18732(09-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 18732  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 153   

          Bogotá D.C., nueve de octubre del año dos mil uno.   

VISTOS  

          Decide  de  plano  la  Sala  la solicitud de cambio de radicación a  otro  Distrito  Judicial  que  del  proceso  surtido en el Juzgado Promiscuo del  Circuito  de  El  Bagre,  Antioquia,  contra  SALVADOR  HERNÁNDEZ  TEHERÁN  y OBEIDA  PEREA   PERLAZA,   por  el  delito  de  peculado  por  apropiación,  han  formulado los procesados con la aquiescencia del defensor de  la dama en mención.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  PETICIÓN   

          Contra   SALVADOR   HERNÁNDEZ   TEHERÁN  y     OBEIDA     PEREA  PEDRAZA,    se  adelanta  proceso  penal en el Juzgado Promiscuo del Circuito de  El   Bagre,   Antioquia,   por  supuesta  defraudación  patrimonial  contra  la  administración  pública,  cuyo  trámite,  según  logra  inferirse del libelo  suscrito  por  los interesados, se halla en la etapa de la causa pendiente de la  celebración     de     la     correspondiente     audiencia     pública     de  juzgamiento.   

          Pues   bien,  se  resisten  los  solicitantes  a  que  esta  última  diligencia  se  lleve a efecto en la sede del despacho donde cursa el respectivo  proceso,  por  temor  a que se atente contra sus vidas por parte de los enemigos  personales,  políticos  y  gratuitos  que  se han granjeado dada la calidad del  delito  por  el  que  se  les  procesa,   quienes escudados en los diversos  grupos  al  margen  de  la  ley  que  operan  en la región  y pretendiendo  hacerse   justicia   por   su   propia  mano,  pueden  tomarlos  como  objetivos  militares.   

          La       “radicalización       del  conflicto”  en  la  zona  entre  dichos  bandos y el  Estado,  es  un  hecho  notorio que no requiere de ser demostrado al tenor de lo  previsto  en  el  Art.  177  del  C.  de  P.  Civil,  aseguran  los  libelistas,  agudización  de  dicho  antagonismo que se ha visto reflejado en los asesinatos  perpetrados  en  dos conocidos funcionarios públicos, el gerente del hospital y  el  secretario  general  de  la  alcaldía  del lugar, así como la forma en que  fueron  liberados  de  la  cárcel  municipal  varios de los presos que allí se  encontraban recluidos.   

          Tales  factores  y  otras  razones  que  no  pueden  expresar, hacen  “pensar    fundada   y   razonadamente”  que  no existen garantías para la preservación de sus propias  vidas  y  la  salud,  se  aduce en el libelo petitorio, como también las de sus  respectivas  familias  y  amigos,  de llegarse a concretar en el municipio de El  Bagre  la celebración de la susodicha diligencia durante las cinco (5) sesiones  para                las                que                se               tiene  programada.             

          Por  consiguiente,  el  deterioro  del  orden público en el mentado  territorio  habida  cuenta  de  las  circunstancias  que  vienen  de reseñarse,  aconseja  el  cambio de radicación del proceso en mención para que su trámite  se  prosiga,  bien  en  la  ciudad  de  Medellín,  o  en otro cualquiera de los  municipios  del  Valle  de  Aburrá.  De  no  accederse  a  la pretensión aquí  invocada,  concluyen,  que se disponga entonces el aplazamiento de la diligencia  en cuestión.      

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Por  tratarse  del cambio de radicación del proceso en cuestión, a  un  Distrito Judicial diferente a aquel donde se lleva a cabo el correspondiente  juzgamiento,  la  Corte por virtud de lo estatuido en el Art. 75-8 del actual C.  de  P.  Penal  Ley  600  de  2000-  es  competente  para  pronunciarse  sobre la  invocación aquí hecha.   

Ahora  bien, temas como el planteado por los  libelistas  en  su  escrito,  en el que se asegura no requerir de demostración,  por  configurar  un hecho notorio, las circunstancias que se aducen como motivos  para  el  cambio  de radicación impetrado, lo tiene suficientemente definido la  Sala,  entre  otros  pronunciamientos,  el realizado el 23 de julio pasado, Rdo.  18.419,  con  ponencia  de quien aquí cumple idéntico cometido.  Allí se  dijo:   

“El  instituto  consagrado  en el Art. 83 del C. de P. Penal que excepciona el principio general  en  virtud  del  cual  el  funcionario  judicial  competente  para conocer de un  asunto,   es   el  del  lugar  en  donde  se  perpetró  el  hecho  -competencia  territorial-,   ha   dicho  reiteradamente  la  Corte,  autoriza  el  cambio  de  radicación  de  un  proceso  cuando  en razón de circunstancias sobrevinientes  puedan  resultar  afectados  el orden público, la imparcialidad o independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la publicidad del  juzgamiento, y la seguridad del procesado o su integridad personal.   

