STP10430-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado Ponente  

STP10430-2019  

Radicación n.°  105861  

Acta n. ° 184  

Bogotá  D.C., treinta (30) de julio de dos mil diecinueve (2019)  

VISTOS  

Resuelve  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Decisión de Tutelas, la acción interpuesta por  Jorge Armando González Barreto, por intermedio de apoderado  judicial, contra la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Bogotá y el Juzgado Trece de Ejecución de  Penas de la misma ciudad, por la presunta vulneración de los  derechos fundamentales al debido proceso, igualdad, acceso a la  administración de justicia y libertad personal.  

Fueron  vinculados como terceros con interés legítimo en el  asunto la Sala de Amnistía e Indulto de la Jurisdicción  Especial para la Paz, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, el  Juzgado Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá y las  demás partes e intervinientes del proceso penal de radicado  110016000000201600775.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS DE LA  ACCIÓN  

A partir  de la solicitud de amparo y de los soportes allegados por la parte  accionante, se extraen los siguientes hechos:  

            

1. Señaló          el profesional del derecho que su mandante fue condenado penalmente          por el Juzgado Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá          el 20 de mayo de 2016, en calidad de cómplice, por el delito          de fabricación, tráfico y porte de armas y municiones          de uso restringido, de uso privativo de las fuerzas armadas o          explosivos, debido a conductas que guardan estrecha e inescindible          relación con el conflicto armado, por cuanto ejerció          actividades de colaboración en la consecución de armas          y material de intendencia para las Fuerzas Armadas Revolucionarias          de Colombia – FARC EP -.  

            

2. Manifestó          el abogado que Jorge Armando González Barreto,          mediante resolución 038 de 2017, fue          excluido del listado de miembros de las FARC EP, ante la          imposibilidad de verificar si prestaba colaboración alguna a          la organización ilegal en comento, circunstancia que no era          suficiente para desestimarlo como colaborador por el Tribunal          accionado, máxime cuando de la sentencia condenatoria se          advierte que apoyaba logísticamente al grupo guerrillero.  

            

3. Informó          el libelista que el Juzgado Trece          de Ejecución de Penas de Bogotá mediante          auto interlocutorio No. 0285 del 9 de marzo de 2018 concedió          a favor de su prohijado la amnistía de iure          al tenor de lo consagrado en la Ley 1820 de 2016, luego de valorar          el contexto fáctico que soportó la condena penal,          decisión contra la cual el agente del Ministerio Público          interpuso los recursos de reposición y en subsidio apelación.  

            

4. Señaló          el apoderado judicial que por providencia adiada 3 de julio de 2018,          el juez que vigila la pena desató la reposición, cuya          determinación fue mantener la decisión recurrida.  

            

5. Expuso          el mandatario que la Sala Penal del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de Bogotá, resolvió          mediante proveído del 21 de marzo de 2019 la apelación          reseñada, en el sentido de revocar la decisión          adoptada en primera instancia.  

            

6. Como          consecuencia de la anterior decisión, el juez ejecutor de la          sanción penal libró orden de captura          con fecha de 24 de mayo del año que avanza en contra de          González Barreto.  

            

7. Al          tenor de lo expuesto, a criterio de la          parte accionante la última de las providencias enunciadas se          expidió con desconocimiento pleno del debido proceso, por          cuanto el Tribunal accionado carecía de competencia para          emitir pronunciamiento en sede de segunda instancia, debido a que          desde el 15 de marzo de 2018 ya estaban operando todas las salas y          secciones de la Jurisdicción Especial para la Paz,          correspondiendo legalmente a la Sala de Amnistía e Indulto          definir la situación jurídica del recurso de apelación          interpuesto contra auto que reconoció la amnistía de          iure y,          además de ello, se abstuvo de aplicar el artículo 17          de la Ley 1820 de 2016.  

            

8. Bajo          ese marco fáctico, la parte accionante pretende la          prosperidad transitoria del amparo constitucional, con las          siguientes pretensiones sustanciales: i) se deje sin efectos el          proveído adiado 21 de marzo de 2019 proferido por la Sala          Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,          ii) se revoque la orden de captura librada por el          Juzgado Trece de Ejecución de Penas de Bogotá          de fecha 24 de mayo de 2019 y, iii) se ordene al juzgado ejecutor de          la sanción penal enviar copia de la actuación penal          ante la Sala de Amnistía e Indulto de la Jurisdicción          Especial para la Paz.  

