20920(17-06-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20920   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 068.  

          Bogotá D.C., diecisiete de junio de dos mil tres.   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el auto del 19 de mayo del  año  en  curso,  por medio del cual el Juzgado 48 Penal del Circuito de Bogotá  se  declaró  incompetente  para  conocer  del  proceso  que  se adelanta contra  MARIANO    ENRIQUE    PORRAS    BUITRAGO,   YOLANDA   PÉREZ   ORTÍZ  y FABIOLA PEÑA DE GONZÁLEZ por  infracción  al  artículo  11 de la Ley 66 de 1968 (desarrollo  ilegal  de  actividades  de  enajenación  de  inmuebles  destinados a vivienda)  modificado  por  el artículo 6º del Decreto 2610 de 1979 y el delito de estafa  agravada.   

En  la  referida  providencia la funcionaria  remitente  expuso  que “trabada la colisión (…) al  tenor  de  lo  establecido  en  el  art.  75-4º  del  C.P.P.,  el expediente se  remitirá  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia  para efectos de que se dirima la  misma”.   

ANTECEDENTES   

          Al  ser  objeto  de confirmación por el ad  quem,  el  26  de  abril  de 1996 cobró ejecutoria la  resolución  de  acusación  proferida  el 11 de marzo anterior por la Fiscalía  176  Seccional  de  Bogotá  contra  los  procesados  por los referidos delitos,  correspondiendo  surtir  la etapa del juicio al Juzgado 29 Penal del Circuito de  esta ciudad, que avocó conocimiento el 31 de mayo del mismo año.   

          A  su  vez,  al  haber  sido  confirmada  el 16 de agosto de 1996 en  segunda  instancia  la  acusación  dictada el 28 de junio de la misma anualidad  por  la  Fiscalía  74 Seccional de Bogotá por sucesos diversos pero contra las  mismas  personas  y  por  los mismos delitos ya mencionados, el Juzgado 29 Penal  del   Circuito   de   Bogotá  dispuso  la  acumulación  de  esta  causa  a  la  anterior.   

          El  8  de  noviembre  de  1996  el  Tribunal  Superior de Bogotá en  relación  con  la  primera  acusación  decidió compulsar copias para que, por  razón   de  la  cuantía,  los  jueces  penales  municipales  investigaran  los  múltiples  delitos  de  estafa  que  se  presentaban, excepto el comportamiento  denunciado  por  María del Rosario Monroy.  Así  mismo ordenó en cuanto se refiere a la segunda acusación,  decretar  la  nulidad  por  el  delito de estafa agravada, subsistiendo en uno y  otro  trámite  el  cargo  por  infracción al artículo 11 de la Ley 66 de 1968  modificado por el artículo 6º del Decreto 2610 de 1979.   

          Luego,  el 22 de noviembre de 1996, el Juzgado 29 Penal del Circuito  de  Bogotá  dispuso  la  cesación  del  procedimiento  adelantado  contra  los  acusados  por el delito de estafa denunciado por María  del Rosario Monroy Sánchez.   

          Posteriormente,   el   11   de  julio  de  1997  fue  confirmada  la  resolución  acusatoria  proferida por la Fiscalía 100 Seccional de esta ciudad  el  13  de  marzo  del mismo año contra los citados procesados por el delito de  estafa  agravada,  y  el  12  de  diciembre  siguiente  el  Juzgado 29 Penal del  Circuito    de   esta   capital   dispuso   su   acumulación   a   las   causas  anteriores.   

          El  2  de  julio  de  1998,  la  Sala  Plena de esta Corporación se  pronunció  sobre  el  conflicto de competencia suscitado entre la Fiscalía 116  Local  y el Juzgado 56 Penal Municipal, ambos de la ciudad de Bogotá, asignando  a  la Fiscalía Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de la misma ciudad  el  conocimiento del sumario por tratarse de un delito masa, correspondiendo por  reparto  a  la  Fiscalía  74 Seccional, despacho que el 15 de diciembre de 1999  profirió  resolución  de  acusación  contra  los  procesados por el delito de  estafa   agravada,   la   cual  cobró  ejecutoria  el  15  de  enero  del  año  siguiente.   

          El  21  de  agosto de 1998 el Juzgado 29 Penal del Circuito decidió  respecto  de  la acusación formulada por la Fiscalía 100 Seccional decretar la  cesación  de  procedimiento  por  reparación  integral a favor de MARIANO   PORRAS  BUITRAGO.  En  la  misma  oportunidad  dispuso  la remisión de las causas acumuladas a los jueces penales  municipales  por  tratarse  del  delito  de  desarrollo ilegal de actividades de  enajenación  de  inmuebles destinados a vivienda (Ley 66 de 1968), dado que tal  comportamiento   delictivo  requería  querella  de  parte,  correspondiendo  al  Juzgado 39 Penal Municipal de Bogotá.   

