20973(23-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20973  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 106  

          Bogotá,  D.  C.,  veintitrés  (23)  de septiembre del dos mil tres  (2003).   

VISTOS  

          La  Sala  se  pronuncia sobre la demanda de revisión presentada por  la  apoderada  del  señor  Jairo Alcésar Velásquez  Garzón.   

ANTECEDENTES  

          Mediante  sentencia  del  27  de  marzo  de 1996, el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Fusagasugá condenó a Jairo  Alcésar  Velásquez  Garzón a la pena principal de 12  años  y  6  meses  de  prisión,  como  coautor  de  los  delitos de homicidio,  tentativa de homicidio y lesiones personales.   

          El  fallo  fue  apelado por el defensor y confirmado por el Tribunal  Superior de Cundinamarca, el 9 de julio del mismo año.   

          El  señor  Velásquez Garzón   designó   apoderada,   quien  invocó  “Acción  de  revisión  extraordinaria especial”.   

LA PETICIÓN  

          La  señora  abogada dice que su solicitud no está “erigida” ni  “fundada”  en  el  Código  de  Procedimiento Penal. Cita algunas sentencias  para  proponer  se declare la nulidad, por cuanto en el trámite se incurrió en  irregularidades  que  atacaron  las bases de la organización judicial. Menciona  el  numeral  3°.  del  artículo 220 de ese estatuto. Agrega que se “vulneró  sus  derechos  al  debido proceso”. Hace un recuento de la actuación, señala  algunas   irregularidades,  valora  los  medios  probatorios  que  conforman  el  expediente  y  censura  la  ausencia  de motivación en las decisiones. Finaliza  hablando  de  la  injusticia  de mantener a una persona inocente en una cárcel,  como  coautora  de  un  delito  no  cometido,  “pagando  consecuencias  de  un  seguimiento  procesal  inadecuado, caprichoso y violatorio a los derechos de las  personas”.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  inciso segundo del  artículo  223  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Sala inadmitirá la  demanda. Las razones son las siguientes:   

1.  La sentencia del Tribunal, fue proferida  el  9  de  julio  de  1996. Para ese momento regía el artículo 232 del Decreto  2700  de  1991, cuyo texto es idéntico al del artículo  220 de la Ley 600  del  2000  (Código  de  Procedimiento  Penal  vigente  en  la  actualidad).  De  conformidad con tales disposiciones,   

“La  acción  de revisión procede contra  las sentencias ejecutoriadas, en los siguientes casos:”   

“1.  Cuando  se haya condenado o impuesto  medida  de seguridad a dos o más personas por una misma conducta punible que no  hubiese  podido  ser  cometida  sino  por  una  o por un número inferior de las  sentenciadas”.   

“2.  Cuando  se hubiese dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía  iniciarse  o  proseguirse por prescripción de la acción, por falta de querella  o  petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción  de la acción penal”.   

“3.  Cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad”.   

“4.   Cuando  con  posterioridad  a  la  sentencia   se  demuestre,  mediante  decisión  en  firme,  que  el  fallo  fue  determinado por una conducta típica del juez o de un tercero”.   

“5.  Cuando se demuestre, en sentencia en  firme,  que  el  fallo objeto de pedimento de revisión se fundamentó en prueba  falsa”.   

“6.   Cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente  el  criterio jurídico que  sirvió para sustentar la sentencia condenatoria”.   

En su confuso escrito, la demandante no cita  ni  demuestra  alguna  de  las  anteriores hipótesis, que de manera exclusiva y  excluyente  fueron  habilitadas  por  el  legislador para permitir el examen del  proceso   que   terminó  con  sentencia  que  hizo  tránsito  a  cosa  juzgada  material.   

Por  el  contrario,  expresa  su deseo de no  “erigir”  ni  “fundar”  su escrito en alguna de las causales del Código  de  Procedimiento  Penal.  Y -con esfuerzo- se entiende que reclama la revisión  porque  -en  su  criterio-  la  jurisprudencia  la habilita cuando se invoca una  nulidad de carácter supralegal o constitucional.   

