10561 (25-07-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    PERJUICIOS/ DEMANDA  DE CASACION   

El artículo 221 del Código de Procedimiento  Penal  enseña  que “Cuando el recurso de casación tenga por objeto únicamente  lo  referente  a  la  indemnización  de  perjuicios  decretados en la sentencia  condenatoria,  deberá  tener  como  fundamento  las  causales  y  cuantía para  recurrir  establecidas  en  las  normas  que  regulan  la  casación  civil, sin  consideración a la pena que corresponda al delito o delitos”.   

Cabe recordar que el requisito para recurrir  en  casación  se cumple, cuando la diferencia entre la indemnización demandada  y   la  concretada  en  la  sentencia  de  segundo  grado,  es  decir  la  parte  insatisfecha,   resulta   igual   o   superior   a   la  cuantía  anteriormente  mencionada.($27.400.000 a diez de mayo de 1994).   

Proceso No.10561  

CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.-            SALA  DE  CASACION   PENAL.-   Santafé   de   Bogotá,  D.C.,  veinticinco de julio de mil novecientos noventa y cinco (1995).   

Magistrado Ponente                Dr.   RICARDO  CALVETE RANGEL      

Aprobado Acta No.103  

         V I S T O S   

Mediante  la  presente  providencia la Sala  declarará  improcedente el recurso de casación interpuesto por la apoderada de  la  PARTE  CIVIL contra la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Santafé  de Bogotá, que  modificó  parcialmente  el  fallo  condenatorio  de  primera  instancia dictado  contra  RAMON  RICO  LIZARAZO por los delitos de homicidio y lesiones personales  en la modalidad de culposos.   

         ANTECEDENTES   

El  Juzgado  Cuarenta y Uno de Instrucción  Criminal  luego  de  declarar  abierta la investigación y oír en indagatoria a  RAMON  RICO  LIZARAZO,  a  quien  le  resolvió  la  situación  jurí-dica con medida de aseguramiento, en  auto  de  septiembre  25  de  1990 admitió la demanda de constitución en parte  civil  presentada  por  el  apoderado  de  Luzmila Grisales de González y Jorge  Alberto  Vargas.  En  la  citada  demanda  en  relación  con  el  homicidio los  perjuicios  materiales  se  estiman  en  la  suma  de  veinte  millones de pesos  ($20.000.000)  y  los  mora-les en cuatro millones de pesos ($4’000.000) para la  época en que ocurrieron los hechos.   

La  Fiscalía  113  Delegada  de  la Unidad  Tercera   de   Vida  formuló  resolución  de  acusación  contra  RICO   LIZARAZO   por  los  delitos  de  homicidio  culposo  y  lesiones personales culposas, agotados en las personas de  Carlos Arturo González y Jorge Vargas.   

Rituado  el juicio el Juzgado Catorce Penal  del  Circuito de Santafé de Bogotá en sentencia calendada el 2 de noviembre de  1994  condenó  al procesado como  autor responsable de los delitos por los  que  se les dictó  resolución de acusación, imponiéndole además de las  penas  principal  y  accesoria,  el  pago  de  los perjuicios causados con estas  infracciones  así:   a favor de “Maria Luz mila Betancourt” (sic) y Sergio  Alejandro  de  Jesús  González  Grisales,  esposa  e  hijo  de  Carlos  Arturo  González,  el  equivalente  a  500 gramos oro como perjuicios materiales, y 500  gramos  oro  como perjuicios morales; a favor de Jorge Alberto Vargas 150 gramos  oro  como  perjuicios  materiales  y  150  gramos  oro  por  perjuicios morales.  Declaró  que  Rosalba  Caviedes de Alvarez y la Cooperativa de Buses Azules son  civil y solidariamente responsables de los perjuicios causados.   

