10921 (18-02-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    ACCION DE REVISION-Prueba nueva  

La prueba nueva, para  efectos   de  la  revisión,  es  el  mecanismo  de  demostración  (documental,  pericial,  testimonial),  que  por  cualquier  causa  no  se conoció durante el  proceso  y  que  posteriormente  surge  con  tan  convincente valor, que podría  modificar  sustancialmente  la  apreciación  que  condujo  a la condena, o a la  consideración de imputabilidad.   

La jurisprudencia y la doctrina, por su parte,  han  reiterado  que sólo excepcionalmente la cosa juzgada puede ser cuestionada  y  removida;  si  ésto  no  fuera  así,  los  procesos  no  concluirían, pues  bastaría  echar mano a cualquier situación posiblemente novedosa y enfrentarla  a  la  comprobación  que  obra  en  el  proceso  y  que  condujo a la sentencia  ejecutoriada,  con  el  propósito de reabrir un debate ya concluido, situación  que  daría  al  traste  con  el valor intangible de la cosa juzgada y contra la  seguridad jurídica.   

PROCESO No. 10921  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                       NILSON  PINILLA PINILLA   

                                                    Aprobado Acta No.20   

Santafé  de Bogotá D.C., febrero dieciocho  (18) de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

          V I S T O S:   

Agotado  como  se  encuentra  el  trámite  respectivo,  decide  la Corte la acción de revisión promovida por el apoderado  de  FERNANDO  ANTONIO  BARRIOS  ZAMBRANO,  contra  el  proceso  que culminó con  sentencia  ejecutoriada  proferida por el Tribunal Superior de Cartagena, que lo  condenó por el delito de homicidio.   

          ANTECEDENTES   

1.-            La    noche    del    1� de noviembre de 1993, en un sector del  barrio  El  Milagro de la ciudad de Cartagena, se suscitó grave altercado entre  el  taxista  FERNANDO  BARRIOS  BANQUEZ  que  conducía  el  vehículo de placas  UAF-833  y  su   hijo FERNANDO ANTONIO BARRIOS ZAMBRANO que lo acompañaba,  con  un  grupo de peatones que estuvo a punto de ser atropellado por el taxi, en  desarrollo   del   cual,   FELIPE   MUÑOZ  BLANCO  fue  golpeado  con  elemento  contundente   y  falleció  dos días después en el hospital universitario  de dicha ciudad, a consecuencia de las lesiones recibidas.   

2.-           Llamado   a   rendir  indagatoria  el  inculpado  FERNANDO  ANTONIO  BARRIOS ZAMBRANO el 17 de noviembre de 1993 por la  Fiscalía  30  de  la  Unidad  Unica  Especializada  de  Vida de la Seccional de  Cartagena,  se  identificó  con  la  cédula  de ciudadanía número 73.169.234  expedida   en   dicha   ciudad,   manifestó   haber   nacido   el  13  de  febrero  de 1975, ser mayor de 18  años  de  edad para entonces y taxista de profesión (f.60 del c.p.); datos que  no varió durante el curso del proceso.   

3.-          El 9 de mayo de 1994 la Fiscalía Sexta  de  Cartagena  calificó el mérito del sumario con resolución de acusación en  contra  de  FERNANDO  ANTONIO BARRIOS BANQUEZ y su hijo FERNANDO ANTONIO BARRIOS  ZAMBRANO,  como  coautores de homicidio agravado por indefensión de la víctima  (artículo  324-7 del Código Penal); enjuiciamiento confirmado por la Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de Cartagena mediante providencia de 7 de  julio del mismo año.   

