10421 (25-04-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  No.  10421            

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente Doctor  

JORGE ENRIQUE VALENCIA M.  

Aprobado Acta No. 52  

          Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  veinticinco  (25)  de  abril de mil  novecientos noventa y cinco (1995).   

VISTOS  

          Decide  la Corte la colisión negativa de competencia trabada entre  un   Juzgado   Regional   de   Cúcuta   y  el  Octavo  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga.   

ANTECEDENTES  

          A  MISAEL  TAVERA  RODRIGUEZ  y LUIS ALBERTO FLOREZ   se  les  profirió  resolución de acusación en su contra por el  delito  de porte ilegal de armas de uso privativo de las  Fuerzas Militares  (articulo  2o.  del  Decreto 3664 de 1986, adoptado como legislación permanente  por  el  articulo  1o.  del Decreto 2266 de 1991 e incorporado al Código Penal,  art.  202),  por  cuanto  se les incautaron armas que pese a estar amparadas por  salvoconducto,  sus  proveedores  habían  sido  reformados  en  forma  tal  que  violaban  las  especificaciones  técnicas del articulo 9o. del Decreto 1263/79,  modificado por el articulo 4o. del Decreto 2003 de 1982.   

          Según  la  experticia  obrante  al folio 273 del cuaderno original  1,   y  que  fuera  rendida  por el Cuerpo Técnico de Policía Judicial de  Bucaramanga,   Sección   Criminalìstica,   la   pistola   hallada  en  la  habitación   de  LUIS  ALBERTO  FLOREZ  es        una       ‘Browing’,  calibre  7.65   mm.,de  longitud  de  cañón  9  ½  cm.y de proveedor con  capacidad  para  12  cartuchos.   Y  el  proveedor  encontrado  en poder de  MISAEL  TAVERA  RODRIGUEZ  corresponde  a  un  arma  de  fuego  tipo  pistola,  calibre  7.65  mm.  y/o .32  automática, con capacidad para 12 cartuchos.   

FUNDAMENTOS DEL JUEZ REGIONAL PARA PROVOCAR LA  COLISION   

         

          El  Decreto  2535  de 1993 dejò sin vigencia las disposiciones que  le  fueran  contrarias,  en  especial  el Decreto 1663 de 1979 y el 2003 de  1982.  Y en el artículo 1o. se informa el ámbito de su aplicaciòn,mencionando  como   uno   de   sus   fines,   la   ‘clasificación           de          las          armas’.   En  su  articulo  8o.  dice  cuales  son  las  armas  de  guerra  y  por  tanto de uso privativo de la fuerza  pùblica  haciendo  una descripción de sus características especiales. Es así  como   en   el  numeral  a)  señala  ‘las  pistolas y revólveres de calibre 9.652 mm. (.38 pulgadas) que  no  reúnan  las características establecidas en el articulo 11 de este Decreto  ‘,  y  en  el numeral b)  ‘pistolas  y revólveres  de     calibre    superior    a    9.652    mm.    (.38    pulgadas)’.   

          Lo  anterior  significa  que  “una pistola o revòlver de calibre  9.652  que  tenga  las  especificaciones  del  articulo 11 de ese Decreto, es de  defensa  personal;  por el contrario, si no los reúne, estaremos en frente a un  arma  de  uso  privativo de las F.F.M.M. .Si es superior a ese calibre, también  es  un arma restringida.   El articulo 11 del Decreto 2535/93 dice que  son  armas  de  defensa personal las `diseñadas para defensa individual a corta  distancia’,     y  refirièndose  a los revólveres y pistolas,  prescribe que deben tener las  siguientes  características  para  considerarlas  como  tales:  a) calibre  máximo  9.652  (.38  pulgadas),  b)  longitud  máxima  de  cañón 15.24 cm (6  pulgadas),  c)  en  pistolas, funcionamiento por repetición o semiautomática ,  y,  d)  capacidad  en  el  proveedor  de la pistola no superior a 9 cartuchos, a  excepción  de  las  que  originalmente  sean  de calibre 22, caso en el cual se  amplìa a 10 cartuchos.”   

