12475 (17-09-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    DEMANDA  DE CASACION/ VIOLACION DIRECTA DE LA  LEY   

Ha  de  recordarse  que  cuando el recurso de  casación  se  formula  invocando  violación directa, no se puede cuestionar el  aspecto  probatorio;  así,  el  impugnante  que  alega tal quebranto acepta los  hechos,  los  medios  de prueba y la valoración que a éstos se dio en el fallo  recurrido,   como  punto inamovible, a partir del cual demostrará  si  la  norma  apropiada  se  dejó  de  aplicar,  o  lo  fue  indebidamente,  o  su  interpretación resultó errónea.   

PROCESO No. 12475  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

MARIO MANTILLA NOUGUES  

Aprobado Acta N°110.  

Santafé   de   Bogotá,  D.C.,  septiembre  diecisiete (17) de mil novecientos noventa y siete (1997).   

ASUNTO POR DECIDIR:  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  elevada  en  representación del procesado RAMON  OSWALDO SANABRIA ORTIZ.   

HECHOS:  

Mediante   documentos   espurios,   que  le  permitían  aparecer  con  fingida  capacidad económica, RAMON OSWALDO SANABRIA  ORTIZ,   quien  acudía  a  copiar  con  alteración  numérica  su  cédula  de  ciudadanía,  se  dedicó  en  Cali,  Yopal y Bucaramanga, hasta finales de 1995  cuando  fue  denunciado  y capturado en esta última ciudad, a obtener de varias  entidades  financieras  mutuos directos o expedición de   tarjetas de  crédito,  para  conseguir bienes y servicios  cuyo importe conscientemente  no   cubría,  defraudando  en  esta  forma   apreciable  cantidad  de  empresas,  entre  éllas Diners Club, Banco Industrial Colombiano, Financiera de  Colombia  y  Banco  Anglocolombiano,  en  suma  que  en  la sentencia de segunda  instancia    se    mencionó    como    aproximada    a     $35’000.000.   

ANTECEDENTES PROCESALES:  

La  investigación  fue  abierta  el  6  de  diciembre  de  1995,  por la Fiscalía 18 Seccional de Bucaramanga, que luego de  una  actuación  invalidada,  el  27  de  marzo  de  1996 realizó la diligencia  prevista  en  el  artículo  37  del Código de Procedimiento Penal, después de  adquirir  firmeza  la  providencia  que  resolvió  la  situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva (fs.122 y ss. cd. inicial) y  antes  de  ser cerrada la investigación. En el acta quedó constancia  que  RAMON  OSWALDO  SANABRIA  ORTIZ  aceptó los cargos que le fueron imputados como  autor  de  delitos  de  falsedad  de partícular en documento público y su uso,  falsedad  en  documento privado y estafa agravada, en concurso material (fs. 318  y ss. ib.).   

El  2 de mayo de 1996, el Juzgado Sexto Penal  del  Circuito  condenó  al  procesado a 30 meses de prisión e interdicción de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso (fs. 331 y ss. ib.) con las  correspondientes  consecuencias  civiles,  y  ordenó  separar  la  acción  por  algunos  hechos  negando  la ejecución condicional de la condena. Fallo apelado  por  el  apoderado  del  sindicado  y  confirmado  por  el  Tribunal Superior de  Bucaramanga  mediante  sentencia  del  28  de  junio  de 1996 (fs. 3° y ss. cd.  segunda   instancia),    que   es  objeto  del  recurso  extraordinario  de  casación.   

DEMANDA:  

Al   amparo  de  la  causal  primera  de  casación   es   formulado   el   único   cargo   a   la  sentencia  impugnada,  así:   

“La violación  a la ley sustancial en  este  evento  la  constituye la indebida aplicación del art. 68 numeral 2° del  Código  Penal  al  estimar  el  juzgador  de primera instancia y el H. Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  Sala  Penal  en el fallo mencionado, que mi defendido  RAMON  OSWALDO  SANABRIA  ORTIZ  requiere  tratamiento penitenciario y por tanto  niegan en su favor la CONDENA DE EJECUCION CONDICIONAL.”   

Después de reconocer que para el otorgamiento  del  mencionado  subrogado  mediante  requerimientos tanto de carácter objetivo  como  subjetivo,  efectúa  comentarios  superfluos sobre la necesidad de que el  juez  reflexione  en  esta  materia,  “para  no  ir a cometer equivocaciones e  injusticias”,   que  a  todos  perjudicarían, “porque si el reo cumple  una  corta pena, no haría sino recibir seguramente la influencia perniciosa del  ambiente.”   

Añade   que  no  puede  haber  tratamiento  penitenciario   donde   no  hay  siquiatras,  sicólogos,  asistentes  sociales,  educadores,  guías  espirituales,  campos  de deporte, bibliotecas, talleres de  trabajo,  etc.,  ni  menos  readaptación  social  si  el ambiente es de hambre,  enfermedad, corrupción y peligro.   

Para  el  casacionista,  que  RAMON  OSWALDO  SANABRIA  ORTIZ  “a  lo  largo casi de tres años, haya ejecutado los  comportamientos  por los cuales se le condenó, confesados abiertamente por él,  no  nos indica que es un individuo supremamente peligroso para la sociedad” ni  que  requiera  tratamiento  penitenciario.  “Nótese  que  él  nunca  tuvo la  intención  de  defraudar  las entidades crediticias donde obtenía créditos, o  de  apropiarse  de los bienes y servicios cancelados con sus diferentes tarjetas  de  crédito…”  Ejecutó  esos  comportamientos  reprochables, de los cuales  está  arrepentido,  “con  el único propósito de buscar un bienestar para su  familia, nunca con el fin de perjudicar a terceros.”   

