11664 (29-05-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    PARTE  CIVIL/  ADMINISTRACION  DE  JUSTICIA   

Con la expedición de la Ley Estatutaria de la  Administración   de   Justicia,   la   interpretación  que  hiciera  la  Corte  Constitucional  de  los  artículo  149 del Decreto 01 de 1984 y 4o. del Decreto  2652  de  1991  no  tiene  vigencia,  por cuanto dicho ordenamiento posterior al  fallo  de control de constitucionalidad citado, derogó ambos preceptos en forma  implícita,   pues   al  crear  la  figura  de  la  Dirección  Nacional  de  la  Administración  de  Justicia y señalarle dentro de sus competencias autónomas  la  de “Representar a la Nación -Rama Judicial- en los procesos judiciales”  (artículo  99-8), sin distinción o condicionamiento alguno, ciertamente zanjó  el  problema  de  la  duplicidad en dicha representación, planteado en el fallo  comentado.   

No  siempre  la persona jurídica de derecho  público  que  representa  a la nación debe ineludiblemente constituírse parte  civil  en  el  proceso  penal,  pues  son  dos  las  condiciones  que emanan del  precepto.  La  primera, que la investigación penal verse sobre conducta punible  de  las  descritas en el Libro Segundo, Título III del Código Penal, es decir,  “Delitos  contra  la  Administración  Pública”  y,  la  segunda,  que  sea  perjudicada con la infracción.   

Corresponde  en  cada caso concreto, a quien  pretenda  constituírse  en  parte civil, en primer término precisar el daño o  perjuicio  y  seguidamente,  presentar  una aproximada apreciación del monto de  los  mismos  causados  con  la  infracción  (numeral  5o.  del artículo 46 del  Código  de  Procedimiento  Penal), es decir, por un daño real, no hipotético,  aun  cuando  no pueda ser valorable pecuniariamente, ya que el Juez en ejercicio  de  la facultad que le otorgan los artículos 106 y 107 del Código Penal, puede  determinarlos  prudencialmente en gramos oro, teniendo en cuenta la modalidad de  la  infracción, las condiciones de la persona ofendida (ocupación habitual, la  supresión  o merma de su capacidad productiva gastos ocasionados por razón del  hecho   punible),   la   naturaleza   o   consecuencias   del  agravio  sufrido,  etc..   

En  tratándose  de  una  persona de derecho  público  se debe igualmente presentar los fundamentos jurídicos en que se basa  su  pretensión,  esto es, su interés para ser admitida como parte civil , como  directa  perjudicada  con la infracción, pues solo así estará obligada por la  norma    que    se    invoca    (artículo    36    de    la    Ley    190    de  1995).                           

Proceso No. 11664  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Magistrado Ponente:   

                                                                  Dr.                           DIDIMO                           PAEZ  VELANDIA            

                                                                    Aprobada Acta No. 81.   

Santafé de Bogotá D.C., veintinueve (29) de  mayo de mil novecientos nocenta y seis (1996).   

          V I S T O S :   

Por  apelación  legalmente  interpuesta  y  concedida,  conoce  la Corte la providencia de fecha 15 de febrero del corriente  año,  por  medio de la cual la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Santafé  de Bogotá, resolvió “RECHAZAR por ilegitimidad en la personería del  demandante,  la  solicitud  de  constitución  de  Parte Civil presentada por el  abogado   FABIO   JOSE   LIEVANO  LIEVANO,  en  representación  de  la  doctora  TULIA  ADELAIDA  RUIZ RUIZ,  Directora  Nacional  de Administración Judicial”, dentro de este asunto seguido  contra  el  doctor NESTOR OLINTO QUINTERO ALVAREZ, Ex-Juez 25 Civil del Circuito  de   Santafé   de   Bogotá,   procesado  por  el  delito  de  Prevaricato  por  acción.   

