10092 (18-01-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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CASACION  

Es la norma bajo cuyo imperio se profirió la  sentencia  la  que  debe  tenerse  en  cuenta para determinar la procedencia del  recurso,  como  quiera  que es a partir del momento en que el fallo se profiere,  no antes cuando surge el derecho a la impugnación.   

Si  el  artículo 218 del Decreto 050 de 1987  nunca  fue  aplicable  al  caso  concreto,  mal  puede  acudirse al principio de  favorabilidad  para  demandar  su  aplicación,  pues  es  de la esencia de esta  figura  que  se  presente  conflicto de normas, situación a la cual no se llega  cuando el precepto que gobierna el caso es uno.   

PROCESO                               : 010092   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

         SALA DE CASACION PENAL   

                                                   Magistrado Ponente:   

                                                   Dr.  RICARDO CALVETE  RANGEL   

                                                   Aprobado Acta No.002   

Santa Fe de Bogotá D.C., Enero dieciocho de  mil novecientos noventa y cinco   

         V I S T O S   

Se  pronuncia  la Sala sobre la procedencia  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  BONIFACIO  LOPEZ  SILVA contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de  Santa  Fe  de Bogotá, de fecha junio 23 de 1994, por el delito de  fraude procesal.   

         

         A N T E C E D E N T E S   

1.-          El  Juzgado Cuarenta Penal del Circuito  de  esta  ciudad  mediante  sentencia de abril 20 del presente año, condenó al  procesado  BONIFACIO  LOPEZ  SILVA  a  la  pena  principal de doce (12) meses de  prisión,  al  hallarlo responsable del delito de fraude procesal previsto en el  artículo  182  del  Código Penal, providencia que apelada por el defensor, fue  confirmada  por el Tribunal mediante sentencia de 23 de junio del corriente año  (fls.   239   y   ss.   del   cuaderno   No.1   y  3  y  ss.  del  cuaderno  del  Tribunal).   

2.-          El procesado y su defensor interpusieron  recurso  de  casación  contra  el  fallo anterior y el Tribunal lo rechazó por  improcedente,  en  consideración  a  que  el  punible  de fraude procesal tiene  señalada  una  pena  máxima  de  cinco  años de prisión y “de acuerdo con el  artículo  218 del C. de P.P., con la modificación del artículo 31 (sic) de la  Ley  81  de 1993 el recurso extraordinario de casación procede entratándose de  delitos  cuya  pena  privativa de la libertad sea o exceda de seis años”, norma  que  se  estima  aplicable  cuando  surge la opción para ello, es decir para la  fecha de la sentencia proferida por el Tribunal.   

4.-           Contra  el  auto  anterior  interpuso  recurso  de  reposición el defensor, y el Tribunal en proveído de septiembre 9  del  año  en  curso  decidió  reponerlo,  y en su lugar conceder el recurso de  casación,  por  estimar  que le asiste razón al impugnante, ya que en realidad  la  ocurrencia  de  los  hechos  por  los  cuales  se  condenó al procesado, se  cumplió  durante  la vigencia del artículo 218 del Decreto 050 de 1987, y como  para  entonces  de  acuerdo  con  el  texto  legal en mención era procedente el  recurso  extraordinario  en  cuanto  tiene  que  ver  con el fraude procesal, el  principio  de  favorabilidad  impone la aplicación con carácter retroactivo de  la legislación que beneficia la situación del sentenciado.   

Cumplidos   los   traslados  de  rigor  y  oportunamente  presentada  por  el  defensor  la  correspondiente  demanda,  las  diligencias  fueron  remitidas  a esta Sala para la continuación del respectivo  trámite.   

         CONSIDERACIONES DE LA SALA   

Como se dejó dicho, la sentencia objeto del  recurso de casación tiene fecha junio 23 de 1994.   

De acuerdo con el artículo 35 de la ley 81  de  1993,  que  entró  en  vigencia  el  2  de noviembre de 1993, el recurso de  casación  procede respecto de delitos que tengan señalada pena privativa de la  libertad cuyo máximo sea o exceda de seis (6) años.   

Dada  la  fecha  de  la  sentencia  y  la  normatividad  vigente  para  ese  momento,  se tiene que el recurso de casación  interpuesto  contra  el  fallo de condena no es procedente, habida cuenta que la  pena  privativa  de  la  libertad máxima prevista para el delito por el cual se  dedujo    responsabilidad    al    procesado   es   de   solamente   cinco   (5)  años.   

Ya  la  Sala,  con  motivo de la entrada en  vigencia  de  la  citada  ley,  precisó  que  es  la norma bajo cuyo imperio se  profirió  la  sentencia  la  que  debe  tenerse  en  cuenta  para determinar la  procedencia  del  recurso,  como  quiera  que  es a partir del momento en que el  fallo    se    profiere,    no    antes   cuando   surge   el   derecho   a   su  impugnación.   

Al respecto, se dijo:  

         ”   ‘El   punto  fundamental  y  que  es  preciso  definir,  es  el  relacionado  con  el  momento  en  el  cual  surge  el derecho para impugnar una  sentencia.   

         Ya  la  Sala,  en  una  de las providencias que cita el recurrente,  había  expresado  su  inclinación  por  la  tesis  pregonada por el tratadista  Jiménez de Asúa, quien brevemente la consigna en estos términos:   

         ‘La  posibilidad  de apelar o recurrir contra una sentencia, puesto  que  es  consecuencia  de  la sentencia misma, debe regularse según la ley bajo  cuyo  imperio fue pronunciada. Por tanto, las disposiciones de la ley vigente en  el  tiempo  en  que fue dada la sentencia, son las que determinan si cabe contra  ella  oposición,  apelación,  reforma,  recurso  de  casación,  etc.  De este  principio  se  deriva la consecuencia de que una ley posterior no puede suprimir  a  la  parte  el  ejercicio  de  pedir  y  lograr  remedio  o  casación  de las  sentencias,  cuando  este  derecho  estaba  reconocido  por la ley vigente en el  tiempo  en que el fallo fue dictado’ (Tratado de Derecho Penal, Ed. Losada S.A.,  1964, tomo II, pág.671).   