Como consecuencia de tales argumentos,   aun  cuando  en  principio  había  pedido  declararla  sin valor, el recurrente  solicita  casar  la  sentencia acusada  “y en su lugar disponer que RAMON  OSWALDO  SANABRIA  ORTIZ  sí  tiene derecho al  subrogado de la CONDENA DE  EJECUCION  CONDICIONAL  conforme  a  lo  previsto  en  el  Art.   68 del C.  Penal.”   

CONSIDERACIONES:  

La  demanda  de casación no es un escrito de  libre  elaboración,  pues  siendo  el  recurso extraordinario un enjuiciamiento  técnico  que  se efectúa sobre la sentencia impugnada y no una instancia, debe  sujetarse a una serie de reglas determinadas al efecto.   

En  relación  con  los  requisitos formales,  enseña  el  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento Penal que el libelo  deberá  contener,  entre  otros,  “3.  La  causal que se aduzca para pedir la  revocación  del  fallo,  indicando  en forma clara y precisa los fundamentos de  ella y citando las normas que el recurrente estime infringidas”.   

En  el  presente  caso  se observa la inicial  antilogía  en   que incurre el recurrente, quien de entrada pide a la Sala  que  “declare  sin  valor”  la sentencia de segunda instancia, para después  señalar  que  aspira es a que se conceda la condena de ejecución condicional a  su  representado,  procurando  lo cual  incurre en otra imprecisión, al no  especificar  si  es  directa  o indirecta la violación que acusa sobre el   “art.  68  numeral  2º  del Código Penal”, que sin embargo puede colegirse  como   directa  en  cuanto  denota  “indebida  aplicación”  de  tal  norma.   

Frente a ésto, ha de recordarse que cuando el  recurso  de  casación  se  formula  invocando  violación  directa, no se puede  cuestionar  el  aspecto  probatorio; así, el impugnante que alega tal quebranto  acepta  los hechos, los medios de prueba y la valoración que a éstos se dio en  el   fallo   recurrido,    como   punto   inamovible,  a  partir  del  cual  demostrará   si  la  norma  apropiada  se  dejó  de  aplicar,  o  lo  fue  indebidamente, o su interpretación resultó errónea.   

Contrario  a  lo anterior, el censor pretende  desconocer  “la  intención  de  defraudar”  que movió a su acudido, sin la  cual  mal  podría  el  fallador  deducir  la  culpabilidad  dolosa  que  debió  evidenciarle  el  material  probatorio,  en  cuya  ausencia  no  habría  podido  condenar.   

Tampoco hay precisión en la demanda al tratar  de  fundamentar  la  indebida  aplicación  de una parte del precepto sustancial  que   posibilita  la  condena de ejecución condicional,  fraccionando  el  subrogado  hasta el punto de querer contrariar la legislación y eliminar el  aspecto  subjetivo de los requerimientos, sin exponer las razones jurídicas que  el   enfoque  exige,  sino  puras  consideraciones  fácticas  en  torno  a  las  deficiencias del sistema carcelario colombiano.   

Caprichosamente  busca  así  la  aplicación  recortada  de  la  norma,  tomando  de  ella  solamente  lo  que  favorece  a su  representado y desestimando lo que se opone a su pretensión.   

De   igual  forma,  carece  de  claridad  y  fundamento  la aspiración de hacer primar sus puntos de vista por encima de los  de  los  falladores, siendo que  es el juez, unipersonal o colegiado, quien  podrá    suspender   la  ejecución  de  la condena, cuando la personalidad del procesado y la naturaleza  y  modalidades  del  hecho, dentro del limite punitivo establecido, le   permitan   suponer  que  no  requiere  tratamiento penitenciario.   

De manera libérrima, como si se tratara de un  alegato  en instancias, el recurrente continúa planteando su opinión acerca de  la  ejecución  condicional  que  él  cree  ha  podido  concederse  a favor del  condenado,  pero pretermite lo que debió ser el núcleo de su alegación, ésto  es,  el  establecimiento  y  la  demostración  del  supuesto  yerro que ensayó  señalar  contra  la decisión tomada por la administración de justicia que, en  el   cumplimiento  de  las  previsiones  legales  y  en  su  razonado  criterio,  optó  por no suspender la expiación.   

La  demanda se ofrece así como un escrito en  principio  contradictorio  y del todo impreciso, por lo que se impone su rechazo  en  atención  a  lo  dispuesto  en  los  artículos  225-3 y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  y  por  ende, declarar desierta la impugnación, mediante  decisión  que  adquiere  ejecutoria  en  la  misma  fecha  en  que  es suscrita  (artículo  197  ibídem) y no admite recurso alguno.  Esta decisión será  comunicada  a  los  interesados y el diligenciamiento se devolverá de inmediato  al despacho judicial de origen.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

RECHAZAR IN LIMINE la  demanda  de   casación  presentada  por  el  defensor  del procesado RAMON  OSWALDO  SANABRIA  ORTIZ  y,  en  consecuencia,  declarar  desierto  el  recurso  interpuesto.   

Devuélvase  el  expediente  a  la oficina de  origen.   

COPIESE, COMUNIQUESE Y CUMPLASE.  

CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL               RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE    CORDOBA    POVEDA                             JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS   A.   MEJIA   ESCOBAR                      DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                                                        NO FIRMO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES          JUAN MANUEL  TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

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