          Anteriormente,  el  21  de  mayo  1999 se causó la ejecutoria de la  resolución  de acusación proferida el 29 de abril de la misma anualidad por la  Fiscalía  2ª  Seccional  de Zipaquirá contra MARIANO  PORRAS  BUITRAGO  por  los delitos de infracción a la  Ley  66 de 1968 y estafa agravada, correspondiendo la fase del juicio al Juzgado  Penal  del  Circuito  de la misma localidad, despacho que el 11 de junio de 1999  decidió  acumular a esta, la causa seguida por el Juzgado 39 Penal Municipal de  Bogotá,  y  más  tarde,  el  2  de  marzo  de 2000, dispuso acumular el juicio  derivado  de  la  resolución acusatoria proferida por la Fiscalía 74 Seccional  de Bogotá atrás referida.   

Luego  de  surtir  el  rito  pertinente,  el  Juzgado  Penal del Circuito de Zipaquirá dictó sentencia el 19 de diciembre de  2001  por  cuyo medio condenó a MARIANO ENRIQUE PORRAS  BUITRAGO  a  la pena principal de 71 meses de prisión  como  autor  penalmente  responsable  de  los  delitos  de  desarrollo ilegal de  actividades  de enajenación de inmuebles destinados a vivienda (artículo 11 de  la  Ley  66  de 1968 modificado por el artículo 6º del Decreto 2610 de 1979) y  estafa   agravada,   y   a   MARLEN   YOLANDA  PÉREZ  ORTÍZ  y  FABIOLA  PEÑA DE  GUEVARA  a  la  pena principal de 32 meses de prisión  como autoras del delito de estafa agravada.   

          Impugnado  el  fallo  por los procesados y sus defensores, así como  por  el  representante  de  la  parte  civil  de varios de los perjudicados y el  apoderado  de  la acción popular, el Tribunal Superior de Cundinamarca decidió  el  25  de  febrero  de  2003  “Declarar  la NULIDAD  PARCIAL  de  la  actuación, en lo relacionado con las causas que cursaban en el  Juzgado  39  Penal Municipal y la Fiscalía 74 Seccional de la Unidad de Delitos  Financieros  de  Bogotá,  por hechos sucedidos en esa ciudad, a partir del auto  del  11  de  junio  de  1999 a través del cual el Juzgado Penal del Circuito de  Zipaquirá      dispuso      la     acumulación     de     procesos”.   

          En  consecuencia,  ordenó  la  remisión  de  los  procesos  que se  encontraban   en  trámite  en  el  primero  de  los  despachos  mencionados  en  precedencia  al Juzgado 29 Penal del Circuito de Bogotá, y la causa derivada de  la  resolución  de  acusación dictada por la Fiscalía 74 Seccional al reparto  de los Juzgados Penales del Circuito de Bogotá.   

Por  reparto correspondieron las diligencias  al  Juzgado  48 de la mencionada especialidad, despacho que el pasado 19 de mayo  declaró  que  no  tenía competencia para conocer de la actuación, dado que en  su  criterio,  “las  acumulaciones decretadas por el  Juzgado  Penal del Circuito de Zipaquirá se ajustaron a la normatividad vigente  para  entonces,  pues  era a ese Estrado a quien le correspondía conocer de las  acumulaciones  solicitadas,  toda  vez  que,  a diferencia de lo expuesto por el  Tribunal  de  Cundinamarca,  la  acusación  proferida  por el instructor de esa  ciudad  cobró  ejecutoria  primero  que  la  proferida  aquí en Bogotá por la  Fiscalía  74  seccional  (…)  y  la que se hizo de la causa adelantada por el  Juzgado  39 Penal Municipal, en razón a que era de mayor jerarquía el Despacho  de la ciudad de Zipaquirá”.   

          En    la   misma   providencia   se   anotó   que   “el  Tribunal  de  Cundinamarca  no  era  competente  para efectos de  decretar    la   nulidad   planteada”   sin   tener  conocimiento  si  el  despacho  al  que correspondiera por reparto aquella causa  “aceptaba    o   no   la   competencia”,   pues   como   lo   ha   dicho   esta   Sala   “está  bien  que  el  funcionario  que  admite  la  competencia para  conocer  de  un  asunto  declare la nulidad de lo actuado por otro que no lo era  para  proferir  las  determinaciones  anuladas,  mas  no  ocurre lo mismo cuando  suscita  una  colisión  negativa,  toda  vez  que  no  le  es permitido adoptar  determinación  alguna  relativa  a  esa  competencia que controvierte, al menos  hasta   que   el   funcionario  encargado  no  dirima  el  conflicto”.   

