18524(15-08-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 18524  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 119   

          Bogotá   D.C.,  miércoles  quince  de  agosto  del  año  dos  mil  uno.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo  estipulado  en  el  Art. 68-5 del C. de P. Penal,  decide  la  Sala la colisión negativa de competencia suscitada entre el Juzgado  4º  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá, y su homólogo, el 1º Penal  del  Circuito  Especializado de Cundinamarca, en virtud del cual ambos despachos  rehusan  proseguir  conociendo  del  juicio  que se adelanta contra JOSÉ  WILLIAM  RODRÍGUEZ ARAGÓN y otros,  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  agravado, y porte ilegal de arma de  fuego de defensa personal, en concurso.   

ANTECEDENTES   

          El  30 de julio de 1999 dos sujetos en posesión de armas de fuego y  diciendo  pertenecer  al  grupo  sedicioso  Ejército  de  Liberación  Nacional  -E.L.N.-,  bajo  amenazas obligaron a la menor Catalina Rodríguez Herrera, a su  progenitora,  Nubia  Edna  Rodríguez  Garay, y su actual compañero permanente,  José  William  Rodríguez  Aragón,  a  abordar  un  vehículo  automotor  cuyo  conductor  tomó  rumbo  desconocido.  La  privación ilícita de la libertad de  locomoción  de  las víctimas se llevó a cabo cerca al sitio de su residencia,  ubicado  en  la  carrera  13  A  Nº  30-15 sur, interior 2, apartamento 106 del  barrio  Sauces  de  Floralia  de  esta  ciudad.   Pocos  días después los  plagiarios  hicieron  saber  al  padre de Catalina, el médico Alirio Rodríguez  Hernández,  la  cifra  que  como  rescate  exigían  para la liberación de los  retenidos,   $80’000.000,  suma      que       posteriormente      rebajaron     a     $30’000.000.   

          Rodríguez  Hernández  denunció  el  hecho  ante  el  Grupo  Gaula  Cundinamarca  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad, DAS, y montado el  operativo  para  dar  con los secuestrados y sus captores, se convino con éstos  hacer  la  entrega  del  numerario  exigido  para  el  15 de septiembre de dicha  calenda  en  las horas del medio día, en un sector comprendido entre el Alto de  la  Tribuna y el desvío que existe hacia la localidad de Cambao, en la ruta que  del  municipio de Facatativá conduce al de Albán, Cundinamarca.  Llegados  el  día  y  la hora para efectuar el intercambio, en tal acto fueron capturados  Nelson  Alberto Valbuena y Salomón González Castro; un tercer sujeto, Jahinibe  Villamil   Sánchez,   fue   dado  de  baja  al  enfrentarse  a  tiros  con  las  autoridades.   

          Los  aprehendidos  en  razón  de ese procedimiento condujeron a los  efectivos  del DAS al lugar donde mantenían cautivas y ocultas a las víctimas,  una  rústica  vivienda  situada  en  paraje  rural  del  municipio de Briceño,  Departamento  de Boyacá, denominado vereda Moray Baja.  Allí fue liberada  la  menor  plagiada,  y  capturados  su  madre  y  su  padrastro, quienes fueron  delatados  como  autores  intelectuales  del  secuestro  de  marras. También se  privó  de  la  libertad  en  virtud  del  mismo  asunto  a  Víctor Manuel Paez  Lancheros,   Bernardo   González   Gómez,   y   el  menor  Euclides  González  Castro.   

          A  los  implicados  mencionados  con  antelación se les vinculó al  sumario  mediante  indagatoria  y,  resuelta  su  situación  jurídica,  fueron  cobijados  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  González  Castro,   Rodríguez   Aragón,   Paez  Lancheros  y  Valbuena,  como  presuntos  responsables  de la ilicitud de secuestro extorsivo en concurso con porte ilegal  de  arma  de  fuego  de defensa personal. Cerrada parcialmente la investigación  respecto  de  Salomón  González  Castro y José William Rodríguez Aragón, su  mérito   se   calificó   con   resolución   de   acusación   en   contra  de  ambos.   

EL  CONFLICTO   

         El  Juez  4º Penal del Circuito Especializado de Bogotá asumió el  conocimiento  del asunto el 4 de mayo del año en curso, y dio inicio a la etapa  del  juicio  dando  aplicación  a  lo  estipulado  en  el Art. 446 del C. de P.  Penal.   No  obstante,  por auto del 29 siguiente rehusó seguir conociendo  del   proceso   aduciendo  que  como  los  comportamientos  punibles  objeto  de  juzgamiento  fueron  realizados  en  diversos sitios pertenecientes a diferentes  Distritos  Judiciales,  de acuerdo con lo normado en el artículo 80 del Código  de  Procedimiento Penal, “su conocimiento corresponde  al  funcionario competente por la naturaleza del hecho del territorio en el cual  se  haya  formulado  primero  la  denuncia, o donde primero se hubiere proferido  resolución        de        apertura        de        instrucción.”   

