9502 (11-09-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    DICTAMEN PERICIAL  

Tesis:  

El  traslado  de  los dictámenes periciales  dispuesto  en  la  ley  tiene como fin primordial el de poner en conocimiento de  los  sujetos  procesales este medio de prueba, para que en ejercicio del derecho  de  contradicción  probatoria  puedan  solicitar  su aclaración, ampliación o  adición  u  objetarlo,  según  el  caso, para lo cual se establece un término  perentorio:  5  días  para  los  primeros  eventos  y  hasta cuando finalice la  audiencia  pública  para  el  último,  de  conformidad  con lo dispuesto en el  numeral 2o. del artículo 270 del C. de P.P..   

PROCESO                              : 9502   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente Dr.:   

          CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

          Aprobado Acta No.133   

     Santafé de Bogotá,  D.C.,   once   (11)   de   septiembre   de   mil   novecientos  noventa  y  seis  (1.996).   

          VISTOS:   

      Decide la Corte el  recurso  extraordinario de casación interpuesto por el defensor de LUIS EDUARDO  USUGA  DAVID,  contra  la  sentencia  proferida  el 8 de febrero de 1.994 por el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Medellín, que confirmó la dictada  en  primera  instancia por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Bello (Ant.)  el  28  de octubre de 1.993, mediante la cual lo condenó a la pena principal de  4  años  de  prisión  y  multa  de  $896.610.oo,  como autor responsable de la  infracción  descrita  en  el  inciso  primero  del  art.  33  de  la  Ley 30 de  1.986.   

         HECHOS:   

      El  18 de enero de  1.993  en  horas de la noche, en cercanías a la bomba de gasolina ubicada en el  barrio  “Machado”  del  Municipio  de Bello, una patrulla del Ejército Nacional  inspeccionó  el  vehículo de servicio público de placas TIN-454, requisando a  su  conductor  Albeiro  de Jesús Quintana Velasco y los pasajeros Johney Ospina  Gómez,  John  Jairo  Correa  Alvarez y LUIS EDUARDO USUGA DAVID, encontrándose  dentro  del  automotor  dos  bolsas  contentivas  de  una  sustancia  a  base de  cocaína,  con  un  peso  aproximado  de un kilo, cuya propiedad fue atribuida a  éste último.   

         SINOPSIS PROCESAL:   

    Con base en el informe de  captura  e  incautación  de  la  droga  remitido por la Primera División de la  Cuarta  Brigada del Ejército con sede en la ciudad de Medellín, el 20 de enero  de  1.993,  la  Unidad  del  Cuerpo  Técnico  de Investigación de la Fiscalía  Regional  de  dicha  ciudad,  profirió resolución de apertura de instrucción,  vinculando  mediante  indagatoria a los capturados, y previa la toma de muestras  y  pesaje  de  la  sustancia  decomisada que arrojó un total de 855 gramos, las  remitió  en la misma fecha a Medicina Legal DECYPOL con el fin de establecer su  naturaleza, composición y grado de pureza.   

       Asignadas   las  diligencias  a  la Fiscalía Novena de la Unidad Primera de Ley 30 y Varios, por  Resolución  de  enero  25  de  1.993  resolvió  la situación jurídica de los  indagados,  profiriendo  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva en  contra  de  LUIS  EDUARDO  USUGA  DAVID  por  violación  a la Ley 30 de 1.986 y  preclusión de la investigación en favor de los demás sindicados.   

      Practicadas  las  pruebas  testimoniales  conducentes  para  el esclarecimiento de los hechos y ya  cerrada  la  investigación,  como  no  había  sido posible obtener el dictamen  requerido  al  jefe  de la DECYPOL, ante nueva petición del Fiscal, sólo hasta  el  12  de mayo del mismo año, el químico farmacéutico del Instituto Nacional  de  Medicina  Legal,  Seccional  Antioquia, remitió “copia del dictamen emitido  bajo  control  Q.F-93-189 en Enero 21 de 1.993”, en el cual se concluye que “las  dos  porciones  de  polvo color crema” enviadas para su estudio, “corresponden a  cocaína  base  (Bazuca)”,  con  expresa constancia de que “es fiel copia tomada  del  original”,  calificándose el mérito sumarial con acusación en contra del  procesado USUAGA DAVID, como infractor de la Ley 30 de l.986.   

      El  trámite  del  juicio  correspondió  al Juzgado Primero Penal del Circuito de Bello, quien por  auto  de  21  de  septiembre  de  l.993,  al  tiempo  que señaló fecha para la  celebración  de la audiencia pública, ordenó en el mismo proveído, poner “en  conocimiento  de las partes, conforme al art. 270 del C. de P.Penal” el peritaje  “que en copia se aportó” al proceso.   