4.-          Correspondió  al  Juzgado Octavo Penal  del  Circuito de Cartagena poner fin al proceso con sentencia de 14 de diciembre  de  1994,  absolviendo  al  procesado FERNANDO BARRIOS BANQUEZ y condenando a su  hijo  FERNANDO  ANTONIO  BARRIOS  ZAMBRANO  a  la  pena principal de 41 años de  prisión,  a  la  sanción  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena principal y al pago en concreto de los  perjuicios  causados;  fallo  apelado por la defensa y reformado por el Tribunal  Superior  del mismo Distrito con el suyo de 24 de mayo de 1995, en el sentido de  rebajar  a  26  años de prisión la pena impuesta al acusado por tratarse de un  homicidio  simple  y  a  diez  años  la  sanción accesoria de interdicción de  derechos y funciones públicas, confirmándolo en lo demás.   

          DEMANDA DE REVISION   

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  revisión  del  artículo  232 del Código de Procedimiento Penal se solicita la  revisión  del  proceso  porque  con  posterioridad a la sentencia condenatoria,  aparecieron hechos nuevos o surgieron pruebas,   

no  conocidas  al tiempo de los debates, que  establecen la inimputabilidad del sentenciado.   

Afirma  el  apoderado  del  impugnante  que  durante  conversación  sostenida  con  su  defendido  con  posterioridad  a  la  audiencia  pública,  éste  le  contó  haber  adulterado  el registro civil de  nacimiento  para obtener la licencia de conducir y poder manejar el vehículo de  su  padre,  cambiando el mes de noviembre por el de febrero, maniobra con la que  anticipó  “la  fecha  en  que  debería  cumplir los 18 (diez y ocho) años, es  decir,  que para cumplir los 18 años de edad, le faltaban exactamente 9 (nueve)  meses”  y  que  hechas las averiguaciones del caso en la Notaría y la parroquia  de  la  Candelaria, al Pie de la Popa en Cartagena, confirmó la veracidad de lo  dicho.   

Agrega que si para la época de sucedidos los  hechos  imputados  a  su  representado (1�  de  noviembre  de  1993),  éste  era  menor de 18 años de edad,  porque  le  faltaban  algunos  días  para  cumplir dicha edad, se condenó a un  inimputable, se quebrantó  lo  dispuesto  en  el artículo 34 del Código Penal, reformado por el artículo  165   del   decreto  2737  de  1989  (Código  del  Menor)  que  considera  como  inimputables  para  todos  los efectos, al menor de 18 años de edad, a quien no  se   le   puede   imponer   pena   privativa  de  la  libertad  sino  medida  de  seguridad.   

Acompañó como pruebas de su aserto la copia  del  registro  civil de nacimiento expedida por la Notaría Primera del Círculo  de  Cartagena,  fotocopia  de  la  cédula  de  ciudadanía  número  73.169.234  expedida  a  FERNANDO  ANTONIO BARRIOS ZAMBRANO y partida de bautismo del mismo,  certificada   por  el  párroco  de  la  parroquia  de  Nuestra  Señora  de  la  Candelaria, Pie de la Popa.   

         PRUEBAS RECAUDADAS   

Durante la etapa probatoria de la acción de  revisión  instaurada  se observó, mediante diligencias de inspección judicial  a  los  libros  y  archivo de la Notaría Primera del Círculo de Cartagena y la  parroquia  de  Nuestra  Señora  de  la  Candelaria,  Pie de la Popa de la misma  ciudad,  que  el citado FERNANDO ANTONIO BARRIOS ZAMBRANO aparece como nacido en  Cartagena  el  13  de  noviembre  de 1975,  siendo  sus  padres  FERNANDO  ANTONIO  BARRIOS  BANQUEZ y JULIA  HORTENSIA ZAMBRANO (fs.72 a 75 y 130 y ss. del c. de la Corte).   

Del  mismo  modo  aparece  que la cédula de  ciudadanía  número  73.169.234  fue expedida en Cartagena a nombre de FERNANDO  ANTONIO  BARRIOS  ZAMBRANO,  quien nació según este documento el 13 de febrero  de  1975,  presuntamente  en  base  al  acta  de  registro  civil  conforme a la  diligencia  de  inspección judicial en donde se precisa tal fecha de nacimiento  (fs.140 y ss. ibídem).   