Apelada  la sentencia anterior, el Tribunal  en   fallo   de   diciembre   16   de   1994   la  confirmó  con  la  siguiente  modificación;   “los perjuicios materiales que deberán pagar el procesado  y    los   terceros   civilmente   responsables   en   favor   de   MARIA    LUZMILA    GRIZALES    y   SERGIO   ALEJANDRO   DE   JESUS  GONZALEZ,  por  el  homicidio  de  que  fué víctima  Carlos  Arturo  González  Pineda  serán el equivalente a un mil (1.000) gramos  oro”.   

El   Tribunal   para  tomar  la  anterior  determinación   tuvo  en  cuenta, entre otras razones, “el hecho de que no  se  designara  un  perito  que en forma imparcial hubiese hecho una tasación de  los  perjuicios   causados  con  los  ilícitos…  factores  que  debieron  incidir  en  el juez de instancia, para no admitir el monto que propuso la parte  civil,  los  que  en  verdad  son  excesivos”.  Por ello hizo uso de la facultad  discrecional  que  le  otorga  el  artículo  107  del  C.P.,  incrementando  en  quinientos  gramos  oro los perjuicios materiales fijados por el a quo en razón  del    homicidio    en    la     persona   de   Carlos   Arturo   González  Pineda.   

Contra esta decisión la representante de la  parte   civil  interpuso  recurso  extraordinario  de  casacion,  el  cual  fué  concedido por el Tribunal en auto de febrero 17 de 1995.   

Dentro  del  término  legal  la  abogada  presentó  la  correspondiente  demanda  en la que invoca la causal de casación  consagrada  en  el  numeral 1° del artículo 220 del C. de P.P., centrando toda  su  argumentación  a  criticar  la  forma  como  el  Tribunal  cuantificó  los  perjuicios  materiales  causados  con  el  delito  de homicidio, para finalmente  solicitar  que  se  casé  la  sentencia  acusada  y se modifique la misma en el  sentido  de  ordenar  la  reparación de los perjuicios materiales causados a la  cónyuge  Luzmila  Grisales  y su menor hijo Sergio A. González, tasándolos en  la  suma  de  noventa  millones  de  pesos  ($90.000.000),  cifra  obtenida como  resultado  de  lo dejado de percibir durante el tiempo a que tienen derecho como  alimentarios,  con base en la remuneración mensual percibida por el alimentante  a la fecha de su muerte.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

El   artículo   221   del   Código   de  Procedimiento  Penal  enseña  que  “Cuando  el  recurso  de casación tenga por  objeto  únicamente lo referente a la indemnización de perjuicios decretados en  la  sentencia  condenatoria,  deberá  tener  como  fundamento  las  causales  y  cuantía  para  recurrir  establecidas  en  las  normas que regulan la casación  civil,  sin  consideración  a  la pena que corresponde al delito o delitos”, es  decir,  para  el  caso concreto teniendo en cuenta la fecha del fallo de segundo  grado,  las  previstas  en  el artículo 368 del Código de Procedimiento Civil,  modificado  por  el Decreto 2282 de octubre 7 de 1989, y la cuantía determinada  conforme  a  las  previsiones del Decreto 522 de marzo 23 de 1988, o sea la suma  de       veintisiete       millones      cuatrocientos       mil      pesos  ($27.400.000).   

En  el  caso  que  nos  ocupa,  el  recurso  extraordinario    de   casación   versa   exclusivamente   sobre   indemnización  de  perjuicios, luego la  recurrente  debió  presentar demanda con arreglo  a las causales previstas  en  el  Código  de Procedimiento Civil, siempre y cuando  el interés para  recurrir  (económico)  sea  el  previsto  o  determinado  por  la  ley  para su  procedibilidad.  No  puede  la Corte aceptar causal distinta a las señaladas en  el  Código  de  Procedimiento  Civil, ni admitir un recurso que por la cuantía  resulta improcedente.   