RESPUESTA  DE LAS AUTORIDADES ACCIONADAS Y VINCULADAS  

            

1. Juzgado Trece de Ejecución de Penas y          Medidas de Seguridad de Bogotá. El funcionario judicial          titular de la agencia judicial, luego de reseñar las          decisiones adoptadas en la fase de ejecución de sanción,          indicó que no ha vulnerado derecho fundamental alguno.          Resaltó que a la fecha no se ha hecho efectiva la orden de          captura emitida en virtud de la revocatoria de la amnistía de          iure adoptada por la Sala Penal del Tribunal Superior del          Distrito Judicial de esta ciudad.  

            

2. Juzgado Once Penal del Circuito Especializado          de Bogotá. Después de resumir el trasegar          procesal penal que desembocó en la condena del accionante,          resaltó que dicha actuación se adelantó con          observancia de todas las garantías procesales, por lo cual no          se vulneró prerrogativa fundamental alguna.  

            

3. Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito          Judicial de Bogotá. En ejercicio de su derecho de defensa          y contradicción el magistrado Juan Carlos Garrido Barrientos          arguyó que no cuenta con el expediente penal, por          consiguiente, se remite a los argumentos expuestos en la providencia          que se refuta.  

            

4. Sala de Amnistía e Indulto de la          Jurisdicción Especial para la Paz. El presidente de dicha          célula judicial informó que verificado el sistema de          gestión documental – ORFEO se encontró solicitud          elevada por quien funge como accionante bajo el radicado          20191510305482, hallándose pendiente del respectivo reparto,          dado el cúmulo de peticiones que torna imposible el          cumplimiento de tal actividad de manera inmediata, la cual se debe          sujetar a los lineamientos definidos el 2 de mayo de 2018 por          aquella Sala, por consiguiente, no existe trasgresión a las          garantías fundamentales del accionante.  

            

5. Fiscalía 9ª Especializada DECOC.          Manifestó que una vez tramitada la investigación          penal en contra del gestor del amparo, envió las diligencias          al juez competente para efectos del proferimiento de la respectiva          sentencia, motivo por el cual, en torno al objeto de la acción          de tutela no le es dable emitir pronunciamiento respecto de la          petición de amnistía de iure, más cuando          la misma fue elevada ante el juez encargado de vigilar la pena.  

            

6. Las demás partes e          intervinientes dentro del presente trámite constitucional,          guardaron silencio.  

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 37 del Decreto          2591 de 1991, los numerales 5 y 11 del          artículo del artículo 2.2.3.1.2.1 del Decreto 1069 de          2015, modificado por el artículo 1 del Decreto 1983 de 2017,          esta Sala es competente para resolver la          acción de tutela interpuesta por Jorge Armando          González Barreto, por intermedio de apoderado judicial,          contra la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de          Bogotá y el Juzgado Trece de Ejecución de Penas de la          misma ciudad, por ser el superior funcional del          órgano judicial colegiado.  

            

2. El problema jurídico que          convoca a la Sala, consiste en establecer si en relación con          el auto de fecha 21 marzo de 2019 proferido el Tribunal accionado,          se configuran los requisitos de procedibilidad de la acción          de tutela contra providencias judiciales y, en consecuencia, es          procedente conceder el amparo invocado.  

Requisitos de  procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones  judiciales.  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar decisiones judiciales, salvo que comporten                  vías de hecho, la acción es improcedente, porque su                  finalidad no es la de revivir oportunidades o momentos procesales                  culminados, reponer términos de ejecutoria que permitan la                  impugnación de las decisiones, y tampoco constituirse en el                  escenario donde puedan efectuarse valoraciones probatorias                  diferentes a la que realizó el juez de conocimiento, a quien                  corresponde hacer esa labor de acuerdo con la competencia que le                  asigna la ley.    

Si  así fuera, ha dicho la Corte, el recurso de amparo,  instrumento de defensa de derechos fundamentales, trocaría en  medio adverso a la seguridad jurídica y a la estabilidad  social. Por estas razones el juez de tutela debe respetar las  competencias regladas atribuidas a otras autoridades, sin afectar su  autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de procedibilidad que implican una                  carga para el accionante, tanto en su planteamiento como en su                  demostración, como lo ha expuesto la propia Corte                  Constitucional (CC C -590 de 2005                  y T-332 de 2006).    