        ALEGATO DEL ACCIONANTE   

En  cumplimiento  a  lo  previsto  en  el  artículo  238 del estatuto procesal penal, el apoderado del impugante presentó  escrito  en el que solicita declarar sin valor la sentencia de condena proferida  en  contra  de  su  representado  por  el  Juzgado  Octavo Penal del Circuito de  Cartagena  y  el Tribunal Superior del mismo Distrito, y la libertad provisional  del   detenido,   ordenando   remitir   la   actuación  por  competencia  a  la  jurisdicción  de  familia  por  demostrarse  con  prueba  fidedigna que para la  época  del  homicidio (1�  de  noviembre  de  1993),  el  sentenciado  FERNANDO  ANTONIO  BARRIOS  ZAMBRANO  era   inimputable  por  no  haber  cumplido  la  edad de 18 años, quedando  sometido   no   a   pena   privativa   de   la   libertad   sino   a  medida  de  seguridad.   

Admite  que  para  obtener  la  cédula  de  ciudadanía  su  asistido  alteró  el acta de registro civil cambiando la fecha  de   nacimiento  (13  de  noviembre  de  1975  por  13 de febrero del mismo  año).   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

El  proceso  cuya  revisión  reclama  el  impugnante  concluyó  con sentencia que hizo tránsito a cosa juzgada, en donde  los  juzgadores  no  dudaron  de  la  autenticidad  de la cédula de ciudadanía  número  73.169.234  exhibida por el sindicado FERNANDO ANTONIO BARRIOS ZAMBRANO  al  momento  de  rendir  indagatoria,  ni de la veracidad de sus afirmaciones en  cuanto  a  la  mayoría  de  edad  que  dijo  tener para la época de los hechos  punibles  a  él  imputados,  lo  cual  lo  circunscribe  en  la  categoría  de  imputable,  sujeto  al  régimen común de las penas.   

El  propio demandante manifiesta (f. 68 cd.  Corte)  que  “después  de la audiencia pública” se le contó sobre la falsedad  del  mencionado  documento  de  identificación,  pero  nadie puso este hecho en  conocimiento   de  quienes  dirigieron  el  proceso  y sólo una vez cobró  ejecutoria  la  sentencia  de  condena  viene  a  alegarse  dicha falsedad, para  sustentar la acción instaurada.   

Frente  a  la  causal  tercera de revisión  invocada   por  el  accionante,  que  prevé  el  acopio  de  pruebas  nuevas  o  sobrevinientes  a  la  sentencia  ejecutoriada  con  el  fin  de  establecer  la  inocencia  o  inimputabilidad  del  condenado,  el  punto  materia  de debate se  concreta  en el aporte de información documental no conocida antes, con la cual  se   busca   demostrar   la   falsedad   de   los  elementos  de  comprobación,  particularmente  la  cédula  de  ciudadanía,  que  sirvieron para acreditar la  mayoría  de  edad  de  Barrios Zambrano, asumidos sin contradicción alguna por  los   falladores  en  primera  y  en  segunda  instancia  para  condenarlo  como  imputable.   

La  prueba  nueva,  para  efectos  de  la  revisión,   es   el   mecanismo   de   demostración   (documental,   pericial,  testimonial),  que  por  cualquier causa no se conoció durante el proceso y que  posteriormente   surge   con   tan  convincente  valor,  que  podría  modificar  sustancialmente  la apreciación que condujo a la condena, o a la consideración  de imputabilidad.   

La  jurisprudencia  y  la  doctrina, por su  parte,  han  reiterado  que  sólo  excepcionalmente  la  cosa juzgada puede ser  cuestionada  y  removida;  si  ésto no fuera así, los procesos no concluirían, pues bastaría echar mano  a  cualquier  situación  posiblemente novedosa y enfrentarla a la comprobación  que  obra  en  el  proceso  y  que  condujo  a la sentencia ejecutoriada, con el  propósito  de  reabrir  un  debate  ya  concluido,  situación  que  daría  al  traste   con  el  valor  intangible de la cosa juzgada y contra la seguridad jurídica.   

