22438(08-07-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22438  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

DR. YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta No. 59  

Bogotá D.C.,  ocho (8) de julio de dos  mil cuatro (2004).   

VISTOS:  

Resuelve   la   Sala  lo  que  en  derecho  corresponda  respecto   del  aparente  conflicto  negativo  de  competencia  suscitado  entre  los  Juzgados  7° y 4° Penales del Circuito Especializado de  Bogotá D.C.  y  de Cali (Valle), respectivamente.   

ANTECEDENTES:  

1. El 16 de abril de  2003  el  Fiscal  Sexto  Seccional  Delegado  de  la  Unidad  Nacional  para  la  Extinción  del Derecho de Dominio y contra el Lavado de Activos rindió ante el  Fiscal  Jefe  de  esa  Unidad  un  informe de “verificación información Cali  procedente  de la Dirección Nacional de Estupefacientes” sobre automotores de  67  personas,  naturales  y  jurídicas.  En  concreto respecto del automotor de  placas CSG 570, anotó:   

“Joaquín  Mario  Valencia  Trujillo  C.C.  16.626.888 de Cali. Vehículo de placa CSG 570.   

“Fue allanada su propiedad en Guachinte el  21  de  agosto  de 1995. Donde se encontraron documentos de importancia y radios  de  comunicación,  tiene  relación  con la empresa Unipapel y con los Hermanos  Montoya Henao del norte del Valle”.   

          2.  El 5 de  noviembre  de  2003, la Fiscal Jefe de la Unidad Nacional para la extinción del  derecho  de  dominio  y  contra  el  lavado de activos, le asignó al Fiscal 6°  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializado el trámite de  extinción  de  dominio  sobre los vehículos reportados a esa Unidad y el 10 de  noviembre  de  2003  el  mencionado  Fiscal dispone “allegar algunos medios de  prueba,  previo a estudiar la posibilidad de adelantar la fase inicial” de esa  actuación.   

3.  Cumplido  lo  anterior,  el  tres  (3)  de  diciembre de dos mil tres (2003) el Fiscal dispuso  “estudiar  la  posibilidad de dar aplicación al artículo 12 de la Ley 793 de  2002,  y abrir la Fase Inicial del trámite de extinción del derecho de dominio  de   la  referencia  sobre  vehículos  blindados  de  propiedad  de  diferentes  personas”,  en cuyas consideraciones incluyó la vinculación de sus titulares  con  actividades  al  margen  de  la ley o con personas dedicadas a esa clase de  actuaciones,  relacionando entre ellos a  LUZ MARÍA TRISTAN la propietaria  inscrita  de la camioneta Toyota de placas CSG 570 como relacionada con Joaquín  Mario  Valencia  Trujillo,  disponiendo en consecuencia “medida de secuestro y  suspensión  del  poder  dispositivo” sobre ese vehículo y otros 27 descritos  en la resolución, pertenecientes a 18 propietarios diferentes.   

4.   El 22 de  diciembre  de  2003, LUZ MARÍA TRISTÁN GIL le otorgó poder a una abogada para  que  la  apoderara  dentro del trámite de extinción al que se vinculó un bien  que  figura  a  su  nombre,  reconociéndosele  personería  el  26 de diciembre  siguiente.   

5.   El  3 de  febrero  de  2004,  la  apoderada  de  LUZ  MARÍA TRISTÁN GIL solicitó que lo  actuado  se  remitiera  al señor Juez Penal del Circuito Especializado para que  conforme  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 392 del Código de Procedimiento  Penal  se  controle  la  legalidad de la medida de incautación proferida por la  Fiscalía,  disponiéndose  el  5  de febrero la remisión de las diligencias al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Bogotá D.C. correspondiéndole por  reparto  al  7°  que mediante auto del pasado 3 de marzo se trabó en colisión  con  el  4° de la misma especialidad de Cali a donde remitió el expediente ese  mismo día.   

6.   El  3 de  mayo  de  2004  el Juzgado 4° Penal del Circuito Especializado de Cali, dispuso  admitir  el  control  de  legalidad  y  dejar  a  disposición  de  los  sujetos  procesales  la  actuación  por el lapso de 5 días, de acuerdo con lo dispuesto  por   el  artículo  392  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  término  que  finiquitó  el 14 de mayo siguiente, aunque fue prorrogado por cuatro días más  a  petición  del  Ministerio Público, a cuyo vencimiento decidió “trabar la  colisión” que le había sido propuesta.   

7.   El 20 de  mayo  de 2004, cuando el Juez 4° Penal del Circuito  Especializado de Cali  iba  a  decidir  de fondo el asunto, resolvió que la competencia es del Juzgado  7°  Penal  del  Circuito  Especializado de Bogotá, pues conforme lo dispuso el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura mediante Acuerdo 2315 del 25 de febrero de  2004,  todos  los  asuntos  sobre  extinción  del dominio que se recibieran con  posterioridad  a la vigencia de ese Acuerdo debían ser remitidos a los Juzgados  Penales   del   Circuito   Especializado  de  descongestión  de  Bogotá  D.C.,  decidiendo en consecuencia trabar la colisión propuesta.   

