17631(09-07-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17631  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.   JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

Aprobado acta N° 73  

Bogotá, D. C.,  nueve (9) de julio de  dos mil dos (2002).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  SERGIO         ENRIQUE         MARTÍNEZ         TORRES.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.- El juzgador de  segunda instancia sintetizó los hechos así:   

“Siendo  aproximadamente  las  cuatro  y  treinta  de  la tarde del dos de diciembre de 1998, los hermanos SERGIO y MARCOS  MARTÍNEZ  TORRES,  quienes  se  movilizaban  en una motocicleta, al llegar a la  calle  51B  con  la  carrera  1B  de  esta  ciudad, interceptaron a los hermanos  BENJAMÍN  y  ANTONIO  MUÑOZ  GUTIÉRREZ,  los  cuales  se transportaban en una  carreta  de  tracción  animal.  Los primeros esgrimieron armas de fuego, pero a  SERGIO  MARTÍNEZ  TORRES se le trabó el revólver y entonces su hermano MARCOS  disparó  el  que  portaba  contra  la humanidad de BENJAMÍN MUÑOZ GUTIÉRREZ,  causándole   la   muerte.   De   inmediato   los   agresores  se  dieron  a  la  fuga.”.   

2.-  El Juzgado 6° Penal del Circuito  de  Barranquilla,  mediante  sentencia  del  10  de  febrero de 2000, condenó a  SERGIO   ENRIQUE   MARTÍNEZ   TORRES   y  MARCOS  MARTÍNEZ  TORRES  a  la  pena  principal de 28 años de  prisión  y  a  las  accesorias  de rigor, como autores del delito de homicidio.   

Apelado  el  fallo  por  los defensores, el  Tribunal  Superior de Barranquilla, mediante sentencia del 5 de mayo de 2000, lo  confirmó en su integridad.   

Contra  esta  sentencia  el  defensor  de  SERGIO    ENRIQUE    MARTÍNEZ   TORRES interpuso el recurso extraordinario de casación.   

LA   DEMANDA   DE  CASACIÓN   

Formula  el  demandante  un  único  cargo  contra  la  sentencia del  Tribunal,  al  amparo  de  la causal tercera del 220 del C. de P. P., por cuanto  considera que la misma se dictó en un juicio viciado de nulidad.   

Dice,   en   el   capítulo  que  tituló  “FUNDAMENTACIÓN  DE  LA  NULIDAD”,  que a la Fiscalía cuando se le informa  sobre  la  comisión de un hecho punible debe poner en marcha su poder operativo  para efectos de esclarecerlo.   

Sin  embargo,  en este caso, su esfuerzo se  limitó  a  recibirle la declaración a los hermanos del occiso, a la compañera  permanente  y  a  la progenitora del sindicado. Es decir, brilla por su ausencia  la  iniciativa  del  investigador  para  ir  al  lugar  de los acontecimientos o  comisionar  al  CTI,  con  el  fin  de  “buscar  algo  que  diera luz sobre la  ocurrencia  de  los  hechos”,  o  constatar  si  los  vecinos del lugar fueron  testigos de los mismos.   

Por  lo  anterior,  estima que se violó el  principio  de  investigación  integral  que  le impone la ley al instructor, al  tenor  del  artículo  333  del  C.  de  P.  P,  pues  no  se  establecieron las  circunstancias  temporo-espaciales de la “continua riña” que mantenían las  familias  a  las  que  pertenecían la víctima y los victimarios, para con ello  poder  concluir  en  una  eventual  rebaja  de  pena  que lo hubiera favorecido,  especialmente  si  se  considera  el atentado que le hizo la víctima al hermano  del procesado.   

Además, dice el libelista, no hubo defensa  técnica,  en  la  medida  que los abogados que fueron designados no presentaron  alegación  alguna,  ni controvirtieron las pruebas, ni contrainterrogaron a los  testigos,  tan  sólo  se  limitaron a asistir a la indagatoria y notificarse de  las  decisiones  que  se proferían, sin que hicieran nada porque aflorara en el  proceso  la  enemistad  existente entre las dos familias, lo que llevó a que no  se  reconociera  rebaja  de  pena  alguna  y  a  la  imposibilidad  de que “de  pronto”  se  hubieran allegado pruebas que demostraran que el procesado actuó  en  estado  de  intenso  dolor,  debido a que días antes su hermano había sido  agredido “a bala” por el occiso.   

