18566(11-02-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18566  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 022  

         Bogotá,  D.C., once (11) de febrero de  dos mil tres (2003).   

          Se   pronuncia   la   Sala  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de casación presentada en defensa de RODRIGO  ROMERO  ORJUELA   contra la  sentencia  de fecha septiembre 28 de 2000, mediante la cual el Tribunal Superior  de  Ibagué  confirmó la de carácter condenatorio dictada por el Juzgado Penal  del  Circuito  Melgar, despacho que condenó al mencionado procesado a las penas  principales  de  cuarenta y cuatro  (44) meses de prisión además de multa  de  dos mil pesos ($2.000) y suspensión en la conducción de automotores por el  término  de  veintidós  (22)  meses,  al  hallarlo  responsable  del delito de  homicidio culposo agravado en concurso homogéneo.   

  HECHOS  

         En  la  tarde  del  20 de septiembre de  1997,  en el sector de la calle 7ª entre carreras 26 y 27 del perímetro urbano  de  la localidad de Melgar, la volqueta de placa FBF-722 guiada por RODRIGO  ROMERO  ORJUELA  arrolló a los  peatones   Héctor   Pedreros   Santiago  y  Henry  Álvarez  Sánchez,  quienes  fallecieron   a   consecuencia   de   las  múltiples  heridas  que  les  fueron  ocasionadas.    

         Perpetrado  el  hecho, el conductor del  vehículo  emprendió la fuga, pero fue alcanzado poco después en la carrera 15  entre  calles 5ª y 6ª, en inmediaciones de la estación de servicio ubicada en  la  salida  de la población citada, en dirección a la vía Panamericana.   El  aprehendido  presentaba  embriaguez de segundo grado, según se constató en  el   examen   realizado   en   el   hospital   local.   

ACTUACION  PROCESAL   

         La  Unidad  de  Fiscalía  Seccional de  Melgar  abrió  la  investigación,  vinculó  mediante  indagatoria al imputado  ROMERO  ORJUELA y resolvió  su  situación  jurídica  en  providencia de septiembre 29 de 1997 afectándolo  con  detención  preventiva  sin  beneficio  de excarcelación, por el delito de  homicidio  culposo  en  concurso  homogéneo.  En la misma decisión admitió la  demanda de constitución de parte civil.   

         Clausurado  el  sumario  y  vencido  el  término  para  alegar,  el  instructor  calificó  su  mérito  probatorio  con  resolución  de  febrero 3 de 1998, mediante la cual elevó acusación en contra  del  sindicado  como  autor  de las conductas punibles imputadas en la medida de  aseguramiento,  agravadas  de  conformidad  con  los  numerales  1º  y  2º del  artículo  330  del  anterior Código Penal (fs. 237 a  242, cd. 1).   

El  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Melgar  celebró  la  audiencia  pública  y  en  fallo  de  junio 21 de 1999 condenó a  ROMERO  ORJUELA a las penas  principales  antes  precisadas.  El apoderado del procesado, este último y  el  representante  de  la  parte  civil  interpusieron el recurso de apelación,  desatado  por  el  Tribunal Superior de Ibagué a través de la sentencia objeto  de  la  impugnación extraordinaria, de fecha septiembre 28 de 2000, mediante la  cual confirmó en su integridad el pronunciamiento del a quo.   

  LA  DEMANDA   

         Al  amparo  de  la  causal  tercera  de  casación,  el  defensor  del  sindicado  eleva  dos cargos de nulidad contra la  decisión  condenatoria  de  segundo  grado,  que  formula  y  desarrolla en los  términos seguidamente reseñados.   

          Cargo   primero.               

         En el reparo inicial de la demanda acusa  el  fallo  del  Tribunal de haber sido proferido en un juicio viciado de nulidad  por  violación  de  los artículos 29 de la Carta Política, 1º, 153 a 155 del  derogado Código de Procedimiento Penal.   

          Al  concretar  el  ataque  aduce que la esposa del sindicado María  Ermencia  García  es  copropietaria del vehículo con el cual fue ocasionada la  muerte  violenta  de  las  víctimas  Héctor Pedreros Santiago y Henry Álvarez  Sánchez;  asimismo,  que  las  compañeras  y  familiares  de los fallecidos se  constituyeron  en  parte  civil  en  la actuación penal seguida en contra de su  asistido,   pero   no   solicitaron  la  vinculación  de  aquella  “en  calidad  de sujeto procesal bajo la denominación de tercero  civilmente  responsable”,  en  los términos de los  artículos 153 a 155 del anterior estatuto procesal penal.   

          A  pesar  de  lo  anterior,  la  Fiscalía  Seccional de Melgar sin  brindar  explicación alguna, en forma arbitraria y contrariando la normatividad  correspondiente,  vinculó  de  manera  oficiosa  a  la  citada  García  en  la  condición  antes  anotada  mediante  providencia que ordenó notificarle.   Después,  en el curso de la actuación, percatado de la irregularidad cometida,  requirió  al  apoderado  de  Luz  Myriam  Sánchez  Gómez,  madre  de Álvarez  Sánchez,    para   que   aportara   ‘las  copias  de  la  demanda a los terceros civilmente responsables  para       efectos       de      la      notificación      personal’,  exigencia  que  jamás cumplió el  abogado,  muy  seguramente, a juicio del censor, porque nunca dirigió el libelo  contra aquella como tercero civilmente responsable.   

          Esta   anomalía   resulta  relevante  y  trascendente,  arguye  el  libelista,  pues “afectó, gravemente, la situación  jurídica  del  procesado  RODRIGO  ROMERO  ORJUELA, porque se le hizo perder el  objetivo  central  de su defensa, por atender lo que pudiera afectar a su esposa  en  desarrollo  de  la  actuación  procesal,  en  especial,  por la afectación  jurídica  de  todos  sus bienes”, concretamente, el  vehículo  involucrado  en  el  accidente,  patrimonio  común y único medio de  subsistencia del núcleo familiar.   

          El  censor  concluye  con idéntica orientación argumentativa, que  la  vinculación  de  María  Ermencia García como sujeto procesal a título de  tercero  civilmente  responsable  se  erigió  en factor perturbador de la buena  marcha  de  las  diligencias,  situación  que  debe  ser  remediada  en sede de  casación  mediante  la  declaratoria  de nulidad a partir de la resolución que  así  lo  dispuso, de fecha septiembre 29 de 1998, proferida por la Fiscalía 45  Seccional con sede en Melgar.   

          Segundo cargo.   

         Con  carácter  subsidiario  y apoyo también en la causal tercera  de  casación,  el  defensor  plantea  que el fallo impugnado fue dictado en una  actuación viciada de nulidad por menoscabo del debido proceso.   

         En  la  sustentación  de  la  censura  señala  que se omitió la  notificación  personal  del fallo condenatorio de primera instancia a la Fiscal  que  cumplió  la  labor  acusadora.   De  igual  modo,  que  si  bien  tal  diligencia  no  estaba  ordenada en los artículos 186 y 188 del Decreto 2790 de  1990,  disposiciones  que  precisaban  los  sujetos  procesales a los que debía  imponerse  las  providencias  judiciales  de tal forma, la echada de menos en el  caso  examinado  surgía  de  todos  modos  obligatoria, en su criterio, por las  previsiones  contenidas  en  el  numeral  3º,  artículo  314  del  Código  de  Procedimiento  Civil, de conformidad con el cual deben hacerse personalmente las  notificaciones  ‘A los  funcionarios  públicos  en  su  carácter de tales, la del auto que los cite al  proceso   y   la   de   la  sentencia’.   

          Este  último  mandato,  destaca  el  demandante  con  insistencia, resultaba aplicable al proceso penal en virtud del  principio  de  integración  contemplado  en  el  artículo  21  del estatuto de  procedimiento   bajo   el  cual  se  adelantó  el  respectivo  trámite,  y  la  inobservancia   detectada   comporta   la  afectación  de  las  garantías  del  funcionario  acusador,  pues  “no se le dio ninguna  oportunidad  para  actuar como recurrente” de haber  estado  en  descuerdo   con  “algunas  de las  determinaciones  tomadas  en  dicha  sentencia  o  con los planteamientos de los  demás sujetos procesales”.   

