18545(06-03-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18545  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 28  

          Bogotá,   D.   C.,   seis   (06)   de   marzo   de   dos   mil  dos  (2002).   

VISTOS  

          Surtido  el trámite de ley, procede la Sala a emitir concepto sobre  la   solicitud   de   extradición   que,   respecto  del  ciudadano  colombiano  Ignacio    Alejandro    Cardona   Obando,  efectuó  el Gobierno de Canadá a través de su Embajada en este  país.   

ANTECEDENTES  

          El  11  de  abril  de  2001,  en el Juzgado Criminal y Penal ante la  Corte    de    Quebec    (Canadá),   el   ciudadano   colombiano   Ignacio   Alejandro   Cardona  Obando  fue  formalmente  acusado  dentro  del  expediente 500-73-001527-015 por “haber  conspirado  con  varios  otros  individuos…para  (1) importar cocaína a Canadá, (2) traficar cocaína, y (3)  poseer  cocaína con el objeto de traficar, todo en contravención del artículo  465  del  Código  Penal…  Se  trata  de un complot general que se desarrolló  entre  el  mes  de  diciembre  de 1999 y el mes de noviembre de 2000”, tendiente a ingresar a ese país, en  dos  entregas, 2.500 kilos de cocaína, utilizando sitios como Quebec (Canadá),  Margarita  y  Caracas  (Venezuela),  Miami (Estados Unidos), Bahamas (Trinidad y  Tobago)   y   Colombia.  Se  hace  referencia,  además,  a  la  posibilidad  de  transportar  droga  a  México  y  a que el grupo de Colombia tenía acceso a 23  toneladas,  por  lo  que  se  buscaba una relación de largo plazo para realizar  más  proyectos,  pues  se  tenían clientes que tomaban hasta 6.000 kilos. Como  resultado  de  la  acusación,  en la misma fecha, el Juez expidió una orden de  arresto con fines de extradición.   

          A   la   solicitud   de  extradición  se  anexaron  los  siguientes  documentos,  que  fueron legalizados ante el Ministerio de Relaciones Exteriores  y cuentan con su correspondiente traducción:   

          1.  Notas  verbales  números 80, del 21 de mayo de 2001; 86, del 22  de  mayo;  103  y 104 del 21 de junio. Por medio de ellas se solicita el arresto  con  fines  de  extradición  y  se  oficializa  petición en el último sentido  respecto  de,  entre  otras personas, Ignacio Alejandro  Cardona  Obando, nacido en Medellín (Antioquia) el 16  de  marzo  de  1969  e  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  número  98’546.453  de  Envigado  (Antioquia).  Se añade que son aplicables el Tratado de Recíproca Extradición  suscrito   entre   Colombia   y   la   Gran   Bretaña   el  27  de  octubre  de  1888.   

          2.  Copia  de  la  declaración  de  YVAN  POULIN, representante del  Procurador  General  del Canadá, rendida en el Juzgado Criminal y Penal ante la  Corte  de  Quebec,  quien comunica sobre la acusación formal realizada el 11 de  abril  de  2001,  dentro  del expediente 500-73-001527-015. En el mismo sentido,  obra  la  declaración de JEAN CREVIER, investigador de la Real Policía Montada  de Canadá.   

          3.  Copia  de  la  orden de arresto, expedida por el Juez Criminal y  Penal el 11 de abril de 2001.   

          4.  Transcripción  de  las  normas  del  Código  Penal de Canadá,  relevantes para el caso.   

             

          Llegada  la  documentación a Colombia, la nota verbal se remitió a  la  Fiscalía  General  de la Nación, cuyo titular, mediante resolución del 23  de  mayo de 2001, ordenó la captura del señor Cardona  Obando,   que  se  hizo  efectiva  el  24  del  mismo  mes.   

          La  actuación  se  remitió  a  la  Corte  Suprema de Justicia, que  dispuso  el  trámite  del  artículo  567 del Código de Procedimiento Penal de  1991 (529 del actual).   