Por este  motivo, y como ha sido desarrollado por la jurisprudencia  constitucional, la acción de tutela contra providencias  judiciales exige:  

a. Que la  cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia  constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios  -ordinarios y extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la  persona afectada, salvo que se trate de evitar la consumación  de un perjuicio iusfundamental irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la  inmediatez, es decir, que la tutela se hubiere interpuesto en un  término razonable y proporcionado a partir del hecho que  originó la vulneración.  

d. Cuando  se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la  misma tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se  impugna y que atañe a los derechos fundamentales del  accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera  razonable tanto los hechos que generaron la vulneración como  los derechos vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración  en el proceso judicial, siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la  cual se formula la acción de tutela no se corresponda con  sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590 de 2005, luego en las  decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006, reforzando lo dicho en la  primera de las mencionadas providencias, en el sentido que, cuando se  trata de acciones de tutela contra  providencias judiciales, las mismas solo pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto  de las exigencias específicas, como fue recogido en la  sentencia C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación  se relacionan:  

a.        Defecto orgánico,  que se presenta cuando el funcionario judicial que profirió la  providencia impugnada carece absolutamente de competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto material o sustantivo, como son los casos en que se decide          con base en normas inexistentes o inconstitucionales o que presentan          una evidente y grosera contradicción entre los fundamentos y          la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin          motivación, que implica el incumplimiento de los funcionarios          judiciales de explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos          de sus decisiones, en el entendido que precisamente en esa          motivación reposa la legitimidad de su órbita          funcional.

7. Desconocimiento del precedente, hipótesis          que se presenta, por ejemplo, cuando la Corte Constitucional          establece el alcance de un derecho fundamental y el juez ordinario          aplica una ley limitando sustancialmente dicho alcance. En estos          casos la tutela procede como mecanismo para garantizar la eficacia          jurídica del contenido constitucionalmente vinculante del          derecho fundamental vulnerado.

8. Violación directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en atención a la fuerza  normativa de la cosa juzgada y al respeto de la autonomía  judicial, la acción consagrada en el artículo 86 de la  Constitución Nacional, cuando se dirige a cuestionar una  decisión judicial, tiene carácter excepcional, y su  prosperidad está atada a que se cumplan los requisitos de  procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que quien acude a  ella tiene la carga no sólo respecto de su planteamiento, sino  de su demostración.  

Análisis  del caso concreto.  

            

1. Conforme          los términos expuestos en el líbelo tutelar, en el          presente caso se encuentra que la censura constitucional propuesta          se dirige a denunciar que en la          providencia judicial confutada se configuran defectos de orden          orgánico, sustantivo y violación directa de la          constitución, por cuanto la autoridad llamada por ley para          resolver el recurso de apelación interpuesto contra el auto          del 9 de marzo emitido por el Juzgado Trece de Ejecución          de Penas de Bogotá, por el cual se          concedió la amnistía de iure, es la Sala de Amnistía          o Indulto de la Jurisdicción Especial para la Paz.  

            

2. En          cuanto a los requisitos generales de procedibilidad de la acción          de tutela para el cuestionamiento de providencias judiciales, la          Sala no encuentra mayor reparo en declarar su satisfacción,          toda vez que: i) el caso tiene incuestionable relevancia          constitucional, pues lo que es objeto de debate es la presunta          vulneración de derechos dotados de carácter          fundamental por la propia carta política; ii) contra la          providencia objeto de censura no existe otro medio ordinario de          defensa judicial para cuestionar su validez o legalidad; iii) la          súplica constitucional se promovió dentro de un          término razonable y proporcional, ya que fue instaurada el 17          de julio de 2019, esto es, transcurridos          casi (4) meses de haberse proferido la providencia reprochada – 21          de marzo de 2019 -;          iv) identificó los fundamentos fácticos, las          pretensiones y las prerrogativas que estimó quebrantadas,          reproche que no formuló al interior del proceso judicial por          no tener la oportunidad para el efecto y; v) no se discute por esta          vía una sentencia de tutela.  

