18089(18-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18089  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado  Acta  No.  195  (Diciembre  12  de  2001)   

           Bogotá,   D.C.,   dieciocho  (18)  de  diciembre de dos mil uno (2001).   

          La  Sala  examina la demanda de casación discrecional presentada en  nombre  propio  por  el  procesado EUDOXIO CÉSAR PRADO  PAREDES  contra  la sentencia del 17 de julio de 2000,  mediante  la  cual  el Tribunal Superior de Popayán confirmó la condena que le  fue  impuesta  por  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Guapi (Cauca), a las  penas  principales de diez (10) meses de prisión, multa de quince (15) salarios  mínimos  legales  mensuales  e  interdicción de derechos y funciones públicas  por  el lapso de dieciséis (16) meses, como autor responsable de los delitos de  peculado por aplicación oficial diferente y peculado culposo.   

          En  esa  misma  providencia  del  juzgador  a  quo  se  absolvió al  sindicado  de  otros de los cargos que le habían sido deducidos también por el  punible de peculado por aplicación oficial diferente.   

ANTECEDENTES   

          1.   Los  hechos  cuyo juzgamiento se acumuló en la fase de la  causa  fueron sintetizados por el Tribunal en los términos que se transcriben a  continuación:   

          1.1    “A  pesar de que el presupuesto del año 1995 del  municipio  de  Guapi  Cauca,  adicionado  por  el  H. Concejo Municipal de dicha  localidad,  mediante  el  Acuerdo  32  del  12  de  diciembre  del  citado año,  contemplaba  la  partida:  Programa 5, subprograma 5.5, proyecto 5.5.3, por  un  valor  de  $7.000.000,  para  la construcción de un muro en el barrio “La  Trina”,   corregimiento   de   “Limones”  Guapi,  el  doctor  EUDOXIO  CÉSAR  PRADO  PAREDES,  mediante  Decreto  159  del  13  de  junio  de  1995,  destinó  tales  recursos  para  la  construcción  del muro respectivo, simplemente en “Limones”, materializando  luego   la  inversión  en  el  barrio  “San  Francisco”  de  la  mencionada  población”.   

          1.2   “…existiendo  una  apropiación  presupuestal para la  adecuación  y  dotación  del  Teatro  Municipal  de  Guapi  Cauca,  según los  Acuerdos  emitidos  por  el  H.  Concejo  Municipal por valor de $31.000.000, el  doctor   EUDOXIO   CÉSAR  PRADO  PAREDES,  como  ordenador  del  gasto  comprometió  un  valor  excedido de  $18.147.499,  cifra  diferencial  que  se  apuntó  en  el  libro  de Ejecución  Presupuestal  en déficit, y se vino a subsanar con la adición presupuestal que  seis  meses  después, el 13 de julio de 1996, realizara el H. Concejo Municipal  mediante Acuerdo número 19, por valor de $19.800.000.”   

          1.3   “En  el  año  de  1995, la  Administración  Municipal  de  Guapi  Cauca, canceló $1.683.618,04, más de lo  presupuestado  para  la  construcción de “bateas” sanitarias en la calle 20  de  julio  de  tal  localidad; en juegos pirotécnicos, $121.277, por encima del  valor  fijado  en  el  presupuesto, y sin que se cumplieran varios requisitos de  contratación,  y  a  la  señora  Aydie  Stella Yesquen, un valor de $21.000 de  más, por elementos para la adecuación del Teatro Municipal”.   

          2.  Calificadas  en  oportunidad las investigaciones adelantadas por  razón  de tales hechos, la Fiscalía profirió contra el sindicado PRADO  PAREDES las  siguientes resoluciones de acusación:   

          2.1   El  23  de  julio  de 1998, por la autoría del delito de  peculado por aplicación oficial diferente.   

          2.2   Con  fecha  11 de septiembre de 1998 le endilgó también  al  acriminado  el  ilícito  de  peculado  por  aplicación  oficial  diferente  descrito  en  los  artículos  136  del  Código  Penal  y  32  de la Ley 190 de  1995.   