          Cita  luego  el  Juzgado Regional apartes de las determinaciones de  esta  Corte  de  mayo 5 de 1994 y de diciembre 15 del mismo año, y concluye que  “la  pistola  incautada  al procesado, cuyo calibre es de 7.65 mm. y capacidad  para  12  cartuchos,  así  como  también  el  proveedor  con capacidad para 12  cartuchos,  según  peritazgo  del  Cuerpo  Técnico  de  Policía  Judicial  de  Bucaramanga,  debe  considerarse  como  de defensa personal, pues ese calibre es  inferior  al  que  señala  el articulo 8o. del Decreto 2553/93, es decir, 9.652  mm.,  sin  importar  tampoco la capacidad del proveedor.”  En apoyo de su  concepto  cita  también  un  aparte  de  una decisión del Tribunal Nacional de  agosto  16  de  1994,  que  recoge un caso similar al presente y en donde, entre  otras  cosas,  se  precisa  que “De la simple lectura de los artículos 8 y 11  del  Decreto  2535  de 1993, …, se infiere que toda arma de calibre inferior a  9.652  mm.  que no sea automática, es de defensa personal”. Remite, entonces,  por  competencia  (articulo  9o. del Dcto. 2790/90,modificado por el Decreto Ley  99/91,  numeral  5o., en concordancia con el 10 ibídem) el proceso a los Jueces  Penales del Circuito -reparto- de la ciudad de Bucaramanga.   

RAZONES  DEL  JUEZ  OCTAVO PENAL DEL CIRCUITO  PARA ACEPTAR EL CONFLICTO   

          Los  hechos  ocurrieron  en 1992, cuando todavía no estaba vigente  el  Decreto  2535  de  diciembre  17  de  1993,  lo  que  hace que en materia de  adecuación  típica  se  deba  remitir  el  asunto  al  articulo  202 del C.P.,  modificado  por el Decreto 3664/86, articulo 2o., en concordancia con el Decreto  1663  de  1979,   reformado   a  su  vez  por el Decreto 2003 de 1982,  señalando  este  ultimo en su articulo 2o., numeral d), que eran armas de fuego  de   defensa   personal   las   de   ‘capacidad  en  el  proveedor  de la pistola no superior a nueve (9)  cartuchos’.  Y como  esta  plenamente demostrado que los procesados al momento de su captura poseían  armas  y proveedores “de màs de ocho (8) cartuchos”, excediendo los limites  del  ya  citado  Decreto  2003, las armas son ya de uso privativo de las Fuerzas  Armadas,  ilicitud esta por la que la  Fiscalía Regional de Cùcuta dictò  resolución   de   acusación,   determinación   que   fue  confirmada  por  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Nacional.   

LA CORTE  

1.-           Las decisiones de esta Corporación en  las  que  apoya su concepto el Juez Regional para separarse del conocimiento del  presente asunto, en lo pertinente, señalan:   

