18836(24-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18836  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 164  

          Bogotá,   D.C.,  veinticuatro  (24)  de  octubre  de  dos  mil  uno  (2001)   

VISTOS  

          Resuelve  la Sala el conflicto negativo de competencia surgido entre  los  Juzgados 2º. Penal del Circuito Especializado y 3º. Penal del Circuito de  Medellín.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

          El  4  de  mayo  de 1999, servidores adscritos al Cuerpo Técnico de  Investigaciones   de   la   Fiscalía  General  de  la  Nación  practicaron  un  allanamiento  a  un inmueble ubicado en la ciudad de Medellín, en el que fueron  hallados  una granada de fragmentación, catorce cartuchos calibre 32 largo, una  bolsa  con 282 gramos de marihuana y catorce papeletas que contenían 5.5 gramos  de   cocaína,   elementos   por   cuya  conservación  fue  acusado  el  señor  FREDY  ARMANDO  GALEANO LORA  por  un  fiscal  especializado  de  esa  ciudad  como  coautor de los delitos de  violación  a  los  artículos  2º.  del  Decreto  3664  de 1986 -adoptado como  legislación  permanente por el artículo 1º. del Decreto 2266 de 1991- y 33 de  la     Ley     30     de    1986    –modificado por el artículo 17 de la ley 365 de 1997-.   

          Le  correspondió  adelantar  la etapa del juicio al Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Medellín, el cual, después de celebrada  la   audiencia  pública,  advirtió  que  carecía  de  competencia  porque  el  artículo  5-5  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000 sólo la retuvo para las  conductas  de  fabricación y tráfico de armas y municiones de uso privativo de  las  Fuerzas  Armadas,  excluyendo  deliberadamente  los  demás comportamientos  previstos  en  el  artículo 366 de la Ley 599 de 2000 de los que, entonces, les  corresponde  conocer a los juzgados penales del circuito, a cuyo reparto ordenó  el  envío  de las diligencias mediante providencia del 30 de agosto del año en  curso,  proponiendo  de  una vez el conflicto en el evento de que sus argumentos  no fueran aceptados por el juez al que se le asignara el asunto.   

          Agrega  el juez especializado que una interpretación diversa sería  analógica  in  malam partem  con  la  legislación derogada, pues la que se ha conocido tradicionalmente como  jurisdicción  de orden público es mucho más restrictiva de la libertad de los  procesados  al  duplicarse  los términos que para disfrutar provisionalmente de  ella  señalan  los  numerales  4º.  y  5º.  del  artículo  365  del estatuto  procesal, como lo manda el artículo 15 transitorio ibídem.   

          Recibió   el   proceso  el  Juzgado  3º.  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  que  por  auto  del  1º.  de  octubre  aceptó  la colisión porque  consideró  que  no  era  el  título  del  artículo  sino  la  gravedad de las  conductas  lo  que  determina  el  reparto  de  competencias.  En  este sentido,  advierte  que  si  ese  fuera  el criterio de interpretación, significaría que  cuando  el  numeral 6º. del artículo 5º. transitorio se refiere a los delitos  de  entrenamiento  para  actividades  ilícitas  y  remite  al artículo 341 del  Código   Penal,   intencionalmente   el   legislador   estaría   asignando  el  conocimiento  de los comportamientos relacionados con “…la organización, la  destrucción  o  el  equipamiento  a  personas… en esas tácticas, técnicas o  procedimientos  similares…”  a  los juzgados penales del circuito, en virtud  de la cláusula general de competencia.   

          Agrega  que  ninguna  implicación  tiene  que  la  ley  anterior se  refiriera   a  decretos  para  asignar  competencias  y  la  actual  lo  haga  a  artículos,  porque  la  situación  sigue  siendo  la  misma  en  tanto  que la  conservación,  el  almacenamiento,  la importación o el suministro de armas de  fuego  y  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas y de defensa  personal  siguen  siendo  tanto  o  más  peligrosas  que  la  fabricación y el  tráfico,  de manera que una interpretación como la realizada por el juez penal  del  circuito  especializado desconoce la filosofía de la funcionalidad de esta  especie  de  juzgados, dirigida precisamente a la represión con mayor severidad  de esa clase de conductas.   

