22310(16-06-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22310  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta No. 051  

Bogotá D. C., dieciséis (16) de junio del  dos mi cuatro (2004).   

VISTOS  

La  Sala  resuelve la colisión negativa de  competencia  suscitada  entre  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de  Bogotá   y   su  homólogo  de  Cundinamarca,  en  el  proceso  seguido  contra  LUZ STELLA CORREDOR RAMIREZ  por el delito de estafa.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

1. A comienzos del mes de noviembre de 1991,  el   señor   Orlando  Díaz  Henao   adquirió  en  Bogotá el vehículo Mazda 626 LX, color amarillo,  tipo  Sedan  y Placas CCA-986, a la señora LUZ STELLA  CORREDOR  RAMIREZ.  Realizada la transacción ocurrió  que  el  vehículo  fue reportado como hurtado, según denuncia formulada por el  señor    Carlos    Alberto    Ramírez,  razón  por  la  cual  se  produjo  su  retención  y  el señor  Orlando       Díaz      Henao      instauró la correspondiente denuncia penal.   

2. Avocó conocimiento del asunto la Unidad  Previa  y Permanente de la  Fiscalía en la ciudad de Armenia el día 14 de  agosto  de  1992,  disponiendo  el  envío  de  las  diligencias  por  falta  de  competencia  a las Fiscalías de la ciudad de Cali, y de ella fueron remitidas a  las Fiscalías de Bogotá, por la misma razón.   

El asunto correspondió a la Fiscalía 47 de  la  Unidad  Tercera  de Investigaciones Previas,  la cual mediante auto del  16  de  agosto  de 1994 decretó apertura de instrucción vinculando formalmente  al  proceso  a la señora LUZ STELLA CORREDOR RAMIREZ.   

Una   vez   asignado   el  expediente  al  Fiscal   Seccional  190  fue  escuchada en indagatoria  la sindicada y  mediante  proveído  de  enero  17 de 1996 le resolvió la situación jurídica,  imponiendo  en  su  contra  medida  de  aseguramiento  consistente  en  caución  prendaria   en   el   equivalente   a   un   salario   mínimo   legal   mensual  vigente.   

Recaudadas otras pruebas, el mismo despacho  mediante  auto  del 16 de mayo de 1997 decretó el cierre de la investigación y  en  resolución  del  15  de septiembre de 1998 acusó a la señora LUZ   STELLA   CORREDOR   RAMIREZ  como  presunta  autora  del delito de estafa agravada por la cuantía en perjuicio del  señor Orlando Díaz Henao.   

Esta  providencia no fue impugnada; de modo  que al cobrar ejecutoria dio origen a la fase del juzgamiento.   

La  causa  fue  adelantada  por  el Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  pero  por aplicación de normas de  descongestión,    fue    el    Juzgado   Penal   del   Circuito   de   Gachetá  Cundinamaraca   quien  profirió  sentencia  de  primera instancia el 17 de  noviembre  de  1999,  mediante  la  cual  absolvió  a la procesada LUZ  STELLA  CORREDOR   RAMIREZ  en  aplicación  del  principio  constitucional  del in dubio pro reo. (folios 112 y  ss, cuaderno original # 2).   

5. Inconforme con la determinación adoptada  por  el  Juez  de  conocimiento, el Fiscal Doscientos de la Unidad de Audiencias  Delegadas   ante   los   Jueces  Penales  del  Circuito,  interpuso  recurso  de  apelación,  que fue concedido en el efecto suspensivo ante el Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Bogotá.   

ARGUMENTOS   EN   EL  CONFLICTO   

La  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  declinó la competencia para resolver el recurso, con el  argumento  de  que  “al  emitirse  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  Sala Administrativa, Acuerdo para descongestionar  los  juzgados  penales del circuito de esta capital y enviar asuntos que eran de  su  conocimiento  a  otros despachos judiciales de Cundinamarca, deviene que, la  segunda  instancia  en esos específicos aspectos debe surtirse ante el superior  funcional de quien haya emitido el pronunciamiento respectivo”.   

En esa medida ordenó, entonces, remitir la  presente  actuación  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  Cundinamarca,  proponiéndole  colisión  de competencias en caso de no aceptar el conocimiento  de las diligencias.   

Por su parte, la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de Cundinamarca, en réplica a su homólogo, sostiene que no  está  de  acuerdo  con lo expuesto ya que“la medida  de  descongestión  que  consagra  la  Ley  270  de  1996,  en su art. 63, es un  mecanismo  que  busca  la  agilización  del  trámite  en  los procesos pero no  encierra  un  cambio  esencial de la competencia por el factor territorio o juez  natural…  En  este  proceso,  ello  fue  lo  que  ocurrió  al  disponerse  la  descongestión  y  por  esta  causa  llegar a conocimiento del Juzgado Penal del  Circuito  de Gachetá, con el compromiso de proferido el fallo volver el proceso  al Juzgado de origen para la notificación de la sentencia…”   

Por  las  razones anteriores el Tribunal de  Cundinamarca  aceptó  el  conflicto  planteado  y  dispuso  la  remisión de la  actuación a esta Corporación para que lo dirima.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. Corresponde a la Sala de Casación Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, como lo estipula el numeral 4° del artículo  75  del  Código  de  Procedimiento Penal, dirimir los conflictos de competencia  que   se   susciten  entre  tribunales  de  dos  o  más  distritos  judiciales.   