          2.3   Finalmente,  el  día 2 de septiembre de los mismos mes y  año,  se  imputó  al  acriminado  la  autoría  de los delitos de peculado por  apropiación  y por destinación oficial diferente, ambos en concurso sucesivo y  homogéneo.   

          3.   El  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Guapi acumuló las  tres  causas por petición del apoderado, y celebrada la audiencia pública, con  fecha  septiembre  28  de 1999 profirió el fallo en el cual impuso al procesado  PRADO   PAREDES  las  penas  principales  reseñadas  en  el  acápite  inicial  de  ésta providencia.    

            Encontró   al   citado   penalmente  responsable  de los peculados por aplicación oficial diferente imputados, salvo  en  los  atinentes  a las obras realizadas en el Palacio, el Teatro y el Concejo  Municipales,  por los cuales absolvió al acriminado; y por último, tratándose  del  peculado por apropiación deducido en la acusación en concurso homogéneo,  conforme   a   la  prueba  legalmente  acopiada  en  el  expediente,  varió  su  calificación  a  la  modalidad  culposa  contemplada  en  el  artículo 137 del  Código Penal.   

            4.   Apelado  el  fallo  por  el  sindicado,  el  Tribunal  Superior  de Popayán lo confirmó integralmente en sentencia del 17 de julio de  2000,  contra  el  cual  se  presentó en forma oportuna la demanda de casación  sobre cuya admisión se pronuncia la Sala.   

          En  el  traslado  a  los  no demandantes, el Procurador 153 Delegado  ante  la  citada  Corporación  examinó cada uno de los cargos formulados en el  respectivo  libelo  para colegir que ninguno de ellos está llamado a prosperar.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.   En el caso de autos, como precisó la Sala con ponencia de  quien  cumple  aquí  idéntico  cometido,  el examen sobre la procedencia de la  casación  excepcional  debe verificarse con apego a las normas contenidas en la  Ley  553  de  2000,  pues el fallo cuya juridicidad se pretende controvertir, de  fecha  julio  17  de  2000,  su  notificación  y la presentación de la demanda  respectiva  se  sucedieron  bajo  el  período  de  existencia  jurídica de sus  disposiciones,  esto es, con antelación a la declaratoria de inexequibilidad de  varios  de  sus  artículos, dispuesta en las sentencias C-252, C-260 y C-261 de  2001 (Cfr., auto de agosto 1º de 2001, radicado 18.169).   

          Este  criterio,  se reitera una vez más, parte de la consideración  que  “en  eventos  como el examinado, donde ningún  señalamiento  específico verificó la Corte Constitucional sobre dicho aspecto  al  contrastar  la armonía de la Ley 553 de 2000 con la Carta Política, fuerza  concluir  que  los fallos de inconstitucionalidad de varias de sus disposiciones  surten  efectos  a futuro, es decir, no son retroactivos, lo que implica, de una  parte,  que  las  actuaciones posteriores deben ajustarse a sus postulados, pero  además,  y  de otro extremo, por elementales motivos de seguridad jurídica, el  respeto  de  la  presunción de legalidad de las actuaciones cumplidas al amparo  de  las  normas  retiradas del ordenamiento jurídico.  En otros términos,  las  sentencias  de  inexequibilidad  en  modo  alguno afectaron las situaciones  consolidadas  con precedencia a su notificación…”  (auto  de julio 23 de 2001, M.P. Dres. Álvaro O. Pérez Pinzón y Edgar Lombana  Trujillo, rad. 18.463).   

          2.    Conviene   precisar  también,  de  otra  parte,  que  la  sustentación  de  la casación está reservada a los abogados titulados, y como  el  sentenciado  PRADO PAREDES  ostenta  dicha  calidad  conforme  demostró  en  las  presentes  diligencias al  allegar  la  correspondiente  demanda  (f.  588,  cdno.  1), tiene que admitirse  entonces  que  está  legalmente  autorizado  para  cumplir  en  forma directa y  personal  con  esa gestión al tenor del artículo 222 del Decreto 2700 de 1991,  subrogado   por  el  artículo  5º  de  la  Ley  553  de  2000,  que  eran  las  disposiciones  vigentes  al  momento de acudirse a dicho instituto, pero sin que  sobre  añadir  que  esa  habilitación se encuentra reproducida en el artículo  209 del estatuto procesal actualmente en vigencia.   