En  el  asunto  bajo  estudio,  no se está  simplemente  en presencia del surgimiento de prueba no conocida en el desarrollo  del  proceso,  que  ahora aparece y vendría a establecer la inimputabilidad del  condenado,  situación que es propia de la causal tercera de revisión que se ha  aducido,  la cual es la única que prevé explicitamente una eventual incidencia  sobre  la imputabilidad, sino que el fallo como imputable de quien no lo era fue  eventualmente   determinado  por  un  hecho  delictivo  suyo,  probablemente  en  coparticipación con otras personas.   

En ese orden de ideas, habría de recordarse  que  no  bastaría  para  deducir  una  hipotética  situación  novedosa que la  falsedad  de  la  prueba  que  sirvió de soporte a la sentencia ejecutoriada se  insinúe  o  haga  verosímil,  sino que es preciso que se allegue una decisión  que acredite dicha falsedad, la cual no aparece en este caso.   

De  lo expuesto es de rigor concluir que la  intangibilidad  de la res iudicata,   no  puede  derrumbarse con el simple advenimiento de una prueba,  indicativa  de  la  probable  falsedad de otra que no fue ni siquiera dubitada y  que  es fehaciente de la imputabilidad del procesado, quien la ratificó con sus  propias manifestaciones.   

Que ahora se pretenda remover una sentencia  ejecutoriada,  alegando  a  nombre  del  condenado  su  propio  dolo para de esa  manera,  en  comportamiento  abiertamente  atentatorio  contra  el  ordenamiento  jurídico,  tratar  de desquiciar el fallo que lo afecta, riñendo por lo demás  con  el  principio  de  lealtad  procesal  que las partes deben observar en toda  actuación judicial, es situación que no puede prosperar.   

En  ese  sentido  debe  destacarse  que  la  información  extemporánea  de la conducta falsaria endilgable al sentenciado y  posiblemente  a  otras  personas,  constitutiva de delito perseguible de oficio,  mal  puede  ser  tenida  por sí sóla como prueba nueva, suponiéndosele fuerza  persuasiva  suficiente  en  sí  misma  para  sustentar  la remoción de la cosa  juzgada.   

Tal prueba documental está enfrentando la  verdad  procesal  establecida  a  través  de  otro  documento,  que  se presume  genuino,   expedido por la autoridad pública competente en el cumplimiento  de  sus  funciones,  como  es  la  cédula  de ciudadanía, y solo trayendo a la  acción  de  revisión  una  determinación  en  firme  de  autoridad competente  acreditando  la  falsedad, la prueba que se ha presentado como nueva tendría la  idoneidad demostrativa  para derribar la res iudicata.   

No pudiendo fructificar la causal invocada,  se  negará  la  revisión  del  proceso  y, consecuencialmente, la libertad del  condenado,  por  no  haber  fundamento alguno para otorgarla. Se compulsará, de  otra  parte,  copia  de lo pertinente con destino a la Unidad  de Fiscalía  competente,  ante  la situación que se desprende de la existencia de documentos  probatoriamente   idóneos   y  presumiblemente  auténticos,  que  sin  embargo  contienen  dos  indicaciones contrarias sobre la fecha de nacimiento de FERNANDO  ANTONIO BARRIOS ZAMBRANO.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia  en Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

        RESUELVE   

1�.-                      NEGAR la revisión  del  proceso  que  culminó  con  sentencia  de condena en contra del accionante  FERNANDO ANTONIO BARRIOS ZAMBRANO, lo mismo que su libertad.   

2�.-                                  ORDENAR  la compulsación de copias de  lo  pertinente  con  destino a la Unidad de Fiscalía competente, para los fines  indicados en la parte motiva de esta providencia.   

Devuélvase  el  expediente  al  Juzgado de  origen.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

        JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  RICARDO            CALVETE  RANGEL          

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE    JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR    DIDIMO       PAEZ       VELANDIA           

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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