STP13937-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP13937  – 2019  

Radicación  No. 106856  

(Aprobado  Acta No. 262)  

Bogotá  D.C., ocho (08) de octubre de dos mil diecinueve (2019)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Jorge  Hernández Vásquez contra  el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Ibagué el 15 de agosto de 2019,  que  negó el amparo constitucional invocado contra el Juzgado  Sexto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de la misma  ciudad,  por la presunta vulneración de los derechos fundamentales a la  libertad y la familia.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Juzgado  Segundo Penal del Circuito de El Espinal (Tolima).  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

            

* El 25 de          agosto de 2016 fue condenado a la pena principal de 134 meses por la          conducta punible de homicidio en grado de tentativa. El Juzgado          Sexto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad no repuso          su auto de fecha 26 de marzo de 2019, donde le negó la          petición de libertad condicional.  

            

* Para          el día de hoy 29 de julio de 2019 cuenta con un tiempo físico          de 86 meses y 19 días y una redención aprobada de 26          meses, reuniendo los requisitos como también el factor          objetivo; ha demostrado una buena resocialización y una          excelente convivencia según lo expuesto por el director del          establecimiento penitenciario conforme al concepto para la concesión          de la libertad condicional.  

            

* El accionante          aduce que cuenta con suficientes argumentos para demostrar que tiene          derecho a la libertad condicional, pero el Juzgado Sexto de          Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué y          el Juzgado Segundo Penal del Circuito de El Espinal, le niegan la          concesión del mencionado beneficio en virtud de la aplicación          de la ley 1098 de 2006 art 199.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué,  mediante decisión adoptada el 15 de agosto del año en  curso, negó el presente amparo constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado sostuvo que en el presente asunto no se satisfacen los  presupuestos generales y específicos de procedibilidad de la  acción de tutela contra providencias judiciales, por cuanto  los mismos no fueron argumentados ni probados, además,  revisada la decisión confutada en este estadio constitucional  no se advierte la vulneración a derecho fundamental alguno,  dado que la negativa de conceder el subrogado penal de libertad  condicional se fundó en la correcta aplicación de la  prohibición contenida en el numeral 5° del artículo  199 de la Ley 1098 de 2006, por recaer los delitos objeto de condena  sobre sus dos (2) hijas menores de edad.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó,  con la finalidad que sea revocada, se acceda al amparo de los  derechos fundamentales invocados y, en consecuencia, le sea concedida  la libertad condicional o la suspensión condicional de la  ejecución de la pena o la prisión domiciliaria.  

Como  soporte argumentativo del anterior pedimento, la parte recurrente  señaló que si bien la Ley de Infancia y Adolescencia  prohíbe el reconocimiento de cualquier beneficio, para su caso  en concreto debe tenerse en cuenta el factor subjetivo, esto es, su  proceso de resocialización en el establecimiento carcelario,  el cual considera ha sido suficiente para no ser considerado como un  peligro para la sociedad y menos para sus dos (2) descendientes.  

Además  de ello, advirtió que con la concesión de la libertad  peticionada podrá desarrollar una actividad laboral que le  permitirá sufragar las necesidades básicas de sus  hijas, y lograr así garantizar los derechos de aquellas.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, esta          Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Jorge          Hernández Vásquez contra          el fallo de tutela de primera instancia proferido por la Sala Penal          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué,          al ser su superior funcional.  

            

2. El          problema jurídico que convoca a la Sala en esta oportunidad,          consiste en establecer          si frente a las providencias judiciales del 26 de marzo, 4 de junio          y 10 de julio de 2019 dictadas por los Juzgados          Sexto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Ibagué          y Segundo Penal del Circuito de El Espinal (Tolima), por          las cuales se resolvió negar solicitud de libertad          condicional al accionante, se configuran los requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales y por tanto, debe revocarse el fallo de tutela de primer          grado para en su lugar concederse el amparo constitucional invocado.  