         Con  los  anteriores  fundamentos solicita a la Corte que anule lo  actuado  a  partir  de  las  notificaciones  del  fallo  de  primera  instancia.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         En  la  actuación  penal,  por  regla  general,  todos  los sujetos procesales tienen la facultad para controvertir las  decisiones  emitidas  en  el curso de la misma a través de la interposición de  los   recursos   legalmente  establecidos;  sin  embargo,  como  los  medios  de  impugnación  se  erigen  en  mecanismos concebidos para corregir los errores de  actividad,  de  lógica  jurídica o de valoración probatoria cometidos por los  funcionarios  judiciales  en cuanto perjudican a una o varias de las partes, las  providencias  sólo  pueden  ser  censuradas  por  quienes  derivan  de ellas un  concreto  agravio,  al  cual se vincula el interés jurídico para recurrir, por  razón  del  cual  la  pretensión  del  impugnante  debe  encaminarse a obtener  entonces   la   reparación   del   perjuicio  causado  con  el  pronunciamiento  respectivo.   

         Este requisito que estaba consagrado en  forma  expresa  en  el artículo 196 del estatuto procesal penal bajo el cual se  adelantaron  las  presentes diligencias (Decreto 2700  de  1990),  a  través  de una regulación normativa  reiterada  en  el  artículo  186  de  la codificación instrumental de reciente  vigencia,  desde  ninguna  óptica  es  ajeno  a  la casación  atendida su  propia  naturaleza  de  medio  extraordinario  de  impugnación;  menos aún, al  advertir  que  tiene  entre  otros  fines,  por  disposición  del  legislador y  precisamente,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos a las partes con la  sentencia objeto de la misma.   

          Ahora   bien,   a   partir  de  este  irrebatible  entendimiento, la Corte desde antaño ha precisado que la casación  ha   de   estar   orientada  a  satisfacer  el  aludido  propósito,  es  decir,  desde  diferente  arista,  a  pretender un beneficio  para  la  parte  en  cuyo  favor  se  interpone.   Por  lo tanto, en cuanto  interesa  considerar  para  el  caso  examinado, resulta evidente la ausencia de  interés  jurídico  en  el  defensor impugnante no sólo cuando la postulación  propende  de  manera  expresa o tácita por tornar más gravosa la situación de  quien  representa,  sino  también,  cuando el error de actividad o in iudicando  argüido  afecta en apariencia y tan sólo a otros sujetos procesales, que es la  hipótesis configurada con evidencia en el presente asunto.   

         En  efecto,  al  amparo  de  la  causal  de  nulidad el demandante  presenta  dos cargos contra el fallo de segundo grado, mediante los cuales acusa  la  existencia  de  presuntas  irregularidades  cometidas  en  el  curso  de  la  actuación  en  perjuicio  de  sujetos  procesales diferentes del sindicado cuya  asistencia  jurídica ostenta; invocación en la que pierde de vista, como tiene  clarificado  la  Sala,  que  “…por regla general,  los  vicios  de  garantía  y  las fallas de estructura que eventualmente puedan  presentarse,  producen  efectos  individuales”, de  manera  que las “limitaciones al derecho de defensa  y  las  fisuras  en  las  bases  del  proceso, si sólo inciden sobre uno de los  procesados,  no pueden hacerse extensivas a los demás. Esta es la razón de ser  del   ejercicio   unipersonal   del  derecho  de  defensa  y  de  las  nulidades  parciales”1.   

         En  el  primer  ataque  el  defensor arguye entonces la indebida e  irregular    vinculación    de    la    esposa   del   sindicado   ROMERO  ORJUELA como tercero civilmente  responsable  en  estas  diligencias,  en  concreto,  porque  fue producto de una  decisión  oficiosa  del instructor, sin que los perjudicados con el concurso de  conductas  punibles  la  hubiesen  promovido  en  las  respectivas  demandas  de  constitución de parte civil.   