          Durante  el  traslado propio para solicitar pruebas, tanto requerido  como  defensor  se  abstuvieron de hacerlo y, más bien, expresaron su anhelo de  renunciar  a  todos los términos y recursos y de dirigirse al país requirente,  con    el    ánimo    de    pronto    debatir    y   controvertir   allí   las  imputaciones.   

ESTUDIOS PREVIOS AL CONCEPTO  

Del defensor  

          1.  El  trámite  se regula, en primer lugar, por lo dispuesto en el  tratado  de extradición celebrado entre Colombia y la Gran Bretaña, ley 148 de  1888,  y, luego, por la Convención de Viena de 1988, ley 67 de 1993, el primero  de  los  cuales,  en su artículo 2°, no hace ninguna referencia al tráfico de  drogas,  en  tanto  que la última sólo se aplica a los Estados Parte, esto es,  quienes  la  suscribieron,  sin que Canadá demostrara tener esa condición. Por  consiguiente, por ninguna de las dos vías procede la extradición.   

          2.  La identidad del solicitado se probó en debida forma, así como  la  doble  incriminación, en tanto que las conductas que se imputan en el país  extranjero     encuentran     adecuación    típica    en    la    legislación  colombiana.   

          3.  Como se afirma que puede ser impuesta pena de prisión perpetua,  y  ello contraviene el artículo 34 de la Constitución, se debe emitir concepto  desfavorable   sobre  el  primer  cargo  o,  en  su  defecto,  prevenir  al  Ejecutivo  para  que condicione la extradición a que no se imponga esa sanción  que, máximo, puede llegar a 12 años.   

Del Ministerio Público  

          El Procurador Tercero Delegado en lo Penal explica:   

          1.  Deben  ser  atendidos el tratado suscrito con Gran Bretaña y el  Código   de  Procedimiento  Penal,  porque  aquél  no  prevé  el  trámite  a  seguir.   

          2.  Si  bien  el  delito de narcotráfico no está previsto en aquel  convenio,  sí  lo  está  en  la  Convención  de las Naciones Unidas, a la que  adhirió Colombia (ley 67 de 1993).   

          3.  Los cargos imputados en Canadá están previstos como delitos en  la legislación nacional derogada y vigente.   

          4. La acción penal no está prescrita.   

          5.  Los hechos ocurrieron luego del acto legislativo No. 1 de 1997 y  Colombia   no   ha   investigado   al   solicitado   en   relación   con   esos  hechos.   

          6.  Los  documentos  anexados  por  el  país  requeriente  son  los  exigidos por el tratado.   

            7.  Las pruebas aportadas serían suficientes para que en Colombia  se   iniciara   una   investigación   que,   además,  procedería  de  oficio.   

          Por  consiguiente,  el  concepto es favorable a la extradición, con  la  advertencia al Gobierno Nacional de que si accede a enviar al solicitado, lo  haga  bajo  la  condición  de  que no se le imponga prisión perpetua por estar  prohibida en el artículo 34 de la Carta.   

CONCEPTO DE LA CORTE  

La legislación atendible.  

          De  la  comunicación  del Ministerio de Relaciones Exteriores surge  “que el Convenio aplicable  para  el presente caso es el Tratado de Recíproca Extradición de reos entre la  República  de Colombia y la Gran Bretaña, suscrito en Bogotá el 27 de octubre  de  1888.  Debe  tenerse  en  cuenta  que  la Convención de las Naciones Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas  firmada  en  Viena el 20 de diciembre de 1988, en su artículo 6° y en especial  el    numeral    2°    dispone:    ‘Cada  uno  de  los delitos a los que se aplica el presente artículo  se  considerará incluido entre los delitos que den lugar a extradición en todo  tratado     de     extradición    vigente    entre    las    Partes’              ”.   

          El  artículo  II  del  tratado  entre los dos países, aprobado por  Colombia  mediante  ley  148  de  1888,  como  bien  lo  refiere  la defensa, no  relaciona  entre  los delitos que habilitan la extradición los de narcotráfico  en  cualquiera  de  sus modalidades y de concierto, conspiración o complot para  traficar estupefacientes o sustancias sicotrópicas.   

