10659 (03-08-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    DEMANDA DE CASACION/  INCONGRUENCIA DE LA SENTENCIA   

Cuando se alega error en la  calificación  jurídica  del  hecho, por fuera del nomen iuris correspondiente,  la  causal  que  debe  invocarse  es la tercera, no la primera, puesto que si el  actor  alega  esta  y  la  censura  prospera, la Sala no podría dictar fallo de  sustitución,  como  lo  ordena  el artículo 229.1 del Código de Procedimiento  Penal,  sin  incurrir  en  un nuevo error judicial denunciable por la vía de la  causal segunda.   

Proceso No. 10659  

CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.-            SALA  DE  CASACION  PENAL.- Santa Fe de Bogotá, D. C., tres de  agosto de mil novecientos noventa y cinco.   

Magistrado Ponente: Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA  RIPOLL   

Aprobado acta No.109  

                                                               

                   Se pronuncia  la  Sala  sobre  la admisibilidad formal de la demanda de casación presentada a  nombre    del    procesado    LUIS   EDUARDO   LEON  MONGUI.   

                                             Antecedentes.-   

                      El 20 de  noviembre  de  1993, alrededor de las 7:30 de la noche, en la finca La Primavera  de   la   Vereda   El  Corzo,  circunscripción  territorial  del  Municipio  de  Facatativá,  se presentó un enfrentamiento entre Jorge Enrique Salgado Rojas y  Luis  Eduardo León Mongui, del cual resultaron ambos lesionados, el primero con  heridas  múltiples  graves  producidas por arma contopunzante, y el segundo con  una  herida en la frente ocasionada con elemento contundente. Este proceso trata  de   la   agresión   física   de   que  fue  víctima  Jorge  Enrique  Salgado  Rojas.   

                     El Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Facatativá, mediante sentencia de 28 de octubre  de  1994,  condenó  a  León  Mongui,  en  consonancia  con  la  resolución de  acusación,  a  la  pena  principal  de  12  años y 6 meses de prisión, por el  delito  de homicidio en la modalidad de tentativa (fls.277 y ss). Al revisar por  vía  de  apelación  este  fallo, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cundinamarca  lo  confirmó  en  todos  los  puntos  que  fueron  objeto  de  la  impugnación (fls. 3 y ss. Cd. Tribunal).   

                    Contra este  pronunciamiento,  el procesado y su defensor interpusieron oportunamente recurso  de casación.   

                           La  demanda.-   

                                

                   Al amparo de  las  causales  primera  y tercera de casación, sendos cargos formula el actor a  la sentencia impugnada.   

                    El primero,  lo enuncia y desarrolla de la siguiente manera:   

                          -La  sentencia  es  violatoria  de  “normas  de  derecho  sustancial, por error en la  apreciación  de  buena  parte  de  la  prueba testimonial obrante al plenario”,  especialmente  las  declaraciones  del  Agente  Miguel Ernesto Moreno Moreno, el  señor  Julio Eduardo Torres Luque y el lesionado Jorge Enrique Salgado Rojas, a  quienes  a  pesar  de sus contradicciones, se les dió mayor credibilidad que al  procesado (fls.40).   

                   -El hecho se  calificó   desde   un   comienzo   como  tentativa  de  homicidio,  tratándose  simplemente  de  lesiones  personales,  y a pesar del esfuerzo de la defensa por  ilustrar  a los funcionarios intructor y de conocimiento, “no fue posible variar  en  lo  más mínimo su determinación, en el sentido de corregir la valoración  jurídica  del hecho punible investigado, recaudando las pruebas ordenadas en la  resolución  de  apertura  de investigación, esto es, los exámenes de medicina  legal  a  ambos  lesionados  y  los  antecedentes  de  todo  orden,  iniciar  la  investigación   penal   contra   el   señor   Jorge   Enrique  Salgado  Rojas,  conjuntamente  con  la  presente  investigación  y  recibir  los  testimonios y  declaraciones   de   los  testigos  presentes  en  el  lugar  y  momento  de  su  ocurrencia…” (fls.40).   

