17945(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17945  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 201   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá, D. C.,  diecinueve de diciembre  del dos mil uno.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el   defensor  del  procesado SAUL CARREÑO GORDO.   

Antecedentes.   

El  12  de  julio  de  1997,  José  Gregorio  Gutiérrez  Alvarez,  Jefe  de  Automotores  de  la SIJIN en la ciudad de Neiva,  presentó  al   Departamento  de  Policía del Huila, Oficina de denuncias,  para  informar  que  la  noche  habían  sido hurtados del vehículo  marca  Suzuki,  modelo  1982,  de  placas  LLI-518,  que  se encontraba bajo custodia y  responsabilidad  de  la  institución  en  el  parqueadero de la Subestación de  Policía  de  Peñón  Redondo,  el  motor  y  la caja de cambios de velocidades  (fls.1-3 del cuaderno No.1).   

Por  estos  hechos,  la  Fiscalía  profirió  resolución   de   acusación   contra  los  Agentes  de  Policía  SAUL  CARREÑO  GORDO,  REINALDO  GARZON  LOSADA  y  DANIEL RICAURTE  ORTIZ.  El  primero,  por  el  delito  de peculado por  apropiación.  Los  últimos,  por  peculado  culposo  (fls.213/1). Celebrada la  audiencia  pública,  el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Nieva, mediante  sentencia  de 11 de abril del 2000, condenó a CARREÑO  GORDO  a la pena principal privativa de la libertad de  18  meses  de  prisión,  como  autor  responsable  del  delito  imputado  en la  resolución  de  acusación (peculado por apropiación), y absolvió a los otros  procesados  del ilícito objeto de la acusación (fls.109/2). Apelado este fallo  por   el  defensor  de  CARREÑO  GORDO,  el  Tribunal  Superior,  mediante  el suyo de 18 de agosto del 2000,  que  es  objeto  de  la  casación,  lo confirmó en todas sus partes (fls.2 del  cuaderno del Tribunal).   

La         demanda:   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo segundo, el demandante acusa la sentencia impugnada de violar  la  ley sustancial, por errores de apreciación probatoria. Como normas violadas  señala  los artículos 246, 247 y 248 del Código de Procedimiento Penal.    

Sostiene  que  el Tribunal incurrió en doble  error.  Primero,  al  sostener  que  los  vehículos  que se encontraban bajo la  vigilancia  del personal de la Estación de Policía de Peñón Gordo, cuando la  verdad  es  que  estaban  a cargo del personal de la SIJIN, según se deduce del  informe  suscrito  por  el  Capitán  BENIGNO  GARRIDO  AMAYA,  jefe  del citado  organismo,  y  el  testimonio  de  los uniformados adscritos a aquélla, quienes  afirman  no  haber  recibido  los  vehículos  en  custodia,  ni  tener la   vigilancia  del parqueadero. Para este servicio, la SIJIN designó a los Agentes  REINALDO GARZON LOSADA Y RODRIGO SERRANO CACHALA.   

El segundo error se presentó al “convertir  unas  suposiciones  en  indicios”,  pues  concluyó que la utilización que el  procesado  hizo  de un uniforme viejo la noche de los hechos, y la circunstancia  de  haber  llegado a la Estación a recibir el turno antes de la hora señalada,  hacían  parte  “del  comportamiento  delictivo”.  Esto, y el hecho de haber  sido  dejadas  las  piezas hurtadas en un sitio cercano a la Estación, después  de  que  el  delito  fue  descubierto,  llevaron a los juzgadores a concluir que  CARREÑO  GORDO  fue  el  autor,  como  si  en  la Estación solo laborara dicho  Agente,  apreciación  que  resulta  errónea, si se toma en cuenta que  la  investigación  estableció que para la fecha de los hechos laboraban allí doce  uniformados,     y     cualquiera    de    ellos    puedo    ser    autor    del  ilícito.      

Aparte de estas “suposiciones”, no hay un  solo  testimonio  que  inculpe al procesado. Y los hechos que sirven de sustento  al  fallo  fueron  explicados  por éste. La utilización del uniforme viejo, al  sostener  que es costumbre utilizarlos en los servicios nocturnos para preservar  los  que se encuentran en buen estado. La llegada a  la Estación a recibir  el  turno   antes  de tiempo, al afirmar que obedecía a una orden superior  en  dicho  sentido,  con  el  fin  de  garantizar  la  prestación  oportuna del  servicio,  y  las  buenas condiciones de salud del encargado de cumplirlo.    

También  le  fue  imputada  como indicio, la  circunstancia  de  haber  sido  encontrada  una  huella  suya en la manija de la  portezuela  derecha  del  automotor,  pero hay que tener en cuenta que todos los  policiales  tenían  acceso  al  parqueadero,  y que no es extraño que aparezca  allí,  puesto que el acusado “en los turnos de centinela, en varias ocasiones  frecuentaba  el  parqueadero  y transitó por los espacios que quedaban entre un  vehículo  y  otro, pastoreando un ternero que un Mayor de la Policía tenía en  los predios de la Estación”.   

El  mismo  fallo reconoce la imposibilidad de  tener  como  prueba  plena  la  presencia de la huella, ya que al ser realizados  estudios   dactilares   a   varios   de   los   vehículos  que  se  encontraban  inmovilizados,  fueron  halladas  huellas  de  los  investigados y de diferentes  personas.  Además,  el motor pesa aproximadamente 26 arrobas, es decir que para  movilizarlo  se  necesitaban  por  lo  menos  cuatro personas, y por lo menos 12  horas para desmontarlo, según concepto emitido por un perito.   