          HECHOS     Y     ACTUACION    PROCESAL  :   

Dan cuenta los autos que el ciudadano WILLIAM  RODRIGUEZ  ABADIA,  promovió  acción de tutela contra el Instituto Nacional de  Radio  y  Televisión “INRAVISION”, la que hizo luego extensiva al Ministerio de  Defensa,  de  Justicia  y  del Derecho, la Policía Nacional “o contra cualquier  entidad  del  gobierno  que  haya  ordenado  la  publicación  de  los avisos de  televisión  y  de  los  panfletos  en  mención”,  para  la  protección de sus  derechos  fundamentales  y  los  de  su  familia,  orientada  a  obtener  de  la  judicatura  la  orden  de  suspensión definitiva de la transmisión del anuncio  por  el  cual  el  Gobierno  Nacional  ofrecía  recompensa a quien suministrara  información   para   facilitar   la   captura  de  su  padre  MIGUEL  RODRIGUEZ  OREJUELA.   

Fallada  la acción en primera instancia por  el  Juez  25  Civil del Circuito de esta ciudad mediante sentencia de fecha 5 de  julio  de  1995  y en forma favorable a las pretensiones del actor, la Unidad de  Fiscalías  Delegadas  ante  los  Tribunales Superiores de Santafé de Bogotá y  Cundinamarca,  por  auto del 12 de los citados mes y año, inició oficiosamente  averiguación preliminar contra el doctor NESTOR QUINTERO ALVAREZ.   

Practicadas algunas diligencias, por auto del  14  de  julio de 1995, se abrió la correspondiente investigación penal, siendo  escuchado  el  funcionario  en  indagatoria  el  25  siguiente,  y  resuelta  su  situación   jurídica   mediante   proveído   de   agosto  22  con  medida  de  aseguramiento   de   detención  preventiva  sin  beneficio  de  excarcelación,  decisión  confirmada  por la Unidad de Fiscalías Delegadas ante la Corte el 23  de octubre del mismo año.   

Proferida  Resolución de Acusación el 6 de  enero  del  corriente  año  por  el  delito  de  prevaricato  por  acción, las  diligencias  seguidas  contra  el  doctor Quintero Alvarez fueron remitidas a la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de esta ciudad el 17 de los mismos, avocando  el  conocimiento la Magistrada sustanciadora el 23 siguiente, ordenando a la vez  que  se  surtiera  el  traslado  previsto  en  el  artículo  466 del Código de  Procedimiento Penal.   

El  doctor  FABIO  JOSE  LIEVANO LIEVANO, en  ejercicio  del  poder  que le otorgara la doctora TULIA ADELAIDA RUIZ RUIZ en su  condición  de  Directora  Nacional  de Administración Judicial, el 30 de enero  del  corriente  año  presentó demanda de constitución de Parte Civil para dar  así  cumplimiento  a  lo  previsto  en  el  artículo  36  de  la  Ley  190  de  1995.   

          LA PROVIDENCIA RECURRIDA :   

Mediante  interlocutorio  de  fecha  15  de  febrero  último,  la  Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Santafé  de  Bogotá  con  aclaración  de  voto  de uno de sus integrantes, rechazó por  ilegitimidad  en la personería del demandante, la solicitud de constitución de  parte  civil  presentada por el profesional del derecho ya citado, al considerar  que  de  acuerdo  con  lo  previsto  en el artículo 149 del Código Contencioso  Administrativo,  el  Ministro  de  Gobierno  (hoy  del Interior) representa a la  Nación  en cuanto se relaciona con el Congreso y el de Justicia y el Derecho en  lo referente a la Rama Judicial.   

Advierte que el artículo 15 del Decreto 2652  de   1991   entre   las  funciones  que  le  señala  al  Director  Nacional  de  Administración  Judicial, está la de llevar la representación jurídica de la  Nación  -Consejo Superior de la Judicatura- y suscribir en nombre de ésta, los  actos  y  contratos  que  deban  otorgarse  o  celebrarse para la ejecución del  presupuesto  de  la  Rama Judicial, bajo los términos que señale la mencionada  Colegiatura.   

Hace  referencia  el Tribunal a la sentencia  C-388  de  fecha  1° de septiembre de 1994 de la Corte Constitucional, mediante  la  cual declaró EXEQUIBLE la parte demandada del artículo 149 del Decreto Ley  01  de  1994  (Código  Contencioso  Administrativo,  es  decir,  aquella que le  otorgó  al  Ministro  de  Justicia  la  representación  de  la  Nación “en lo  referente a la rama jurisdiccional”.   

Concluye  el  a-quo  que  “De lo anterior se  desprende  que  entratándose  de  actuaciones de los jueces en ejercicio de sus  funciones,  la  Representación  de  la  Nación -Rama  Judicial     radica     en     el    Ministro  de  Justicia,  es  decir que  sólo  éste  funcionario  podría pretender constituírse en Parte Civil dentro  del presente proceso”.   

