10492 (22-05-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 10492   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                      Magistrado Ponente:   

                      DR. DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                      Aprobado Acta No.68 de V/18/95.   

                      Santafé  de  Bogotá,  D.  C.  Mayo veintidos (22) de mil novecientos noventa y  cinco (1995).   

                      Procede  la  Corte  a  decidir lo que en derecho corresponda en relación con el  recurso  de  apelación interpuesto por la defensa del procesado ORLANDO AUGUSTO  MARIN  VARON  contra  el  auto  de  marzo  9 del corriente año proferido por el  Juzgado  27  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  en  el  cual no accedió a la  petición  que dicha defensa le hiciera para que provocara un  incidente de  colisión  de  competencias  al  Juez  Regional  de  la  misma  ciudad que viene  conociendo  del  proceso  que contra el sindicado mencionado se adelanta por los  delitos  de  secuestro  extorsivo y porte ilegal de armas de uso privativo de la  fuerza pública.   

          ANTECEDENTES INMEDIATOS:   

                      1.-  En  octubre  2  de  1992  fue  aprehendido  el  cabo segundo de la Policía  Nacional  ORLANDO  AUGUSTO  MARIN VARON por agentes de la autoridad en la ciudad  de  Medellín cuando se disponía a recoger una cantidad de dinero que dos días  antes  se  había  exigido al comerciante Gerson Manuel Congote Vásquez despues  de  haber sido por varias horas secuestrado y maltratado así como despojando de  algunas   de  sus  pertenencias  por  individuos  al  parecer  vinculados  a  la  institución   policial,  siéndole  decomisada  al  mencionado  suboficial  una  pistola  calibre  9  mm. que los peritos catalogaron como de uso privativo de la  fuerza pública.   

                      2.-  La  investigación  fue  asumida  por  una  de las Fiscalías Regionales de  Medellín,  la  cual profirió resolución acusatoria contra el citado procesado  el  24  de septiembre de 1993, por los delitos de porte de arma de uso privativo  de  la  fuerza  pública en concurso con secuestro extorsivo y hurto calificado,  que  apelada  fue modificada por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Nacional  al  dejar  en  firme  la  acusación  solamente  por  los  dos  primeros delitos  mencionados.   

                      3.-  En  la  etapa  del  juicio,  la  defensora  del procesado solicitó al Juez  Regional   correspondiente  que  se  declarara  incompetente  para  conocer  del  proceso,  el  cual en auto de agosto 25 de 1994 resolvió negativamente; el 2 de  septiembre  siguiente  insiste  en su pretensión, la cual es denegada el 13 del  mismo  mes  con  fundamento  en  que  la resolución acusatoria por el delito de  secuestro  extorsivo  había  cobrado  ejecutoria con la decisión del superior,  determinación que impugnó para ante el Tribunal respectivo.   

                      4.-  Y  sin  conocerse  pronunciamiento alguno del Tribunal Nacional sobre dicha  impugnación,  el  procesado  solicita  a  un  juzgado  Penal  del  Circuito  de  Medellín  que  proponga  colisión  de  competencias  al  Regional que tiene el  proceso,  porque  el asunto es de competencia de los jueces de esa especialidad,  en  su opinión. El Juez 27 Penal del Circuito se niega a ello, en auto de marzo  9  del  año  en  curso,  providencia que recurre en reposición y en apelación  subsidiaria   la  defensora;  denegada  la  impugnación  horizontal,  concedió  inexplicablemente  el  juzgado  la  apelación  para  ante  la  Corte Suprema de  Justicia a donde remitió la actuación.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

                      Sería  el caso de entrar a resolver la impugnación presentada de no ser porque  autos  de  la naturaleza del aquí cuestionado, no obstante ser motivados y aún  tener  el  carácter  de interlocutorios, carecen del recurso de apelación ante  el  superior  inmediato  y, con mayor razón, ante la Corte Suprema de Justicia,  según pasa a verse:   

                      1.-  El  Código  de  Procedimiento  Penal  consagra  en  su Libro I, Título I,  Capítulo  VIII,  el  incidente  de  colisión  de competencias, con regulación  autónoma  de su presentación, trámite y decisión, de manera tal que inhibe a  los  funcionarios  y  sujetos  procesales  involucrados  en  él  para acudir al  procedimiento  ordinario so pretexto de algún vacío en su reglamentación. Por  manera  que tanto las determinaciones de los funcionarios que proponen y aceptan  o  rechazan  el  conflicto  como  la  que dicte el superior llamado a desatar el  incidente  no son susceptibles del recurso de apelación, pues una vez propuesta  la  colisión el Código indica perentoriamente el procedimiento a seguir, luego  si  se  llegase  a  admitir  interrupción alguna en dicho trámite sería tanto  como  aceptar  la  terminación  del incidente por vía diferente a la señalada  por  el legislador, lo cual, además de absurdo e inconveniente, es abiertamente  ilegal.   