         No obstante, al alegar tal anomalía el  impugnante   pasa   por   alto   que   de  verificarse  su  realidad,  la  misma  circunscribiría  sus  efectos a las facultades de ese otro sujeto procesal, con  intereses  y  facultades  propias,  a  la  vez que diversas de las conferidas al  sindicado,  de  manera  que ninguna trascendencia podría derivarse de ella para  la situación jurídica de este último.    

          De  ahí  que  tratándose  de  dicho  aspecto,   ante  la  imposibilidad  de  plantear  el  agravio  y  por  ende,  la  concurrencia  del  interés  jurídico,  el  libelista acude a razonamientos que  nada  tienen  que  ven con la incolumidad de las garantías del acriminado; más  aún,  que  desconocen  la  independencia  de  los intereses y facultades de los  sujetos  procesales  en la actuación penal, así estén unidos por vínculos de  afecto  o  parentesco,  como  efectivamente  sucede  en  el  caso de autos, pues  sostiene   que  el  menoscabo  de  los  derechos  fundamentales  del  enjuiciado  ROMERO ORJUELA surgió al  “perder  el  objetivo  central  de su defensa, por  atender lo que pudiera afectar a su esposa”.   

         De  todos  modos, no sobra añadir en gracia de discusión, que el  propio  demandante  admite  con  esta línea de pensamiento, en forma implícita  por  lo  menos,  que la irregularidad alegada carece de nexo con la vulneración  de   las   garantías   del  susodicho  sindicado,  porque  según  plantea,  la  eventualidad  de  su  quebranto  surgiría  como  consecuencia  exclusiva  de la  posición  personal  y  expectante  asumida  por  aquél ante la afectación del  vehículo  constitutivo  del  patrimonio  común  de  la pareja, único medio de  subsistencia  además del núcleo familiar, pero sin que por razón del yerro de  actividad   atribuido   a   los  juzgadores  hubiesen  resultado  menguadas  las  facultades  de defensa material o técnica, ni  resquebrajada la estructura  básica del proceso en detrimento suyo.   

         En  el  restante  reparo  de la demanda es aún más ostensible la  deficiencia en punto del interés jurídico para recurrir.    

         Ciertamente, el censor acusa la omitida  notificación  personal  del fallo de segundo grado a la fiscal del proceso, que  en  el criterio expuesto debió realizarse, no por mandato del estatuto procesal  penal,   sino   en  virtud  de  una  aplicación  integradora  del  ordenamiento  instrumental  civil,  pero  también  aquí  acepta  de manera tácita que dicho  vicio  refulge  inocuo  frente  a  las  garantías  de  su  representado, porque  comportaría   tan  sólo  una  restricción  de  la  posibilidad  del ente  acusador  para  exteriorizar  una  hipotética  inconformidad con el fallo del a  quo.   Así  las  cosas, reconoce que la anomalía, de existir, únicamente  le reportaría agravio a ese sujeto procesal.   

         Las  anteriores  consideraciones son suficientes para reiterar que  el  libelo  deberá  ser  inadmitido  por  falta  de  interés  jurídico  en el  impugnante,  a  lo  que procede entonces la Sala mediante decisión que adquiere  ejecutoria en la fecha de suscripción y no admite recurso alguno.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

         INADMITIR la  demanda   de   casación   presentada  en  defensa  del  procesado  RODRIGO  ROMERO  ORJUELA,  por falta de  interés jurídico.   

         Contra  esta  providencia  no  procede  recurso alguno.   

         Cópiese, comuníquese y devuélvase al  Tribunal de origen.  Cúmplase,   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           HERMAN  GALÁN CASTELLANOS         

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                            JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO        

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                 ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

Secretaria   

    

1  Sentencia  de  julio  4 de 2001, M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego, radicado  14.048;  criterio  reiterado  en providencia de mayo 30 de 2002, radicado 12.958  del mismo ponente.     

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