     Notificado este auto  al  Fiscal,  al  procesado,  al Ministerio Público y por estado, y sin que obre  constancia  secretarial sobre la efectividad del traslado, el defensor solicitó  extemporáneamente  la  práctica  de unas pruebas, al igual que una nulidad por  incompetencia,  todo  lo cual le fue negado, procediéndose a la celebración de  la  audiencia  pública  en  la  que  por escrito, el mismo defensor impetró la  absolución  de  USUGA  DAVID,  argumentando la falta de prueba sobre “el cuerpo  del  delito”  por  carecer  de validez el dictamen pericial, tesis que al no ser  compartida  por  el  Juez  ni  por  el Tribunal, condujo al proferimiento de las  sentencias de primera y segunda instancias ya reseñadas.   

         LA DEMANDA:   

     Con fundamento en el  numeral  lo.  del  art.  220  del  C.  de  P.P.,  acusa  el  censor la sentencia  impugnada,  por  considerar  que es violatoria del art. 33, inciso lo. de la Ley  30  de  l.986  por  haber  incurrido  el  Tribunal  en  error  de  derecho en la  apreciación  de la prueba pericial aducida como demostrativa de la materialidad  de la infracción por la cual se profirió el fallo.    

        Para    la  demostración  del  cargo,  precisa  el censor, que en la sentencia recurrida se  dio  por  probada  la tipicidad del delito objeto de condena, “con la diligencia  de  toma  de muestras y pesaje (fls. l9 fte. y vto.)” y con la “copia auténtica  del  dictamen  rendido  por el químico farmacéutico del Laboratorio de Decypol  (fls.  78  y  79)”,  cuando  si  bien  nada  se  le puede reprochar a la primera  diligencia,  “no ocurre lo mismo respecto del protocolo de dictamen pericial que  se  invoca  para  determinar  la  tipicidad  de  la  conducta  y  la consecuente  antijuridicidad  de  la  misma,  en cuanto dicho protocolo de dictamen carece de  los  más mínimos requisitos legales para validar su autenticidad”.     

      “Resulta extraño,  agrega,  en primer lugar, que no obre, como legalmente se establece, el original  del  respectivo dictamen pericial, pues, si bien en la presunta copia del mismo,  que  se  allega al proceso, se afirma que ‘ES COPIA TOMADA DEL ORIGINAL’, lo que  resulta  a  todas  luces  inexplicable  es  que  no  se  hubiera  aportado dicho  original,  si  realmente  existía;  pero, además, el protocolo de copia que se  aportó  al  proceso,  si  bien  presenta  un  sello  de tinta en el cual se lee  ‘MUNICIPIO  DE  MEDELLIN  DECYPOL  Sección de Laboratorio Quim…Forense’ y una  rúbrica  que  aparentemente  corresponde  a la firma del Químico Farmacéutico  que  la  suscribe,  carece  de toda autenticidad, no solo por cuanto se trata de  una  fotocopia  que  no presenta ninguna impresión tipográfica que identifique  al  DEPARTAMENTO  DE ESTUDIOS CRIMINOLOGICOS -DECYPOL-, sino además, por cuanto  de  tratarse  de  una copia tomada del original, ésta ha debido ser autenticada  por  el  propio  Director del Instituto, para dar fe no solo de su autenticidad,  sino  de  la condición de perito oficial de quien la suscribe, como es lo legal  y acostumbrado”.   

      De  otra  parte,  continúa  afirmando  el  demandante,  que  la  copia  del  dictamen  carece  de  cualquier  respaldo  probatorio, pues la presunta confesión de culpabilidad del  procesado,  no  puede  suplir  la  exigencia  de  una  prueba  pericial que debe  practicarse  y  allegarse  al  proceso  con  el  lleno de todas las formalidades  legales,  más aún cuando en el ni siquiera se consigna el nombre del procesado  o   procesados   a  los  cuales  “vincule  el  dictamen,  como  es  lo  usual  y  legal”.   

     Enfatiza luego, que  no  pretende  afirmar  la  falsedad  del  referido  dictamen, sino hacer ver que  adolece  de  los  elementos  básicos  insustituibles  para  ameritar no solo su  autenticidad,  sino  la  materialidad  de  la  infracción  y explica, que si no  impugnó  el  dictamen  ello  se  debió  a  que  no  fue efectivamente puesto a  disposición  de  los  sujetos  procesales,  pues lo que ordenó el Juez Primero  Penal  del Circuito de Bello fue que “se pondrá en conocimiento de las partes”,  lo cual no se hizo.   