        LA IMPUGNACION :   

El  doctor  LIEVANO  LIEVANO  en  escrito  presentado  en  la  oportunidad  legal, manifiesta que “INTERPONGO EL RECURSO DE  REPOSICIÓN  y  subsidiariamente el de APELACION para ante el Superior, a fin de  que  se  REVOQUE  y  en  su lugar se admita la Demanda de constitución de PARTE  CIVIL”, bajo las siguientes consideraciones:   

Afirma la coexistencia de dos disposiciones  legales  (numeral 4° del artículo 15 del Decreto 2652 de 1991 e inciso 3° del  artículo   149   del   Código  Contencioso  Administrativo)  que  señalan  la  representación  jurídica  de la Nación -Rama Judicial- en cabeza del Ministro  de  Justicia  y  del Derecho y del Consejo Superior de la Judicatura -Dirección  Nacional  de  Administración  Judicial-,  por  cuanto  la  Corte Constitucional  declaró  exequible  la  parte  demandada  del  inciso 3° del artículo 149 del  Decreto  Ley  01  de  1984 y el artículo 15 del Decreto 2652 de 1991 no ha sido  declarado  contrario  a la Constitución Política, razón por la cual considera  el  recurrente que en virtud del mandato del artículo 36 de la Ley 190 de 1995,  cualquiera  de  las  dos debe obligatoriamente constituirse parte civil, so pena  de las sanciones allí previstas.   

Apoyado  en  la ya referida sentencia de la  Corte  Constitucional,  advierte el recurrente que el Ministro de Justicia y del  Derecho  no se ha constituído parte civil, tal vez por no habérsele comunicado  la  existencia  del  proceso,  como  tampoco  se  le  comunicó  a la Dirección  Nacional  de  Administración  Judicial,  empero, por ser un hecho de notoriedad  pública,  acude “sin demora a defender los intereses envilecidos y hollados por  uno  de  sus  servidores”, precisamente en cumplimiento de la obligación que le  impone   la   preceptiva  contenida  en  el  artículo  36  de  la  Ley  190  de  1995.   

Estima el libelista que el Tribunal Superior  no  puede  desconocer  la  capacidad legal y sustancial que le asiste al Consejo  Superior  de  la  Judicatura  -Dirección Nacional de Administración Judicial-,  para  intervenir como parte civil en los procesos que afecten la administración  pública  y  que  estén  involucrados funcionarios o empleados judiciales, pues  dicha  facultad se la otorga el Decreto 2652 de 1991 y la ratifica “ahora la ley  Estatutaria próxima a ser sancionada”.   

Finalmente  y  en  forma  tangencial,  el  recurrente  pone  de  presente  que  en  varias  ocasiones  se le ha negado a la  Dirección  Nacional de Administración Judicial la posibilidad de constituírse  parte  civil  en  las  investigaciones  por  delitos  contra  la administración  pública,  acotando  que “parecería que existiera una conjura contra el Consejo  Superior  de la Judicatura”, para significar que el Tribunal dió un alcance que  no  tiene  a  la  sentencia  de  la  Corte Constitucional y de esa forma negarle  personería sustantiva para actuar en este proceso.   

La  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  esta  ciudad,  en  providencia  de fecha 18 de marzo del corriente  año,  no  repuso  su  pronunciamiento  inicial  y, por tal razón, concedió el  recurso  de  apelación  para  ante  esta  Corporación,  en  efecto devolutivo.  Agotado  como  se  halla el trámite previsto en el artículo 28 de la Ley 81 de  1993,   corresponde   a   la   Sala   definir   si   asiste   o   no  razón  al  recurrente.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

1° Este proceso llegó al conocimiento del  Tribunal  Superior  de  Santafé  de  Bogotá,  en virtud de la ejecutoria de la  Resolución  de  Acusación  proferida por la Unidad de Fiscalías Delegada ante  la  citada Corporación y el Tribunal Superior de Cundinamarca, contra el doctor  NESTOR  OLINTO  QUINTERO  ALVAREZ, por el delito de prevaricato por acción, por  actuaciones  suyas  en  su  condición  de  Juez  25  Civil del Circuito de esta  ciudad.   