          Lo   anterior,   sin   embargo,  no  significa  ausencia  de  normas  aplicables  al  asunto  estudiado.  En efecto, la Convención de Viena contra el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, aprobada por  la  Organización  de  las Naciones Unidas en la conferencia del 19 de diciembre  de  1988  y  en Colombia mediante ley 67 del 23 de agosto de 1993, en el numeral  2°  de su artículo 6°, al regular la extradición, establece que “Cada  uno  de los delitos a los que se  aplica  el presente artículo se considerará incluido dentro de los delitos que  den  lugar  a  extradición  en  todo  tratado de extradición vigente entre las  partes”.   

          Los  delitos  a que se refiere la disposición son los señalados en  el   artículo   3°,   entre  los  cuales  se  encuentran  la  producción,  la  fabricación,  la  extracción,  la  preparación,  la oferta, la oferta para la  venta,  la  distribución,  la venta, la entrega en cualesquiera condiciones, el  corretaje,  el  envío, el envío en tránsito, el transporte, la importación o  la  exportación  de  cualquier  estupefaciente  o  sustancia sicotrópica, y el  catálogo  incluye como una de éstas la cocaína (numeral 1°-(a)-i), así como  la  participación  en  la  comisión  de  alguno de esos delitos y “la  asociación  y  la  confabulación  para  cometerlos” (numeral  1°-(c)-iv).   

          De  tal manera que al suscribir la Convención de Viena, los Estados  que  lo  hicieron admitieron que los delitos allí señalados quedaban incluidos  en  cualquier convenio suscrito entre ellos, situación que afecta el Tratado de  Recíproca  Extradición  de  reos  entre  la  República  de Colombia y la Gran  Bretaña.   

          La  falencia  que  menciona la defensa respecto de que no hay prueba  de  que Canadá haya firmado la Convención de Viena y que, por consecuencia, no  es  válido  hacer la remisión allí dispuesta, no encuentra soporte, porque en  las  notas  verbales  80, 86 y 103, la Embajada del país peticionario de manera  expresa  apoya  su  solicitud  en  la  “Convención  de  las  Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de  narcóticos   y  sustancias  sicotrópicas  del  cual  Colombia  y  Canadá  son  firmantes”.   

          No  hay  duda, entonces, en cuanto para efectos del asunto estudiado  deben  ser seguidos los lineamientos trazados por el Convenio bilateral y por la  Convención de Viena.   

La    no   existencia   de   juicio   en  Colombia   

         

          El  artículo  IV  del  Tratado  de  1888  dispone  que “La extradición no tendrá lugar si la  persona  reclamada…ha  sido  ya  juzgada  y  absuelta  o castigada, o se halla  todavía  sometida  a  juicio  en el territorio de Colombia… por el delito que  motiva   la  demanda  de  extradición”.   

          En  el  expediente  conformado  no  hay  prueba indicativa de que el  señor  Ignacio  Alejandro  Cardona Obando  haya  sido  o  esté  siendo  juzgado en Colombia en razón de los  hechos  por  los  cuales se solicita su extradición. Al contrario, a través de  su  defensor  hizo expreso su deseo de “renunciar        a       todos       los       términos”    en    aras    de    “acudir  con prontitud ante el Tribunal  extranjero  que  lo  requiere, para allí confrontar y debatir los cargos que se  le  imputan”, de donde se  concluye  su  conocimiento  de  que  no  existe  proceso  en  su contra por esos  comportamientos.   

Sobre la prescripción.  

          En  virtud  del  artículo  V  de  ese  Tratado,  no  hay lugar a la  extradición   “si  con  posterioridad  a  la  comisión  del  delito  o a la iniciación de la causa o a  haberse  declarado  convicto  el  individuo, ha quedado éste, por el transcurso  del  tiempo,  exento  de  enjuiciamiento  o de castigo, conforme a las leyes del  Estado   a   quien   se   le   reclama”.   

