12813 (07-10-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    PRESCRIPCION  

4 El citado artículo  80  del  estatuto  punitivo,  al  regular  las  bases  de la prescripción de la  acción  penal,  permite  observar  que el límite temporal máximo es aplicable  tanto a la etapa instructiva como a la del juicio.   

De   manera   que  si  el  lapso  mayor  de  prescripción  de  la  acción penal es de veinte años en su previsión para la  fase  instructiva,  de  acuerdo  con la remisión que al artículo 80 hace el 84  ejusdem  el  término  extintivo  cimero en la etapa de la causa es de 10 años,  equivalente a la mitad del  máximo fijado en el referido 80.   

PROCESO No. 12813  

                    CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                                   

                                                                  Magistrado Ponente   

                                                                 Dr. MARIO MANTILLA NOUGUES   

                                                                 Aprobado                          Acta                          No.  120                 

Santafé de Bogotá, D.C., octubre siete (7)  de           mil          novecientos          noventa          y          siete  (1997).                                                                                                                                           

V I S T O S    

Procedía decidir sobre la admisibilidad del  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto contra la sentencia proferida  el  4 de septiembre de 1996  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  San  Juan  de  Pasto, por medio de la cual confirmó la de primera instancia  dictada  el  24  de abril del mismo año por el Juzgado Penal del Circuito de La  Unión,  que  condenó  a  HUGO  JOSE  RAUL  VILLADA TORRES y LUIS ALBERTO   MARTINEZ  QUINTANA  a la pena principal de 19 años de prisión cada    uno,       a       la       accesorias    de   interdicción de derechos y   

funciones  públicas  por el término de 10  años  y  a  la  indemnización  en  concreto  de  los perjuicios causados, como  coautores  del  delito de homicidio agravado de que fue víctima ROSA ILIA DIAZ.  Sin  embargo, resulta imperioso pronunciarse sobre la viabilidad de proseguir la  acción penal.   

         ANTECEDENTES   

1�.  Los  hechos  materia  del  proceso pueden ser sintetizados de la  siguiente manera:   

El 28 de marzo de 1982, en el cañón de la  quebrada   San  Pedro,  vereda  El  Olivo,  municipio  de  Arboleda  (Berruecos,  Nariño),  fue  encontrado  el  cadáver  de  ROSA ILIA DIAZ, que en inspección  practicada  el  siguiente  día  por  la  Juez  Promiscuo  Municipal  evidenció  avanzado  estado de embarazo y ocho heridas “causadas con cuchillo o puñal” (f.  2v.  cd. inicial), deduciéndose que había sido ultimada tres días antes en el  camino  veredal que por arriba de dicho cañón, al cual fue arrojada según las  huellas  y  prendas  que  se  hallaron,  conduce a la carretera La Unión-Pasto,  ciudad  hacia  donde la víctima dijo que salía, para comprar ropa ofrecida por  HUGO  JOSE  VILLADA TORRES, padre extra-marital de la criatura que esperaba y de  otros seis hijos comunes.   

2�.  El   proceso   fue  iniciado  por el Juzgado Promiscuo  Municipal   

de  Arboleda  (Berruecos),  que  por  los  anteriores  hechos vinculó mediante indagatoria a los indiciados HUGO JOSE RAUL  VILLADA  TORRES  y  la  persona  que  éste habría enviado a acompañarla, LUIS  ALBERTO  MARTINEZ  QUINTANA, absteniéndose de decretarles detención preventiva  (fs.  20  y  ss.  ib), que sí les impuso en septiembre 13 de 1984 (f. 307 y Ss.  cd.    2)   el   entonces   Juzgado   3�  Superior  de Pasto, cuando calificó el mérito del sumario en el  sentido  de  abrir  causa  criminal  con  intervención  de jurado de conciencia  contra  los  indagados,  por el delito de homicidio agravado por indefensión de  ROSA  ILIA  DIAZ, enjuiciamiento que al ser recurrido y en contra de la opinión  del   agente  del  Ministerio  Público,  quien  propendía  por  sobreseimiento  temporal,  recibió  confirmación  del  Tribunal Superior de Pasto, Sala Penal,  por   auto   de   marzo   28   de   1985   (f.335   y  Ss.  ib.),  quedando  ejecutoriada  el  12  de  abril de aquél año, esto es, 3  días después de la última notificación.   

