10636 (07-11-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    PRESCRIPCION/  SUJETO ACTIVO CUALIFICADO   

La disposición del artículo 82 no tiene por  objeto  regular  ninguno  de los elementos estructurales del hecho punible o sus  circunstancias  agravantes  o atenuantes sino un fenómeno que tiene que ver con  una  de  las  causas de extinción de la acción penal como es su prescripción,  asunto  diverso  del  de la extinción de la pena que, indudablemente, afecta la  punibilidad del delito.   

El  aumento  no  es  una  sanción  para  el  empleado  oficial  o servidor público, sino un bloqueo necesario para evitar la  impunidad  de  ese  hecho  delictivo  y  todos los que en él hayan intervenido.   

Proceso No. 10636  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                  Dr. CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

                                                                  Aprobado Acta No. 162 (07-11-95)   

                                                    Santafé  de  Bogotá,  D.  C.,  siete  (7)  de  noviembre de mil novecientos noventa y cinco (1995).   

VISTOS  

                                  Procede  la Corte a resolver la  solicitud  de  prescripción  de  la acción penal efectuada por el defensor del  procesado AMIRO LUIS GARCIA VARGAS.   

                                  Manifiesta el memorialista, que  al  proferirse  sentencia  de  segunda  instancia, su representado fue condenado  como  cómplice del delito de Peculado por apropiación a la pena de veintinueve  meses  y  dieciocho  días  de  prisión.  Que  el Código Penal vigente para la  época  de  los  hechos,  consagraba  como  pena  máxima  para  el  ilícito en  cuestión  en  cuantía  superior  a quinientos mil pesos, la de quince años de  prisión.   

                                  Que de acuerdo a los artículos  80,  82  y 84 del estatuto punitivo, así como lo normado en los artículos 24 y  25  ibídem  , se impone, conforme a las operaciones aritméticas elaboradas por  el  memorialista, tener como término prescriptivo el de ocho (8) años y cuatro  (4) meses.   

                                  Agrega  que  como  el  auto  de  proceder  quedó  ejecutoriado el 25 de abril de 1987,a la fecha ha transcurrido  y  lapso  superior  al  arriba  indicado  por  lo  cual  solicita  se declare la  prescripción  de  la  acción  penal  y como consecuencia  la cesación de  todo procedimiento en favor de su prohijado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                                  Razón le asiste al defensor del  procesado   AMIRO  LUIS  GARCIA  VARGAS  y  por  lo  tanto  se  accederá  a  su  solicitud.   

                                 En efecto el artículo 133 inciso  segundo,  modificado  por  el artículo 2o de la ley 43 de 1982, establecía una  pena  máxima  privativa de la libertad de quince (15) años de prisión, cuando  el valor de lo apropiado superara los quinientos mil pesos.   

                                  En el asunto que ahora ocupa la  atención  de  la Sala, se tiene que una vez adelantada la investigación de los  hechos  y  llegado  el  momento  procesal oportuno, el Juzgado Décimo Penal del  Circuito  calificó  el  mérito  del  sumario  con  llamamiento  a  juicio, hoy  resolución   acusatoria,   contra    los   procesados  AMIRO  LUIS  GARCIA  VARGAS,   DARIO  FERNANDO  RUIZ  MILLAN  y José Elmer Valencia Rodríguez,  decisión  que  al  ser  apelada,  fue  confirmada  por  el Tribunal Superior de  Bogotá, en proveído del 25 de marzo de 1987.   

                                  Ahora bien, el artículo 80 del  Código  Penal establece que la acción penal prescribirá en un tiempo igual al  máximo  fijado  en la ley, pero en ningun caso será inferior a cinco (5) años  ni  superior a veinte (20) para lo cual se tendrán en cuenta las circunstancias  de atenuación y agravación concurrentes.   

                                  A  su  turno,  el  artículo 82  ibídem,  determina  que  para  los  delitos  cometidos por empleado oficial, el  término  señalado  por  el artículo 80 se aumentará en una tercera parte sin  exceder  el  término  allí  fijado,   por lo que la acción penal para el  autor prescribiría en un periodo de 20 años.   

