22208(28-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22208   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 35  

Bogotá,  D.C, veintiocho de abril de dos mil  cuatro.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación presentada por la defensora del procesado  DAVID  ENRIQUE  HERNÁNDEZ  OROZCO,  contra  el  fallo de segundo grado de fecha  noviembre  10  de  2003,  por  cuyo  medio  el Tribunal Superior de Barranquilla  confirmó  la  sentencia  anticipada  proferida  por  el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de  la  misma ciudad el 10 de septiembre del mismo año, condenando al  procesado  en  cita  a  la  pena principal de 56 meses de prisión como autor de  acceso  carnal  con menor de 14 años agravado por haber actuado con el concurso  de otra persona.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal tercera de casación,  la  defensora  del  procesado  DAVID  ENRIQUE  HERNÁNDEZ  OROZCO, presenta tres  cargos  contra la sentencia impugnada, que pretende sustentar con los siguientes  argumentos:   

          Primer cargo.   

          La  sentencia  se  dictó  en  un  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación  a los artículos 31 y 29 de la Carta Política y desconocimiento del  principio de igualdad.   

          Aduce  la  demandante que el Juez Sexto Penal del Circuito incurrió  en  un  error al considerar que la situación del procesado había sido mejorada  por  el Fiscal 2º Delegado ante el Tribunal, cuando en realidad, a pesar de ser  apelante  único,  la  agravó al imputarle la causal de agravación del numeral  2º  del  artículo  211  del  Código Penal, violando de tal forma la garantía  consagrada  en  el artículo 31 de la Carta Política, lo cual genera nulidad de  acuerdo  con  el  numeral  2º  del  artículo  306 del Código de Procedimiento  Penal.   Dicho   error,   dice,   fue  avalado  por  el  Tribunal  en  el  fallo  impugnado.   

          Sin  más  explicaciones,  solicita a la Corte que deje sin valor el  fallo  condenatorio  dictado  por  el  Tribunal  de  Barranquilla,  y declare la  “nulidad  de  la  actuación a partir del momento que se produjo la nulidad en  la   sentencia   o   auto   proferido   por  la  fiscal  2º  delegada  ante  el  Tribunal”.   

          Segundo cargo   

          El  fallo  se  dictó en un juicio viciado de nulidad por violación  al  derecho  de  defensa  y  al  debido  proceso al desconocerse la petición de  “revocatoria   de   la   solicitud   de   sentencia  anticipada”  efectuada  por el procesado antes de la  ejecutoria del fallo.   

          Sin  más  argumentos,  sostiene que con dicha omisión se violó el  debido proceso y el derecho a la igualdad.   

          Tercer cargo   

          La  sentencia  se  dictó  en  un  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación  a  los  artículos  13  y  29 de la Constitución Nacional y 5º del  Código  de  Procedimiento  Penal,  porque no se valoró la prueba relativa a la  edad  del  joven  Yuris  Rafael  Jiménez  Castro  y  tampoco  se  consideró el  “artículo 24” para la tasación de la pena.   

          Agrega  que tampoco se tuvieron en cuenta a favor de su representado  las  circunstancias de menor punibilidad consagradas en los numerales 1º y 10º  del artículo 55 del Código Penal.   

          Sostiene  que  para el momento de los hechos, a la víctima sólo le  faltaban  5  días  para  cumplir  los 14 años, razón por la cual “ya tenía  conocimiento  erótico, era capaz”, casos para los cuales, dice, se aplica por  analogía  el  Código  Civil, “e inclusive se le da la libertad o la prisión  domiciliaria” al procesado.   

          Culmina  solicitando  que  se declare la nulidad de lo actuado desde  la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Reiteradamente  ha sostenido esta Sala de la  Corte,  que  la  invocación  de la causal tercera de casación no excepciona la  necesidad  de  formular  el  cargo de manera coherente, completa y fundamentada,  pues  si  la  proposición de nulidades se halla sometida al cumplimiento de los  requisitos  que  indica  el  artículo  310  del Código de Procedimiento Penal,  quien  la  aduzca  en esta sede no sólo debe acatar los principios que rigen la  casación,  sino  que  también  ha  de  correr  con  la  carga  de una adecuada  sustentación,  dejando  claramente establecido, entre otros aspectos, el motivo  de  la  nulidad,  la  irregularidad  sustancial  que alega, la manera como ésta  socava  la  estructura del proceso o afecta las garantías de las partes, y todo  ello  sin  dejar  de  demostrar que de no haberse incurrido en ella otra hubiera  sido la decisión.   

Los  anteriores parámetros de admisibilidad  no  fueron  observados  en  la  demanda,  pues  incoherentemente la libelista se  limita  a  enunciar una serie de actuaciones que juzga irregulares, a las cuales  atribuye  virtud  para  afectar indistintamente el debido proceso, la violación  de  la  prohibición  de reforma en perjuicio y el desconocimiento del principio  de  igualdad, omitiendo precisar la forma en que se consolidaron las pretendidas  irregularidades  y  por qué resultan sustanciales, condición esta de imposible  cumplimiento  cuando  ni  siquiera  se  atina  a  explicar  de  qué  manera  se  desconocieron   los   ritos   procesales  o  se  lesionaron  los  intereses  del  procesado.   

Véase  cómo en el primer cargo, la demanda  anuncia  que  los  falladores  incurrieron en error al suponer que la situación  procesal  de  HERNÁNDEZ  OROZCO había sido mejorada por el Fiscal 2º Delegado  ante  el  Tribunal,  cuando en realidad aconteció lo contrario, pero no explica  de  que  forma  se  vulneró  la garantía de la no reforma en perjuicio y cómo  repercutió ello en el fallo impugnado.   

Y  frente  a  los principios que informan la  nulidad,  no  dice  por qué la única solución al caso sería la invalidación  de  la  sentencia,  pues  si  de  lo  que  se  duele  es  que  se  haya imputado  irregularmente  una  causal  de  agravación, bastaría retirarla en un fallo de  sustitución, y no acudir a la solución extrema de la nulidad.   

         

          Frente  a  las  alegaciones contenidas en el segundo y tercer cargo,  parece  que  la demandante desconoce los principios que informan el instituto de  la  sentencia  anticipada,  pues  se  trata  de  un  procedimiento  en el que la  sentencia  de  mérito  es impugnable por el defensor o el procesado únicamente  en  los  temas  relacionados con “la dosificación de  la  pena,  de  los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y  la   extinción   de   dominio   sobre  bienes”  sin  perjuicio,  obviamente  de la facultad de denunciar transgresiones de garantías  constitucionales fundamentales.   

          Esta  limitante  para  controvertir el fallo por asuntos distintos a  los  relacionados,  funda su razón de ser en la naturaleza misma del instituto,  que  impone  la  prohibición  de  retractarse luego de cumplido su trámite, en  obedecimiento  al principio de preclusión de las actuaciones judiciales, parejo  al  de  oportunidad para el ejercicio de los derechos, los cuales redundan en el  mantenimiento   de   la   seguridad   jurídica   de   las   decisiones   de  la  jurisdicción.                    

         

          Por  ello, resulta desatinado alegar como sustento de una pretendida  nulidad,    que    se    desconoció    una    petición    de   “revocatoria  de la sentencia anticipada”,  si  esta  fue  aducida  después  de  proferido  el  fallo de primera instancia.   

          También  resulta  claro  que  la  demanda  de  casación no podía  dirigirse  a  cuestionar el fallo en el sentido de que no fue valorada la prueba  demostrativa  de  la  edad de la víctima o de su capacidad para discernir, pues  semejantes  alegaciones,  relacionadas con la valoración probatoria, están por  fuera  de  las  alternativas  previstas  en la norma que regula el interés para  recurrir en estos casos.   

         La  ley  no  puede  permitir  que  un  instrumento  de terminación  anticipada  del  proceso  penal  se  convierta  en  un  juego  en  manos  de los  procesados,  de suerte que si de manera voluntaria aceptan los cargos formulados  y  sobre ellos se profiere sentencia, tienen que asumir las consecuencias que de  allí  se  derivan,  y las posibilidades de impugnación se reducen a los puntos  ya mencionados.   

          En  conclusión,  la  deficiencia  de los  cargos,  su falta de claridad y la ausencia de interés en algunos de ellos, son  motivos  que  de  entra­da  hacen inadmisible la demanda.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, LA CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda  de casación presentada a nombre del procesado  DAVID  ENRIQUE  HERNÁNDEZ  OROZCO, y en consecuencia,  DECLARAR  DESIERTO  el  recurso,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de este  proveído.     

          Contra este auto no procede recurso alguno   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                  ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO             

                                                                               

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Nuñez  

Secretaria  

             

    

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