Se  trata en el presente caso de establecer  si  el Consejo Superior de la Judicatura -Dirección Nacional de Administración  Judicial-,  tiene  o  no  legitimidad  para  constituirse  en parte civil en los  procesos  penales  que se adelanten por uno cualquiera de los punibles previstos  en  el  Título  III  del  Libro  Segundo  del  Código  Penal,  precisamente en  cumplimiento  de  la obligación ineludible que impone el artículo 36 de la Ley  190   de   1995   “a   cargo   de  la  persona  jurídica  de  derecho  público  perjudicada”.   

2°  Es  verdad  que  el  artículo 149 del  Decreto  01  de  1984  (Código  Contencioso  Administrativo),  específicamente  consagra  la representación de las Personas de Derecho Público para intervenir  como  demandantes,  demandadas  o  intervinientes “en  los  procesos  contencioso administrativos, por medio  de  sus  representantes,  debidamente  acreditados”,  dándoles  la  facultad de  “incoar   todas  las  acciones  previstas  en  éste  Código  si las circunstancias lo ameritan”. (Destaca  la Sala).   

Así mismo y en forma expresa se refiere a  la  intervención  de  la  Nación  en los procesos contencioso administrativos,  representada   “por   el   Ministro,   Jefe   de   Departamento  Administrativo,  Superintendente,  Registrador Nacional del Estado Civil, Procurador o Contralor,  según  el  caso;  en  general,  por  persona  de  mayor jerarquía en    la   entidad   que   expidió   el   acto   o   produjo   el  hecho”.   

En su inciso 3° que fue precisamente objeto  de  pronunciamiento  de  la Corte Constitucional en su sentencia No. 388 del 1°  de  septiembre  de 1994, establecía que “Sin embargo, el Ministerio de Gobierno  representará  a  la  Nación  en  cuanto  se  relacione con el Congreso y el de  Justicia en lo referente a la rama jurisdiccional”.   

En   la  aludida  sentencia  se  declaró  exequible  el  texto  acusado, es decir, lo referente a la representación legal  del  Ministerio  de  Justicia  y  del Derecho en las actuaciones referentes a la  Rama  Judicial,  precisando  la Corte: “A.  La función a que se refiere la  disposición  acusada,  consiste,  en  la  capacidad jurídica de un determinado  funcionario  público,  que  en  especial es el jefe superior de un sector de la  administración  pública  central  y  nacional,  para  obrar  como demandante o  interviniente  y  para  ejercer  con  la  debida  legitimidad la representación  judicial  de  la  Nación en los procesos contencioso administrativos en los que  se  actúe,  en  las  mencionadas  condiciones,  lo  cual, dentro de un régimen  político  unitario  y  uniforme,  centralista  y  presidencialista, como el que  había  sido diseñado bajo el amparo de las disposiciones de la Carta Política  de  1886,  bien podía ser definido por la ley con carácter general y uniforme,  y  ser  atribuído a uno o varios funcionarios de la Rama Ejecutiva del Poder, o  a  una  o  varias  dependencias  de  la Administración.  En efecto bajo el  régimen  constitucional  anterior,  la  representación  judicial de la Nación  -Rama  Judicial  correspondía,  en  las  mencionadas  actuaciones judiciales al  Ministro  de Justicia pues las ramas del poder, aunque separadas orgánicamente,  colaboraban  para la realización de los fines del Estado, y a la Rama Ejecutiva  correspondía   la  de  administrar  los  recursos  presupuestales,  materiales,  económicos  de  las restantes, mientras que a los jueces sólo se les permitía  administrar  justicia.   Empero,  esa  no es la situación actual, ni es el  sentido de las cosas impuesto por el constituyente de 1991”.   