                                  Sin  embargo, como el procesado  AMIRO  LUIS  GARCIA  VARGAS  fue  condenado  en  calidad  de  cómplice, la pena  correspondiente   debe  ser  disminuida  en  una  sexta  parte,  conforme  a  lo  preceptuado  en  el  artículo  24 del Código penal, lo cual arroja un total de  pena máxima a imponer de 16 años 8 meses de prisión.   

                                  De  otro lado, atendiendo a los  parámetros  del artículo 84 de la misma normatividad, como la prescripción de  la  acción  penal  fue interrumpida por el auto de proceder , a partir del cual  empieza  a  correr  por un tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo  80,  se  le  contabiliza  como  término  prescriptivo  para el procesado GARCIA  VARGAS, el de ocho años cuatro meses.   

                                  Como  quiera que la resolución  acusatoria  quedó  ejecutoriada  el  25 de marzo de 1987, no cabe duda que a la  fecha  ha  transcurrido  un lapso superior al requerido para la prescripción de  la  acción  penal, conforme lo propone el memorialista, por lo cual así habrá  de declararse .   

                                  La decisión también cobija al  procesado  DARIO  FERNANDO  RUIZ MILLAN, también condenado como cómplice de la  misma  infracción, y respecto de quien ha transcurrido el tiempo necesario para  así declararlo.   

                                   No  sobra  reiterar,  en  esta  materia,  que  desde  su  decisión  de  9  de  agosto de 1989 la Sala ha venido  sosteniendo  que  el aumento del término prescriptivo, previsto en el artículo  82  de la legislación penal, opera para todos los partícipes del hecho punible  sean  ellos  o no, servidores públicos. La norma, se dijo entonces, no prolonga  dicho  lapso  de  manera exclusiva para el empleado oficial sino que extiende el  término  “para  la prescripción de la acción penal cuando el delito hubiere  sido  cometido  por  un  empleado  oficial en ejercicio de sus funciones o de su  cargo o con ocasión de ellos”. (M.P. Dr. Guillermo Duque Ruiz).   

                                   Con  ello  no  se  incurre  en  interpretación  extensiva  y analógica, como se expresara en su momento por el  Magistrado  disidente  en  su  salvamento  de  voto,  entendiendo  que  así  se  convertía  en  agravación  para el coautor una situación limitada únicamente  al  autor  del hecho, y que se creaba una agravante no prevista expresamente por  el legislador.   

                                  En  efecto, la disposición del  artículo  82 no tiene por objeto regular ninguno de los elementos estructurales  del  hecho  punible  o  sus  circunstancias  agravantes  o  atenuantes  sino  un  fenómeno  que  tiene  que ver con una de las causas de extinción de la acción  penal  como  es su prescripción, asunto diverso del de la extinción de la pena  que,  indudablemente,  afecta la punibilidad del delito. De ahí que el término  “cometido”,  utilizado  por  el  legislador  en el precisado artículo 82 no  puede  interpretarse  como  referido  de  manera  exclusiva al autor funcionario  público,  con  la  intención  preconcebida  de  sustraer  a  los  coautores  o  partícipes  no  funcionarios  del  régimen  prescriptivo  indicado,  ni  puede  deducirse   que   dicho   régimen  especial  para  esa  clase  de  delitos  sea  circunstancia  modificadora   agravante  y  ,  por  tanto, su aplicación a  todos  los  partícipes  constituya  extensiva  o análoga interpretación de la  norma, violatoria del principio de legalidad.   

El fundamento de la disposición es el mismo  del  artículo  81,  que  también extiende el plazo prescriptivo para ilícitos  iniciados  o  consumados  en  el exterior, respecto de todos sus intervinientes,  pues  en  ambos  eventos  es palpable la mayor dificultad en que se encuentra el  aparato  estatal para descubrir, investigar y juzgar, en breve tiempo, tal clase  de  ilicitudes.  La  ventaja  que para el logro de la prescripción obtienen sus  partícipes  por la mayor dificultad que su modalidad específica genera para su  descubrimiento  o  juzgamiento,  es compensada por la ley mediante la extensión  racional  del  término prescriptivo. Y como esa ventaja no se presenta en favor  de  uno  de los partícipantes en el hecho, sino en todos, es apenas natural que  a  todos  cubra  el  mecanismo  extensivo  que  se  diseñó  para  malograr sus  efectos.   