            

3. Al          tenor de la censura contraída, deviene necesario          traerse a colación el marco normativo que regula la          terminación del conflicto armado y la construcción de          una paz estable y duradera. Así, desde ahora se debe recordar          que el acuerdo celebrado para tales efectos fue suscrito el          24 de noviembre de 2016 por el Presidente de la República y          el Comandante del Estado Mayor de las FARC-EP, cuyo propósito          se enmarcó en poner fin a un conflicto armado de más          de medio siglo a efectos de materializar el derecho a la paz como          bien supremo de todos los colombianos.  

                              

1. El                  artículo 5º transitorio del                  Acto Legislativo 01 de 2017 estableció que la Jurisdicción                  Especial para la Paz «…administrará                  justicia de manera transitoria y autónoma y conocerá                  de manera preferente sobre todas las demás                  jurisdicciones y de forma exclusiva de las                  conductas cometidas con anterioridad al 10 de diciembre de 2016,                  por causa, con ocasión o en relación directa o                  indirecta con el conflicto armado…» (Se resalta).    

En igual  sentido, el artículo transitorio 6° ibídem  regula la competencia prevalente, indicando que el componente de  justicia del SIVJRNR, conforme a lo establecido en el Acuerdo Final,  prevalecerá sobre las actuaciones penales, disciplinarias o  administrativas por conductas cometidas con ocasión, por causa  o en relación directa o indirecta con el conflicto armado, al  absorber la competencia exclusiva sobre dichas conductas.  

                              

2. Por                  otra parte, la Ley 1820 de 20161                  en su artículo 7º consagró que las amnistías,                  indultos y los tratamientos penales tales como la extinción                  de responsabilidades y sanciones penales y administrativas o                  renuncia del Estado a la persecución penal establecidos en                  el acuerdo de Jurisdicción Especial para la Paz, incluidos                  los diferenciados para agentes del Estado, prevalecerán                  sobre las actuaciones de cualquier jurisdicción o                  procedimiento, en especial sobre actuaciones penales,                  disciplinarias, administrativas, fiscales o de cualquier otro tipo,                  por conductas ocurridas en el marco del conflicto interno, por                  causa, con ocasión o en relación directa o indirecta                  a este.    

De igual  forma, en el mismo precepto normativo definió el alcance de la  figura de amnistía, la cual consiste en un mecanismo de  extinción de la acción penal, disciplinaria,  administrativa y fiscal, cuya finalidad es otorgar seguridad jurídica  a los integrantes de las FARC-EP o a personas acusadas de serlo, tras  la firma del Acuerdo Final de Paz con el Gobierno nacional y la  finalización de las hostilidades.  

El artículo 12 ibídem prevé que en todas las  actuaciones judiciales y administrativas que se deriven de la  presente ley, se respetarán los principios y garantías  procesales del debido proceso y del derecho a la defensa.  

En lo  atinente a la amnistía de iure, la ley en cita en el  título III, capítulo I reguló todo le referente  a tal figura, señalando los delitos sobre los cuales procede  su reconocimiento – artículo 15 y 16 -, el ámbito  personal de aplicación – canon 17 –, y el  procedimiento para su implementación, el cual en su numeral 3º  prevé que «Respecto de  quienes ya exista una condena por los delitos mencionados en los  artículos 15 y 16 de  la presente ley, el Juez de Ejecución de Penas competente  procederá a aplicar la amnistía».                              

3. El Decreto                  277 de 2017 cuyo objeto se dirige a                  regular la amnistía                  de iure                  consagrada en la Ley 1820 del 30 de diciembre de 2016 para las                  personas privadas de la libertad por delitos políticos y                  delitos conexos con éstos, así como el régimen                  de libertades condicionales para los supuestos del artículo                  35 de la misma ley – canon 1º -, de cara al conocimiento                  de los recursos de apelación interpuestos contra decisiones                  adoptadas frente al tema aquí abordado, dispuso lo                  siguiente:    

[…] Las  decisiones y resoluciones adoptadas en aplicación de la Ley  1820 de 2016, una vez en firme, tienen efecto de cosa juzgada  material como presupuesto de la seguridad jurídica, Las mismas  serán inmutables como elemento necesario para lograr la paz  estable y duradera, sólo podrán ser revisadas por el  Tribunal para la Paz.  

