11875 (07-11-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    DEMANDA DE CASACION/ NULIDAD  

PROCESO                                    : 11875   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    Dr.  JORGE E. CORDOBA  POVEDA   

                                                    Aprobado acta No.158   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  siete  (7) de  noviembre mil novecientos noventa y seis (1996).   

          V I S T O S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal   de   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  LUIS    SEGUNDO    FERNANDEZ    MENDOZA.   

          A N T E C E D E N T E S   

1.-  Los  hechos los sintetizó el Tribunal,  así:   

          “Ocurrieron  el 27 de agosto de 1.994 en Fonseca, La Guajira, plaza  principal,  estando en las festividades del denominado “Festival del retorno”, a  eso  de  la primera hora de la madrugada, cuando a raíz de impacto de proyectil  de  arma  de  fuego  resultó  herido  y  posteriormente muerto el señor CAMILO  FRANCISCO  ARIAS  MARTINEZ  quien  departía  en  una mesa ubicada en uno de los  quioscos  habilitados para la venta de bebidas refrescantes y/o alcohólicas. Se  sindicó  del  hecho de disparar el arma y producir la herida y causar la muerte  aludida, al señor LUIS SEGUNDO FERNANDEZ MENDOZA”.   

2.- El Juzgado Promiscuo del Circuito de San  Juan  del  Cesar  (La Guajira), mediante sentencia del ocho (8) de agosto de mil  novecientos  noventa  y  cinco  (1995),  condenó  al citado procesado a la pena  principal  de  31  años  de  prisión  y  a  las  accesorias de ley, como autor  responsable de los delitos de homicidio y porte ilegal de armas.   

Al   conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto,  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Riohacha disminuyó  la  pena  principal  a  27  años  y  6  meses  de prisión y a 10 años la pena  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas; en todo lo demás  le impartió confirmación.   

          LA DEMANDA DE CASACION   

Con base en las causales primera y tercera de  casación  el  defensor  del procesado formula dos cargos contra la sentencia de  segunda instancia, así:   

En  el  primer reproche acusa al fallador de  haber  vulnerado indirectamente la ley sustancial por errores en la apreciación  de las pruebas.   

Con  relación  al delito de porte ilegal de  armas,  dice,  existen  serias  dudas  acerca  de  si  el  arma incautada fue la  utilizada  en la ejecución del delito, pues del informe de la policía y de los  dictámenes  periciales  surgen,  en  su  criterio,  varias  incongruencias  que  conducen inevitablemente a la duda.   

En  cuanto  a  la prueba de responsabilidad,  sostiene  que no existe certeza que sustente la sentencia condenatoria, conforme  lo estipula el artículo 247 del Código de Procedimiento Penal.   

Luego de criticar el grado de estimación que  el  Tribunal dio a varios testimonios y a la indagatoria del sindicado, concluye  el casacionista afirmando que:   

         “Considero  que  en  la  apreciación  de  la  prueba  el  Tribunal  Superior  de  Riohacha,  así como el Juzgado Promiscuo del Circuito de San Juan  del  Cesar,  incurrieron  en  error  al  dictar sentencia condenatoria sin haber  certeza  sobre la materialidad de los hechos punibles de porte ilegal de arma de  fuego  y  correspondiente  homicidio,  en contra de los principios generales que  gobiernan la sana crítica…”.   

En  la  segunda censura acusa al fallador de  haber  dictado  sentencia  en  un  juicio  viciado  de nulidad, vicio que, en su  opinión,  surgió  en  el  momento en que el funcionario judicial que tenía el  proceso  para  adelantar algunas diligencias por las cuales se le comisionó, no  aceptó  el  nuevo poder mediante el cual el procesado le otorgaba facultades de  sustitución,  desistimiento,  etc.,  “las  cuales  no me había conferido en la  diligencia de indagatoria.   

Teniendo en cuenta que en el lapso en el que  no  se  le  quiso  reconocer la nueva personería se recibieron tres importantes  testimonios,  ello  constituye, en su opinión, violación al derecho de defensa  y  al  debido  proceso,  derechos  fundamentales consagrados en la Constitución  Política.   

Concluye,  entonces,  solicitando a la Corte  casar    la   sentencia   recurrida   dictando   el   fallo   que   en   derecho  corresponda.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  demanda de casación presentada a nombre  del  procesado  Luis  Segundo  Fernández  Mendoza  no  reúne los requisitos de  claridad  y  precisión  en  que  se  apoya para solicitar la infirmación de la  sentencia.   

En  efecto,  ni  siquiera  acierta  en  la  presentación  del cargo, pues se limita a denunciar una violación indirecta de  la  ley  sustancial  por  error en la apreciación de la prueba, sin expresar si  tal  yerro  provino de error de derecho o de hecho y si lo fue por suposición o  preterición  de  la prueba o por tergiversar su contenido fáctico. Así mismo,  no  dice  si la infracción de la ley sustancial lo fue por exclusión evidente,  por aplicación indebida o por interpretación errónea.   