          Recuerda,  además,  que  una  discusión  semejante  a la actual ya  había  sido  zanjada  por la Corte a propósito de la vigencia de la Ley 504 de  1999,  oportunidad en la cual sostuvo esta Corporación que a los jueces penales  del  circuito  especializados  les  competía  conocer  de  todas  las conductas  relacionadas  con  explosivos,  cualquier clase de munición y armas de fuego de  uso  privativo  de  las fuerzas armadas. Concluye que ni el artículo 5º. de la  Ley  504  de  1999  ni  el  artículo  5º.  transitorio  de  la Ley 600 de 2000  suprimieron  la  competencia de la justicia especializada respecto de los verbos  rectores no mencionados en esas disposiciones.   

  CONSIDERACIONES   

         1.  La Corte es competente para dirimir el conflicto de competencia  suscitado  entre los Juzgados 2º. Penal del Circuito Especializado y 3º. Penal  del   Circuito   de   Medellín,  por  expresa  disposición  del  artículo  18  transitorio de la Ley 600 de 2000.   

         2.  Como fácilmente se advierte de la simple confrontación de los  textos  sustantivos  con  el  numeral  5º.  del  artículo 5º. transitorio del  Código       de       Procedimiento      Penal1   

,   la   previsión  que  esta  norma  de  competencia  contiene  no  corresponde  exactamente  a  los  títulos  ni  a los  contenidos   de   los   artículos  365  y  366  del  Código  Penal2   

, pues en la denominación de estos también  se  hace  referencia  al  porte  y  en  su  desarrollo,  además  de  esos  tres  comportamientos   (fabricación,   tráfico   y   porte),   a  la  importación,  transporte,   almacenamiento,  distribución,  venta,  suministro,  reparación,  conservación  y  adquisición  de  explosivos  o  municiones  y  armas tanto de  defensa  personal  como  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, según el  caso.   

         3.  Si  la  intención del legislador hubiese sido la de asignar la  competencia  para  conocer  de  todas  estas conductas al juez penal de circuito  especializado,  es  apenas evidente que por lo menos hubiera incluido el título  completo  de los artículos en cuestión o que hubiera remitido simplemente a la  norma  sustantiva,  como  hizo por ejemplo a propósito de los delitos descritos  en  los  artículos 375, 376, 377 y 382 (numerales 8º., 9º., 10º. Y 11º. del  artículo  5º.  del Código de Procedimiento Penal). Algún sentido debe tener,  entonces,  la  exclusión que en ese numeral 5º. hizo de la palabra “porte”  respecto  de  los  artículos  365 y 366 y de la expresión “armas de fuego”  contenida en la denominación del artículo 365.   

         4.  En consecuencia, conclúyese de lo dicho que los jueces penales  de  circuito  especializados  no  conocen  de  las  conductas  del artículo 365  relacionadas  con  armas  de  fuego  de defensa personal ni de las referentes al  porte  de  municiones para ellas ni de explosivos, como tampoco de las conductas  de  porte  de  armas  y  municiones  de  uso  privativo  de  las fuerzas armadas  previstas en el artículo 366 del Código Penal.   

5. Sin embargo, el hecho de que en el citado  numeral  5º.  del  artículo 5º. no se hubieran incluido otros comportamientos  como  la  importación,  el  transporte  o  el almacenamiento de explosivos y de  armas  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas  y  municiones de cualquier  naturaleza,  no  implica  que la competencia para juzgarlos esté asignada a los  jueces  penales  de  circuito,  pues  ninguna  razón  lógica  habría para que  ilicitudes  de  igual  gravedad  que  la  fabricación o el tráfico no sean del  conocimiento  de  los  jueces  especializados,  establecidos  precisamente  para  atender los asuntos de mayor entidad.   