   

Las decisiones que se adopten en  relación con los beneficios jurídicos concedidos por la  Ley 1820 de 2016, podrán ser objeto de los recursos de  reposición y apelación ante el superior inmediato,  hasta  tanto entre en funcionamiento el Tribunal Especial para la Paz,  según las reglas y términos del procedimiento penal  ordinario, y podrán ser objeto de la acción de habeas  corpus o de la acción de tutela contra providencias  judiciales.  

   

Los recursos contra resoluciones  en primera instancia que apliquen la amnistía de iure o la  libertad condicionada, se interpondrán ante la Jurisdicción  Especial para la Paz (JEP) y se tramitarán en el efecto  devolutivo. La providencia que concede la libertad condicionada se  cumplirá de inmediato. (Se resalta)  

Igualmente, el  artículo 5º señaló en su parágrafo  3º que:  

En los procesos con  sentencia condenatoria en firme, el juez de ejecución de penas  y medidas de seguridad o el juez del circuito de conocimiento para  adolescentes competente, según el caso, aplicará la  amnistía mediante decisión motivada en la que decretará  la extinción de las sanciones principales y accesorias, así  como de la condena indemnizatoria de los perjuicios.                              

4. La Resolución 001 de 2018 en su artículo 2º                  determinó que «La JEP                  iniciará la atención al público el día                  quince (15) de marzo de dos mil dieciocho (2018), una vez sus                  magistrados hayan adoptado el reglamento de funcionamiento y                  organización de la JEP y hayan elaborado las normas                  procesales de la JEP, que serán presentadas por el Gobierno                  Nacional al Congreso de la República, incluido el régimen                  disciplinario aplicable a sus funcionarios y empleados».                  Reglamento que se adoptó mediante acuerdo 001 del 9 de marzo                  del mismo año.    

            

4. En lo que          corresponde al componente fáctico del presente trámite,          de conformidad con lo enseñado por los medios de prueba          allegados al expediente, la Sala encuentra probado lo siguiente,          atendiendo el objeto del presente amparo constitucional:  

                              

1. El 9 de                  marzo de 2018, el Juzgado Trece de                  Ejecución de Penas de Bogotá, como                  autoridad competente para vigilar la sanción penal, concedió                  la amnistía de iure a                  Jorge Armando González Barreto, al                  considerar que i) los hechos objeto de condena penal acaecieron                  antes de la entrada en vigencia del Acuerdo Final de Paz, ii) el                  delito objeto de reproche se encuentra incluido como conexo en el                  artículo 16 de la Ley 1820 de 2016 y, iii) prestaba                  colaboración a las FARC – EP, para el abastecimiento                  bélico. Decisión que fue apelada por la Procuradora                  368 Judicial I de Bogotá bajo el argumento que no se                  demostró la colaboración al grupo armado ilegal y no                  se trata de delito conexo por existir un ánimo de lucro o                  beneficio.

2. La Sala Penal del Tribunal                  Superior del Distrito Judicial de Bogotá mediante                  providencia adiada 21 de marzo de 2019 desató el recurso de                  alzada reseñado2,                  por considerarse la autoridad competente para ello, en virtud de lo                  previsto en el inciso 2º artículo 3º del Decreto                  277 de 2017 y el numeral 6º del canon 34 de la Ley 906 de                  2004, cuya decisión fue revocar la providencia confutada,                  habida cuenta que al hoy accionante:    

[…] no se le procesó, investigó  ni condenó por pertenencia o colaboración con las FARC  EP…  

[…] De esta manera, se desvirtúa la  conexidad entre las conductas punibles sancionadas en este  diligenciamiento y los delitos políticos pues, como se señaló,  el artículo 8 – inciso 4º – de la Ley 1820 de 2016  prevé que no podrán tomarse como tales las que se  cometan con ánimo de lucro personal…  

Frente a la anterior determinación  judicial, un integrante de la sala de decisión salvó  voto, adoptando como argumento que tal Colegiatura carecía de  competencia para resolver el recurso en comento, puesto que la  Jurisdicción Especial para la Paz se encontraba en pleno  funcionamiento y, por tanto, el conocimiento del trámite  correspondía a aquél componente de justicia3.  

                              

1. El juzgado                  que vigila la pena, por auto del 24 de mayo del año en                  curso, dispuso librar orden de captura en                  contra del gestor de la súplica constitucional en                  obedecimiento y cumplimiento de lo dispuesto por el Tribunal                  demandado4.          