          Los  cargos  que se hacen al señor Cardona  Obando      son      los      de      “haber  conspirado  con  varios  otros  individuos…para  (1) importar cocaína a Canadá, (2) traficar cocaína, y (3)  poseer  cocaína con el objeto de traficar, todo en contravención del artículo  465  del Código Penal…Se trata de un complot general que se desarrolló entre  el  mes  de  diciembre  de  1999  y  el  mes  de  noviembre  de 2000”.   

          Esos   comportamientos,   que   en  la  legislación  colombiana  se  encuentran  descritos  como  concierto  para  cometer delitos de narcotráfico y  tráfico  de estupefacientes, a voces de los artículos 186 del Código Penal de  1980,  modificado  por  el 8°. de la ley 365 de 1997, y 33 de la ley 30 de 1986  (17  de  la  ley  365), vigentes para la época en que se cometieron los hechos,  tienen  prevista  una  sanción  máxima  de  15  (aumentada al doble para quien  organice  o  dirija la asociación) y 20 años de prisión. En estos eventos, la  acción  penal prescribiría en 20 años, según disponen los artículos 80 y 81  del  decreto 100 de 1980, lapso que no ha transcurrido si se tiene en cuenta que  las  conductas  se  cometieron  entre  el  seis de diciembre de 1999 y el dos de  diciembre de 2000.   

         Con  el  nuevo Código Penal (ley 599 de 2000) tampoco ha operado el  fenómeno  extintivo porque su artículo 340 prevé prisión máxima de 12 años  -que  se  aumenta  en la mitad para quien organiza o dirige la asociación- para  el  interviniente  en  concierto para cometer delitos de narcotráfico, mientras  el  artículo  376  establece  prisión  máxima  de  20  años para el autor de  tráfico de drogas.   

No     se    procede    por    delito  político   

         Ningún  esfuerzo  se  requiere  para  determinar que el tráfico de  estupefacientes,  y  sus  varias  modalidades,  incluido  el concierto, no es un  delito  político  porque  no  se  caracteriza por el altruismo, los propósitos  colectivos  y sociales mayoritarios ni la búsqueda del bien común general. Por  el  contrario,  sus  rasgos  mas  sobresalientes  son  el  egoísmo,  la vanidad  pecuniaria,  el  ánimo singular de lucro y, desde luego, la finalidad de causar  daño no a una persona sino a la salubridad colectiva.   

         Así  el  asunto,  no  se  estructura la excepción a que aluden los  artículos VI del Tratado y 35 de la Constitución Nacional.   

De     la     validez     de     la  documentación   

         El  artículo  VIII del Tratado exige que la demanda de extradición  sea  hecha  por  medio  de los agentes diplomáticos de las partes contratantes,  exigencia  satisfecha  por  cuanto  la  Embajada de Canadá hizo la solicitud al  Ministro  de  Relaciones  Exteriores de Colombia por medio de las notas verbales  atrás  mencionadas. También se anexó copia de la orden de arresto expedida el  11 de abril de 2001 por el Juez Criminal y Penal.   

         La  norma señalada agrega la necesidad de que el Estado solicitante  acompañe    “aquellas  pruebas  que,  conforme  a  las  leyes  del lugar donde se encuentre el acusado,  hubieren  de  justificar  su  aprehensión  si  el  delito hubiese sido cometido  allí”.  Este presupuesto  se cumple en el caso que se analiza, por lo siguiente:   

         Al  reclamo  de  extradición se allegaron copias auténticas de las  declaraciones  de YVAN POULIN, representante del Procurador General del Canadá,  y  de  JEAN  CREVIER,  investigador  de  la  Real  Policía  Montada de Canadá,  rendidas  en  el  Juzgado  Criminal y Penal ante la Corte de Quebec, quienes dan  cuenta  de  la  acusación  formal  realizada el 11 de abril de 2001, dentro del  expediente  500-73-001527-015,  y  señalan las circunstancias de tiempo, modo y  lugar  en  las  que  el solicitado intervino en los delitos, lo que se constató  por   percepción   directa  de  un  agente  secreto  que  se  infiltró  en  la  organización.   