2.  Las decisiones judiciales que reseña en  su   apoyo,   nada   dicen   en  relación  con  la  viabilidad  de  la  acción  extraordinaria  para  reclamar  nulidades  luego  de  que  el fallo haya cobrado  firmeza.   

Por  citar  sólo  algunos  ejemplos,  las  sentencias  de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia del 24  de  noviembre  de  1953 (M. P. Ángel Martín Vásquez), 10 de noviembre de 1955  y   19 de julio de 1956 (M. P. Domingo Sarasty Montenegro), enfatizan en el  deber  de los funcionarios judiciales de respetar las reglas del debido proceso,  mandato  que  deriva  de la Constitución Nacional (en ese entonces, la de 1886,  artículo  26)  y concluyen que irregularidades que no sean subsanables conducen  a  la  nulidad.  Pero  en  el  entendido  evidente de que ello ocurra dentro del  trámite  normal  del  juicio  que,  en  esos  eventos,  terminó  con fallos de  casación.   

Por  su  parte,  la  sentencia  de  la Corte  Constitucional,   T-460,  del  15  de  julio  de 1992 (M. P. José Gregorio  Hernández  Galindo),  igualmente recalca la necesidad de que en las actuaciones  administrativas  se  respeten  las  formas regladas por el legislador, pero hace  claridad   en   cuanto   los   reclamos   por   su   inobservancia  –incluido  el  de  nulidad-  se  deben  presentar y solucionar dentro del proceso respectivo.   

Así, la jurisprudencia traída como apoyo no  señala      ninguna      pauta     que     permita     inferir     –siquiera  de  manera  tácita-  que la  acción  de  revisión  se  puede  intentar  por fuera de las normas    procesales.  Y  no  podía  hacerlo, porque precisamente el mandato superior del  artículo  29  (antiguo 26) comporta que el trámite se debe guiar por las leyes  preexistentes,  y  los  estatutos adjetivos -derogado y vigente- establecían -y  establecen-  las  reglas  que  deben  ser  seguidas  cuando  se  busca el examen  extraordinario  por  la  vía  de revisión. Y a ellas deben sujetarse el juez y  las partes.   

3.   La   accionante   afirmó  que  “es  susceptible  en considerar y opinar lo que indica el numeral 3 Art. 220 C. P. P.  (no  hay  lugar  a responsabilidad penal) orientando petición previo estudio de  esta  nulidad  “Supralegal  y/o Constitucional” en razón de que se vulneró  sus derechos al debido proceso”.   

La reseña de la norma se quedó aislada. No  hizo  mención  alguna a hechos o pruebas nuevas, surgidas luego de la decisión  condenatoria,  que  condujeran  a  la demostración de inocencia, que era lo que  correspondía desarrollar en virtud de la disposición citada.   

4.  Del  estudio  de la actora surge que sus  quejas  apuntan  a  varias  irregularidades  cometidas en el decurso del proceso  penal  adelantado  en contra del señor Jairo Alcésar  Velásquez  Garzón.  Pero ella misma muestra que esas  falencias  no  sólo  fueron valoradas por los jueces que adelantaron el juicio,  sino  que  las  remediaron  precisamente retrotrayendo el trámite. Entonces, la  solución  reclamada  no  tiene  sentido  alguno,  pues  ya  se  aplicó  en las  instancias.   

5.  La  petición  no  cumple las exigencias  previstas  en  los  números 3 y 4 del artículo 222 adjetivo. No discriminó la  causal  invocada,  los  fundamentos  de  hecho  y de derecho que la apoyaban, ni  aportó los elementos de juicio demostrativos de la infracción.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

Inadmitir la demanda de revisión presentada  por  la apoderada del señor Jairo Alcésar Velásquez  Garzón.   

Esta  decisión  no  admite  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                  CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                              

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO               ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                        

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                          

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS               MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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