En sentencia C-345 del año en curso la Corte  Constitucional  tuvo  oportunidad  de  revisar la exequibilidad del artículo 82  del  Código  desde  dos  perspectivas  propuestas  por el demandante: la de ser  norma  discriminatoria y violatoria del principio de igualdad  en cuanto al  tratamiento  de  los  empleados públicos respecto de los particulares, y serlo,  igualmente,  en cuanto al tratamiento de los empleados oficiales respecto de los  empleados  oficiales  militares  en  servicio  activo,  para  quienes no rige la  extensión del término prescriptivo.   

Dicha  decisión  de  constitucionalidad, en  manera  alguna  afecta  la interpretación que del alcance de la disposición ha  venido  haciendo  la  Sala.  En efecto, en relación al primer aspecto que es el  que aquí interesa en ella se consigna:   

1.-  Que  ésta  no  es una prescripción de  delito,  caracterizada  por  la  eliminación  de  la punibilidad de la conducta  (razón  sustancial)  sino  por  la  extinción  de  la  acción  penal  (razón  procesal).   

2.- Que no se rompe el principio de igualdad  cuando  la norma, el derecho, es factor de diferenciación de supuestos de hecho  también    diferentes,    siempre    que   el   criterio   diversificador   sea  constitucionalmente  admisible.   Por  eso no atenta contra dicho principio  un  tratamiento  prescriptivo  diferenciado para los delitos cometidos solamente  por  particulares  y  para  los delitos en cuya comisión interviene un empleado  oficial en razón o con ocasión de sus funciones.   

3.-  Que  tampoco es válido el cargo por la  desproporcionalidad  de  la pena, en cuanto el actor considera doble agravación  de  éstos  delitos  de  sujeto calificado por la investidura, doble agravación  que  nacería  en  la  mayor punibilidad derivada de la calidad del sujeto, a la  que  se  sumaría el aumento del término prescriptivo. Ello porque el referente  para  determinar,  con  base  en  la  pena, el término prescpritivo, se explica  “por  razones  prácticas,  mas  no exiológicas, lógicas o dogmáticas”. A  este  respecto  –  dice   la  Corte  Constitucional  “le asiste razón al  Procurador  General  de  la Nación cuando afirma que el aumento del término de  prescripción  en  el ámbito penal más que un problema de dogmática jurídica  es   una   asunto  que  corresponde  a  la  esfera  exclusiva  de  la  política  criminal”.   

Y Agrega:  

“El período de tiempo dispuesto por la ley  para  que  opere  la  prescripción  depende, como ya se ha dicho, además de la  gravedad  del  hecho  punible  o de sus efectos sociales, de la intención de no  dejar    impunes    ciertos   delitos   o  de la dificultad probatoria para su demostración. Precisamente,  la  finalidad  de  impedir la impunidad de los delitos  cometidos   por   servidores   públicos,  llevó  al  legislador   penal   ‘a  aumentar  en  una  tercera parte el término de la prescripción de las acciones  penales   respectivas’  “.   

4.- Que en consecuencia, aún existiendo una  relación   entre   pena   y  prescripción,  porque  la  primera  determina  la  proporción  de  la segunda, “la regulación de ésta última es independiente  de la punibilidad ya que obedece  a otras finalidades”.   

En    síntesis,    la    sentencia   de  constitucionalidad  deja  en  claro  no sólo que la justificación del término  prescriptivo  mayor  de esta clase de delitos es materia de política criminal y  no  factor  de  punibilidad  de  la infracción, ni de su estructura dogmática,  sino  además  que ello es constitucional. Y cuando señala que la diferencia de  tratamiento  se  justifica  en  la  posición privilegiada del servidor público  para  ocultar o dificultar la consecución de las pruebas (privilegio del que se  favorece  el  copartícipe  aunque sea particular – precisa esta Sala),  en  la  complejidad  de  estos  delitos,  y  en el mayor costo social derivado de la  pérdida  de  legitimidad  del  Estado  en  tanto  facilite  la prescripción de  ilícitos  cometidos  por  sus servidores, lo que de allí debe derivarse es que  dicho  tratamiento  jurídico ha de ser igualitario para todos los partícipes y  no  para una categroría de ellos. En fin que el aumento no es una sanción para  el  empleado  oficial o servidor público, sino un bloqueo necesario para evitar  la   impunidad   de   ese   hecho  delictivo  y  todos  los  que  en  él  hayan  intervenido.   

