22395(11-08-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22395  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  067   

Bogotá,  D.  C., once (11) de agosto de dos  mil cuatro (2004).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la  Corte  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano JHON JAIRO LONDOÑO GARCÍA.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota  Verbal  N°  1112 del 14 de mayo del año en curso, a  través  de  su  Embajada en Colombia, solicitó formalmente la extradición del  ciudadano colombiano Jhon Jairo Londoño García.   

2.   Mediante  oficio  número 0300-DVJ  (Ext-04-401)  001400  del  19  de  mayo de 2004, el Ministerio del Interior y de  Justicia,   luego   de  considerar  perfeccionado  el  expediente,  remitió  la  documentación   relacionada   con  la  solicitud  de  extradición  presentada,  demandando de la Sala el respectivo concepto.   

3.  Corrido  el  traslado  de  que  trata el  artículo   518   del   Código  de  Procedimiento   Penal,   el   defensor   del   solicitado   en   extradición,  en escrito  presentado  dentro  del  término  legal,  pide  la  práctica  de  la siguiente  prueba:   

Que  “se realicen  las  diligencias  necesarias  a  fin  de  que se practique la prueba técnica de  comparación  de  voces  a  través  de la fono-espectrografía (comparación de  espectros  de  la  voz) o cualquier otra técnica similar e idónea, tendiente a  establecer  plenamente,  si  la  voz  de  mi  defendido  aparece  o  no  en  las  grabaciones  telefónicas  realizadas por la Policía Nacional de nuestro país,  las   cuales   son   base   para   la   acusación   que   hoy   pesa  sobre  mi  defendido”.   

Sostiene que los cargos formulados en contra  de   Jhon   Jairo   Londoño  García  que  dieron  origen  a  la  solicitud  de  extradición,  están  basados  en  el  contenido  de  las  grabaciones  que  se  obtuvieron  de  una  interceptación  llevada  a  cabo por la Policía Nacional,  grabaciones  que son mencionadas en los documentos aportados a esta tramitación  por  los Estados Unidos a través de su embajada en nuestro país, en los cuales  se  indica  que  “uno  de los agentes de la policía  colombiana  que participó en el monitoreo de las interceptaciones telefónicas,  lo    entrevistó    y   confirmó   ‘que  JHON  JAIRO  LONDOÑO GARCÍA era la misma persona interceptada  por  las  intervenciones  telefónicas’,  no obstante no aparece plenamente identificado, individualizado o  establecido  a  través  de pericia técnico-científica si la voz de mi cliente  es    en    realidad   una   de   las   que   allí   se   registran”.   

Luego de explicar en qué consiste y cuál es  el  objetivo  de  la  fono-espectrografía   de  voces,  de   la    confiabilidad    que   ofrece   dicho   análisis  técnico   y   de   citar  a  un  tratadista   que   ha   escrito   sobre   el   tema,  sostiene   que      es     un     medio    de    prueba   autorizado   en   los   artículos   233  y   249   del      Código      de      Procedimiento     Penal,   elemento   de   juicio  que  se viene  utilizando   no   solo   en   Colombia   sino  en  varios   países  del mundo.   

Afirma que la prueba solicita es fundamental  para  garantizar  el  derecho  de  defensa  de  su representado, “puesto  que  sería inaudito que el fallador tomara una decisión en  cualquier  sentido, sin antes corroborar técnica y científicamente, si la base  fundamental  de  los  cargos  contra mi defendido, es decir, unas grabaciones de  conversaciones  telefónicas,  corresponden  o  no  a  su voz, máxime cuando se  tienen  a  mano  todos  los  elementos para realizar dicha prueba…”.   

Agrega      que     lo   pretendido    es    establecer,   sin   lugar   a   equívocos,  si  Jhon  Jairo  Londoño  García  es  la  persona  solicitada  en  extradición  y si es uno de los interlocutores cuya voz fue grabada, grabación  cuya  legalidad  también  pone  en  tela de juicio, pues se desconoce la manera  como se obtuvo.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Teniendo en cuenta que el concepto  de  la Sala acerca de la viabilidad o no de la extradición, se fundamenta en la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  520 del Código de Procedimiento Penal, necesario es entonces que las  pruebas  solicitadas  tengan  estricta  relación con dichos aspectos y que así  los sustente el peticionario.   