                    -El Juez de  primera  instancia no tuvo cuidado al valorar la prueba testimonial en conjunto,  sino  que  buscó  y  relacionó  la  que  perjudicaba al procesado, “desechando  absolutamente  todo  lo  que le favorecía, movido por el afán de condenar a un  campesino   trabajador   que   recibió  fuerte  golpiza  por  su  administrador  agrícola,  sin que por ese hecho se adelantara investigación alguna” (fls.40 y  41).   

                     -El citado  funcionario  tampoco  tuvo  en  cuenta la confesión de su defendido, a pesar de  reunir  todos  los  requisitos  del  artículo  296 del Código de Procedimiento  Penal,   y   en  cambio  “le  dio  mayor  credibilidad”  a  los  testimonios  ya  referenciados, no obstante las contradicciones aludidas (fls.41).   

                      -El Juez  infirió  que  el  motivo  de  la  riña  fue de orden laboral, olvidando que el  declarante  “es una persona mentirosa y creativa, capaz de engañar y de dar por  cierto  lo que no le consta, y con se (sic) hecho indicador viciado, no se puede  inferir nada verídico o cierto” (fls.42).   

                      Aparte de  estas   consideraciones,   ninguna   otra   trae   el  censor  en  el  capítulo  correspondiente  al  primer  cargo, pero en el acápite destinado al recuento de  la  “investigación sumarial”, hace las siguientes precisiones sobre el error en  la calificación jurídica del hecho:   

                    “La defensa  ha  insistido  incansablemente  en  el  ERROR  EN  LA CALIFICACION O DENOMINACIN  JURIDICA  DE LA INFRACCION, lejos de ser tentativa de homicidio solo se trata de  LESIONES  PERSONALES RECIPROCAS en riña imprevista iniciada precisamente por el  mismo  SALGADO  ROJAS  al  propinar  un  botellazo en la cabeza de mi defendido,  lo   habilitó   para   su   defensa   y  solo  para  ella  y  no  con  otro propósito que el de evitar un  daño  aún  más  grave  del  ocasionado  y  no  con  otra finalidad como lo ha  interpretado  equivocadamente la Fiscalía…, sin tener en cuenta los elementos  estructurales  de la tentativa, con base en el contenido del artículo 22 del C.  P.  son:  La realización dolosa de actos idóneos, inequívocamente dirigidos a  la   consumación  del  hecho  punible  y  la  no  consumación  del  hecho  por  circunstancias  ajenas  a  la  voluntad  del agente. Cabe entonces clasificar en  este  caso,  dos  clases de dolo, el dolo de ímpetu y el dolo de propósito, en  este  último  se  presenta  la  premeditación como la frialdad en el cálculo,  resolución  perseverante, voluntad tranquila de cometer el delito, preparación  sistemática  y  ponderada  del  hecho,  merodeo  constante para sacrificar a la  víctima  y comprobados actos de preparación para acertar en la tentativa y que  en  la  presente  causa  queda  completamente  descartado,  puesto  que no se da  ninguno  de  sus  elementos  y  por  la  misma  causa  tampoco puede hablarse de  tentativa  y  sin  embargo  así  se ha calificado jurídicamente la infracción  erróneamente;  el  dolo  de  ímpetu,  no  es  otro  que  el ideado y puesto en  práctica  de  manera  súbita  que  al  valorarlo,  no se puede comparar con la  perversidad  del  dolo  anterior, en el que se podría  enmarcar  la  conducta  de  mi  defendido al responder  frente  a  un  fuerte  botellazo  propinado  en  su  cabeza,  pues  normalmente,  hasta  el sujeto menos inofensivo procura su defensa,  y  así  lo hizo tratando de repeler la golpiza que le estaba propinando Salgado  Rojas,  hasta dejarlo tirado en el piso, como efectivamente ocurrió” (fls.37. Negrillas fuera de texto).   

                    El cargo  propuesto  dentro  del marco de la causal tercera se presenta por violación del  deber  de  informar  al  capturado  sobre sus derechos, conforme lo establece el  artículo  377 del Código de Procedimiento Penal, pues, en opinión del censor,  el  acta visible a folio 2 del proceso fue firmada por su representado en estado  de  inconsciencia,  “producto  de  las  lesiones  propinadas  por Salgado Rojas”  (fls.42).   