          “La  incongruencia  que  se  advierte  entre  los  dos artículos  citados  (el  8o.  y  el  11  del Decreto 2535/93), de ninguna manera faculta al  intèrprete  para  tener  una  pistola  como  arma de uso privativo de la fuerza  pùblica,  sòlo  porque  su  proveedor  tenga  capacidad para màs de nueve (9)  cartuchos  y  sin importar el calibre, toda vez que en tratàndose de esta clase  de  armas  (las de uso privativo), el propio legislador las ha limitado a las de  calibre  no  menor de 9.652 mm..Y es lógico que así lo hubiere hecho porque si  son  armas  de  guerra  y  por  tanto  de  uso  privativo de la fuerza pùblica,  ‘aquellas utilizadas con  el  objeto  de  defender  la  independencia, la soberanía nacional, mantener la  integridad  territorial,  asegurar la convivencia pacìfica, el ejercicio de los  derechos  y  libertades  pùblicas, el orden constitucional y el mantenimiento y  restablecimiento  del  orden  pùblico’,  como  lo  dice  el  ya  copiado artìculo 8o., necesariamente se  tiene  que  considerar el calibre, porque si es pequeño como el de las pistolas  incautadas  en  este  proceso, no resultarían por ello idòneas para buscar los  objetivos  que  se  persiguen  con  las  armas  de  guerra, y por ende no pueden  estimarse  como de uso privativo de la fuerza pública. Por esta misma razón no  puede  admitirse  el  argumento de que como la enumeración que trae el articulo  8o.     es     meramente     enunciativa    y    no    taxativa    (‘tales         como’,  dice  la  norma),  sì  es posible  comprender  en  ella  la  pistola  7.65  mm, sólo por causa de la capacidad del  proveedor  superior  a  nueve  (9)  cartuchos.  Por  lo  demás,  este  tipo  de  interpretación,  por  la  indeterminación que implica, vulnera directamente el  principio  rector  de  la  tipicidad,  consagrado en el articulo 3o. del Código  Penal,    en   virtud   del   cual   ‘la    ley    penal   definirá   el   hecho   punible   de   manera  inequívoca’.  (Mayo  5 de 1994, M.P.Dr. Guillermo Duque Ruiz)   

          Y  en  determinación  de  diciembre 15 de 1994, Rad. No. 10048, se  apuntó:   

“…el  arma de autos (pistola ‘Star’,  9  mm.,  con  proveedor  apto  para  alojar  15  proyectiles,  con  energía  cinética  de  365  libras pie y con un  proyectil  de  los 11 que se decomisaron con blindaje de punta hueca), es de uso  personal  por  la  sola  circunstancia  de  que  su  calibre es inferior a 9.652  mm.   … .”   

          Así,  pues,  sin  hesitaciones  de  ninguna  naturaleza,  el  arma  incautada,  cuyo  calibre es de 7.65 mm. y con capacidad para 12 cartuchos, así  como  el proveedor decomisado de igual capacidad,  son de defensa personal,  pues  el  calibre  es inferior al que la ley exige para que se tenga como de uso  privativo  de  las  Fuerzas  Militares,  sin que para tal conclusión importe la  capacidad del proveedor.   

2.             Lo  sostenido  por  el Juzgado Octavo  Penal  del  Circuito, en el sentido de que los hechos ocurrieron en 1992, cuando  todavía  no  estaba  vigente el Decreto 2535 de diciembre 17 de 1993, presupone  que  la  normativa  aplicable  sea  el  Decreto  1663 de 1979, modificado por el  Decreto  2003  de  1982,  lo  que  constituye  tesis  inaceptable,  pues resulta  indudable   que  el  indicado  Decreto  2535,   consigna  disposiciones  de  carácter   sustancial   más  favorables  al  procesado,  por  lo  cual  es  de  aplicación  inmediata,  sin  que  importe  que  entre  a cobijar una situación  acaecida  con  anterioridad  a  su  vigencia,  pues  se trata simplemente de una  aplicación  retroactiva  de  la  ley, con claro y sabido apoyo constitucional y  legal   (articulo   6o.   Código   Penal   y    29   de  la  Constitución  Política).   

          Por  lo  expuesto,  la  CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, -SALA DE CASACION PENAL-,   

RESUELVE  

1.-           ATRIBUIR  el  conocimiento del presente  asunto  al  Juzgado  Octavo  Penal del Circuito de Bucaramanga,  a donde se  remitirá   el  proceso,  por  la  SECRETARIA  DE  LA  SALA, de inmediato.   

2.-                Por   la   misma   SECRETARIA,  hágase  llegar  copia  del  presente  auto  al  Juzgado  Regional de Cúcuta, aquí colisionante,  para  los fines de ley.   

COPIESE, NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

NILSON           PINILLA  PINILLA                     RICARDO CALVETE RANGEL   

GUILLERMO           DUQUE  RUIZ                   CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO            PAEZ  VELANDIA                     EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   JORGE  ENRIQUE VALENCIA M.   

Carlos A. Gordillo Lombana  

Secretario  

     

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