9885 (24-06-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    LIBERTAD PROVISIONAL/  ANTECEDENTES   

Debe advertirse que el artículo 72 del C. P.  hace  referencia a una serie de factores que deben ser tenidos en cuenta para la  concesión   del   subrogado  de  la  libertad  condicional  de  manera  que  el  cumplimiento  de  alguno  de  ellos  no  es  suficiente  para hacerse acreedor a  él.   

El   buen   comportamiento  en  el  centro  penitenciario  constituye  uno  de esos presupuestos. Sin embargo, la comprobada  existencia  del  mismo,  no  puede  en  manera  alguna limitar el estudio de los  demás   factores  que  inciden  en  la  consideración  acerca  de  la  exigida  readaptación social.     

Proceso No.   9885  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

          Aprobado Acta No.94   

Santafé  de Bogotá D.C., veinticuatro (24)  de junio de mil novecientos noventa y seis (1996).   

          V I S T O S   

Procede  la  Sala  a  resolver el recurso de  reposición  que  presenta  el  defensor  de  Gustavo  Báez  Puentes  contra la  providencia  del pasado 30 de mayo, por medio del cual la Sala negó la libertad  provisional demandada.   

         FUNDAMENTOS DE LA PETICION   

El preámbulo de la disertación impugnatoria  la  centra  el  recurrente  en  reprochar  la  aplicación  de  criterios, en su  parecer,  vetustos  y  añejos,  como  lo  es  verificar  el cumplimiento de los  presupuestos    de   que   trata   el   artículo   72   del   C.P.,   bajo   el  diagnóstico-pronóstico    acerca    de    la    rehabilitación   social   del  condenado.   

Considera el recurrente que el comportamiento  del  procesado en el término en que ha estado privado de su libertad es muestra  ejemplar  de  su verdadera resocialización y disponibilidad para reinsertarse a  la  vida  social  de conformidad con los preceptos contenidos en el artículo 72  del  estatuto  penal.  Mas  aún  cuando  no  cuenta  con  antecedentes de orden  contravencional o penal que hiciesen pensar lo contrario.   

Afirma igualmente que volver a retrotraer en  este  momento  la  gravedad del hecho punible, su modalidad y las circunstancias  en   que   se   condena   al   procesado,   no  es  sino  gravar  doblemente  su  situación.   

Por  último,  el  censor  reprocha  que  al  coprocesado  Rodríguez  Roa  en  pasada  oportunidad se le hubiese concedido su  libertad    provisional,   lo   que   estima   violatorio   del   principio   de  igualdad.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Debe advertirse que el artículo 72 del C.P.  hace  referencia a una seria de factores que deben ser tenidos en cuenta para la  concesión  del  subrogado  de  la  libertad  condicional,  ahora  analizados de  conformidad  con  el  numeral  segundo  del  artículo  415 de la misma obra, de  manera  que  el  cumplimiento  de algunos de ellos no es suficiente para hacerse  acreedor a él.   

El   buen   comportamiento  en  el  centro  penitenciario  constituye  uno  de esos presupuestos. Sin embargo, la comprobada  existencia  del  mismo,  no  puede  en  manera  alguna limitar el estudio de los  demás   factores  que  inciden  en  la  consideración  acerca  de  la  exigida  readaptación social.   

De  ello  ya se ocupó la sala al momento de  resolver  la  solicitud  de libertad provisional que demandó el procesado, pues  uno  de  los requisitos para verificar esa anhelada “readaptación social” no se  cumplia,  pues aparecia claro para la Corte que por razón de su personalidad no  se  hacia  acreedor  a la libertad impetrada. En efecto, los actos del hombre, y  entre  ellos  los delictuosos, no son otra cosa que la expresión material de la  personalidad,  que es uno de los factores que el art.72, citado, dispone se debe  tener  en cuenta, junto con la buena conducta en el establecimiento carcelario y  los  antecedentes,  para  conceder  la  libertad  y,  en  el  caso  concreto, la  naturaleza  misma del punible revela que el procesado tiene una personalidad que  no permite suponer su readaptación social.   

Así,  la  participación  o realización de  acciones  que  socialmente  han sido catalogadas como reprobables, que inducen a  colegir  una  mayor  entidad  de  cara  al  ámbito  en que se desarrollan, como  violentar  el  patrimonio  económico de una entidad bancaria en suma superior a  seiscientos  (600)  millones  de  pesos,  con  la  manifestación  de  ingenio y  creatividad  delincuencial,  como  puede  traslucirse  del  expediente  y de las  sentencias  de  instancia, no es sino la muestra de la personalidad negativa que  el  legislador  consideró como excluida en el pronóstico favorable frente a la  futura convivencia social.   

Por  ello,  la personalidad del procesado no  permite  que  se  logre  el  cabal cumplimiento de los requisitos que precisa el  legislador  para  conceder  el subrogado de la libertad condicional, opacando el  comportamiento  y  la  dedicación  que  el  procesado ha tenido en su tiempo de  reclusión,  lo  cual  en  ningún  momento  se  está desconociendo ya que para  otorgar  las  rebajas  de  pena  por  trabajo  o  estudio que se realizó en los  centros penitenciarios fue tenido en cuenta.   

Así pues, al no darse las exigencias que la  ley  determina  para  que pueda concederse la libertad provisional demandada por  el   defensor   del   procesado,  su  pretensión  impugnatoria  será  resuelta  adversamente,  siendo  imperioso  insistir  en  la  necesidad  del  cumplimiento  total     de     la  pena.   

En   estas  condiciones,  debe  esta  Sala  permanecer   en  la  inamovible  posición  de  negar  la  libertad  provisional  demandada por el petente.   

Por último acótase la curiosidad que causa  el  reproche  efectuado  por  la concesión de la libertad provisional en pasada  oportunidad  a  otro  coprocesado,  en  la  medida  que si bien es cierto la ley  procesal  penal  permite  la  investigación y juzgamiento conjunto, no por ello  puede  afirmarse  que la suerte de uno de los procesados deba ser idéntica a la  del otro.   

Y,  de otra parte, la remembranza histórica  que  efectúa  acerca  del  término  “diagnóstico-pronóstico”,  pues  de  una  adecuada   interpretación   gramatical   y   lingüística,   apartada   de  la  disertación  del  recurrente,  puede  deducirse  su  empleo  como  sinónimo de  análisis,  valoración y calificación para el primero, es decir de lo ocurrido  -en  el  que  se  incluye  desde  el  hecho mismo por el que se condena hasta el  comportamiento  en  prisión-; y vaticinio o predicción de lo que probablemente  acontecerá  -o sea una adecuada readaptación social- con el beneficiario de la  libertad en el segundo aparte.   

Por  lo  anteriormente  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  SALA  DE  CASACION  PENAL,  NO  REPONE      la      providencia     objeto     de  impugnación.   

   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                          RICARDO CALVETE RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA                                                     CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                                      DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON    PINILLA   PINILLA                                                     JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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