Por consiguiente, teniéndose de presente que  las  conductas  investigadas  tuvieron ocurrencia en territorio de los Circuitos  Judiciales  Especializados  de  Bogotá,  Cundinamarca  y  Tunja,  aduce el Juez  colisionante,  y como quiera que donde primeramente se elevó la correspondiente  denuncia  fue  en el Gaula Rural de Cundinamarca, siendo la Fiscalía adscrita a  dicha  dependencia  la  que  dio inicio a la investigación previa, a los Jueces  Especializados  de  Cundinamarca  les corresponde conocer de la etapa del juicio  en  este asunto. En caso de  no ser aceptadas dichas reflexiones, el citado  funcionario propuso colisión negativa de competencia.   

Las  diligencias  en  cuestión  le  fueron  asignadas   por  Reparto  al  Juez  1º  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca,   quien  aceptó  la  colisión  propuesta  al  no  compartir  los  argumentos  expuestos  por  su  homólogo, el Juez 4º Especializado de Bogotá.   

No  son  las reglas contenidas en el Art. 80  del  Estatuto  Procesal Penal, las que sirven para determinar el juez competente  que  le  corresponde  rituar el juicio en este asunto, planteó de entrada dicho  funcionario,  puesto  que  si  “por regla general el  juez  del  lugar  donde se consuma el comportamiento delictual, debe conocer del  proceso”, y establecido como se tiene que los hechos  que  motivaron  esta  investigación  tuvieron  su  origen en Bogotá -en uno de  cuyos      barrios      periféricos,     se     produjo     el     arrebatamiento      y     retención de los plagiados, y este delito  por  atentar  contra  la  libertad  es  el  de “mayor  jerarquía”, agrega-, tales factores son suficientes  para  predicar  que  esa  competencia  radica en los Jueces Especializados de la  Capital de la República.   

Lo esencial para la configuración del delito  de  secuestro  es  la  afectación  del  derecho  de  locomoción,  arguye  este  funcionario;  los hechos y circunstancias subsiguientes a la sustracción de las  víctimas,  tales como su desplazamiento a otro territorio en pos de ocultarlos,  o  que  el  pago  del  rescate acordado y la captura de los intervinientes en la  ilicitud  se  hayan  producido  en  sitios  distintos  a  aquél de donde fueron  arrebatados  los  plagiados,  “son consecuenciales y  para   nada   desdibujan   el   delito   principal.”   

En síntesis, “es  un   hecho   cierto  que  el  plagio  se  ideó,  planeó  y  ejecutó  en  esta  ciudad”.  Entendidas  así  las  cosas  y en aras de  sostener  la  tesis de la aplicación en este caso de las reglas del Art. 80 del  C.  de  P.  Penal,  para  nada  interesa  que  la recepción de la denuncia y la  apertura  de  investigación  previa  y  de formal instrucción hubiese estado a  cargo  de  un  Fiscal  Delegado  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito GAULA  Cundinamarca,   puesto   que   esa  competencia  a  prevención  “se  desvaneció”,  asegura  el  Juez 1º  Especializado  de  Cundinamarca, desde el momento en que el Fiscal que instruía  el  negocio  lo  remitió  por  competencia  a  la  Sub-Unidad  Antisecuestro  y  Extorsión  de  la  Fiscalía General de la Nación, siendo un Fiscal adscrito a  dicha  dependencia  el  encargado  de  acusar  ante  el  Juez  Especializado  de  Bogotá.    

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  asunto  similar  al que hoy aquí se discute, Rdo. 17.560, y con  ponencia  de  quien  cumple  idéntico  cometido,  tuvo  oportunidad  la Sala de  pronunciarse  en proveído del 22 de mayo del año en curso acerca de la materia  debatida,  cuya  regulación  en  la legislación derogada la hacía el Art. 80,  siendo  reproducida  en  los  mismos términos por el artículo 83 del novísimo  Código  de  Procedimiento  Penal  -Ley  600  del  24  de  julio del año 2000-.   

“Por   regla  general,  el  juez  competente  para conocer de un asunto resulta ser, en virtud  del  factor  territorial,  el  del  lugar  de  comisión  del  hecho. Empero, el  artículo  80  del  C.  de  P.  Penal establece excepciones a dicho principio al  regular  sobre  la  competencia a prevención, disponiendo que en los eventos en  que  el  hecho  se  haya  realizado  en varios sitios, en lugar incierto o en el  extranjero  -regla  que  igualmente  impera para los delitos conexos-, conocerá  del  caso  por  la  naturaleza del hecho el funcionario judicial del territorio:   

“a)  Donde  primero  se haya formulado la  denuncia.   

b)  En el cual se hubiere decretado primero  formal apertura de instrucción.   

c)  El del lugar donde fuere aprehendido el  imputado,  en  caso  de  haberse  iniciado  simultáneamente  la instrucción en  varios sitios.   

d) O el del lugar en el que se llevó a cabo  la   primera   captura,   en  tratándose  de  varios  aprehendidos.        