“B.  Corresponde determinar si dentro de un  régimen  político unitario pero complejo, pluralista y descentralizado como el  diseñado  por  el  Constituyente de 1991, en que se introducen elementos nuevos  como  la  existencia  de  otros órganos autónomos e independientes, además de  varios  órganos  de  control  con  sus especialidades, y sometidos a principios  parciales  y  a  reglas  propias  de  carácter  constitucional  y  de  eficacia  inmediata,  y  en  las  que,  como  de  modo  especial, a la Rama Judicial se le  cualifica      con      términos      que      le     aseguran     independencia,    autonomía    y    desconcentración,  resulta  conforme a la Constitución Política una disposición  en  la que se atribuye la representación judicial de la Nación – Rama Judicial  a  un  agente  de  la  Rama  Ejecutiva, o si el legislador es el competente para  definir  ese  punto para optar, dentro de los límites constitucionales, por una  u  otra  solución, y asignar atribución al Consejo Superior de la Judicatura o  a  un  agente  suyo,  o mantener un sistema dual como el que se desprende de una  interpretación  sistemática  de  las  mencionadas disposiciones, en que de una  parte  el Ministro de Justicia como jefe superior de la Administración Nacional  representa  a  la  Nación  en las controversias contencioso administrativas por  actuaciones  de  funcionarios  y  empleados  de  la  Rama Judicial y por otra el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  tiene  la representación jurídica de la  Nación  para  los efectos contractuales y administrativos que corresponden a su  naturaleza.”   

“C.  En  el  asunto  que  se  resuelve,  se  cuestiona  la  constitucionalidad  de  una  disposición de rango legal expedida  bajo  la  vigencia de la anterior Constitución y que establece que en todo caso  la   representación   judicial   de  la  Nación  en  los  asuntos  contencioso  administrativos,  corresponde  al  Ministro de Justicia; además, al respecto se  plantea  por los intervinientes la posibilidad de pronunciamiento inhibitorio de  la  Corte  bajo el entendido de la derogatoria de la parte acusada del artículo  149  del  Decreto 01 de 1984 por lo dispuesto en el numeral 4° del artículo 15  del Decreto 2652 de 1991”.   

“De  modo  preliminar,  y  para absolver el  cuestionamiento  que  se  resume sobre la aparente derogatoria, se advierte que,  con  vigencia  de la nueva Constitución y con la expedición del citado Decreto  2652  de 1991, en nuestro ordenamiento jurídico se ha producido un fenómeno de  modificación  implícita  y  parcial  de  la norma acusada que, ciertamente, no  produce  su  retiro  del  ordenamiento  jurídico  y,  apenas, reduce su alcance  material  y  objetivo,  pues el numeral 4° del artículo 15 del Decreto 2652 de  1991,  se ocupa solo de la representación jurídica  de  la  Rama Judicial en sus aspectos administrativos y de gestión económica y  contractual  relativos  al  Consejo  Superior  de la Judicatura y sus organismos  integrantes” (negrillas fuera de texto).   

Y Concluye:  

“F.  Así  las  cosas,  esta  Corporación  encuentra  que la definición de la entidad encargada de ejercer la representación  judicial  de  la Rama  Judicial   en  los  asuntos  contencioso  administrativos,  es  competencia  del  legislador,   respetando,  desde  luego,  las  mencionadas  características  de  autonomía,  independencia  y  desconcentración que rodean a la administración  de  justicia,  según  los  términos  empleados  por  el  Constituyente  en  el  artículo  228,  y  así  lo  dispuso cuando en el Decreto 2652 de 1991 decidió  entregarle  al  Consejo  Superior  de  la  Judicatura la mencionada modalidad de  representación  jurídica;  además, la existencia del Consejo y la definición  legal   de  sus  funciones  administrativas  especializadas,  es  otro  elemento  normativo  que permite concluír que la modalidad de representación “jurídica”  puede  corresponder  de  una  parte  al  citado  organismo  de autogobierno y de  administración  de la Rama Judicial cuando se trate de asuntos relacionados con  su  gestión  y  funciones  constitucionales  y, de otra, al gobierno nacional a  través  del  Ministro de Justicia cuando se trate de asuntos que comprometen el  presupuesto  de  la  Nación  por  los  hechos  y  por  las  actuaciones  de los  jueces.   Por  ello no se produce ningún fenómeno de derogatoria entre el  aparte  acusado  del  artículo  149 del Decreto 01 de 1984 y el numeral 4° del  artículo  15  del  Decreto  2652 de 1991, sino apenas un fenómeno jurídico de  modificación  parcial  del  primero  por  el  segundo,  en el que se contrae el  objeto  de aquél, que es el acusado en esta oportunidad y la representación de  los  intereses  de la Nación por los hechos, actos y actuaciones de los jueces,  mientras  que  en este se dispuso la representación jurídica de la Nación por  todos   los   Actos   del   Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  siempre  que  estén  relacionados con  las  funciones  constitucionales  que le son atribuídas para la gestión de los  cometidos  económicos,  contractuales  y  presupuestales  de la Rama Judicial.”  (Mag. Ponente Dr. Fabio Morón Díaz )” (Subraya de Sala).   

3°   Ante  el conflicto presentado en  este  asunto,  sobre  cuál  de  las dos personas jurídicas de derecho público  debe  constituírse  parte civil en virtud del mandato contenido en el artículo  36  de  la  Ley 190 de 1995, ha de decirse que aquél solo existe en apariencia,  ya  que  la  aplicación  de  la norma no resulta en todos los casos imperiosa o  ineludible, y menos ahora con la expedición de la Ley 270 de 1996.   

Con la expedición de la Ley Estatutaria de  la  Administración  de  Justicia,  la  interpretación  que  hiciera  la  Corte  Constitucional  de  los  artículos 149 del Decreto 01 de 1984 y 4° del Decreto  2652  de  1991  no  tiene  vigencia,  por cuanto dicho ordenamiento posterior al  fallo  de control de constitucionalidad citado, derogó ambos preceptos en forma  implícita,   pues   al  crear  la  figura  de  la  Dirección  Nacional  de  la  Administración  de  Justicia y señalarle dentro de sus competencias autónomas  la  de  “Representar  a  la  Nación -Rama Judicial- en los procesos judiciales”  (artículo  99-8), sin distinción o condicionamiento alguno, ciertamente zanjó  el  problema  de  la  duplicidad en dicha representación, planteado en el fallo  comentado.   

Hoy, pues, el artículo 99 de la Ley 270 de  1996  (Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia),  determina  en forma  inequívoca  las  funciones  del Director Ejecutivo de Administración Judicial,  dándole  en  forma expresa la representación de la Nación – Rama Judicial “en  los  procesos judiciales”, con la facultad de constituír apoderados especiales,  desde  luego,  sin  consideración  a la naturaleza del asunto, disposición que  fue  hallada  conforme  a  la  Carta Política por la Corte Constitucional en su  sentencia  de  revisión  previa, sin que haya hecho glosa alguna o condicionado  su  contenido.  Entonces,  siendo la Ley Estatutaria de mayor jerarquía que las  disposiciones  objeto  de  pronunciamiento por parte de la Corte Constitucional,  es  claro que estas últimas han sido derogadas, quedando exclusivamente vigente  el  artículo  99  de  la  Ley  270  de  1996,  se  reitera,  que le otorga a la  Dirección  Nacional  de Administración Judicial la facultad para representar a  la Nación en todos los procesos judiciales.   

4°  Ahora  bien: el artículo 36 de la Ley  190   de   1995,   establece   que   “En  todo  proceso  por  delito  contra  la  administración         pública,        será  obligatoria  la constitución de parte civil a cargo  de  la  persona  jurídica  de  derecho  público perjudicada”, es decir, que la  preceptiva  no  deja,  ni podía dejar de lado a personas jurídicas distintas a  las  del  orden  nacional,  como  lo  son  los departamentos y municipios, entre  otras,  pues  lo  que el legislador quiso fue imponer una obligación a aquellas  que hubiesen recibido un perjuicio con el hecho punible.   

Entonces, no siempre la persona jurídica de  derecho  público  que  representa  a  la Nación como se quiere hacer ver, debe  ineludiblemente  constituírse parte civil en el proceso penal, pues son dos las  condiciones  que  emanan  del  precepto. La primera, que la investigación penal  verse  sobre  conducta punible de las descritas en el Libro Segundo, Título III  del  Código Penal, es decir, “Delitos contra la Administración Pública” y, la  segunda, que sea perjudicada con la infracción.   

Ello  guarda  perfecta  armonía  con  lo  preceptuado  en el artículo 104 del Código Penal, que determina como titulares  de  la  acción  indemnizatoria,  exclusivamente  a  las  personas  naturales  o  jurídicas     “perjudicadas    por    el    hecho  punible.”,  así  como  también con el artículo 43  del  Código  de  Procedimiento  Penal  que señala como titulares de la acción  civil  para  el  resarcimiento  de  daños  y  perjuicios  causados por el hecho  punible,  ante  la  jurisdicción civil o dentro del proceso penal, las personas  naturales  o  jurídicas  perjudicadas,  o ejercida por el Ministerio Público o  por    el    actor    popular,    entratándose    de    daños   o   perjuicios  colectivos.   