“No obstante, la  solicitud  debe  ser  motivada y a ella han de  acompañarse las pruebas en  que  se  funda, reza el Art. 85 ibidem -hoy Art. 87 de  la  Ley  600  de  2000, se aclara-, carga procesal cuyo  cumplimiento  no  puede ser soslayado por el postulante y que la Corte mal puede  suplir,  como  quiera  que  es la propia ley la que le asigna esa obligación de  acreditación de los supuestos en que aquélla se finca.   

“En  el asunto a  examen  de  la  Sala,  la  aspiración de la libelista está llamada al fracaso,  puesto  que  si  la remoción del proceso tiene por finalidad contrarrestar  factores  externos  de  perturbación  en el ejercicio de la actividad judicial,  como  lo  tiene dicho la Sala, la orfandad probatoria que rodea la presentación  de  los  argumentos  de  la  petición  Fiscal,  impide  que  la Corte sopese la  verdadera  magnitud de las condiciones de inseguridad y de afectación del orden  público  argüidas,  desconociéndose si dichas circunstancias se derivan de la  situación   generalizada   de  deterioro  del  orden  público  que  agobia  al  territorio  nacional,  o  ellas  provienen y tienen relación vinculante con los  hechos objeto de juzgamiento (…)”   

          En  el  citado  proveído,  igualmente se trajo a colación lo dicho  por  la  Corte  en  relación con esa materia en auto del 23 de octubre de 1997,  M.P. Jorge Aníbal Gómez Gallego.   

“Para   una  interpretación  razonable de los motivos de orden público a los que se refiere  el  artículo 83 del Código de Procedimiento Penal, la Corte entiende que ha de  establecerse  una  razón  vinculante  entre el proceso que ahora se adelanta en  (…)  y  algunas  manifestaciones  específicas  de  perturbación,  zozobra  e  inseguridad  producidas  por  los hechos a los cuales se concreta aquél. Si las  dificultades  de  la  actividad  judicial  se  vinculan  genéricamente  con  el  deteriorado  orden  público reinante en la región, bastaría determinar que el  departamento  de  (…)  fue declarado zona especial de orden público, y de una  vez   se   paralizaría   la   administración  de  justicia  en  dicha  entidad  territorial,  porque todos los procesos tendrían que cambiar de radicación por  el   generalizado   entorpecimiento  de  la  convivencia  en  paz,  absurdo  tan  intolerante  como saber que, si bien la justicia no es la responsable del manejo  del   orden   público,   su  ausencia,  y  ahora  su  huída,  inocultablemente  contribuyen  a  acentuar  el  deterioro  de  las  condiciones necesarias para el  ejercicio de los derechos y libertades públicas.   

“Las  circunstancias   que   afectan   la   imparcialidad   o   independencia   de  la  administración  de  justicia,  como motivo de cambio de radicación, han de ser  generalizadas  por  la  fuerza conmovedora misma del hecho investigado o por una  manifestación  previa  y  colectiva  de  los  encargados de la justicia, de tal  manera   que  resultaría  palpable  el  prejuicio  de  todos  los  funcionarios  judiciales  de  una  misma  población  o  región.  De  ese  modo, el motivo de  afectación   de  la  imparcialidad  e  independencia  de  ciertos  funcionarios  judiciales,  como  causa individualizable y no extendida en el municipio o zona,  no  puede  ser objeto de discusión para el cambio de radicación, pues se trata  mas  bien de una razón válida para tratar de purificar el órgano judicial por  la    vía    de    los    impedimentos    y    recusaciones   (…)”   

Es  que  si  de la seguridad personal de los  procesados  se trata, amén de corresponderle al Estado velar por ella a través  de  los  organismos  competentes, por parte alguna aparece acreditado el nexo de  causalidad  entre las muertes que dicen se han perpetrado respecto de prestantes  funcionarios   municipales,  con  la  situación  particular  que  cada  uno  de  aquéllos  afronta  en  razón de ese diligenciamiento. De la real situación de  riesgo  por  las  supuestas  amenazas  lanzadas  que  era menester demostrar, ni  siquiera  prueba  sumaria  se  aporta,  las  cuales  deben predicarse para poder  acceder  a la medida -resulta necesario precisarlo- en relación con los propios  implicados y no respecto de su familia o del abogado.   

Como quiera que en contravía de lo dispuesto  en  el  Art. 87 del nuevo Código de Procedimiento Penal, la orfandad probatoria  acerca  de  los  fundamentos  fácticos  en  que  se  fincan  los asertos de los  solicitantes  es  total,  afirmaciones que por estar ayunas de demostración, se  repite,  no  pasan  de  ser  simples  conjeturas o especulaciones infundadas, la  petición  de  cambio  de  radicación  en  razón del presente asunto ha de ser  despachada  negativamente.                         

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR  el cambio de radicación solicitado  por    SALVADOR    HERNÁNDEZ   TEHERÁN   y   OBEIDA  PEREA  PERLAZA,  en  asocio  del  defensor  de  esta  última,  conforme  con  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Cópiese y devuélvase a  su lugar de origen   

CÚMPLASE  

         

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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