Cabe recordar que el requisito para recurrir  en  casación  se cumple, cuando la diferencia entre la indemnización demandada  y  la  concretada  en  la  sentencia   de  segundo grado, es decir la parte  insatisfecha,   resulta   igual   o   superior   a   la  cuantía  anteriormente  mencionada.   

Para  el  efecto  basta  recordar que en la  demanda  se  estimaron  los  perjuicios  materiales  causados  por  el delito de  homicidio  culposo en “veinte millones de pesos ($20.000.000) para el momento en  que  ocurrieron  los  hechos”,  y  los  morales  en  cuatro  millones  de  pesos  ($4’000.000);  en  la  sentencia recurrida se condenó por el primer concepto al  pago  del  equivalente  en  moneda nacional a un mil (1.000) gramos oro y por el  segundo  al  equivalente  a quinientos (500) gramos oro, luego resulta obvio que  la  diferencia entre la indemnización demandada y la concretada en la sentencia  del  Tribunal  es  inferior  a  los veintisiete  millones cuatrocientos mil  pesos  ($27.400.000) que es la cuantía actualmente establecida para recurrir en  casación civil.   

Aquí  es  oportuno  traer  a  colación un  pronunciamiento de la Corte sobre el mismo tema:   

         “Cuando  el  recurrente  es el Ministerio Público (o en su caso el  procesado  o  la  parte  civil)  y  el  fallo  es condenatorio, en su escrito de  interposición  debe  consignar  inequívocamente que su discrepancia con él lo  es  por  motivos  de la indemnización de perjuicios,  para que el Tribunal  con  conocimiento pleno pueda tomar determinaciones sobre la cuantía. Porque si  el    motivo    es    diverso,   no   es   necesario  mencionarlo,   pero tampoco podrá ante la Corte  presentar  acusación  alguna por la vía de las causales de casación civil, es  decir,  por indemnización de perjuicios, so pena de ser rechazada in límine su  demanda”    (M.P.Dr.    Gustavo   Gómez   Velásquez   –   Septiembre   26   de  1990).   

En  el caso que se examina la representante  de  la  parte  civil nada dijo sobre su propósito de impugnar exclusivamente la  condena  en  perjuicios,  ni de hacerlo también en nombre del hijo menor SERGIO  ALEJANDRO  DE  JESUS  GONZALEZ,  quien no se constituyó en parte civil, como se  desprende  del  poder  otorgado  por  su  madre  y  de la demanda presentada. De  haberlo   advertido,   el   Tribunal   muy  segura-mente  hubiera  rechazado  la  pretensión  de  la  recurrente,  de  donde  cabe  ahora  volver  sobre el punto  revocando  la  decisión  de  fecha  febrero  17  del  presente año, para en su  defecto declarar improcedente el recurso interpuesto.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

1°.-  DECLARAR LA NULIDAD de lo actuado en  este  proceso a partir del auto de fecha febrero 17 del presente año, por medio  del  cual  el  Tribunal  Superior  de  Santa Fe de Bogotá declaró admisible el  recurso de casación.   

2°.- INADMITIR el recurso extraordinario de  casación  interpuesto   por  la representante de la parte civil, contra la  sentencia  de  fecha  16  de  diciembre  de  1994,  mediante la cual el Tribunal  confirmó  la  de  primera  instancia  que  condenó  al  procesado RAMON    RICO   LIZARAZO   como   autor  responsable  de los delitos de homicidio culposo y lesiones personales culposas,  con la modificación anotada sobre los perjuicios.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

NILSON   PINILLA  PINILLA,  FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL,  RICARDO  CALVETE  RANGEL,CARLOS  E. MEJIA ESCOBAR,DIDIMO PAEZ  VELANDIA,  EDGAR SAAVEDRA ROJAS No firmó,JUAN    MANUEL    TORRES    FRESNEDA,JORGE    ENRIQUE    VALENCIA  M.   

Carlos  Alberto  Gordillo  L.,SECRETARIO   

     

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