     Con estos supuestos  solicita  a  la  Corte se case la sentencia impugnada por no estar demostrada la  materialidad  del  delito  y,  en  su  lugar,  se  absuelva a LUIS EDUARDO USUGA  DAVID.   

         CONCEPTO DEL PROCURADOR PRIMERO DELEGADO EN LO PENAL:   

      En  criterio  del  Ministerio  Público,  la  censura  no  está llamada a prosperar, por cuanto de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos 253 y 254 del C. de P.C. la  fotocopia  del  dictamen  pericial cuestionado por el demandante, es “plenamente  válida   como   prueba   documental”,  debido  a  que  de  acuerdo  con  dichas  disposiciones  los documentos se pueden aportar al proceso en original o copia y  si  se hace mediante esta segunda modalidad bajo la autorización de una oficina  administrativa,  judicial  o  notarial  donde  se encuentre el original, o en su  defecto  copia  autenticada,  tiene  el  mismo valor, que es lo sucedido en este  caso,  pues  dicha  fotocopia “lleva la firma y el sello del químico que dirige  esa     dependencia    oficial    de    Medicina    Legal”,    autorizando    su  expedición.   

      Observa además el  Delegado,  que  en  estas  condiciones,  el  casacionista  “no  ha  integrado la  proposición  jurídica  para indicar el defecto de legalidad (error de derecho)  del  documento  que objeta” y que, en cuanto se refiere al traslado del dictamen  pericial,  ciertamente “ello ocurrió como se ve en el auto del 21 de septiembre  de  1.993”,  en  el  cual  se  dispuso que el mencionado dictamen “se pondrá en  conocimiento   de  las  partes…conforme  al  art.  270  del  C.P.Penal”.  Esto  significa,  explica  el  Procurador,  que  “Este  último artículo precisamente  establece  el término de traslado”, debiéndose entender que “a el se remite el  juzgador,  por  lo que de allí en adelante la inactividad del apoderado (es una  carga  procesal)  se resuelve en la ausencia procesal de la objeción”, esto es,  que  aqui  se trata de una típica inactividad del defensor que impide invalidar  lo  actuado,  pues  no  puede  alegar  su  propia  negligencia para impetrar una  nulidad.   

      Esto  lo  lleva  a  solicitar a la Sala que no se case el fallo impugnado.   

         CONSIDERACIONES:   

        1o.  Siendo  claro  que de conformidad  con  el  desarrollo  del cargo, así expresamente no lo afirme el demandante, el  fallo  impugnado  es atacado por falso juicio de legalidad constitutivo de error  de  derecho,  lo  cual le imponía el deber de precisar las normas positivas que  fueron  desconocidas  en la aducción del referido dictamen pericial y pese a no  haberlo  hecho, aun dejando de lado esta exigencia, es evidente para la Sala que  el cargo no está llamado a prosperar.   

       2o.  Como  lo  afirma  el  Procurador  Delegado,  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 253 del C. de P.C.  aplicable  al  procedimiento  penal  por  integración de normas procesales, los  documentos  se  podrán  aportar  al proceso en original o copia,  pudiendo  esta   última  consistir  “en  transcripción  o  reproducción  mecánica  del  documento”.   

       3o.  Estas  copias  “tendrán el mismo  valor   probatorio   del  original”,  entre  otros  casos,  “Cuando  hayan  sido  autorizadas  por  notario,  director  de  oficina  administrativa o de policía,  secretario  de  oficina  judicial,  previa orden del juez, donde se encuentre el  original   o   una   copia   autenticada”,   por   mandato   del  artículo  254  ibídem.   

       4o.  En  este  caso,  no  obstante que  ninguna  clase  de  explicación se encuentra en el proceso sobre el por qué no  se  recibió  el original del dictamen pericial cuestionado por el casacionista,  es  lo  cierto que a folio 79 obra fotocopia del mismo con la expresa constancia  de  que  “ES  FIEL  COPIA  TOMADA  DEL  ORIGINAL”,  autorizada  por  el químico  farmacéutico  de  la  sección de laboratorio químico forense de la Decypol de  Medellín.   

       5o.  En estas condiciones, no se ve la  razón  de  ser  del  ataque  y  por  el  contrario  se  explica  el por qué el  demandante  obvió citar las normas que consideraba desconocidas en la aducción  de  la  mencionada prueba pericial, toda vez que la fotocopia cuestionada cumple  con  todas  las  exigencias legales para que el juzgador la haya valorado con el  carácter de documento público.   