En  síntesis,  los juzgadores “violaron la  norma  de  derecho  sustancial  por  error  en  la  apreciación  de  la  prueba  indiciaria,  convirtiendo  unas  suposiciones y otros hechos ocasionales como el  uso  del  uniforme viejo, la llegada temprano a dormir a la Estación, la huella  encontrada;  en indicios de responsabilidad, lo que nos demuestra un claro error  en  la  apreciación  de  la  prueba”.  Por ende, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada, y absolver al procesado.     

SE        CONSIDERA:   

Reiteradamente ha sido dicho por la Corte que  la  demanda  de  casación  es  un juicio lógico jurídico a la legalidad de la  sentencia,  que  debe  estar  orientado  a demostrar la existencia de errores de  actividad  (in  procedendo)  que  la tornan ineficaz, o de juicio (in iudicando)  que  hacen  que  advenga  contraria  al  ordenamiento  jurídico  (antinómica).  Además,  que  debe  cumplir determinados requisitos de forma y técnica, según  la causal invocada, y el contenido de la alegación.   

Si  la causal planteada es la primera, porque  el  actor  considera  que  la  sentencia  es  violatoria de una norma de derecho  sustancial,  como ocurre en el caso que es objeto de estudio, es deber concretar  en  primer  término  la  disposición  legal  continente de la norma de derecho  sustancial  que  fue  objeto de violación, y el sentido o concepto de la misma,  es  decir,  si  la  infracción  sobrevino  porque  los  juzgadores  dejaron  de  aplicarla  (falta  de  aplicación),  la  aplicaron equivocadamente (aplicación  indebida),  o  porque  habiéndola  seleccionado  correctamente,  le  dieron  un  alcance    o   unos   efectos   jurídicos   que   no   causa   (interpretación  errónea).   

Complementariamente   debe   ser  precisada  la   forma  de  la violación: si directa o indirecta. La directa presupone  que  el  error es de carácter estrictamente jurídico, y que el debate debe ser  adelantado  dentro  de  este concreto ámbito. La indirecta, que es de carácter  probatorio.  En  el  primer  caso,  habrá  de  precisarse en qué consistió el  error,  y  qué  incidencia tuvo en la decisión impugnada. En el segundo, será  necesario  señalar  la clase de error cometido, si de hecho por falso juicio de  existencia,  falso  juicio  de  identidad,  o falso raciocinio, o de derecho por  falso  juicio de legalidad, o falso juicio de convicción, con indicación de la  prueba  sobre  la  cual  recayó,  y  la  demostración  de su incidencia en las  conclusiones   probatorias   del   fallo,  y  en  la  declaración  del  derecho  material.       

Pues bien. Ninguno de estos requerimientos es  atendido  por  el  casacionista. En su escrito, como se dejó visto, se limita a  afirmar  que los juzgadores incurrieron en errores de apreciación probatoria en  el  análisis  que  hicieron  de los indicios deducidos en contra del procesado,  sin  precisar  la  clase  de  error  cometido (si de hecho por falsos juicios de  existencia,  identidad  o  falso  raciocinio, o de derecho por falsos juicios de  legalidad  o  convicción),  ni  demostrar  la  trascendencia  del  yerro  en la  decisión recurrida.   

Tampoco  menciona  la  norma  de  derecho  sustancial  violada,  la  forma  de  la  infracción, el sentido de la misma, ni  precisa  si  el error en la apreciación de la prueba indiciaria se presentó en  la  valoración  que  se  hizo  del  hecho  indicador, en la construcción de la  inferencia   lógica,  o  en  la  determinación  de  su  mérito  como  entidad  probatoria,  aspectos  todos  necesarios  para  el  cabal  entendimiento  de  la  censura,   y   la   verificación  de  la  existencia  del  error  en  el  fallo  impugnado.    

Sus  alegaciones  se  circunscriben  a  una  crítica  abierta  a  la valoración que los juzgadores de instancia hicieron de  la   prueba   allegada  al  proceso,  fundamentalmente  de  la  indiciaria,  con  prescindencia  absoluta  de  los  requerimientos  de  contenido y forma que esta  clase  de  impugnación  exige,  y  por sobre todo, sin tener en cuenta que para  acceder  en  casación  no  basta  confrontar  los  criterios  de apreciación y  valoración  probatoria  de  los  juzgadores de instancia, sino que es necesario  demostrar  que  en  dicho proceso incurrieron en errores de  contemplación  material,  o  estimación  jurídica,  que  de  no  haberse  presentado habrían  conducido a una decisión distinta.   

Visto,  entonces, que la demanda no satisface  los  requerimientos  mínimos  de  forma  y contenido legalmente requeridos para  declarar  en  trámite  la  impugnación,  se  la  inadmitirá,  y se declarará  desierto  el  recurso,  acorde  con lo dispuesto en el artículo 226 del Decreto  2700  de  1991,  modificado por el 9º de la ley 553 del 2000 (hoy 213 del nuevo  Código  de  Procedimiento). Esta decisión, de acuerdo con lo establecido en el  artículo  197 ejusdem, aplicable para el proceso casacional, queda ejecutoriada  con su suscripción.       

   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  Saúl  Carreño  Gordo. En consecuencia, se  declara    desierta   la  impugnación.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.  Devuélvase  al Tribunal de origen. CUMPLASE.   

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO        E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

                                     Teresa Ruiz  Nuñez   

                                          SECRETARIA     

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