                                    Superado  el  tema  y  habida  consideración  de  lo  hasta  aquí  expuesto  se impone cesar procedimiento en  favor de los mencionados.   

                                  Como quiera que en la actualidad  se  encuentra  pendiente para decidir el aspecto formal de la demanda presentada  por  el   defensor del procesado José Elmer Valencia Rodríguez, quien por  los  mismos  hechos  fue  condenado  como  autor  del  delito  de  peculado,  se  proseguirá con el trámite respectivo.   

                                  En  mérito  de lo expuesto, la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

                                          Primero:  DECLARAR que  la  acción  penal  se encuentra prescrita respecto de los procesados AMIRO LUIS  GARCIA  VARGAS  y   DARIO FERNANDO RUIZ MILLAN, por lo expuesto en la parte  motiva de este proveido.   

                                  En  consecuencia decretar en su  favor la cesación de todo procedimiento.   

                                          Segundo:   Prosígase   con   el  trámite  de  la  demanda  de  casación  interpuesta  a  nombre  del procesado JOSE ELMER VALENCIA RODRIGUEZ, conforme se  dijo en la parte motiva de este proveído.   

                                    Cópiese,   Notifíquese   y  Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA, FERNANDO E. ARBOLEDA  RIPOLL,  RICARDO  CALVETE  RANGEL,  JORGE  CORDOBA POVEDA, CARLOS AUGUSTO GALVEZ  ARGOTE    Con   aclaración   de   Voto,  CARLOS E. MEJIA ESCOBAR,DIDIMO PAEZ VELANDIA, JUAN MANUEL TORRES  FRESNEDA.   

Patricia   Salazar   Cuellar,SECRETARIA   

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PRESCRIPCION/  SERVIDOR      PUBLICO   

(Aclaración    de  Voto)   

Proceso No. 10636  

Aclaración de Voto  

No obstante estar de acuerdo con la decisión  respecto   a   la   prescripción  de  la  acción  penal  para  los  cómplices  particulares  del  delito  de  peculado  objeto de juzgamiento, pues el término  para  ello se ha cumplido, respetuosamente debo disentir del criterio de la Sala  Mayoritaria  respecto  de la aplicación del artículo 82 del Código Penal para  efecto  de  la  contabilización  de dicho lapso, por las siguientes y concretas  razones:   

1.              Como textualmente se reconoce en  el  proveído en cuestión el criterio adoptado reitera el fijado por la Sala en  auto  de  9  de  agosto  de  1989,  respecto  del cual salvó voto el Magistrado  Lisandro  Martínez  Zúñiga,  sólo  que  ahora  se  respalda  la  tesis en la  sentencia   de   agosto   2   del   presente   año   proferida   por  la  Corte  Constitu­cional   que  declaró exequible dicha disposición.   

2.             Permaneciendo entonces incólumes  aquellos  planteamientos,  suficientes serían las ideas disidentes de la época  para  demostrar  su  inconsistencia,  cuando  se  estimó que se trataba “de una  interpretación  extensiva  y  analógica  de la Ley Penal: extensiva, porque es  una   manera   de   entender   la   forma   amplificadora   del  tipo  sobre  la  coparticipación,  que convierte una situación limitada únicamente al autor en  agravación   para   el   coautor.   Análogica,  ya  que  termina  en  una  agravación  no  prevista  expresamente por el legislador”. Sin embargo, sea del  caso, agregar ahora éstas:   

a)              Para evitar equívocos frente a  la  referida  decisión de 1989, con amparo en el fallo de constitucionalidad en  cita,  se  deja  claro -como debe ser- que prescribe es la acción penal y no el  delito,  pero  aun con esta necesaria e importante precisión es evidente que la  tesis  mayoritaria  continúa inconsistente, pues desconoce que la acción penal  está    dirigida,    como    manifes­tación   del   poder   punitivo   del   Estado,  a  determinar  la  responsabilidad  o  su  exclusión, de cada procesado y no indistintamente la de  todos  los  partícipes  del  delito,  ya  que  su  individualidad se lo impide.   

