20192(09-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20192  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 06  

Bogotá D.C., nueve (9) de febrero de dos mil  cinco (2005)   

          Se  pronuncia  la  Sala  acerca de la admisibilidad de la demanda de  revisión  presentada  en  su  propio nombre por Carlos  Alberto  Valencia  Medina, quien fuera condenado por el  Juzgado  segundo  penal  del circuito de Cali y el Tribunal superior de la misma  sede,  a  la  pena  principal  de  40 años y 6 meses de prisión, como autor en  concurso   de   los   delitos   de   homicidio   agravado   y  porte  ilegal  de  armas.   

HECHOS   Y   ACTUACION  PROCESAL   

          El  13  de  septiembre  de  1996,  en  el  área  urbana de Cali, la  policía   capturó   a   Carlos   Alberto   Valencia  Medina,  por  haber  ocasionado  con  arma de fuego la  muerte  a  Juan  Carlos  Martínez,  con quien de tiempo atrás tenía problemas  personales.   

          Los  hechos  ocurrieron  a eso de las siete de la noche, frente a la  residencia  de  la nomenclatura urbana número 36 A 25 de la carrera 24 C, en el  momento  en  que  Luz  Mary  Orozco  abría  la  puerta  a  su novio Juan Carlos  Martínez.   

          La  Unidad  de  Fiscalía  de  Reacción  Inmediata con sede en Cali  abrió  investigación  penal  y  luego  de  oír  en indagatoria a Carlos  Alberto  Valencia  Medina, remitió  las  diligencias  a la Unidad de Vida, asumiendo el conocimiento la Fiscalía 44  Seccional,  despacho  que al resolverle la situación jurídica le impuso medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  beneficio de excarcelación.   

El  4  de  marzo  de  1997,  al  calificar la  investigación,   la   Fiscalía   acusó  a  Valencia  Medina  por  la  comisión de los delitos de homicidio  simple  en  concurso  con el delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa  personal.  Recurrida  esta decisión por el procesado y el Agente del Ministerio  Público,  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal, mediante decisión del 14 de  abril  de 1997, la modificó en el sentido de convocar a juicio al procesado por  el  delito  de  homicidio  agravado (indefensión de la  víctima)  en  concurso con el porte ilegal de arma de  fuego  de  defensa  personal.                        

El  trámite  de  la  causa  correspondió en  primera  instancia  al  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Cali y en segundo  grado  al  Tribunal  del  Distrito  Judicial de esa capital, quienes profirieron  fallos  de  condena  contra  el  encausado  por  los  delitos  imputados  en  la  resolución  de  acusación,  cuyo  contenido  se  dio  a  conocer  en párrafos  anteriores.   

Contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  recurrió  en  casación  el defensor del procesado, recurso que fue decidido de  fondo  por  la  Sala  el  21  de  marzo  de  2002. Por esta razón se declararon  impedidos  para  resolver  ahora  lo  pertinente,  los Magistrados Herman Galán  Castellanos y Alvaro Orlando Pérez Pinzón.   

          El  demandante  anexó  a  la  demanda  de  revisión  copia  de  la  decisión  por  medio  de  la cual el Tribunal de Cali inadmitió la que propuso  con  los mismos fines ante esa instancia y copias del concepto pericial y de las  declaraciones  rendidas  en  el proceso por los testigos a los cuales se refiere  en su escrito.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  ACCION   

          El  demandante considera que de conformidad con el artículo 221 del  código  de  procedimiento  penal  está  legitimado para solicitar en su propio  nombre  la  revisión  de  las  sentencias  que  lo condenaron como autor de los  delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas.   

          Aduce  que  aparte  de  la legitimación para interponer la acción,  también  le  asiste el interés para solicitar la rescisión de las decisiones,  pues   estima   que   fue  condenado  con  base  en  un  testimonio  colmado  de  contradicciones,  además  de  falso.  Además, no entiende por qué el Tribunal  Superior  de Cali inadmitió la demanda de revisión que presentó en su momento  contra  la sentencia proferida por el Juzgado segundo penal del circuito, siendo  que ellos suscribieron la decisión de segunda instancia.   

          Aspira,  dice,  a  que  la  Corte  asuma el estudio de la demanda de  revisión,  subsane las múltiples irregularidades que se presentaron durante el  trámite  del proceso penal y le restaure las garantías constitucionales que le  fueron  conculcadas  (la  presunción de inocencia, la  libertad y dignidad, entre otras).   

          A  su  juicio,  de  tal  magnitud son los defectos que la actuación  presenta,  que  es procedente la revisión de la sentencia con fundamento en los  numerales  3  (cuando después de dictada la sentencia  aparecen   pruebas   o   hechos   nuevos   no   conocidos   al   tiempo  de  las  instancias),  4  (cuando con  posterioridad  a  la sentencia se demuestre, mediante decisión en firme, que el  fallo  fue  determinado  por  la  conducta  típica  del  juez  o de un tercero)  y  5 (cuando se demuestre, en  sentencia  en  firme,  que el fallo objeto de revisión se fundamentó en prueba  falsa)  del artículo 220 del código de procedimiento  penal.   

          Así,  el  dictamen  forense  estableció que la absorción atómica  para  residuos de pólvora fue negativa, pero tal conclusión no fue considerada  en  la sentencia, de modo que esa situación impone una nueva apreciación de la  prueba;  y  en  cuanto a la conducta típica del Juez, basta con señalar que si  en  sede  de  casación  la  Corte  admitió  que  la  única prueba de cargo la  constituía  un  testimonio falso, entonces los jueces de instancia prevaricaron  al otorgarle validez a un testimonio que no ha debido apreciarse.   