            

3. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental  irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin          motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios          judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos          de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa          motivación reposa la legitimidad de su órbita          funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis          del caso concreto  

                              

1. Si                  bien la parte actora no señaló de manera puntual el                  defecto específico del que adolecen las providencias objeto                  de cuestionamiento constitucional, del líbelo introductor y                  escrito de impugnación se puede extraer la presunta                  configuración de un defecto sustantivo o material, al                  considerar que a pesar de cumplir con los requisitos de ley para la                  concesión del subrogado penal de libertad condicional las                  autoridades judiciales se niegan a su reconocimiento bajo la                  aplicación del artículo 199 de la Ley 1098 de 2006.    

                              

2. En                  lo atinente a las exigencias generales de procedibilidad de la                  acción de tutela para el cuestionamiento de providencias                  judiciales, la                  Sala no encuentra mayor reparo en declarar la satisfacción                  de los parámetros reseñados, toda vez que:    

                                                        

1. El                          caso tiene incuestionable relevancia constitucional, pues lo que                          es objeto de debate es la presunta vulneración de derechos                          dotados de carácter fundamental por la propia carta                          política;              

                                                        

2. Contra                          las providencias objeto de censura o las que se reprochan como                          quebrantadora de derechos fundamentales no existe otro medio                          ordinario de defensa judicial para cuestionar su validez o                          legalidad, pues la parte interesada agotó todos los                          recursos de ley que legalmente procedían.              

                                                        

3. La                          súplica constitucional se promovió dentro de un                          término razonable y proporcional, ya que fue instaurada                          ante las autoridades judiciales el 2 de agosto de 20195,                          esto es, transcurrido                          tan solo veintidós (22) días de haberse proferido el                          proveído que resolvió el recurso de apelación                          interpuesto contra la decisión de negar la concesión                          de la libertad condicional peticionada.              

                                                        

4. Identificó                          los fundamentos fácticos, las pretensiones y las                          prerrogativas que estimó quebrantadas, reproche que formuló                          al interior del proceso judicial, pues fue el objeto de los                          recursos ordinarios impetrados;              

                                                        

5. No                          se discute por esta vía una sentencia de tutela.              

Por  lo tanto, al encontrarse superados los parámetros de  procedibilidad, se debe entrar a verificar si existe alguna actuación  u omisión del órgano accionado capaz de afectar la  vigencia efectiva de los derechos fundamentales del accionante y que  permitan derivar la prosperidad del amparo constitucional.  

                              

3. Al                  tenor de la censura contraída, deviene necesario precisar                  que la Ley 1098 de 2006 – Código                  de la Infancia y la Adolescencia                  – fue creada con la finalidad de establecer                  normas sustantivas y procesales para la protección integral                  de los niños, las niñas y los adolescentes,                  garantizar el ejercicio de sus derechos y libertades consagrados en                  los instrumentos internacionales de Derechos Humanos, en la                  Constitución Política y en las leyes, así como                  su restablecimiento. Dicha garantía y protección será                  obligación de la familia, la sociedad y el Estado –                  artículo                  2º                  -.    

Frente  a la temática en particular, la Corte Constitucional en  sentencia C-738 de 2008 estudió la constitucionalidad del  artículo 199 de la Ley 1098 de 2006, oportunidad en la que  expresó:  

El contexto del  artículo demandado permite a la Corte entender, entonces, que  el análisis que se haga de la constitucionalidad de la medida  acusada debe partir de y dirigirse siempre hacia la garantía  de protección de los derechos de los menores. En este  contexto, las medidas dispuestas por las normas acusadas deben  valorarse desde la perspectiva del marco de protección  constitucional al menor y del carácter prevalente de sus  derechos, es decir, de la preferencia jurídica que por  disposición constitucional sus derechos tiene sobre los  derechos de los demás.  

[…] Uno  de los aspectos de mayor relevancia en el tema de protección  de los derechos fundamentales es el de la protección de los  derechos de los niños. Esta es una de las características  más sobresalientes del régimen constitucional. La  jurisprudencia de la Corte ha resaltado continuamente que los  derechos de los menores de edad tienen prevalencia en el régimen  interno no sólo por su expresa consagración  constitucional, sino por el reconocimiento que de la misma hacen  numerosas disposiciones de derecho internacional que han terminado  integradas al bloque de constitucionalidad.  