b)              El  hecho  que en un proceso se  juzgue  a  varias personas en manera alguna significa que el ejercicio del poder  punitivo  estatal  esté  desconociendo  la individualidad de la responsabilidad  penal,  que  entre  nosotros  tiene  claro  sustento  en  el  inciso segundo del  artículo    29    de    la    Carta    Política,    de    conformi­dad  con  el cual el juzgamiento penal  deberá  hacerse de conformidad con las leyes preexistentes al momento en que el  incriminado    realice    el   “acto   que   se   le  impute”.   

c)                  Ahora,   siendo   que   la  prescripción  -en  forma  general- no es nada diverso a la decisión del Estado  para  no  continuar  con  el ejercicio de la acción penal, parece obvio que esa  renuncia  a la persecución delictual implica la renuncia al establecimiento del  responsable;  de  ahí  que prescriba la acción y no el delito.  Por ende,  la  referida  individualidad  penal debe abarcar en un Estado de Derecho todo el  ejercicio  del  poder punitivo del Estado y no sólo una parte de él, ya que de  no ser así el sistema penal se quebraría por contradictorio.   

d)             En estas condiciones el fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  también  es individual, como sin restricción  alguna  lo  reconoce  el  artículo 85 del Código Penal al disponer que “Cuando  fueren   varios   los   hechos   punibles  juzgados  en  un  sólo  proceso,  la  prescripción  de  las  acciones  se  cumple independientemente para cada uno de  ellos”.   No queda duda, por tanto, que los precedentes supuestos teóricos  encuentran  plena realización en nuestra normatividad positiva, esto es, que la  acción  penal  es  individual  así  en  el  mismo  proceso  se  investigue una  multiplicidad de conductas punibles.   

e)                  No   resulta,   entonces,  jurídicamente   convincente   el   énfasis   que   se  hace  en  la  decisión  mayorita­ria al sustentar  la   aplicación  del  artículo  82  del  Código  Penal  para  los  cómplices  particulares  de  los  delitos  que  exigen  sujeto  activo cualificado de orden  jurídico,  como  es  el  caso  del  peculado  que  exige la calidad de servidor  público  de  conformidad  con  la  Ley 190 de 1995, y en la premisa de que como  prescribe  es  la  acción penal y no el delito, éste incremento punitivo puede  aplicarse  en  estos  casos, pues como se vio, aun en estas condiciones, ello no  es posible.   

f)              Y no es posible porque si bien,  como  es  una verdad inconcusa, los términos prescriptivos no pueden entenderse  como  “plazos  de  pena”  sino  como  lapsos  que la ley iguala a las cantidades  establecidas  para  aquella  consecuencia  jurídico-principal del delito, lo es  también,  que al disponer el artículo 82 del Código Penal que “El término de  prescripción  señalado  en el artículo 80 se aumentará en una tercera parte,  sin  exceder  el  máximo  allí  fijado, si el delito fuere cometido dentro del  país  por  empleado  oficial  en ejercicio de sus funciones o de su cargo o con  ocasión  de  ellos”,  se  está  dirigiendo  a todos aquellos tipos penales que  exigen  al sujeto activo ser empleado oficial, o diríamos hoy en día, servidor  público,  como  lo  dispone  la  nueva Carta Política y la referida Ley 190 de  1995,  pues  si  prescribe  es  la  acción  penal  y  no  el  delito  y esta es  individual,  no se ve como pueda extenderse esta calidad a quien carece de ella,  ya  que  si  esto  fuere  posible,  no  cabe duda, que la disposición sobraría  porque     quedaría    al    arbitrio    del    juzgador    estable­cer  que  tipos  penales  exigen  esa  cualificación  o  cuales  no,  lo  cual  desde  luego,  por lo menos en nuestro  sistema penal no es posible.   

g)              Es  que,  en verdad, no resulta  coherente  que  luego de un importante esfuerzo jurisprudencial y doctrinario se  llegue  a  admitir  como  tesis predominante en nuestro medio, que el particular  así  haya  realizado actos materiales de autor en los delitos que exigen sujeto  activo  cualificado,  responda  como  cómplice  precisamente por carecer de esa  calidad  y  para  efectos  de  la  prescripción  se les contabilice el término  prescriptivo    como   si   la   tuvie­sen.   Un tal proceder está indicando, necesariamente, que la  tesis  de  la  complicidad  desaparecería  y  habría  que imputár­seles  a estas personas nada menos que  la   autoría   delictual,  lo  cual,  desde  luego,  sería  un  despropósito.   