       6o.  Ahora,  y  en  relación  con  la  referencia  adicional  que  hace  el  libelista  en  el sentido de justificar su  inactividad  respecto  a  la  no objeción del peritaje, aduciendo para ello que  cuando  el  Juez  dispuso  que  “se  pondrá  en  conocimiento de las partes” el  dictamen,  “conforme  al art. 270 del C. de P. Penal” (f. 115), no profirió una  decisión  para  cumplirse en el presente, sino que la condicionó a una futura,  la  cual  nunca se dictó, razón por la cual debe concluirse, que en definitiva  no  se  dió  cumplimiento  a  la  precitada norma procesal y por ende carece de  validez  el  peritaje  en  referencia, tampoco le asiste razón, pues aún en la  óptica   del   demandante,  todo  se  reduciría  a  una  simple  cuestión  de  semántica,  sin  trascendencia  jurídica alguna si se tiene en cuenta el texto  completo del cuestionado auto.   

       7o.  Ahora, debe la Sala precisar, que  el  traslado  de  los  dictámenes periciales dispuesto en la ley tiene como fin  primordial  el  de poner en conocimiento de los sujetos procesales este medio de  prueba,  para  que  en ejercicio del derecho de contradicción probatoria puedan  solicitar  su  aclaración,  ampliación o adición u objetarlo, según el caso,  para  lo  cual  se  establece  un término perentorio: 5 días para los primeros  eventos  y  hasta  cuando  finalice  la  audiencia  pública para el último, de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  numeral 2o. del artículo 270 del C. de  P.P..   

       8o.  En el presente asunto, si bien es  cierto  que  el secretario del juzgado no corrió dicho traslado, también lo es  que  el  defensor  conoció  el contenido del dictamen, como se demuestra con su  alegación  escrita  presentada  en el debate público, ya que a él se refirió  para  criticarlo  en  diversas  oportunidades,  como  consta a folio 131, cuando  afirma  que  “careciendo  de  validez  tal  dictamen, no puede pregonarse por la  judicatura  que  el  cuerpo  del  delito  se encuentre demostrado plenamente”, a  folio  134 al manifestar que “el experticio de DECYPOL, no tiene validez en este  proceso”  y  a  folio  137  al  sostener que “el dictamen original brilla por su  ausencia  dentro  de  la  integridad  de  la  encuesta  y  debe  tenerse como de  invalidez  procesal la fotocopia que se dice es copia del ORIGINAL”; no obstante  y  sabedor  del  procedimiento  a  seguir,  si  su intención hubiese sido la de  objetar  la  pericia,  encontrándose  aún  en  oportunidad para hacerlo, no lo  hizo.   

       9o.  En  estas  condiciones, mal puede  afirmarse  que  por  no  haberse  surtido  el  referido  traslado,  se dejó sin  oportunidad  a  la  defensa  para  objetarlo,  pues  el  fin perseguido con esta  actividad  procesal  se  cumplió  a  cabalidad  respecto  a  todos  los sujetos  procesales,  quienes  conocieron  su  contenido mediante la notificación que se  hizo  del  auto correspondiente y si bien el defensor no se notificó del mismo,  es   incuestionable,   como   quedó   demostrado,   que   tuvo  pleno  conocimiento de su contenido.   

       10o.  Es  esta  la  razón  para  que  carezca  de  relievancia procesal la censura del demandante, y no la que propone  el  Ministerio  Público,  de la cual debe la Sala respetuosamente apartarse, ya  que  frente  a  actividades  procesales  como  la examinada, no resulta acertado  recurrir  a los traslados tácitos que infiere el Delegado, pues precisamente lo  que  dispone  la  ley  es  todo  lo  contrario  cuando señala términos para el  cuestionamiento  del  peritaje,  no  pudiendo  entenderse  que  por  no  haberse  ejercitado  el  derecho,  de  facto,  se subsanó la irregularidad. Es por haber  tenido  conocimiento  del  dictamen el sujeto procesal, que se torna en inane el  reproche,  ya  que  independientemente  de la materilización del traslado, bien  podía  el  defensor haber objetado el peritaje hasta antes de que finalizara la  audiencia  pública,  sin que ningún vicio de ilegalidad se pudiese contraponer  a su actuación.   

       El   cargo  no  prospera.   

      En  mérito de lo  expuesto,   la   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  en  SALA  DE  CASACION  PENAL,  administrando  justicia,  en  nombre  de  la  República  y  por autoridad de la  ley,   

        RESUELVE:   

        No    casar    el   fallo   impugnado   

        Devuélvase al Tribunal de origen y cúmplase.   

        FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL   

RICARDO           CALVETE  RANGEL      JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE  JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA ESCOBAR  DIDIMO  PAEZ VELANDIA   

NILSON           PINILLA  PINILLA             JUAN       MANUEL       TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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