2. Es evidente que la segunda instancia del  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Gachetá  corresponde al Tribunal Superior de  Cundinamarca,  por  ser  éste el superior funcional de aquel despacho judicial,  por  lo  cual en principio podría pensarse que la competencia en este caso para  proferir  la sentencia que resuelva la impugnación se encuentra atribuida a esa  Corporación.   

No  obstante,  conviene  recordar  que  la  presente  actuación  fue  remitida  al  Juzgado  de Gachetá en acatamiento del  Acuerdo  No.  1805  de  2003,  expedido  por  la sala Administrativa del Consejo  Superior  de  la  Judicatura, por medio del cual se dictaron normas tendientes a  descongestionar algunos Juzgados Penales del Circuito de Bogotá.   

Dicho Acuerdo implementó un mecanismo para  descongestionar  “412  proceso  ordinarios  que  se  encuentran  para  fallo”, entre otros, en el Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  disponiendo  en  el  literal c del  artículo  3º  que  este  Juzgado  remitiera  al  Juzgado Penal del Circuito de  Gachetá un total de 74 procesos.   

De conformidad con el artículo 6º ejusdem  los  jueces  encargados  de  la descongestión estaban en el deber de fallar los  procesos  entregados  en  el término de seis (6) meses, contados a partir de le  facha  del  recibo  de  los  expedientes.  La  providencia  que  ponga fin a los  procesos,  según el siguiente artículo, debía ser proferida y suscrita por el  juez  de  descongestión, pero inmediatamente tenía que devolverse el asunto al  Juzgado   de   origen   “para  que  notifiquen  la  correspondiente decisión”.   

Este  acuerdo  fue  dictado  por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  en  ejerció  de las  facultades  conferidas  por  el  artículo  63  de  la  Ley  270  de  1996  y en  aplicación  del  también  acuerdo  de  ese  Consejo  No. 738 de 14 de marzo de  2000.   

Teniendo  en  cuenta  ese  marco normativo,  resulta  claro que el mecanismo de descongestión de despachos judiciales que se  implementó  a  través  de  la  redistribución  de  procesos para fallo, es de  naturaleza  administrativa  y  no tiene la virtud  de variar la competencia  por   el   factor   territorial   establecida  para  los  jueces  naturales  señalados  en  el  estatuto  procesal  penal, ya que en el citado acuerdo no se  reguló  nada  al  respecto  y  el  Consejo  Superior de la Judicatura no podía  hacerlo por no ser el órgano constitucional facultado para ello.   

Los  funcionarios  de descongestión en su  labor  de  simple  colaboración  se  encuentran  limitados expresamente para el  proferimiento  del  fallo  de  primera  instancia, ya que no podía asumir otras  funciones  que  la  ley  otorgue  a los jueces competentes, como las de decretar  pruebas,  resolver  solicitudes  de  las  partes,  notificar  las  sentencias  o  pronunciarse  sobre la concesión de recursos interpuestos contra la sentencias.  Tan   es   así   que,   incluso,   una   vez   dictada   ésta  “Los  jueces  de  descongestión  enviarán los procesos fallados a  los   juzgados   penales   del  circuito  de  origen,  para  que  notifiquen  la  correspondiente decisión”.   

Así  las  cosas,  resulta  claro  que  lo  preceptuado  para  la  descongestión  de  los  Juzgados Penales del Circuito de  Bogotá  se  limita al proferimiento de la sentencia de primer grado, sin que la  delegación  administrativa para dictar sentencia se haya extendido a la segunda  instancia.   

En  este  mismo  sentido  se pronunció la  Corte  en  auto  de  12  de mayo de la presente anualidad (Cfr. Rad. 22311, M.P.  Dra.   Marina   Pulido  de  Barón),  al  señalar  que  aunque  los  jueces  de  descongestión   suscriben  las  sentencia  proferidas  su  labor  se  encuentra  perfectamente  delimitada a ello, en cuanto al acuerdo no delega otras funciones  propias  de  los  jueces  competentes. “Tan es ello así, que si alguno de los  sujetos   procesales  solicitara  la  corrección  de  la  sentencia  por  error  aritmético,  en  el nombre del procesado, o por omisión sustancial en la parte  resolutiva,  la  competencia  para  resolver correspondería, en este asunto, al  Juzgado  Cincuenta y Cinco Penal del Circuito de Bogotá, pues el funcionario de  descongestión  se  encontraba facultado para proferir el fallo”, concluyó la  Sala en asunto similar al que ahora ocupa su atención.   

Quedando clara la coyuntura de la medida de  descongestión,   si  los  hechos  materia  de investigación ocurrieron en  Bogotá   y   la  segunda  instancia  del  Juzgado  competente  territorialmente  corresponde  al  respectivo  Distrito Judicial, en este caso el de Bogotá, ello  significa,  como  lo  entiende  el  Tribunal de Cundinamarca, que la competencia  radica en su homologo de esa capital.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

PRIMERO:    DECLARAR    que  la  competencia  para conocer de la segunda instancia en este  asunto   adelantado   contra   LUZ  STELLA  CORREDOR  RAMIREZ  radica  en  la  Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   Bogotá,   Corporación   a   la   que   se   enviará  el  expediente.   

SEGUNDO: Remitir  copia  de  este  auto  a  la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de  Cundinamarca, para su conocimiento.   

CUMPLASE.  

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

JORGE        A.        GOMEZ  GALLEGO                      ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                     ALVARO                                O.                              PEREZ  PINZON                      

Comisión de servicio  

MARINA        PULIDO        DE  BARON                     JORGE L. QUINTERO MILANES   

YESID           RAMIREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                                  TERESA RUIZ NUÑEZ   

                                                       SECRETARIA     

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