h)              De otra parte, se afirma por la  Sala   Mayoritaria   como   argumento   principalísimo  de  la  tesis,  que  la  interpretación  que  debe dársele al mencionado artículo 82 del Código Penal  es  la de extender ese término prescrip­tivo  también  a  los  cómplices  particulares,  por  cuanto  “es  palpable  la  mayor  dificultad  en  que  se  encuentra  el aparato estatal para  descubrir,  investigar y juzgar, en breve tiempo, tal clase de ilicitudes”. Y se  agrega,  que  “La  ventaja  que  para  el logro de la prescripción obtienen sus  partícipes  por la mayor dificultad que su modalidad específica genera para su  descubrimiento  o  juzgamiento,  es compensada por la ley mediante la extensión  racional  del  término prescriptivo.  Y como esa ventaja no se presenta en  favor  de  uno  de los partícipes en el hecho, sino en todos, es apenas natural  que  a  todos  cubra  el  mecanismo  extensivo  que se diseño para malograr sus  efectos”.   

         Esto   puede   ser   cierto,   no   obstante,   el  pro­blema radica en que desafortunadamente  la  ley  limitó la aplicación de ese artículo 82 a los servidores públicos y  no   a  los  particulares;  de  ahí  que  la  providencia  mayorita­ria   no   pueda   dar  una  razón  jurídico   legal   para   esa   exten­sión  y  tenga  que  recurrir  a  la  expresión  “es  apenas natural” que a todos cubra  el  mecanismo extensivo que se diseñó para malograr sus efectos, es decir, que  es  por  convicción  de lege ferenda que se llega a esa conclusión y no porque  la ley lo permita.   

i)               Entiende,  claro  está,  el  suscrito    Magistrado    que   el   esfuerzo   hermenéutico   es   interesante  fundamentalmente  en  épocas  de  corrupción  administrativa como la presente,  pero,  también es evidente que esta clase de interpretaciones lo que demuestran  es  la necesidad de una reforma legal en dicho sentido, pues de lo contrario, el  principio   de   seguridad   jurídica   frente   a   los  destinata­rios   de   la   ley  penal  pierde  claridad,  más  aún  cuando  por  solucionar  un  problema se genera otro más  complicado,   como   el  ya  expuesto,  en  el  sentido  de  que  mientras  para  estable­cer el grado de  participación  delictual el partícipe queda como cómplice por no ser servidor  público  para  efectos  de  la  prescripción  si  lo  es  y  además, se dejan  pendientes  problemáticas  de  difícil  solución  como  las que brindaría la  casuística   al   preguntarse  que  pasaría,  por  ejemplo,  con  el  término  prescriptivo  del  cómplice  particular  cuándo  el  autor -servidor público-  fallece   en   el   curso   del  proce­so?;  y  qué  sucedería  con  el  cómplice particular cuando el  autor   alega   y  se  prueba  un  error  de  tipo  sobre  la  referida  calidad  jurídica?.   

j)             Finalmente,  reafirma  la Sala  Mayoritaria    la    tesis   objeto   del   disentimiento   en   el   fallo   de  exequibi­lidad   del  artículo  82  del  Código  Penal,  para  colegir que como lo sostiene la Corte  Constitucional   el  aumento  del  término  prescriptivo  para  casos  como  el  presente,  se  debe  a  cuestiones de política criminal del Estado, y claro que  esto  es  cierto,  pero  lo  que  ocurre  es  que  el  Juez Constitu­cional  se  refiere a lo largo de la  sentencia  es  al  servidor público y por ninguna parte a los particulares; por  ello,  a  contrario de lo que se piensa, este fallo lo que está es fortificando  mi  insular  interpretación en la Sala.  Por esto es que no dudó la Corte  Constitucional    en    la    motiva­ción  del fallo en recordar los antecedentes del actual artículo  82  en  cita,  resaltando que en el anteproyecto de Código Penal de 1976 cuando  por  primera  vez  se  introdujo  el tema, la norma se propuso, incrementando el  término  prescriptivo  para  los  delitos cometidos por los empleados oficiales  “en   ejercicio   de   sus   funciones”.   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE   

                                                Magistrado   

Fecha     ut     supra.   

     

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