“Tal  como  se  encuentra  redactado  el  precepto,  de  manera secuencial debe irse agotando cada uno de los presupuestos  allí  relacionados,  para  que este factor de competencia pueda tener cabida en  el     asunto     específico     del    que    se    trate    (…)”   

          En  el  evento examinado, conforme con la reseña fáctica que de lo  acontecido   se   hizo   en   el   acápite  pertinente  de  este  proveído,  y  contrariamente  a  lo apreciado por el Juez 1º Penal del Circuito Especializado  de   Cundinamarca,  cuyos  argumentos  devienen  absolutamente  equivocados,  la  comisión  de  las  conductas  punibles  conexas juzgadas se perpetró en varios  sitios,  encontrándonos  entonces  dentro  de una de las hipótesis que para la  aplicación  de  las  reglas  de la competencia a prevención, apareja el actual  Art. 83 del C. de P. Penal.   

En  efecto,  si  bien  es  cierto  que a las  víctimas  se  las  arrebató y retuvo en esta ciudad Capital -Distrito Judicial  de  Bogotá-, también lo es que esa  retención se prolongó en el espacio  y  en  el  tiempo  al  mantenérseles  ocultas  en lugar diverso a aquél, valga  decir,  en  jurisdicción  del  Distrito Judicial de Tunja, pretendiéndose así  mismo  obtener  el provecho ilícito perseguido con la acción delincuencial -el  cobro  del  rescate-  en un punto geográfico perteneciente al Distrito Judicial  de  Cundinamarca,  distinto  a  los dos inicialmente citados.  Otra cosa es  que  el  agotamiento  del  comportamiento  típico no se hubiese logrado, por la  oportuna  intervención  de  los  cuerpos de seguridad del Estado que impidieron  que los plagiarios se hicieran al botín reclamado.     

Ahora,  sabiéndose  que  entre  los delitos  conexos  imputados  a  los procesados se encuentra el de porte ilegal de arma de  fuego  de  defensa  personal  -comportamiento  punible con carácter de conducta  permanente-,  y que en su huída los plagiarios junto con las víctimas luego de  salir  de  Bogotá  irrumpieron  en  el  espacio  geográfico  de  los Distritos  Judiciales  de  Cundinamarca  y  Boyacá, dichos factores permiten reiterar, sin  hesitación   alguna,   que   la   mentada   ilicitud  se  perpetró  en  varios  sitios.   

No  son pues, “la  mayor  jerarquía”  de  uno  de  los delitos por los  cuales  se  procede  en  determinado  asunto,  que  aquí lo sería el secuestro  extorsivo,   o   por   esa   razón,   el   lugar   donde   se   “configuró  la  afectación  del  derecho de locomoción”,   o  donde  se  “ideó,  planeó  y  ejecutó”   la   conducta   punible,   o  donde  se  “fraguó”  la misma, los  factores  que  permitan  establecer  en  cada  caso  el juez competente que deba  conocer  de  la  correspondiente actuación, como erradamente lo concibe el Juez  Primero Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca.   

Ciertamente, existiendo una regulación legal  y  taxativa de los eventos en los que es menester acudir a la aplicación de las  reglas    que    determinan    la    competencia   a  prevención,  a  ellas ha de estarse.  Por manera  que,  establecido como se tiene que en el presente asunto se procede por delitos  conexos,  y que en relación con las conductas punibles juzgadas su consumación  se  produjo  en  diversas jurisdicciones, la solución al conflicto planteado no  puede  ser  distinta  a la que para estos casos contempla el artículo 83 del C.  de    P.    Penal    actualmente    vigente,    o    el   80   de   la   antigua  codificación.   

Significa  lo  anterior  que  a  quien  por  consiguiente  le  corresponde  proseguir  con  el conocimiento del asunto, no es  otro  que  el funcionario judicial del territorio donde primeramente se formuló  la  correspondiente  denuncia,  el  mismo que en el evento examinado fuera quien  profiriera  las  resoluciones  de  apertura de investigación previa y de formal  instrucción,  y  que  dada  la  naturaleza  de  los  hechos objeto del juicio y  encontrándose  las  diligencias en la etapa de la causa, lo viene a ser el Juez  Primero  Penal del Circuito Especializado de Cundinamarca, como acertadamente lo  entendió el Juez Cuarto Penal Especializado de Bogotá.   

En  consecuencia,  al Juzgado en mención se  remitirá  el expediente para lo de su cargo, en tanto que al funcionario citado  en  último  lugar  se  le  informará  por  la  Secretaría de la Sala lo aquí  decidido.               

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

         ASIGNAR   el  conocimiento  del  presente  asunto,  al  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Cundinamarca,  funcionario  a  quien se le remitirá el expediente para lo de su cargo conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en  el cuerpo de este proveído.  Por la  Secretaría  de  la  Sala,  infórmese de lo aquí decidido al Juez Cuarto Penal  del Circuito Especializado de Bogotá.   

Cópiese, comuníquese y  cúmplase.   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN                NILSON PINILLA  PINILLA                                

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *