21413(18-02-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21413  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                               Magistrado Ponente:   

                                                                                      Dr.       ALFREDO       GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                               Aprobado Acta No. 11   

Bogotá,  D.C.,  dieciocho (18) de febrero de  dos mil cuatro (2.004).   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad de la  demanda  instaurada  mediante  apoderado  judicial  por el condenado LUIS CARLOS  GARZÓN  RAMÍREZ,  en ejercicio de la acción de revisión, contra la sentencia  emitida  el  4  de  julio de 2002 por esta Sala, con fundamento en la causal 2ª  del artículo 220 de la ley 600 de 2000.   

FUNDAMENTO DE LA ACCIÓN:  

El   extinto   Tribunal  Nacional   en  sentencia  del  15  de  junio  de 1999, confirmó la condenatoria emitida por un  Juzgado  Regional  con  sede  en  esta ciudad, mediante la cual le impuso a LUIS  CARLOS     GARZÓN     RAMÍREZ     –entre  otros-  la  pena  de  setenta y ocho (78) meses de prisión y  multa  de treinta (30) salarios mínimos mensuales vigentes, como  autor de  la  conducta  punible  de  concierto  para  delinquir  prevista  en  el Estatuto  Nacional  de Estupefacientes (artículo 44), fallo que no casó esta Sala al ser  recurrido en casación.   

Con fundamento en los artículos 83 y 86 de la  ley  600  de 2000 que consagran el término de prescripción de la acción penal  y  la interrupción y suspensión de éste respectivamente, el actor expresa que  la  sentencia  fechada  el  4  de  julio  de  2002  fue  proferida  por  la Sala  hallándose  prescrita  la acción penal, al haber transcurrido más de seis (6)  años  contados  a  partir  de  la  ejecutoria  de  la resolución de acusación  ocurrida  el  2  de  julio  de  1996,  en  atención  a la pena prevista para la  conducta por la cual fue juzgado GARZÓN RAMÍREZ.   

De tal modo que al dictarse la sentencia en un  proceso  que  no  podía proseguirse por prescripción de la acción penal, pide  que  la  misma  sea revisada y dejada sin efecto -numeral 2 del artículo 220 de  la  ley  600  de  2000-,  reconociendo en su lugar la causal de extinción de la  acción penal referida en precedencia.   

CONSIDERACIONES:  

La  acción  de  revisión  como  instituto  jurídico  orientado  a  resquebrajar los efectos de la res iudicata de aquellas  decisiones  judiciales  que  ponen  fin  al  proceso  penal,  cuando  las mismas  contienen  errores  judiciales  por  obedecer  o  ser  consecuencia  de alguno o  algunos  de  los motivos legales que dan lugar a ella, tiene por titulares a los  sujetos  procesales que además de tener interés jurídico han sido reconocidos  en la actuación procesal, siendo uno de ellos el condenado.   

Este  último  por  su   condición  se  encuentra  legitimado  para intervenir en el proceso, sin que por ésta se halle  habilitado  para  adelantar actos que siendo propios del derecho de postulación  deben  ser  ejercitados  por  quien  ostenta la calidad de abogado; no obstante,  cuando  ambas  circunstancias  concurren  en  la  persona, la ley le reconoce la  posibilidad  de  actuar  por  sí  misma  con  las  excepciones  contempladas en  ella.   

La  Sala  tiene  dicho  que  la  acción  de  revisión  es  autónoma  en la medida que su propuesta y desarrollo se hace por  fuera  de  un  proceso  penal  culminado  y  que  por  razón  de  las estrictas  exigencias  formales  y  jurídicas que requiere el escrito, el condenado que no  es  abogado,  así  la  ley  600  de 2000 haya guardado silencio y no lo hubiera  dicho  de  modo  expreso,  cuando  acuda  a la acción de revisión debe otorgar  poder  especial  con este fin al profesional que lo asistió durante el proceso,  quien   incluso   no   podría   promoverla   si   carece   de   él,  o  a  uno  nuevo.   

Sin  embargo,  para la legitimación no basta  con  la  acreditación  de  la calidad de abogado que hace posible el derecho de  postulación       –artículo    63    del   Código   de  Procedimiento  Civil-  y  la presentación del respectivo poder, el cual además  ha  de  ser  especial,  dirigirse  al  funcionario  correspondiente y haber sido  autenticado  ante  la  autoridad  competente,  requisito  éste  de autenticidad  indispensable  e  ineludible  cuando  el  mismo  no  se  presenta personalmente,  reclamado  por  el   inciso  2 del artículo 129 de la ley 600 de 2000 y al  que  también  se  refiere  el  artículo  65  inciso  segundo  del  Código  de  Procedimiento  Civil, aplicable por remisión en el supuesto que fuera discutido  el  alcance de aquella disposición a la acción de revisión, pero que no es ni  puede ser presumido cuando la ley no la ha dispuesto.   

En  otros términos, si el poder carece de la  autenticación  requerida  por  la  ley  y  al  no  haberse establecido por ella  presunción  en  ese  sentido, la Sala no puede entrar a suplir su ausencia ni a  solicitar  que  esa  omisión  sea  subsanada  para  tener  por  cierta  la  legitimación  en  activa  que permita disponer el trámite  de la demanda,  dado el carácter rogado de la acción.   

Luego  al  haberse  presentado  junto  con la  demanda  el  poder sin la debida presentación personal o su autenticación ante  las  autoridades  correspondientes,  la  Sala  no puede presumir que proviene de  quien  dice  haberlo  otorgado  y  tampoco  su  función  es la de oficiosamente  constatarlo,  razón  por  la cual  habrá de inadmitir el libelo por falta  de legitimación.   

De  otro  lado,  la  Corte  estima  necesario  señalar  que los requisitos exigidos por el artículo 222 de la Ley 600 de 2000  son  de  estricto cumplimiento, sin que pueda eludirse la obligación que impone  el  inciso final al demandar que la copia o fotocopia de la decisión de primera  o  segunda  instancia  debe estar acompañada de la constancia de su ejecutoria,  la  cual  piensa  el  actor  innecesaria  por  tratarse  de  un  fallo  de  esta  Corporación;  y  ello  es así porque esa exigencia no depende de la naturaleza  de  la providencia cuya revisión se pide ni el precepto permite que la misma se  dé por supuesta.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de revisión presentada  por  el apoderado judicial del condenado LUIS CARLOS GARZÓN RAMÍREZ, por falta  de legitimidad.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

ALFREDO    GÓMEZ    QUINTERO                  MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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