          En  este  orden  de  ideas,  desde  el  aspecto comentado, no existe  obstáculo   para   que   la   Sala   entre   a   examinar   el  correspondiente  escrito.   

          3.    En   cumplimiento  de  tal  cometido  resulta  pertinente  esclarecer  el carácter excepcional de la casación pretendida, pues en el caso  de  autos  se  intenta  la  demanda contra la sentencia de segunda instancia que  profirió  el  Tribunal  Superior  de  Popayán  por hechos punibles que tenían  señalada  una sanción privativa de la libertad cuyo máximo no excedía de los  ocho  (8)  años,  esto  es, por los delitos de peculado por aplicación oficial  diferente  y culposo reprimidos en los artículos 136 y 137 del derogado Código  Penal,  subrogados por el artículo 32 de la Ley 190 de 1995, con penas máximas  de tres (3) y dos (2) años, respectivamente.   

          No  sobra  recordar  en este punto, que el monto de la sanción para  efectos  de  discernir  la  procedencia  de  la  casación  común o excepcional  “se  determina  en  el  artículo  constitutivo del  delito  o  de  cada uno de los delitos por los cuales se dictó la sentencia que  se  pretende  impugnar,  y  la  señalada  en los artículos que estructuran las  circunstancias  específicas que se tuvieron en cuenta para aumentar o disminuir  la  sanción  con  los  aumentos  máximos o disminuciones mínimas que pudieran  computarse.   Todo lo cual dará por separado la sanción máxima imponible  en  cada  delito…” (auto del 1º de julio de 1999,  M.P. Dr. Jorge Aníbal Gómez Gallego).   

          4.    Así   las  cosas,  la  admisión  de  la  demanda  está  condicionada  a  que la Corte en el ejercicio de la facultad discrecional que el  legislador  le confiere tratándose de dicho instituto, lo estime necesario para  las  finalidades  que lo inspiran, desde luego, siempre que el libelo reúna los  restantes  requisitos  de  forma  y  contenido  establecidos  en la normatividad  procesal.   

          Ahora  bien, tratándose de la casación  excepcional,  la  Sala reitera que en tales eventos el demandante tiene la carga  de  señalar  en forma sucinta el motivo que impele a su admisión dentro de los  previstos  de manera taxativa, que si no es señalado expresamente, en todo caso  debe  surgir  de  manera  nítida  del  contexto  de  la demanda,  en otros  términos,  le  corresponde  precisar  si  el  criterio  que  debe orientar a la  Corporación  en  dicha  potestad  está  determinado  por  la  naturaleza de la  temática  abordada,  en cuanto contribuye al desarrollo de la jurisprudencia, o  porque  resulta  indispensable  la  intervención  de la Corte para proteger los  derechos  fundamentales  ante  su  ocurrido  menoscabo.                                   

          5.  Trasladadas estas apreciaciones  al  caso  de  autos  se tiene que en el libelo presentado por el procesado PRADO  PAREDES  se detecta el incumplimiento de este requisito, pues perdiendo de vista  la  naturaleza  excepcional  de  la  casación  incoada  y  tratándose  de  las  exigencias  formales,  el  actor  se  limitó  a  satisfacer  en  apariencia las  previstas para la casación común u ordinaria.   

          Así,  la  demanda  no  fue acompañada de la solicitud en la que se  fundamentara  en  forma  explícita  la  necesidad de su admisión, bien para el  desarrollo   de  la  jurisprudencia  o  con  miras  a  garantizar  los  derechos  constitucionales  que hubieran sido conculcados durante el trámite del proceso,  exposición  que  tampoco  se  atisba  consignada de manera previa o en acápite  alguno  del  correspondiente  escrito,  en  el  que sin mención a la naturaleza  excepcional  de  la casación a la que podía acudirse en el presente evento, el  sindicado  simplemente  procedió  a  formular  sus censuras contra el fallo del  Tribunal.   