3�.     El     Juzgado    3�  Superior  de  Pasto declaró “debidamente ejecutoriado el auto de  proceder”  referido,  mediante  providencia de 17 de abril de 1985 (f. 348 ib.).  Celebrada  la  audiencia  pública  con  intervención  de  jurado, el veredicto  mayoritario  para  cada  uno  de  los  enjuiciados,  de “no es responsable”, fue  declarado  contraevidente  (auto  de  marzo 4/86 fs. 425 y ss.), providencia que  sometida  al  grado  jurisdiccional  de  consulta,  recibió confirmación el 14  de   julio  de 1986, con salvamento de voto de uno de los integrantes de la  Sala de Decisión Penal (fs. 447 y ss. ib).   

De  conformidad  con  lo  previsto  por  el  artículo  453.6  del  C.  de P.P. entonces vigente (D.409/71, modificado por L.  2a./84),      los      acusados      fueron     favorecidos     con     libertad  provisional      mediante  caución  prendaria  (feb. 19/86,  fs. 421 y Ss. ib.).   

Luego  de  algunos  intentos de celebrar la  segunda     audiencia     pública,     el     antes    Juzgado    3�  Superior  de  Pasto,  convertido  en  7� Penal del Circuito, por  auto  de  15  de  julio de 1992 remitió el proceso por competencia al Penal del  Circuito   de  La  Unión  (f.  481  ib.);  presentadas  nuevas  dificultades  y  aplazamientos,  al  fin  se  lleva  a cabo el debate público, el 14 de marzo de  1996  (f.  515 y Ss. ib.), cuando ya, como se verá, estaba prescrita la acción  penal.   

4�.  No  obstante  lo  anterior,  el Juzgado Penal del Circuito de La  Unión,   profirió  sentencia  el  24 de abril de 1996 (f. 530 y Ss. ib.),  mediante  la  cual  condenó  a  los  enjuiciados  en  el  sentido  inicialmente  indicado,   providencia  contra  la  cual el defensor del procesado VILLADA  TORRES interpuso recurso de apelación.   

Por  auto  del  24  de  mayo  de  1996  fue  concedido  el recurso, al tiempo que se dispuso librar, como en efecto ocurrió,  orden  de  captura  contra  el implicado LUIS ALBERTO QUINTANA MARTINEZ, bajo la  consideración  -por cierto adicionalmente equivocada- de que con respecto a él  el fallo había alcanzado ejecutoria (f. 555 ib.).   

5�.  El    Tribunal     Superior    de  San Juan de Pasto, Sala Penal,   

tampoco  advirtió  la  extinción  de  la  acción  y  en fallo de 4 de septiembre de 1996 (f. 562 y Ss. ib.), resolvió la  impugnación, confirmando la sentencia recurrida.   

6�.   Inconforme  el  defensor  del  implicado  VILLADA  TORRES   impugnó  en  casación  por  “error en la apreciación de las pruebas”, recurso  que  el  a quo concedió por auto de 7 de octubre siguiente (fs. 579 y 580 ib.),  surtiéndose  el  trámite  previsto  por  la ley al cabo del cual el asunto fue  remitido  a  la Corte el 29 de enero de 1997 (f. 1 cd. de esta corporación), en  donde  fue  recibido  el  7  de  febrero  y repartido el día 12 del mismo mes y  año.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

El  inciso  primero  del  artículo 80 del  Código Penal establece que:   

        “La  acción  penal  prescribirá en un tiempo igual al máximo de  la  pena  fijada  en  la  ley si fuere privativa de la libertad pero, en ningún  caso,  será  inferior a cinco años ni excederá de veinte. Para este efecto se  tendrán   en   cuenta   las   circunstancias   de   atenuación  y  agravación  concurrentes.”   

A  su  turno,  el  artículo  84  ejusdem,  determina:   

        “Interrupción     del     término  prescriptivo  de  la  acción. La prescripción de la  acción  penal  se  interrumpe  por  el  auto  de  proceder,  o  su equivalente,  debidamente ejecutoriado.   

         

        Interrumpida  la  prescripción, principará a correr de nuevo por  tiempo   igual   a   la   mitad   del   señalado  en  el  artículo    80.     En    este    caso   el  término  no  podrá ser   

        inferior a cinco (5) años.”   