         Para  la Sala, ésta es la tesis que debe ser acogida, porque de un  lado  afirma  la aplicación inmediata de las normas de procedimiento, que es la  tendencia  mayoritaria  de  la  doctrina,  y  de  otro,  protege los derechos ya  adquiridos  por los sujetos procesales, dándole una aplicación ultractiva a la  norma que los consagraba.   

         La  tesis auspiciada por el recurrente es inadmisible para la Sala,  pues  ella conduciría al absurdo de hacer imposible cualquier reforma procesal,  bajo  la  consideración,  absoluta,  de que ‘El juicio para el doctor… era el  previsto  en la legislación anterior”, afirmación ésta que en ningún momento  se demuestra.   

         “Cuando  la sentencia cuya casación se pretende fue emitida por el  Tribunal  (7  de  febrero de 1994), ya estaba en vigencia la ley 81 de 1993, que  en  su artículo 35 modificó las condiciones para la viabilidad de este recurso  extraordinario,  y  frente  a las cuales esta impugnación no procedía. Actuó,  pues,  bien  el  Tribunal al denegarla, toda vez que el acusado jamás adquirió  este derecho, y por tanto no se le estaba despojando de ninguno.   

         Por  lo  demás, no debe olvidarse que la aplicación ultractiva de  una  norma,  exige  que  en  algún  momento  de  su  vigencia ella hubiera sido  aplicable  a caso debatido. Por ello se ha sostenido que la ultraactividad es un  fenómeno   más   aparente   que  real,  contrario  a  lo  que  sucede  con  la  retroactividad,   en   cuyo  caso  la  nueva  ley  sí  resulta  aplicándose  a  situaciones que existían antes   

         de  que  la  nueva  ley  empezara a regir. Y si como ya se dijo con  Jiménez  de  Asúa,  que  ‘la  posiblidad  de  apelar  o  recurrir  contra  una  sentencia,  puesto  que  es  consecuencia  de la sentencia misma, debe regularse  según  la  ley bajo cuyo imperio fue pronunciada’, es obvio para la Sala que el  artículo  218  original  del  C.  de  P.P.  jamás fue ley aplicable al proceso  seguido  en  contra  de  …,  porque ya estaba subrogado cuando la sentencia se  produjo  y  por  ende, su aplicación ultractiva no es procedente” ‘ (auto de 12  de julio de 1994).   

Restaría   agregar,  para  reafirmar  la  improcedencia  del  recurso,  que  si el artículo 218 Decreto 050 de 1987 nunca  fue   aplicable   al   caso   concreto,  mal  puede  acudirse  al  principio  de  favorabilidad  para  demandar  su  aplicación,  pues  es  de la esencia de esta  figura  que  se  presente  conflicto de normas, situación a la cual no se llega  cuando el precepto que gobierna el caso es uno.   

Se  declarará,  entonces, la nulidad de lo  actuado  a partir del auto de septiembre 9 de 1994, mediante el cual el Tribunal  Superior  de  Santa  Fe  de Bogotá, al reponer el auto de 9 de agosto del mismo  año concedió el recurso, para en su lugar declararlo inadmisible.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL.   

        R E S U E L V E   

1.-           DECRETAR la nulidad del auto por  medio  del  cual  el Tribunal Superior de Santa Fe de Bogotá al reponer el auto  que  negó  el  recurso  de casación interpuesto contra la sentencia de fecha y  origen   anotados,   decidió   concederlo.   En   su   lugar,   se  le  declara  improcedente.   

Notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal de origen.   

EDGAR    SAAVEDRA    ROJAS                                        RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO    DUQUE    RUIZ                                        CARLOS MEJIA ESCOBAR   

                                                                      Salvamento  de Voto   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                          JORGE   ENRIQUE   VALENCIA  M.   

        CARLOS A. GORDILLO LOMBANA   

        Secretario   

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Proceso    No.   10092   Salvamento   de  Voto   

        SALVAMENTO DE VOTO   

En  asunto  parecido  (Cas. 9776- Joaquín  Portela  Lombo)  sostuve  que  eventos como éste no ameritan la declaratoria de  NULIDAD y que basta con rechazar el recurso por improcedente.   

La  razón  consiste  en  que unos son los  presupuestos  para su trámite y decisión de fondo y otros los de validez de la  actuación.   

Dicha  diferenciación,  que aparentemente  podría  parecer  a  muchos  inútil  y  meramente  teórica,  repercute  en  la  consolidación  de  un  principio de carácter procesal como es el del artículo  308.5   del Código de Procedimiento Penal (Principio de necesidad) y en la  del  postulado  que  diferencia  los  requisitos  de existencia, de validez y de  eficacia del acto procesal.   

Por  lo  demás, tampoco encuentro lógico  que  se  sostenga  la incompetencia para conocer del recurso por ausencia de sus  presupuestos  procesales  y  en  cambio  se  sostenga  la  misma para anular. El  incompetente  no  tiene  por  qué invalidar y la declaratoria de desierto de un  recurso  supone  que  no  se  han  reunido  los  requerimientos  para  asumir el  conocimiento. En eso consiste mi disentimiento.   

Con el debido respeto.  

        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

     

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