LA CORTE CONSIDERA:   

1.  En  situación  sustancialmente  idéntica  a  la  que  aquí ha quedado planteada, la Sala, con  ponencia   de   quien   aquí   realiza   similar   cometido,   estableció   el  precedente1,   que   a   continuación   se   repite,   por  no  ser  del  caso  variar:   

2.  “Uno  de los  aspectos  que  delinean  el  debido proceso es su caracterización como método,  esto  es,  como  rito  de hacer algo, en este caso un proceso cuya construcción  está  estructurada  sobre el principio de progresividad que se ejecuta en fases  preclusivas  y  sucesivas delimitadas de acuerdo al grado de conocimiento que se  va  alcanzando  de  su  objeto, conforme se avanza en cada una de su dos grandes  etapas: investigación y juzgamiento.   

3. “Pero así como  existe  un  método  general para adelantar un proceso, dentro del mismo existen  actuaciones  que  tienen  su  propio  rito,  también debidamente regulado, cuyo  cumplimiento  es inexcusable, independientemente de su incidencia en el trámite  general  y  aunque  eventualmente  su adelantamiento con algún vicio no termine  afectando  la totalidad de la actuación sino sólo a ella misma o, a lo sumo, a  la  que  de  allí  se  derive  directamente  o,  en  todo  caso,  de manera tan  inescindible  que  sea  imposible  explicar  la  existencia  de  la  una, sin el  adelantamiento de la otra”.   

4.   En  este  caso  concreto,  el  Juez 4° Penal del Circuito Especializado de Cali ha errado  en  la  aplicación  del  procedimiento  legalmente  regulado  para  trabar  una  colisión  de  competencias negativa, cuyo supuesto de hecho fundamental exigido  por  la  norma (artículo 93 del Código de Procedimiento Penal) es que respecto  de  una  actuación  a  su  disposición  el Funcionario Judicial “se niegue a  conocerla  por  estimar  que no es de {su} competencia”, pues al verificar tal  circunstancia  no  ha  debido remitir la actuación procesal a esta Sala, sino a  la autoridad que considerara competente para conocer del asunto.   

5.  Lo anterior  en  consideración  a que si bien es cierto él conoció del presente asunto por  remisión  que  le  hiciera  el  Juez  7°  Penal  del Circuito Especializado de  Bogotá  D.C.  proponiéndole colisión negativa de competencias, cuando asumió  su  conocimiento  mediante  auto  del 3 de mayo de 2004 (folio 14, cuaderno 3) y  dispuso  el  traslado  del  artículo 392 del Código de Procedimiento Penal, le  dio  la  razón  a  ese  Funcionario aceptando que la competencia era suya no de  él.   

“En   ese   orden   de  ideas,  si  como  consecuencia  de  ese  traslado  advirtió que carecía de competencia en virtud  del   factor   territorial,  su  deber  era  proponerle  colisión  negativa  al  Funcionario  que  estimare la tenía, pero no ha debido retrotraer la actuación  a  la  fase  de establecimiento de la colisión que le había sido propuesta por  su  similar  de  Bogotá,  en  consideración  a  que,  se  repite, al asumir la  competencia,  en la forma atrás detallada agotó esa fase procesal, de modo que  todo   lo  ocurrido  después  constituye,  para  efectos  de  la  colisión  de  competencias,   una  actuación  diferente que por ello debe cumplir con su  propio  debido  proceso, que es el que se encuentra rituado en los artículos 93  y   siguientes   del   Estatuto   Procedimental”2.   

6. En consideración  a   que  dentro  de  la  actuación  está  inequívocamente  expresado  por  el  Juez   4°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cali,  que  él  no se  considera  competente,  y  es  igualmente  claro  que  es del criterio que es en  Bogotá  donde  debe  radicarse  la  actuación  para  efectos  del  control  de  legalidad  que  está  pendiente  de  resolver,  por  economía procesal la Sala  dispondrá   la  remisión  de  las  diligencias  al  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado   de   Descongestión   (Reparto)  de  esta  ciudad  para  que  al  Funcionario  que  correspondan  decida  si  traba la colisión de competencias o  acepta  que  es  en  esta  ciudad  donde  debe ejercerse el control de legalidad  formal  y  material  de  la  medida  de  aseguramiento  que  grava el bien de la  peticionaria.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.    ABSTENERSE     de     resolver     el     presente     aparente     conflicto    de  competencias.   

2.  Remítanse las  diligencias  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Descongestión  (Reparto)   de   Bogotá   D.C.,   para  los  efectos  señalados  en  la  parte  motiva.   

3.          Comuníquesele lo  aquí   decidido   al   Juzgado   4°   Penal   del  Circuito  Especializado  de  Cali.   

CÚMPLASE   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO       ESPINOSA   PÉREZ                           ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                                 ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                               JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

No hay firma  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA. Col. 14 de abril de 2004.   

2  .  Ibídem.     

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