[…] La  preeminencia de los derechos de los niños hace que el Estado  se comprometa especialmente con la protección contra toda  forma de abandono, abuso, violencia, secuestro, venta, explotación  laboral, económica, trabajos riesgosos, etc.  

De  allí que en cumplimiento de la política de protección  de los menores de edad por parte del Estado, el legislador en  ejercicio de su potestad de configuración legislativa consagró  en el artículo 199 de dicho cuerpo normativo lo siguiente:  

ARTÍCULO  199. BENEFICIOS Y MECANISMOS SUSTITUTIVOS. Cuando  se trate de los delitos de homicidio o lesiones personales bajo  modalidad dolosa, delitos contra la libertad, integridad y formación  sexuales, o secuestro, cometidos contra niños, niñas y  adolescentes, se aplicarán las siguientes reglas:  

[…]  5.  No procederá el subrogado penal de Libertad Condicional,  previsto en el artículo 64 del  Código Penal.  

Así las  cosas, conforme los parámetros jurídicos que preceden,  colige la Sala que las prohibiciones contenidas en el artículo  199 de la Ley 1098 de 2006 resultan aplicables siempre y cuando se  cumplan, de manera conjunta, los dos requisitos allí  contenidos, siendo estos, i) que se trate de los delitos allí  enlistados – homicidio o lesiones personales bajo la modalidad  dolosa, delitos contra la libertad, integridad y formación  sexuales, o secuestro y, ii) que el sujeto pasivo de la acción  delictual sea una persona menor de edad, que acorde con la  intelección de las normas precitadas, son todas aquellas que  no alcancen los 18 años de edad.  

                              

4. Bajo                  esos derroteros jurídicos, revisadas las decisiones por las                  cuales se niega el subrogado penal de libertad condicional                  peticionado a favor del accionante, no                  se vislumbra que las autoridades demandadas hayan incurrido en                  alguna de las causales específicas de procedencia de la                  acción, por                  cuanto en el presente evento si resulta oponible la prohibición                  legal consignada en el artículo 199 de la Ley 1098 de 2006,                  toda vez que las víctimas de los delitos por los cuales fue                  condenado Jorge                  Hernández Vásquez – homicidio                  tentado y lesiones personales agravadas                  – se trataban de menores de edad – de 1 y 3 años-6.    

De  esta manera, lo pretendido por la parte actora en este escenario  constitucional es enseñar las discrepancias con las decisiones  que cuestiona, pretendiendo, como fin último,  continuar el debate en sede constitucional como si la tutela fuera  una instancia más de las autoridades de ejecución de  penas y medidas de seguridad.  

                              

5. Por                  otra parte, la parte actora en el escrito de impugnación                  solicitó de manera subsidiaria que se le conceda la                  suspensión condicional de la pena o la prisión                  domiciliaria, pedimentos que deben ser negados por improcedente por                  inobservar el principio rector de subsidiariedad del cual se                  encuentra revestido la acción de tutela, puesto que aquellas                  postulaciones no han sido sometidos a consideración jurídica                  del juzgado que vigila la sanción penal, significando esto,                  que no puede el juez constitucional so pretexto de protección                  de derechos fundamentales desplazar, desconocer o vaciar las                  competencias legalmente asignadas a cada autoridad judicial, ello                  en aras de conservar la armonía del ordenamiento jurídico.    

                              

6. Al                  tenor de los lineamientos fácticos y jurídicos                  traídos a colación, resulta indiscutible que en                  el presente asunto no se configuró ninguno de los requisitos                  especiales de prosperidad del amparo, por                  cuanto las providencias censuradas se sustentaron en motivos                  razonables que eliminan cualquier viso de arbitrariedad que le haga                  perder legitimidad, puesto que se ajusta a la normatividad                  aplicable a la materia, sin que se perciba que hubo un error que                  deba ser conjurado mediante este excepcional instrumento de amparo                  para los derechos fundamentales.    

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  15 de agosto de 2019 por  la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagué,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          27, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

5          Folio          que antecede al 12 – sin número -, cuaderno de primera          instancia.  

6          Folio          5, 11 y 23, cuaderno de primera instancia.  

      

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