1. Así          las cosas, acorde al panorama jurídico          y fáctico expuesto, refulge con claridad para la Sala que la          providencia censurada incurrió en defecto orgánico,          por cuanto la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito          Judicial de Bogotá carecía de          competencia legal para resolver el recurso de apelación          interpuesto contra la decisión adoptada por el Juzgado          Trece de Ejecución de Penas de Bogotá el          9 de marzo de 2018, por la cual se concedió a favor del          accionante la amnistía de iure,          puesto que dicha aptitud legal orbitaba en la Jurisdicción          Especial para la Paz, cuya competencia es prevalente y preferente,          por estar en funcionamiento desde el 15 de marzo de 2018, y por tal          motivo a aquella jurisdicción le correspondía abordar          el estudio del recurso vertical, por tratarse de decisiones          adoptadas en el marco de los beneficios jurídicos consagrados          en la Ley 1820 de 2016, de conformidad con la cláusula legal          de competencia prevista en el artículo 3º del Decreto          277 de 2017.  

En  consecuencia, considera la Sala que la irregularidad puesta de  presente en este trámite constitucional no puede continuar,  habida cuenta que se está ante una vulneración latente  de los prerrogativas iusfundamentales inherentes a la parte  actora y, por tanto, deviene la necesidad de amparar el derecho  fundamental al debido proceso, por consiguiente, como medidas de  desagravio se i) dejará sin efectos el proveído del 21  de marzo de 2019 emanado de la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Bogotá; ii) ordenará al Juzgado  Trece de Ejecución de Penas de Bogotá para que dentro  de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes contadas a la  notificación de esta providencia, a) remita el expediente  1100160000002016-00775  a la Jurisdicción Especial de Paz, para que defina la  situación jurídica – recurso de apelación  – de Jorge Armando González Barreto y, b) disponga lo  pertinente en relación con la libertad del accionante, en  virtud de los efectos jurídicos que se generan con la decisión  que se adopta por esta vía constitucional, para lo cual se le  remitirá copia de esta decisión.  

Por lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONCEDER el amparo constitucional al derecho  fundamental del debido proceso, vulnerado al ciudadano Jorge  Armando González Barreto, por parte de la Sala Penal del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá y el Juzgado  Trece de Ejecución de Penas de la misma ciudad, conforme quedó  consignado en la parte considerativa de esta decisión.  

2º  DEJAR SIN EFECTOS el proveído del 21 de  marzo de 2019 emanado de la Sala Penal del Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Bogotá, por el cual se resolvió el  recurso de apelación interpuesto por la Procuradora 368  Judicial I Penal de Bogotá contra el auto del 9 de marzo de  2018 en el que se concedió el beneficio jurídico de  amnistía de iure al accionante, conforme las  razonamientos contenidos en la parte considerativa de esta decisión.  

3º  ORDENAR al Juzgado Trece de Ejecución de Penas de  Bogotá para que dentro de las cuarenta y ocho (48) horas  siguientes a la notificación de esta providencia, a) remita el  expediente 1100160000002016-00775  a la Jurisdicción Especial de Paz, para que defina la  situación jurídica – recurso de apelación  – de Jorge Armando González Barreto y, b) disponga lo  pertinente en relación con la libertad del accionante, en  virtud de los efectos jurídicos que se generan con la decisión  que se adopta por esta vía constitucional, para lo cual se le  remitirá copia de esta decisión.  

4º  ADVERTIR que el incumplimiento a lo ordenado en el fallo dentro  del plazo estipulado, acarrea las sanciones previstas en los  artículos 52 –desacato- y 53 –sanciones penales-  del decreto 2591 de 1991.  

5º  NOTIFICAR a los sujetos procesales por el medio más  expedito el presente fallo, informándoles que puede ser  impugnado dentro de los tres días siguientes, contados a  partir de su notificación.  

6º  Si no fuere impugnado, envíese la actuación a la  Corte Constitucional para su eventual revisión, dentro del  término indicado en el artículo 31 del Decreto 2591 de  1991.  

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER  

NUBIA YOLANDA NOVA  GARCÍA  

Secretaria  

1          Por medio de la cual se dictan disposiciones sobre amnistía,          indulto y tratamientos penales especiales y otras disposiciones.  

2          Folio 25 a 37, expediente.  

3          Folio 39, expediente.  

4          Folio 41, expediente.  

      

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