                      Es  absurdo,  porque  la  razón  indica  que  el  legislador,  al  consagrar el  incidente  de  la  manera como lo hizo, busca obtener una solución al conflicto  en  el  menor  término  posible.  Tan  evidente  lo  es que ordenó al superior  resolverlo  de  plano;  es  inconveniente,  porque  al  ser  la  competencia  el  presupuesto  “sine  quanon” para la actuación del funcionario, sólo a éste le  es  dado cuestionarla directamente o por iniciativa de las partes. La injerencia  en  esta  materia del ad-quem sólo es posible cuando avoque el conocimiento del  proceso  como  superior  funcional,  en cuyo caso podrá y deberá, como juez de  conocimiento  que  es,  pronunciarse  sobre  la  competencia.  Por la vía de la  colisión  solamente  podrá intervenir si la ley le ha dado la competencia para  dirimir  el incidente, en cuyo evento deberá hacerlo exclusivamente en la forma  indicada  en  dicha  ley;  y  es  ilegal,  porque  la  competencia  que tiene el  funcionario  para  dirimir  la colisión es restrictiva y exige como presupuesto  que  ésta  se  haya  trabado  realmente,  luego  no  podría  so pretexto de un  pretendido  recurso  de  apelación  obligar  a  un  juez  a  despojarse  de una  competencia  que  considera  indiscutible,  es  decir,  que  lo  que  propone la  defensora  del  procesado  a  la  Corte  con  la apelación interpuesta no es la  solución  de un conflicto (para lo que tiene competencia en este caso), sino la  creación  de  uno  a  través  de  un  recurso  “per  saltum” inexistente en el  ordenamiento. Y eso es, por lo menos, desconocimiento de la ley.   

                      Si  además de lo anteriormente puntualizado, se examina el artículo 204 del C.  de  P.  P.  no  se hallará dentro de la extensa lista de providencias apelables  allí  referidas  ninguna  de las proferidas para proponer, rechazar, tramitar y  decidir el incidente de colisión de competencias.   

                       

                      2.-  En  este orden de ideas cabe destacar que cuando el artículo 100 del C. de  P.  P. faculta a cualquiera de los sujetos procesales para suscitar la colisión  de  competencias  ante  el  funcionario  que  esté  conociendo de la actuación  procesal  o  ante  el  que  considere  competente  para  dicho  conocimiento, su  solicitud  no es determinante ya que el funcionario ante quien se formuló está  obligado  a  examinarla  sí  pero sólo la acogerá “si la hallare fundada”, en  cuyo  caso  “provocará  la  colisión”.  Contrario  sensu,  si  no la encuentra  fundada  no tiene por qué provocar incidente alguno, ni le es dado a las partes  cuestionar   tal   determinación   verticalmente.   Si   considera   errada  la  determinación  del  funcionario,  el  legislador  le  brinda  la oportunidad de  acudir  al  otro funcionario para que sea éste el que en definitiva examine las  razones  y  proceda  a proponer o no el incidente, según que las encuentre o no  fundadas.  Si  aun considera equivocada esta determinación, puede cuestionar la  competencia  cuando  el  proceso suba a la segunda instancia con la proposición  de nulidad ante dicho superior funcional.   

                      3.-  De  otra  parte, resulta oportuno recordarle a la distinguida defensora del  procesado  de  la referencia que los abogados son profesionales auxiliares de la  justicia  y en consecuencia están para colaborar no para entrabar la laborar de  los  jueces  y  menos con procedimientos dilatorios que como mínimo revelan una  deficiente  formación  profesional.  Los  recursos  ordinarios  son ciertamente  instrumentos  de  defensa pero no es de recibo abusar de ellos so pretexto de un  legítimo  derecho,  porque  ello  puede  conducir  a  una actuación antiética  reprimible disciplinariamente.   

                       

                      No  siendo  apelable  la  decisión  impugnada, la Corte habrá de abstenerse de  conocer  del recurso interpuesto y ordenará devolver la actuación, en firme lo  decidido, al juzgado de origen para lo de su cargo.   

                      En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación  Penal,   

                      RESUELVE:   

                      ABSTENERSE  de  conocer del recurso de apelación indebidamente concedido por el  Juzgado  27  Penal  del Circuito de Medellín contra su proveído del 9 de marzo  de  1995  por  el cual denegó la solicitud para provocar incidente de colisión  de  competencias  al  Juez  Regional  de  la misma ciudad que conoce del proceso  contra  ORLANDO  AUGUSTO  MARIN  VARON  por los delitos de secuestro extorsivo y  porte ilegal de armas.   

                      En firme, devúelvase la actuación al Juzgado de origen.   

                      Cópiese, notifíquese y cúmplase:   

NILSON           PINILLA  PINILLA                RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO           DUQUE  RUIZ                  CARLOS EDUARDO MEJIA E.   

                                                                                                                  

                                       

DIDIMO            PAEZ  VELANDIA                  EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

JUAN        MANUEL        TORRES  FRESNEDA            JORGE   ENRIQUE  VALENCIA M.   

                                                                CARLOS A. GORDILLO L.   

Secretario.  

     

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