Finalmente  señaló  que  de ser acogido el  planteamiento  del  Tribunal,  “la  competencia para  conocer  de  todo  el  proceso  recaería  en  cabeza  del  Juzgado 29 Penal del  Circuito  al  tenor de lo normado por el artículo 91 del C.P.P., por haber sido  el     primer     funcionario     en    conocer    de    la    causa”.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto,  la  Juez  dispuso  la  remisión de las diligencias a esta Corporación para que se dirima  la colisión de competencia negativa que estima suscitada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          En  el  asunto  que  motiva  la  atención  de la Sala, ab  initio y sin dificultad se advierte que  no   se  está  en  presencia  de  un  conflicto  negativo  de  competencias  de  conformidad  con  la  preceptiva  contenida  en el artículo 93 de la Ley 600 de  2000,   cuya   solución   le   correspondiera   adoptar,   por  las  siguientes  razones:   

          Primera,  en  ningún  aparte  de  las  providencias dictadas por el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  25  de  febrero de 2003 por cuyo medio  declaró  la  nulidad  parcial  de  la  actuación,  y el 7 de abril siguiente a  través   de  la  cual  se  abstuvo  de  desatar  los  recursos  de  reposición  interpuestos  contra  la  primera  decisión, se hizo alusión alguna a proponer  colisión  negativa  de  competencia  al despacho judicial al que correspondiera  por  reparto  la causa derivada de la resolución de acusación proferida por la  Fiscalía  74  de Bogotá, como erradamente lo ha entendido la Juez 48 Penal del  Circuito de esta ciudad.   

          Segunda,  al declarar el Tribunal de Cundinamarca la nulidad parcial  del  proceso,  actuó  con  competencia  funcional en punto de pronunciarse como  ad  quem  respecto  de  las  diligencias  que  arribaron a su conocimiento en cuanto superior jerárquico del  Juzgado  Penal  del Circuito de Zipaquirá que profirió el fallo contra el cual  se  interpuso recurso de apelación; por tanto, el Juzgado 48 Penal del Circuito  de  Bogotá  no puede sustraerse al cumplimiento de lo allí dispuesto acudiendo  equívocamente  al  planteamiento  improcedente  de  una  colisión  negativa de  competencia.   

Tercera, el Tribunal no propuso colisión de  competencia  alguna,  sino  que  luego de declarar la nulidad de la actuación a  partir  del  auto  del  11  de junio de 1999 por cuyo medio el Juzgado Penal del  Circuito   de  Zipaquirá  dispuso  la  acumulación  de  procesos,  ordenó  la  remisión  de  las  diligencias  que  fueron  tramitadas por el Juzgado 39 Penal  Municipal  de  Bogotá al Juzgado 29 Penal del Circuito de la misma ciudad, y la  causa  derivada  de  la  resolución  de  acusación dictada por la Fiscalía 74  Seccional  al  reparto  de  los  Juzgados  Penales  del Circuito de esta ciudad,  correspondiendo   al   Juzgado   que   ahora   remite   la   actuación   a   la  Corte.   

          También  decidió  el  Tribunal  que  una vez en firme la decisión  adoptada,  las  diligencias debían regresar al despacho para pronunciarse sobre  las  impugnaciones  interpuestas  en el proceso de competencia del Juzgado Penal  del Circuito de Zipaquirá.   

          Cuarta,  las  anteriores  decisiones  del  Tribunal  de Cundinamarca  obedecieron a las siguientes consideraciones:   

1)  El  Juzgado  29  Penal  del  Circuito de  Bogotá  remitió  las  actuaciones sometidas a su conocimiento a sus homólogos  municipales  de  manera  indebida y sin sujetarse a lo dispuesto por el Tribunal  de Bogotá.   

2)  De  conformidad  con las normas vigentes  para  la  época  en que se dispuso la acumulación de causas, esta sólo podía  ser  ordenada  por  el  despacho  en  el  que  se  encontrara  la resolución de  acusación  que  primero  hubiera cobrado ejecutoria, esto es, por el Juzgado 29  Penal del Circuito de Bogotá, y no por el Juzgado de Zipaquirá.   

3)             En   consecuencia,   ninguna   de  las  acumulaciones  ordenadas  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá  consultó las previsiones legales.   

Quinta, si  la  Juez considera que el juicio que por reparto correspondió a  su  despacho  debe ser tramitado por el Juzgado Penal del Circuito de Zipaquirá  o  por  el  Juzgado  29 Penal del Circuito de Bogotá, debe proponer a alguno de  estos  la  colisión negativa de competencia, y no deducir de la providencia del  Tribunal   un   conflicto   inexistente,   para  acto  seguido  remitir  a  esta  Corporación  de  manera  errada las diligencias con el fin de que sea dirimido,  actuación  que  contrario  a  lo  expuesto  en  su providencia, sí conculca el  principio    de    economía   procesal   y   la   pronta   administración   de  justicia.   

Así  las  cosas,  es  evidente que si no ha  surgido  conflicto que deba dirimir esta Corporación, lo procedente es disponer  la  inmediata  devolución  del  asunto  al  Juzgado  48  Penal  del Circuito de  Bogotá1.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

1.             ABSTENERSE  de  resolver  el  aparente  conflicto  negativo de competencias de conformidad con las razones contenidas en  la anterior motivación   

2.            DEVOLVER  inmediatamente esta actuación  al Juzgado 48 Penal del Circuito de Bogotá, para lo de su cargo.   

Comuníquese y cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                   ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

Comisión de servicio  

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN              MARINA  PULIDO    DE    BARÓN                    

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               MAURO  SOLARTE PORTILLA   

Excusa justificada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  En  sentido similar auto del 11 de marzo de 2003. Rad. 20626.     

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