5° Para el caso concreto, no basta entonces  que  el  libelista  afirme  en  su demanda que el doctor Quintero Alvarez con su  conducta  generó  un  perjuicio  patrimonial a la “La Nación – Rama Judicial –  Consejo  Superior  de  la  Judicatura”,  ni  que  de  ella es fácil deducir que  “causó  lamentables y graves perjuicios a la Administración Pública”. Tampoco  que  los perjuicios materiales deben ser establecidos por peritos, y los morales  que  “aúnque  son  incalculables”  deben ser señalados por la misma vía, pero  que  en  principio  lo  son  en  la  cuantía  señalada en el artículo 106 del  Código Penal.   

Corresponde  en cada caso concreto, a quien  pretenda  constituírse  en  parte civil, en primer término precisar el daño o  perjuicio  y  seguidamente,  presentar  una aproximada apreciación del monto de  los  mismos  causados con la infracción (numeral 5 del artículo 46 del Código  de  Procedimiento  Penal),  es  decir,  por  un  daño real, no hipotético, aun  cuando  no  pueda  ser valorable pecuniariamente, ya que el juez en ejercicio de  la  facultad  que  le  otorgan los artículos 106 y 107 del Código Penal, puede  determinarlos  prudencialmente en gramos oro, teniendo en cuenta la modalidad de  la  infracción, las condiciones de la persona ofendida (ocupación habitual, la  supresión  o  merma  de  su capacidad productiva, gastos ocasionados por razón  del   hecho  punible),  la  naturaleza  y  consecuencias  del  agravio  sufrido,  etc.   

En  tratándose  de  una persona de derecho  público  como  aquí  acontece,  se  debe  igualmente presentar los fundamentos  jurídicos  en  que  se  basa  su  pretensión,  esto  es,  su interés para ser  admitida  como  parte  civil,  como directa perjudicada con la infracción, pues  solo  así  estará  obligada por la norma que se invoca (artículo 36 de la Ley  190 de 1995).   

Así  las cosas, para la Corte es claro que  frente  al  delito  que se le imputa al doctor Nestor Olinto Quintero Alvarez en  razón  del  ejercicio  de  su  funciones  de Juez Constitucional al decidir una  acción  de  tutela, ningún perjuicio de orden material y menos uno referido al  “pretium  doloris”   ha recibido la Rama Judicial cuya indemnización pueda  ser   reclamada  dentro  del  proceso  penal  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  como  persona  jurídica de derecho publico perjudicada, razón por  la  cual  bien  hizo  el Tribunal Superior de Santafé de Bogotá en rechazar la  demanda  presentada  por  el Abogado que actúa a nombre de aquella entidad, aun  cuando  no por la razón plasmada en la providencia impugnada, sino por carencia  de  daño  real exigible; sin que ello constituya “una conjura contra el Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  ni  decisión  arbitraria  tendiente a impedir el  cumplimiento  de  un  deber  legal  (artículo  36 de la Ley 190 de 1995)”, como  erradamente  lo  sostiene  el  profesional recurrente. La constitución de parte  civil  en  manera  alguna  puede  resultar  imperiosa  e  ineludible  para quien  representa  a  la  Nación en los procesos judiciales, al tenor de lo estatuído  en el artículo 99 de la Ley 270 de 1996.   

En   mérito    de    lo   expuesto   la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA SALA DE CASACION PENAL,  CONFIRMA,   con   la  aclaración  precedente,  la  providencia  mediante  la  cual  la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Santafé  de  Bogotá,  RECHAZO  por  ilegitimidad en la  personería   de   la   demandante, la solicitud de constitución  de  Parte  Civil  presentada por el Abogado doctor FABIO JOSE LIEVANO LIEVANO en  su nombre.   

Vuelvan  las  diligencias  al  Tribunal  de  origen y cúmplase.   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL       RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE           CORDOBA  POVEDA           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                  DIDIMO          PAEZ  VELANDIA         

NILSON           PINILLA  PINILLA           JUAN   MANUEL   TORRES  FRESNEDA        

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                         SECRETARIA.   

     

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