberlos  presentado  en  capítulos separados.   

                               Lo  anotado es suficiente para  concluir  que  la  demanda  no  reúne  los  requisitos formales, por lo cual se  rechazará in límine.   

                               En  mérito de lo expuesto, la  Corte Suprema de justicia -Sala de Casación Penal-   

                             RESUELVE:   

                              RECHAZAR la demanda de casación  presentada   por  el  defensor  del  procesado  FRANKLIN  COLON  JIMENEZ,  y  en  consecuencia declarar desierto el recurso.   

                               En virtud de lo dispuesto en el  artículo  197  del  Código de procedimiento Penal, contra este auto no procede  ningún recurso.   

                                 Cópiese,   comuníquese  y  cúmplase.   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE           FERNANDO  E. ARBOLEDA RIPOLL   

RICARDO   CALVETE   RANGEL                             JORGE    E.    CORDOBA  POVEDA   

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO            CARLOS  EDUARDO MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                               NILSON     PINILLA  PINILLA   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA           PATRICIA  SALAZAR CUELLAR   

                                                                                       Secretaria   

     

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