         Con  esos  elementos  de juicio y en atención a los comportamientos  que  se  imputan  y  los  delitos  que  se  estructuran en la legislación penal  colombiana,  habría  lugar  a  resolver  situación  jurídica  con  medida  de  detención,   conforme   ordenan  los  artículos  354  y  356  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  habilitaría la expedición de orden de captura  según  el  inciso  segundo  del artículo 336, como también constituirían pie  suficiente  para  proferir  resolución  de  acusación,  como  se  concluye  al  comparar  esa prueba con los requerimientos del artículo 397 del actual Código  de Procedimiento Penal colombiano.   

Plena identidad del solicitado  

                 Dentro  de  los documentos aportados se deja en claro que a quien se  solicita    es    a    Ignacio   Alejandro   Cardona  Obando,  identificado  con  la  cédula de ciudadanía  número    98’546.453  expedida  en  Envigado  (Antioquia),  nacido el 16 de marzo de 1989 en Medellín  (Antioquia, Colombia).   

         Con  la  precisión de los datos suministrados, no queda duda alguna  respecto  de  la identidad del solicitado en extradición, máxime que técnicos  de  la  Policía Nacional, con base en la tarjeta decadactilar correspondiente a  la  cédula  mencionada  en  la  petición,  realizaron un estudio a las huellas  dactilares  y  concluyeron  que son las mismas del capturado. Por otra parte, en  sus  solicitudes  el  señor Cardona Obando  se ha identificado con el documento de identidad relacionado en la  petición  y,  por último este tema nadie lo ha sometido a cuestión durante el  trámite  adelantado.  En  sentido contrario, como  ya fue resaltado, tanto  requerido  como  apoderado  han insistido con urgencia en el querer afrontar los  cargos  ante  la  justicia  del Canadá, sin que siquiera hayan insinuado que se  trate de persona diversa de la requerida.   

Concurrencia     de     la     doble  incriminación   

         El   señor   Ignacio  Alejandro  Cardona  Obando es solicitado en extradición para que responda  en  juicio por conspiración para importar cocaína a Canadá, traficar con ella  y  poseerla  con  el  fin de traficar, “…todo   en   contravención   del   artículo   465   del  Código  Penal…”. Y se añade que  se  trata “…de un complot  general  que  se  desarrolló  entre  el  mes  de  diciembre de 1999 y el mes de  noviembre         de        2000”.   

         Las norma citada dispone:   

         “Artículo  465.  Asociación Ilícita.  (1)  A  menos  que  la  ley  disponga  lo  contrario, respecto de la asociación  ilícita se aplicarán las siguientes disposiciones: (…)      

a. Quien conspire con terceros a cometer un homicidio…     

         b)  Quien  conspire  con terceros para acusar a una persona de haber  cometido  un  delito,  a  sabiendas de que esa persona no ha cometido ese delito  …   

         c)  Quien  se confabule con terceros para cometer un delito distinto  de  los  previstos  en  los  literales a) o b) es culpable de un delito penado y  puede  ser  condenado  a  la misma pena que recibiría quien haya sido declarado  culpable      de     tal     delito”.   

         El   anexo   I   de   la  “ley  que  reglamenta  ciertas  drogas y otras sustancias”,      relaciona:     “2.  Coca, así como sus preparaciones,  derivados,  alcaloides  y  sales, particularmente:…(2) cocaína…”,  en  tanto  que  su  artículo  5°,  dispone  : “(1) Se prohíbe  el  tráfico de toda sustancia inscrita en los anexos I…(2). Se prohíbe tener  en  su  posesión,  con fines de traficar, toda sustancia inscrita en los anexos  I…”.   

         “(3)  Quien  contravenga  los párrafos  (1) o (2) comete   

         (a)  en  el  caso  de sustancias inscritas en los anexos I o II…un  acto      criminal      sujeto      a      prisión      perpetua…”.   

         El     artículo     6°.    (1)    determina    que    “Salvo    que    lo   autoricen   los  reglamentos,  ninguna  persona  importará a Canadá…sustancias que figuren en  las  listas  I…(3)  Toda  persona que contravenga lo dispuesto…(a) cuando la  sustancia  objeto  del  delito figure en la lista I…, es culpable de un delito  susceptible  de  dar  lugar  a  procesamiento  y  sujeto  a una pena de prisión  perpetua”.   