En  lo  que  atañe  al presunto error en la  apreciación  de  la  prueba,  no  lo  demuestra, sino que con relación al arma  decomisada  se  limita  a enumerar,  las que según su personal perspectiva  constituyen  dudas  sobre  la  misma, en cuanto que estima que las hay en lo que  respecta   a   si   con  la  incautada  se  cometió  el  homicidio,  sobre  las  características de la misma, sobre dónde fue encontrada, etc..   

Pero en ninguna parte dice en qué consistió  el error del juzgador, ni cuál su incidencia en el fallo.   

En  lo  atinente  a  la  responsabilidad del  acusado,  y  aunque  también  denuncia  error  en la apreciación de la prueba,  tampoco  lo  demuestra,  sino  que se limita a reprochar al juzgador por haberle  dado  credibilidad  a  los agentes de policía que lo incriminan y no habérsela  otorgado  a  la versión del procesado y de las personas que dicen que no fue el  autor del homicidio.   

Desconoce   el   censor   que   la  simple  discrepancia  de  criterios  entre  el  casacionista y el juzgador, en cuanto al  grado  de  convicción  de  los medios de prueba, no constituye error de ninguna  naturaleza,  a menos que se vulneren las reglas de la sicología, la experiencia  o  la  racionalidad. Además, porque el criterio del sentenciador prevalece pues  el fallo se presume no sólo legal sino acertado.   

Lo  que plantea el impugnante es un error de  derecho  por  falso  juicio  de  convicción,  que  en tratándose de pruebas no  sometidas   a   la   tarifa   legal,   ninguna   cabida   tiene   en  esta  sede  extraordinaria.   

Finalmente, se recuerda al recurrente que no  existe  norma alguna que obligue al juez a creerle a unos testigos y no a otros,  sino  que  su  justiprecio  se  somete  a  los  principios  de la sana critica o  persuasión racional.   

El cargo de nulidad presentado tampoco escapa  a los yerros técnicos.   

En  efecto, la Corte, en providencia del 24  de  enero  del año en curso, con ponencia de quien hoy funge como tal, reiteró  las  exigencias  técnicas  que  la  ley  impone para la admisión de la demanda  sustentada  bajo  los  postulados  de  la  causal  tercera  de casación. En esa  oportunidad se dijo:   

        “Una  vez  más  debe  reiterar  la Corte que la causal tercera de  casación  no  es de libre postulación, pues, dada la naturaleza y especialidad  del  recurso  extraordinario,  no  escapa  a  las  exigencias  técnicas  que la  gobiernan.  Por  tanto,  cuando  se trata de esta causal, no sólo el recurrente  está  en la obligación de señalar la clase de nulidad invocada, sino que debe  precisar,  con  logicidad  y orden, los fundamentos y la trascendencia del yerro  in procedendo alegado.   

        “Conforme  a  estas  ineludibles  premisas, debe tenerse en cuenta  que  si  la  nulidad invocada atañe a la violación del debido proceso, como se  enuncia  en  este  caso,  se  impone  establecer la demostrada existencia de una  irregularidad  sustancial que altere la estructura del proceso; por ejemplo, que  se  haya omitido la correspondiente apertura de instrucción, la no vinculación  del procesado, la ausencia de la etapa probatoria del juicio, etc..   

        “Y   si  de  violación  del  derecho  de  defensa  se  trata,  el  recurrente  tiene  el  deber de precisar tanto la actuación procesal que estima  lesiva  como  la  respectiva  norma  transgredida, para posteriormente demostrar  cómo    esa    violación    incidió   adversamente   sobre   las   garantías  constitucionales y legales del procesado”.   

Estos postulados no fueron tenidos en cuenta  en  la elaboración del cargo, toda vez que lejos de desarrollarlos, se queda en  simples enunciados.   

Por  otra  parte, el demandante confunde el  concepto  de  debido  proceso  con  el  del  derecho  a la defensa, ya que en el  desarrollo  de la censura los trata de igual manera y no distingue el ámbito de  la presunta irregularidad demandada.   

Además,   limitándose   a  exponer  una  irregularidad  sustancial  que,  en  su  criterio, atenta contra los mencionados  derechos  fundamentales, no desarrolla y mucho menos demuestra la incidencia del  yerro in procedendo que denuncia.   

Tanto  es  así  que  la  precaria  labor  demostrativa   la  centró  el  actor  en  sostener  que  en  el  lapso  en  que  presuntamente  se  le  impidió  ejercer  el derecho a la defensa, se recibieron  tres  “importantes” testimonios, pero en modo alguno se preocupó por enseñarle  a  la  Corte  cómo  en  verdad  su  intervención en dichas diligencias hubiese  variado  el contenido de las mismas al punto de incidir en el desquiciamiento de  la sentencia.   

Frente a los anotados yerros de la demanda y  dado  que a la Corte no le es permitido, en virtud del principio de limitación,  entrar  a  suplir  sus  inconsistencias,  se  impone su rechazo, de acuerdo a lo  dispuesto en el artículo 226 del código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACION  PENAL,   

        R E S U E L V E   

RECHAZAR   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de LUIS SEGUNDO FERNANDEZ  MENDOZA.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el recurso extraordinario de  casación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                        RICARDO CALVETE RANGEL   

                                                                                                                  NO   FIRMO                  

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                                 JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR                                                       

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                                     NILSON PINILLA PINILLA   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                              PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                Secretaria   

     

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