6.  Así  lo  dijo  la  Sala  en  reciente  providencia3   

, en la que precisó:  

“En   consecuencia,  de  las  conductas  contempladas  en  el transcrito artículo 365, son de competencia del juez penal  del  circuito  especializado, la fabricación y tráfico de municiones (de armas  de  defensa personal) y de explosivos, entendida en la expresión “tráfico”, la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro  y  la  reparación. Y son de competencia del juez de  circuito,  el  porte  de  municiones  (para  armas de defensa personal), de explosivos y de  armas  de  fuego de defensa personal, así como la fabricación y el tráfico de  esta  última  clase  de  armas,  entendida  en  la  expresión  “tráfico”,  la  importación,  el  transporte, el almacenamiento, la distribución, la venta, el  suministro y la reparación.   

“De  las  conductas  a  que se refiere el  artículo  366,  ibídem,  son  de  competencia  del  juez  penal  del  circuito  especializado,  la fabricación y el tráfico de armas de fuego de uso privativo  de  las  Fuerzas  Militares  y  de municiones para las mismas, entendiendo en la  expresión  “tráfico”,  la  importación, la reparación, el almacenamiento, la  conservación, la adquisición y el suministro.   

“Y  son  de  competencia  del  juez  del  circuito,  el  porte  de  armas  de  uso  privativo  de las Fuerzas Armadas y de  municiones para las mismas”.   

         

          7.  Como  en  este  caso  al  señor  GALEANO  LORA se le convocó a  juicio,   entre   otras   conductas,   por   la  de  conservar  una  granada  de  fragmentación  que,  de acuerdo con lo previsto por el literal g) del artículo  8º.  del  Decreto  2535  de  1993,  se  considera  como arma de guerra o de uso  privativo  de  la  fuerza  pública,  la  competencia  le corresponde al Juzgado  Segundo   Penal   del   Circuito  Especializado  de  Medellín  por  cuanto  ese  comportamiento,  como  se  acaba  de  reiterar,  queda  comprendido dentro de la  expresión  “tráfico”  a  que  alude  el  numeral  5º.  del artículo 5º.  transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

         Por  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

         DECLARAR que la competencia para conocer  de  este proceso corresponde al Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado  de  Medellín, al que se le remitirá el expediente. Infórmesele esta decisión  al Juzgado Tercero Penal del Circuito de la misma ciudad.   

Cópiese y cúmplase.  

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

No hay firma  

         

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                         JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                                               CARLOS       A.      GÁL­VEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                         ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                                         NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  “ART.  5º.  Competencia  de los jueces penales del  circuito   especializados.  Los  jueces  penales  del  circuito  especializados conocen, en primera instancia: … 5. De los delitos de  fabricación   y   tráfico   de   municiones  o  explosivos  (C.P.  art.  365);  fabricación  y  tráfico de armas de fuego y municiones de uso privativo de las  fuerzas armadas (C.P. art. 366)”.   

2  “ART.  365.  Fabricación, tráfico y porte de armas  de   fuego  o  municiones.  El  que  sin  permiso  de  autoridad   competente   importe,   trafique,  fabrique,  transporte,  almacene,  distribuya,  venda,  suministre,  repare  o  porte  armas  de  fuego  de defensa  personal,  municiones  o  explosivos, incurrirá en prisión de uno (1) a cuatro  (4) años. (…)”.   

“ART.      366.      Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  y  municiones  de uso  privativo  de  las fuerzas armadas. El que sin permiso  de   autoridad   competente   importe,  trafique,  fabrique,  repare,  almacene,  conserve,  adquiera,  suministre  o porte armas o municiones de uso privativo de  las  fuerzas  armadas,  incurrirá  en  prisión  de tres (3) a diez (10) años.  (…)”.   

3  Auto  del  28 de septiembre de 2001, radicado 18.711,  M.P. Dr. Jorge E. Córdoba Poveda.     

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