En estas condiciones, solicita se decrete la  nulidad  y se retrotraiga el proceso hasta la fase sumarial con el objeto de que  haya  una  debida  investigación  integral  y  una  adecuada  defensa técnica.   

ALEGATOS   DEL   NO  RECURRENTE   

La  Procuradora  43 II Judicial en lo Penal  solicita  a  la  Sala  que  se  inadmita  el  libelo  por cuanto el mismo no fue  construido conforme a la técnica casacional.   

En efecto, teniendo en cuenta que la demanda  se  sustenta  en  la  causal tercera de casación, el demandante no demostró la  trascendencia  del  vicio  que  lleve  necesariamente  a  la  invalidación  del  proceso,  esto  es, cómo, en el evento de una acertada investigación integral,  se hubiera llegado a una decisión distinta a la que se arribó.   

Tampoco, anota, presentó sustento alguno a  la  alegada  violación  de  la  defensa técnica, ni demostró que la reclamada  inactividad no fue una estrategia defensiva.   

Por  las  anteriores razones, estima que la  Corte no puede abordar el estudio de fondo del proceso.   

LA CORTE CONSIDERA  

La  demanda  presentada por el defensor del  sentenciado,  no reúne los requisitos de claridad y precisión que estatuía el  numeral  3° del artículo 225 del Decreto 2700 de 1991, subrogado por el 8° de  la Ley 553 de 2000, a la sazón vigente.   

Es  preciso  reiterar que aunque los cargos  aducidos  con  base  en  la  causal  tercera  permiten  alguna  amplitud para su  proposición  y  desarrollo,  el  escrito  en  que  se  postulen  no es de libre  formulación  sino  que,  como  en  las  demás  causales,  deben cumplirse unos  insoslayables   requisitos,   cuya  inobservancia  impide  la  admisión  de  la  demanda.   

En  el  evento que ocupa la atención de la  Sala,  los  dos  reproches  que  el  libelista  formula,  los  deja  en  el mero  enunciado, así:   

En lo que concierne con la vulneración del  principio  de  investigación  integral, no basta con afirmar que le faltó más  iniciativa  a  la  Fiscalía  y  con  plantear  hipótesis,  sino que es preciso  indicar  cuáles  fueron  la  pruebas  que  dejó de practicar, cuál su fuente,  pertinencia,  conducencia  y  utilidad y, particularmente, su incidencia, que no  emana  de  la prueba en sí mismo considerada, sino de su confrontación lógica  con  los  elementos  de convicción que sustentaron la condena, en forma tal que  se  evidencie que de haberse llevado a cabo, el fallo hubiera sido distinto, por  lo   que   lo   único   procedente   es   invalidar  lo  actuado  para  que  se  aduzcan.   

En  lo  atinente  al  quebrantamiento de la  defensa  técnica  tampoco  indicó cuáles fueron las pruebas que el abogado no  solicitó,  los recursos que no  interpuso, los alegatos que no presentó o  las  diligencias  en  que  no  intervino  y cómo de haberlo hecho, ello hubiere  redundado  en  beneficio  del  procesado,  ni  tampoco muestra cómo la aparente  inactividad     del     profesional    no    obedeció    a    una    estrategia  defensiva.   

Frente a los anotados yerros de la demanda,  se  impone  su inadmisión, de acuerdo con lo que disponía el artículo 226 del  Decreto  2700  de  1991,  subrogado  por el artículo 9° de la Ley 553 de 2000,  pues   la   Corte,   en  acatamiento  al  principio  de  limitación,  no  puede  corregirlos.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  condenado  SERGIO   ENRIQUE  MARTÍNEZ  TORRES.  En  consecuencia, se declara desierto el recurso interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso,  conforme  a lo que disponían los artículos 226, subrogado por el 9°  de  la  Ley  553  de  2000,  y  197  del  C.  de  P.  Penal  de  1991,  entonces  vigente.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                            JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                                           CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

                    

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA ESCOBAR                                             NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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