         

          Por  último,  la prueba falsa sobre la cual se construyó el juicio  positivo  de  responsabilidad, no puede ser sino la declaración de Luz  Mary Orozco, a la cual precisamente se  hizo  alusión  por  parte  del  superior  funcional de los jueces de instancia.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La  demanda  de  revisión  que ahora se instaura se inadmitirá por  las   siguientes   razones:                 

Dado  que  la acción de revisión tiene como  finalidad  remover  la cosa juzgada y afianzar el concepto de justicia material,  entonces  el  escrito  en  el  que  se  propone  no puede ser un ensayo de libre  construcción,  pues  tratándose de un tema ligado con el concepto de seguridad  jurídica,  las  exigencias  no pueden ser inferiores a las que el artículo 222  del  código  de  procedimiento  penal  consagra.  Claro,  porque  la acción de  revisión  no  se  instauró  como  un medio alternativo para revisar el proceso  mediante  la creación de una instancia adicional a las ya existentes, sino como  un  mecanismo  para  restaurar la vigencia del orden justo cuando las sentencias  se  fundan  en actos que comprometen la validez y legitimidad del sistema penal,  o    en   cambios   de   jurisprudencia   con   incidencia   en   la   cuestión  decidida.   

Por estas razones, especialmente ligadas con  las  altas  exigencias  que  ella  requiere,  la demanda debe presentarse por un  defensor  técnico  que  esté  en  capacidad  de soportar los argumentos en los  cuales  se  apoya  la  pretensión  rescisoria  de  la  sentencia,  y  no por el  sentenciado  como  sujeto  procesal. En efecto, al respecto la Corte ha indicado  lo siguiente:    

“1.   De  conformidad  con  el  artículo  221  del  estatuto  procesal, el sentenciado se  encuentra  facultado  para  promover  la  acción  de  revisión contra un fallo  adverso  a  sus  intereses,  lo cual no significa que si carece de la calidad de  abogado  titulado  legalmente  autorizado  para  ejercer la profesión, se halle  legitimado  para  presentar la demanda, pues de conformidad con el artículo 127  ejusdem  ‘para los fines  de  su  defensa  el  sindicado  deberá  contar  con la asistencia de un abogado  escogido   por   él   o   de   oficio’ ”.   

“Obedece  esta  limitante  a que la acción de revisión corresponde a una actividad posterior a  la  culminación  del  proceso,  que comprende la elaboración del libelo según  precisos  requisitos  formales, la invocación de concretas causales legales, el  correcto  señalamiento  de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación  de  las  pruebas  que  se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos de la  petición,  y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la  causal  que  se  invoca,  todo  lo cual es, evidentemente, materia de especiales  conocimientos   jurídicos,  como  igual  se  exige  en  casación  (art.   209   del   Código   de  procedimiento  penal),  pues  el  hecho  de  no haberse contemplado expresamente para la  revisión,  como  sí  lo  estaba  en  el  Decreto  2700  de  1991  (art.  233),  no  puede  entenderse  que  dicha  exigencia  hubiere  dejado  de  regir,  ya  que a estos efectos el inciso  último  del  artículo  127  del  estatuto  procesal establece que ‘En  todo  caso  si el sindicado fuere  abogado  titulado  y estuviere autorizado legalmente para ejercer la profesión,  podrá  de  manera  expresa aceptar y ejercer su propia defensa sin necesidad de  apoderado’, significando,  entonces,  contrario  sensu, que en caso de no contar con dicha calidad, siempre  deberá     estar     asistido    por    quien    sí    la    tenga”.   

“Por manera que  si  en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  por  su propia naturaleza, la presentación de la demanda está reservada a  un  abogado  titulado  como  acto de postulación, precisamente por el carácter  eminentemente   técnico   y   rogado  que  el  instrumento  ostenta”1.   

Es   evidente,   porque  no  se  encuentra  acreditado,  que  el accionante tenga la calidad de abogado titulado, lo cual de  acuerdo   a  lo  expuesto,  es  motivo  suficiente  para  inadmitir  la  demanda  interpuesta.  Pero  no  solo  por ello, sino por qué no adjunto los fallos cuya  revisión  se  solicita y por qué las razones que se aducen, los argumentos que  se  proponen y las pruebas que se aportan, no tienen relación ni coherencia con  las  causales  que se invocan, lo cual es consecuencia de la falta de asistencia  técnica   a   la   cual   precisamente   se  hizo  referencia  en  los  apartes  anteriores.   

          Por  lo  tanto, atendiendo las razones anteriores y al no cumplir el  escrito  los  presupuestos  que  para  su  admisión impone el artículo 222, la  demanda debe inadmitirse.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de   revisión  propuesta  en  su  propio  nombre  por  Carlos Alberto  Valencia Medina.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 HERMAN GALAN CASTELLANOS   

                                                                                        Impedido   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                    EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO        O.        PÉREZ  PINZON                         JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

                Impedido   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  del  20  de  agosto de 2002. M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll. Rad 18807. Cfr.,  en  el  mismo  sentido,  auto  del  19  de mayo de 2004, radicación 22002, M.P.  Marina Pulido de Barón.     

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