Consecuente con lo anterior y conforme a los  parámetros  fijados  por los artículos 235 y 518, ibidem, la prueba solicitada  por la defensa será negada por inconducente y superflua.   

En  efecto, examinado el expediente, observa  la  Sala que cuenta con suficientes elementos de juicio para establecer la plena  identidad  de  la persona requerida por el Estado extranjero. Así, por ejemplo,  obran  las  correspondientes  Notas  Verbales  y  los documentos enviados por el  Gobierno  de los Estados Unidos, en las que se suministran los datos necesarios,  incluida  una  fotografía,  que,  entre  otros,  permitieron la captura de Jhon  Jairo Londoño García.   

Así   mismo,  también  hacen  parte  del  expediente  de  extradición el acta de notificación personal y de los derechos  del  aprehendido  y  demás instrumentos emitidos por la Fiscalía General de la  Nación,  en  los  cuales  consta  los  datos personales de Aguirre Cortés, que  serán  objeto  de  apreciación,  de  manera individual y mancomunada, a fin de  concluir    si   éste   es   la   misma   persona   a   que   se   contrae   el  diligenciamiento.   

Por consiguiente, resulta superfluo practicar  el  examen  técnico solicitado por la defensa, toda vez que el diligenciamiento  cuenta  con los suficientes medios de prueba para predicar la existencia o no de  este presupuesto en que se debe fundar el concepto de extradición.   

De   otra   parte,   la   pretensión  del  memorialista,  según  la  cual,  se  hace  necesario,  a  través del examen de  fono-espectrografía,  establecer si el requerido en extradición es o no uno de  los  interlocutores  cuya voz de grabó, o el cuestionamiento sobre la legalidad  de  las  grabaciones,  no son aspectos sobre los cuales la Sala debe emitir  su  concepto,  pues  la  Corte  no  actúa  como  juez  de juzgamiento, ni puede  reemplazar en su autonomía y soberanía al juez extranjero.   

Como lo tiene dicho la jurisprudencia de esta  Corporación,  “la  extradición no corresponde a la  noción  de  un  proceso  judicial  en  el que se juzgue la conducta de aquél a  quien  se  reclama  en  extradición,  sino  que  obedece  a  un  instrumento de  cooperación   internacional   previsto  normativamente  (Convención,  Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución  o  ley, según el caso), con la finalidad de  evitar  la evasión de la acción de la justicia por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos  escondiéndose  en territorio sobre el cual carecen  de  competencia  las  autoridades jurisdiccionales que solicitan su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales se le convocó a juicio criminal.   

“Debido a ello, en  su  trámite  no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o mérito  de  la  prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del  hecho,  el lugar de su realización (en principio), la forma de participación o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado;  la  normatividad que prohíbe y  sanciona  el  hecho  delictivo;  la  calificación jurídica correspondiente; la  competencia  del  órgano jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le  acusa;  o  la  pena  que le correspondería purgar para el caso de ser declarado  penalmente  responsable; pues tales aspectos corresponden a la órbita exclusiva  y  excluyente  de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud, y su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.1   

En  esas  condiciones,  el  medio  de prueba  solicitado no se decretará.   

2.  Conforme lo dispone el artículo 518  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  una  vez  cobre  ejecutoria la presente  providencia,  se  correrá  traslado  por  el  término de 5 días, para que las  partes,     si    lo    estiman    a    bien,    presenten    las    alegaciones  respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR la práctica de la prueba pedida por  el  defensor  del  ciudadano   JHON JAIRO LONDOÑO  GARCÍA, solicitado en extradición.   

2.  Ejecutoriada  la  presente  providencia,  conforme  lo  dispone  el  artículo  518  del  Código  de Procedimiento Penal,  córrase  traslado  por  el  término  de  5  días,  para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                           ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Concepto   del  8  de  agosto  de  2000,  M.P.  Dr.  Fernando  Arboleda  Ripoll.     

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