         Los  cargos  objeto  de acusación en contra del señor Cardona    Obando    encuentran   normas  equivalentes  en  la  legislación penal colombiana. Así, la ley 30 de 1986, en  su  artículo  33, modificado por el 17 de la ley 365 de 1997, establece pena de  prisión  de  6  a  20  años  y multa de 100 a 50.000 salarios mínimos legales  mensuales  para  quien “sin  permiso  de  autoridad competente…introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve  consigo, almacene, conserve, elabore, venda  ofrezca,  adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca  dependencia”.   

         Por   su  parte,  el  artículo  186  del  Código  Penal  de  1980,  modificado  por  el  8°. de la ley 365 de 1997 y el 4°. de la ley 589 de 2000,  bajo     el     Título     de     “Concierto  para  delinquir”     expresa     que    “Cuando  varias personas se concierten con el fin de cometer delitos,  cada  una  de ellas será penada, por ese solo hecho, con prisión de tres (3) a  seis   (6)   años…Si   la   conducta   se   realiza   para   cometer  delitos  de…narcotráfico…la  pena será de prisión de diez (10) a quince (15) años  y  multa  de  dos  mil  (2.000)  hasta  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales            mensuales”.   

         Estas  disposiciones  regían  para  la época en que sucedieron los  hechos  imputados,  y encuentran su equivalente en la legislación vigente en la  actualidad  -la  estrictamente  aplicable- en los artículos 376 y 340 del nuevo  Código  Penal  (ley  599 de 2000), que describen los mismos comportamientos con  penas,  para  el  primero,  de  8  a  20  años de prisión, y de 6 a 12 para el  concierto.   

         El  principio  de  la  doble incriminación se satisface a plenitud,  como  que  los  hechos  por  los  cuales  se  acusa al reclamado en extradición  también  son  considerados como delitos en la legislación colombiana, derogada  o   vigente,  pues  se  ubican  en  cualquiera  de  las  conductas  alternativas  previstas.   

Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero   

         De  la  documentación  allegada  con  las  formalidades  de ley, se  desprende  que  el  11  de abril de 2001, en el Juzgado Criminal y Penal ante la  Corte  de  Quebec, se presentó una acusación  formal en contra del señor  Ignacio    Alejandro    Cardona   Obando,  que  es equivalente a la resolución de acusación prevista en el  artículo  398  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  porque  en  aquella  se  especifican  los  hechos que sustentan los cargos, las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que tuvieron ocurrencia, las disposiciones en que se enmarcan y  los medios de prueba que acreditan su ocurrencia.   

         Concluye  la  Sala  que  procede  emitir  concepto  favorable  a  la  petición  del  Gobierno  de  Canadá.  Sin  embargo,  como  se  ha sugerido, es  importante  recordar  que  por obvias razones el Ejecutivo, si opta por proferir  resolución  de extradición, debe condicionar la entrega a que no se le imponga  prisión  perpetua,  pues  ella  está  prohibida  por  el  artículo  34  de la  Constitución Nacional patria.   

         Reunidos  los  requisitos  legales, la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

         EMITE  CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de  extradición   del   ciudadano   colombiano   Ignacio  Alejandro  Cardona  Obando,  hecha por el Gobierno del  Canadá,  a través de su embajada en esta capital, por los cargos que el Estado  requirente  denomina  conspiración  con  varios otros individuos para  (1)  Importar  cocaína  a  Canadá, (2) Traficar cocaína, y (3) Poseer cocaína con  el objeto de traficar.   

         Infórmese     esta     decisión     al     señor     Cardona  Obando,  a su defensor, al señor  Fiscal General de la Nación y al Ministerio Público.   

         Devuélvase  la  actuación  al Ministerio de Justicia y del Derecho  para lo de su cargo.   

        Comuníquese y Cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                         JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA             

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS              CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                                   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO           

CARLOS       EDUARDO      MEJÍA  ESCOBAR        NILSON    E.    PINILLA   PINILLA                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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