Aplicando  las anteriores disposiciones al  asunto tratado, se tiene:   

El  auto de llamamiento a juicio proferido  contra  HUGO  JOSE  RAUL VILLADA TORRES y LUIS ALBERTO MARTINEZ QUINTANA, por el  delito  de  homicidio  agravado,  al  ser apelado fue confirmado por el Tribunal  Superior  de  Pasto,  Sala Penal, el 28 de marzo de 1985, quedando ejecutoriado,  según  las  disposiciones  entonces  vigentes,  el  12 de abril de aquel año y  generándose la prescripción en la misma fecha de 1995.   

El  citado  artículo  80  del  estatuto  punitivo,  al regular las bases de la prescripción de la acción penal, permite  observar  que  el  límite  temporal  máximo  es  aplicable  tanto  a  la etapa  instructiva como a la del juicio.   

De  manera  que  si  el  lapso  mayor  de  prescripción  de  la  acción penal es de veinte años en su previsión para la  fase  instructiva,  de  acuerdo  con la remisión que al artículo 80 hace el 84  ejusdem el término extintivo cimero en la etapa de la causa   

es  de  10  años,  equivalente a la mitad  del  máximo fijado en el referido 80.   

Así  viene determinándolo la Corte, como  puede  apreciarse  en providencias de fecha septiembre 29 de 1994, casación No.  9164,  M.P.  Jorge Enrique Valencia M. y octubre 30 de 1996, casación No. 9500,  M.P. Carlos Augusto Gálvez Argote.   

En estas condiciones, abatido  por el  tiempo  el  ius  puniendi  de  que  es  titular  el  Estado,  situación  que se  consolidó,  en  este  caso,  aún  antes  de  celebrarse  la  segunda audiencia  pública  (marzo  14 de 1996, fs. 515 y ss. cd. 2), se impone así declararlo de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 36 del C. de P.P., situación que  impide  el  estudio  sobre  la  admisión  de  la  impugnación extraordinaria y  cualquier otro desenvolvimiento de la extinguida acción penal.   

Como  obvia  consecuencia  de  lo anterior  deberá  el  funcionario  de  primer grado devolver las cauciones prendarias que  los  implicados prestaron al momento de obtener su liberación provisional   (fs.     425     y   426   cd.   2)    y    esta    corporación   ha   de   

cancelar  las órdenes de captura libradas  contra LUIS ALBERTO MARTINEZ QUINTANA.   

Por   último,  como  es  ostensible  la  dilación  en  la  tramitación de la etapa del juicio que soportó este asunto,  al  extremo  que  conllevó la prescripción de la acción penal, la Secretaría  compulsará  copias  de  lo  pertinente  con  destino  a  la Sala Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de la Judicatura de Pasto, para lo de su  cargo.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

       R E S U E L V E   

1�.       DECLARAR     prescrita    la   acción   penal     en    el     proceso adelantado por el Juzgado Penal del Circuito de La  Unión,  Nariño,  contra  HUGO  JOSE  RAUL  VILLADA  TORRES  y  LUIS  ALBERTO  MARTINEZ  QUINTANA,  por el  delito   de   homicidio   agravado   cometido   en   la  persona  de  Rosa  Ilia  Díaz.   

2�.   Como  consecuencia  de  lo  anterior,  decretar  cesación  de  procedimiento.   

3�.  El Juzgado Penal del Circuito de La Unión dará cumplimiento a  la    devolución    de    las    cauciones   prendarias   prestadas   por   los  implicados    al    ser   otorgarda   su  libertad provisional.   

4�.    Comuníquese   a   las   dependencias   correspondientes   la  cancelación  de las órdenes de captura que fueron libradas contra LUIS ALBERTO  MARTINEZ QUINTANA.   

5�. Devuélvase al Tribunal de origen.   

Cópiese,   notifíquese  y  cúmplase.   

FERNANDO      E.     ARBOLEDA  RIPOLL        

RICARDO   CALVETE   RANGEL                                             JORGE E.  CORDOBA POVEDA            

CARLOS      AUGUSTO      GALVEZ  ARGOTE                  JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR                     DIDIMO  PAEZ VELANDIA          

MARIO          MANTILLA  NOUGUES                        JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                       

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

   

    

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