          6.   Por  otra  parte, si en gracia de discusión se estima que  el  demandante  pretende la garantía de los derechos fundamentales, como quiera  que  entre otros cargos, acusa a la sentencia de segunda instancia de haber sido  proferida  en un juicio viciado de nulidad por violación del derecho de defensa  ante  la  ausencia  absoluta  de  la  asistencia  profesional  desde la fase del  sumario  hasta  el  período  probatorio  de  la causa, tampoco por este aspecto  existe razón para que la Sala admita la demanda.   

          En  efecto,  es  cierto  que el apoderado del encausado PRADO  PAREDES en  los  tres  procesos acumulados en el estadio de la causa y quien fue relevado de  la  representación  judicial  de aquél poco antes de la audiencia pública, no  registra  mayor actividad en esas actuaciones; sin embargo, nada permite inferir  en  las  diligencias  que  dicha  actitud  hubiera  obedecido  al abandono de la  gestión  confiada, por el contrario, todo indica que la inercia ahora censurada  correspondió  a  una estrategia defensiva que se torna evidente al corroborarse  en  autos  el  persistido  y continuo seguimiento de los trámites por parte del  defensor de entonces.   

          Así,    en   los   tres   procesos   que   originalmente   cursaron  independientes  solicitó  la  expedición de copias de lo actuado (fls. 59, 78,  82).   Acudió  oportunamente  a  la  indagatoria  y  en  uno de ellos a la  ampliación  de  la  injurada  ordenada por pedido del sindicado (fls. 61,   79,  87);  y  también compareció a notificarse personalmente de las medidas de  aseguramiento,  de  las  resoluciones  acusatorias  y  en dos de tales sumarios,  inclusive,  de  las  providencias  por  medio de las cuales se clausuró la fase  instructiva (fls. 106, 187, 218; 79, 110, 148; 111 y 242).   

          Después,  iniciada la etapa del juicio,  el  defensor  se impuso también en forma personal de los autos a través de los  cuales  el  Juzgado  Promiscuo  de  Guapi  avocó el control de tales procesos y  dispuso  del  traslado previsto en el artículo 446 del C. de P.P., así como de  los  que  señalaron  la fecha y hora para la audiencia pública (fls. 255, 267;  214,   221;  231);  más  aún,  el  funcionario  de  conocimiento  decretó  la  acumulación  de las causas por la petición que en ese sentido elevó el togado  a  quien  se  le  endilga  en  la  demanda la dejación de la defensa (fl. 241),  profesional  de quien se advierte, por último, que justificó su inasistencia a  la  vista  pública  pretendida en el trámite más adelantado con la constancia  médica  sobre  los  quebrantos  de salud que padecía para esa fecha (fl. 270).   

          En  conclusión,  por  la  deficiencia  formal  advertida  y  al  no  encontrarse  establecido  el  alegado  quebranto  del  derecho  de  defensa  que  justifique  la  intervención de la Corte con miras a su restablecimiento dentro  de  la  potestad  discrecional  que  se  le  otorga con tal fin, no se encuentra  procedente acceder a la casación excepcional propuesta.   

          6.   Falta  agregar  que  las  restantes  censuras, elevadas al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación,  cuerpos  primero y segundo, sin  ninguna  alusión expresa o implícita a los supuestos en los que resulta viable  la  casación  excepcional,  reflejan el equivocado entendimiento del demandante  sobre  la  naturaleza  de la casación que en el presente caso resultaba posible  atendido  el monto de la pena prevista para los delitos por razón de los cuales  se emitió la sentencia.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  excepcional  presentada por el procesado EUDOXIO CÉSAR  PRADO PAREDES.   

          Contra     esta     providencia     procede     el     recurso    de  reposición.   

          Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al despacho judicial de  origen y cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                         JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                                         CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GÓMEZ   GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                              NILSON    E.    PINILLA  PINILLA           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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