                         SE  CONSIDERA:   

                    

                    Bastante  confuso,  carente  de  sustentación  y equivocado en la técnica se presenta el  cargo primero de la demanda de casación objeto de estudio.   

                    Confuso,  porque  en  su  desarrollo  el  actor  mezcla  alegaciones  cuando no ilógicas,  jurídicamente   irreconciliables,   que   impiden   medir   el  alcance  de  su  pretensión,  como  afirmar,  por  ejemplo, que existe error en la calificación  jurídica  del  hecho  y  en seguida sostener que el procesado actuó en defensa  propia,  o  que  el  delito  de  homicidio  en  la  modalidad de tentativa no se  estructura  porque  el  dolo que acompañó a su representado fue de ímpetu, no  de  propósito,  o  que  se  dejaron  de  practicar  pruebas,  o  que se omitió  investigar   conjuntamente  las  “lesiones  recíprocas”,  aspectos  que  en  su  mayoría  no  pueden  siquiera  plantearse separadamente, a menos que se haga de  manera subsidiaria.   

                  Carente de  sustentación,  porque  se limita a criticar desde su punto de vista personal el  valor  probatorio que los juzgadores de instancia le dieron a los testimonios de  Jorge  Enrique  Salgado  Rojas,  Miguel  Ernesto  Moreno  y Julio Eduardo Torres  Luque,  sin reparar que no es su opinión personal, sino la disparidad existente  entre  la  valoración  hecha  por  el  Juez  y  la que correspondería hacer de  acuerdo  con  los  postulados de la sana crítica, lo que determina la presencia  del  error  en  estos  casos.  Obsérvese,  además,  que  el  actor, a pesar de  enunciar  una  presunta  violación  indirecta  de  la ley sustancial, por parte  alguna  identifica  el  sentido  de la violación, la clase de error, las normas  sustanciales  indirectamente  violadas,  ni,  mucho  menos, la posible relación  existente  entre  la  desacertada  valoración  de  los citados testimonios y la  errónea calificación jurídica de la conducta.   

                  Equivocado  en  la  técnica,  porque  presenta al interior planteamientos incompatibles que  atentan  contra el principio lógico de no contradicción, haciendo que el cargo  resulte  incomprensible,  y,  también,  porque,  cuando  se  alega  error en la  calificación    jurídica    del    hecho,    por    fuera   del   nomen  iuris correspondiente, la causal  que  debe  invocarse  es la tercera, no la primera, puesto que si el actor alega  ésta  y  la  censura prospera, la Sala no podría dictar fallo de sustitución,  como  lo  ordena  el  artículo  229.1  del  Código de Procedimiento Penal, sin  incurrir  en  un  nuevo  error  judicial  denunciable  por  la vía de la causal  segunda.   

                    El cargo  por  nulidad,  a  su  turno,  se  queda  en el simple enunciado, toda vez que el  censor  no dice, ni la Sala logra desentrañarlo, de qué manera el procesado se  vió  afectado en su defensa por el hecho de no habérsele  enterado de los  derechos  del  capturado,  pero  es  evidente, además, que dicha omisión no se  presentó,  y  que  el  supuesto estado de inconsciencia en que, en opinión del  casacionista,  se  encontraba  su  representado,  no  pasa  de  ser  una  simple  conjetura.           

                    Frente a  las  anotadas  inconsistencias  de  la  demanda  y  dado que a la Corte no le es  permitido,  en  virtud  del  principio  de  limitación,  entrar  a  suplir  sus  deficiencias,  se impone su rechazo, conforme a lo dispuesto en el artículo 226  del Código de Procedimiento Penal.   

                  En mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,   

                   R E S U E  L V E:   

                   INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado Luis   Eduardo   León   Mongui.   En  consecuencia,   se   declara   DESIERTO el recurso.   

                                           Notifíquese y cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA, FERNANDO E. ARBOLEDA  RIPOLL,  RICARDO  CALVETE  RANGEL,CARLOS  E. MEJIA ESCOBAR,DIDIMO PAEZ VELANDIA,  EDGAR  SAAVEDRA  ROJAS,  JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA,JORGE  ENRIQUE  VALENCIA  M.   

Carlos  Alberto  Gordillo  L.,SECRETARIO   

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *