14953(15-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 14953  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado  Acta No. 175  

Bogotá D.C., quince (15) de noviembre de dos  mil uno  (2001).   

V   I   S   T   O   S    

Resuelve la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  de  los  requisitos formales de la demanda de casación presentada por  el defensor del procesado ROBINSON GIOVANNY MOLINA MONROY.   

H  E  C  H O S    

Fueron  objeto  de la siguiente reseña en la  sentencia  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Bogotá D.C.   

“En  las  horas de la noche del 10 de abril  del  95,  por la vía pública del barrio Las Palmas de esta ciudad, transitaban  HERNAN  DE  JESUS BEDOYA, alias “El Ratón”, y WILFREDO DE JESUS GAVIRIA, a,  “el  Barbuchas”,  en  busca  de  unos  cigarrillos,  instantes en que fueron  atacados  con  arma  de  fuego   cuyos  impactos  les  produjeron lesiones,  trasladados  al  Hospital,  el  primero  falleció a consecuencia de las heridas  recibidas.   

“Se dictó resolución de acusación contra  ROBINSON   GIOVANY   MOLINA   MONROY,   alias   “El   Mincho”,   natural  de  Bogotá,   con  la  cédula No. 79.867.992 expedida en Bogotá, soltero con  tercero  de  bachillerato  y  de profesión conductor, por homicidio cometido en  HERNAN   DE   JESUS   BEDOYA   en   concurso  con  porte  de  armas  de  defensa  personal.”   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

El  Juzgado  29 Penal del Circuito de Bogotá  D.C.,   condenó  mediante sentencia del 20 de octubre de 1997 al procesado  ROBINSON  GIOVANNY  MOLINA MONROY a la pena principales de 25 años y 4 meses de  prisión  como  autor  responsable de los delitos de homicidio y porte ilegal de  armas.   

Por  apelación  que interpusiera el defensor  del  procesado,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá   D.C.  conoció  del  fallo  de  primera  instancia  para  confirmarlo.   

Contra  el  fallo  del  Tribunal se interpuso  recurso  extraordinario  de  casación por parte del procesado y de su defensor,  que se sustentó con la demanda que a continuación se sintetiza.   

L A   D E M A N D A  

El recurrente anuncia que presenta 2 cargos en  contra  de  la  sentencia  del  Tribunal, aunque en realidad formula tres, en el  siguiente orden:   

1.-            Causal 1ª de casación, cuerpo 2°, por  error  de  derecho  al  incurrirse  en  falso juicio de legalidad por considerar  pruebas en el fallo que son ilegalmente incorporadas.   

Señala  que  ese  vicio ocurrió por haberse  traído  a  la  actuación  en  contra  de su defendido, 2  testimonios que  fueron   recaudados   dentro   de   otra   actuación.    Advierte  que  la  incorporación  ocurrió  con posterioridad al cierre de la investigación   y  que  si  bien  es  cierto  no  fueron  tenidos en cuenta en la resolución de  acusación,  si  lo  fueron en las sentencias para “atestar de responsabilidad  penal,  para dar certeza  a la responsabilidad en cabeza del hoy convicto y  deprecar    la    completa    convicción   de   autor   material   del   delito  (…)”.   

Indica  que  esos  testimonios  como  prueba  trasladada  no  surtieron  los  trámites  del  artículo  255  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  violando  de  esa manera el principio de contradicción y  publicidad,  por  lo  que  no hubo lugar a que la defensa las controvirtiera. En  conclusión  como  esas  pruebas  no tuvieron controversia y oposición y están  ausentes  de  ratificación  se  consideran  inexistentes  por  violar el debido  proceso.    

2.-            De manera subsidiaria invoca “la causal  1ª  por  violación  directa  de la ley sustancial, por aplicación indebida de  una  norma  y  en  consecuencia  falta  de aplicación de una norma de carácter  sustancial”.   

El demandante alega que se está aplicando el  artículo  247  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (derogado)  , y se está  dejando  de  aplicar  el  445  del  mismo Código.  Como consecuencia de lo  anterior  solicita  que  la  Corte  “case la sentencia impugnada y se dicte el  fallo  que  deba  reemplazarla  dentro  de los parámetros del artículo 247 del  mismo estatuto procedimental”.   

En el desarrollo del cargo indica que no hubo  sino  un  testigo  presencial  de  los  hechos,  alias “Barbuchas”, y que su  declaración  es  contradictoria  en  cuanto  señala  que los disparos los hizo  MOLINA  MONROY  a  200 metros y de frente. Más tarde en ampliación indicó que  la  distancia  fue de 5 metros y la dirección, de frente.  Sin embargo esa  declaración   se   contradice   con  los  protocolos  de  necropsia  y  con  la  declaración  de  un  testigo de apellido Rusinque.  Tampoco es consistente  frente  a  un dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal  y por ello  fue  que  solicitó  una  reconstrucción de los hechos  para establecer la  localización  de  los  actores,  pero  esa  prueba  le  fue negada en primera y  segunda instancia.   

En  conclusión estima que “existe una duda  categórica  que  el  funcionario  no  quiso  dilucidar  ni aplicar.  Dando  credibilidad  a  un  solo  testigo  (mendaz)  y desconociendo la prueba en favor  legalmente  surtida”.   Con  fundamento  en  ello solicita que se case la  sentencia  impugnada  y  se  dicte  el fallo que deba reemplazarla dentro de los  parámetros del artículo 247 del Código de Procedimiento Penal.   

3.-            Como  cargo también subsidiario, invoca  “la  causal  tercera  de  casación de nulidad contenida en el numeral 3° del  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal por violación del derecho de  la  defensa,  en concordancia con el artículo 304 numeral 2° y 3° del Código  de  Procedimiento  Penal.   Lo  que trascendió en aplicación indebida del  art.  323  del Código de Procedimiento Penal, modificado por el artículo 21 de  la Ley 40 de 1993”.   

Desarrolla  el  cargo  señalando  que  debe  declararse  la  nulidad  de  la resolución de acusación y de todo lo actuado a  partir  de  ella.   Concreta el supuesto vicio en que en el auto acusatorio  no  se  hizo  pronunciamiento  sobre  las lesiones personales que sufrió Jesús  Gaviria,  por  lo  que “se materializa la incongruencia entre el proveído que  califica  y  el  proveído  que  califica la situación jurídica, dejando en el  limbo  sin  investigar  unos  hechos  los  cuales  mi  defendido  negó y debió  habérsele resuelto oportunamente en la calificación”.   

Considera  que  ese  error  viola  el  debido  proceso  y  “correlativamente  afecta  el  derecho  de  defensa”  por lo que  solicita  que  se  case  el  fallo  y se decrete la nulidad de la resolución de  acusación y de toda la actuación subsiguiente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.-             El  defensor  del  procesado  ROBINSON  GIOVANNY   MOLINA   MONROY,   pretende  a  través  del  ejercicio  del  recurso  extraordinario  de  casación,  el  derrumbamiento  del  fallo que determinó la  responsabilidad  penal  de  su  procurado  por  los delitos de homicidio y porte  ilegal de armas de defensa personal.   

2.-            La naturaleza objetiva del error judicial  que  se  demanda en casación, impone al censor el deber de evidenciar de manera  clara  y  precisa  sus  fundamentos y su trascendencia, esto es que la sentencia  solo  se  sostiene  en el error demandado.  Las presunciones de legalidad y  acierto  de  que  insistentemente  se  repite  vienen  amparados  los  fallos de  instancia  al  enfrentar  el  juicio de casación, no son expresiones vacías de  contenido  sino  que  se corresponden con la estructura del proceso penal.   Dentro  de  el  los  sujetos procesales han tenido oportunidad de explorar todas  las  hipótesis  probables,  discutir  todas las teorías jurídicas razonables,  para  alcanzar  un resultado final contenido en un fallo en el que se expresa la  verdad  que  se  sustenta  en el material probatorio recaudado y que por ello se  ampara  como  un  fallo  legalmente  producido  que  resuelve  acertadamente  un  problema   jurídico  concreto.   Esa  seguridad  jurídica  del  fallo  de  instancia  puede  ser  discutida  a  través  de  la  casación  para  demostrar  objetivamente  errores  de  juicio  o  de  procedimiento  que  incidieron  en la  producción del fallo que se ataca.   

3.-            El  primer  ataque formulado en  la  demanda  es  por la causal primera (violación indirecta), por el cargo de falso  juicio  de  legalidad  respecto  de  una  prueba trasladada de la que, según el  demandante,  nunca  se  surtió  el  traslado  del  artículo 255 del Código de  Procedimiento  Penal  derogado.   A  pesar  de  la correcta nominación del  cargo  por  parte del censor,  se queda en tal señalamiento sin avanzar en  el  planteamiento  y  demostración de la trascendencia del vicio, en la forma y  términos  que  lo  señalaba  el  artículo  225  del  Código  bajo el cual se  presentó la demanda.   

El censor menciona que no tuvo oportunidad de  controvertir  los  testimonios  traídos  desde  otra actuación, pero no indica  cuál  fue  la  razón  de  esa  dificultad.  Y, en todo caso esa afirmación no  resulta  compatible  con  sus  propias  afirmaciones dentro del texto del cargo,  pues  él  mismo informa que sí sabía de la existencia de tales pruebas y para  ello  transcribe en la demanda un párrafo de la resolución de acusación en el  que  el   Fiscal  dijo  que  “es  de anotar que el despacho del Fiscal no  entrará  a  valorar  los testimonios de la Fiscalía 41 Seccional que acaban de  allegarse  practicados en la diligencia que por la muerte de Guillermo Orozco se  adelantan,  por  esa  delegada, por cuanto efectivamente la defensa no ha podido  controvertirlos  pero  eso  sí  desde ya se solicitará tenerlo en cuenta en la  otra etapa probatoria del proceso”.   

Tampoco señala cuál fue la incidencia de la  prueba  presuntamente  ilegal,  pues  aunque  advierte  de  manera  general  que  “fueron  tenidas  en  cuenta para atestar (sic) de responsabilidad penal, para  dar  certeza a la responsabilidad en cabeza del hoy convicto”, no lo demuestra  y  en contrario dentro del mismo texto de la demanda y en otro cargo señala que  la   sentencia   se   sustentan   sobre  un  único  testigo  presencial  (alias  “Barbuchas”).   

El deber de quien demanda la declaración del  error  de  falso juicio de legalidad no solo es el demostrar la ilegalidad de la  prueba,  sino,  sobretodo,  el  de  especificar la trascendencia del vicio en la  construcción  del fallo que se ataca. Esto es, debe demostrar que en ese evento  concreto  la  sentencia  no  se  sostiene  sino  en  la  prueba objeto del error  demandado.  De  manera  que haciendo abstracción de esa prueba, si aún así la  sentencia   se  mantiene  inmutable,  el  vicio  es  intrascendente.     

4.-            El segundo ataque se formula por la vía  de  la  violación  directa   por  aplicación indebida del artículo 247 y  falta   de   aplicación   del   445   del   Código   de   Procedimiento  Penal  derogado.   

El   cargo  se  fundamenta  de  una  manera  totalmente  contraria  a  su enunciación y con flagrante desconocimiento de las  reglas    lógicas   que   gobiernan   la   causal   dentro   de   la   que   se  formula.   

Regla  de absoluto respeto cuando se alega la  violación   directa   de   la   ley  sustancial  es  el  reconocimiento  de  la  intangibilidad  de la estimación probatoria realizada por los juzgadores y, por  supuesto,  de  la  reconstrucción  fáctica  verificada  con  fundamento en tal  análisis  de  la prueba.  Para concluir la supuesta existencia de la   duda  que  impedía  la demostración de la certeza necesaria para condenar a su  defendido,  el  demandante señala que al testimonio de alias “barbuchas” no  era  digno de credibilidad por contradecirse con el protocolo de necropsia y con  la declaración de otro testigo.   

Ese  análisis del demandante es incompatible  con  la  causal  por  la  que  decidió  atacar  el fallo del Tribunal.  Si  pretendía  demostrar  la  existencia  de  la  duda  a  partir  de las supuestas  equivocaciones  en  que  habrían  incurrido  los  falladores  en la estimación  probatoria,  ha  debido  utilizar  la  vía  indirecta, pues la violación de la  norma  sustancial  sucedería  a  través  de  la equivocada apreciación de las  pruebas.    

Si hubiera elegido esa vía de ataque, era su  deber  demostrar que los juzgadores incurrieron en infracción de los principios  que  integran  la  sana crítica, único criterio de apreciación de las pruebas  que  la  ley  colombiana  contempla  (artículo  238,  Código  de Procedimiento  Penal).   Tampoco  ello lo realiza el censor.  Afirma que la sentencia  se  fundamentó en la declaración del único testigo y que éste, en su sentir,  no  es  creíble.   Tal forma de argumentar simplemente actualiza un debate  propio  de  las  instancias  que  ya  fue  superado  al  dictarse los fallos que  cerraron  tales  fases  procesales.   Lo  propio  de  la  casación  es  el  señalamiento  y  demostración  del error y de su trascendencia todo lo cual no  se  logra  sino  con un discurso asertivo, no especulativo, como el que presenta  el demandante.   

5.-            El cargo de nulidad lo presenta de forma  totalmente  descoordinada  con el resto de la demanda, pues ha debido formularlo  como  principal  en consideración a las consecuencias jurídicas que produce su  eventual  aceptación.   El  alegato  de la existencia de un vicio que hace  necesaria  la  anulación  de  la  actuación  es  un  ataque a la legalidad del  trámite.  Entendido  de  esa  manera,  resulta  imperativo proponerlo en primer  lugar  y  eventualmente  decidirlo en el mismo orden, todo ello porque no tienen  cabida  ninguna  otra  clase  de  discusiones  dentro  de un proceso que ha sido  acusado  de  ilegal.   Ahora  bien,  una vez definido que el trámite no es  ilegal,  caben  entonces todas las discusiones atinentes a la certeza del fallo,  que  en  este  caso  concreto  es  a lo que se refieren los cargos de violación  directa e indirecta.   

El  censor  concreta el cargo de nulidad a la  supuesta  “incongruencia  entre  el  proveído que califica y el proveído que  califica  la  situación  jurídica”,  lo  que,  por  sí mismo,  pone de  presente  la  incorrección  técnica de la demanda.  Adicionalmente,   reúne  la  mayoría  de  las  causales  legales  de la nulidad dentro del mismo  cargo,  sin  definir  cuál  es  en  concreto la que demanda en casación. Así,  afirma  indistintamente  que  el vicio generó la violación del debido proceso,  pero  también  la del derecho de defensa. Y al intentar demostrar la incidencia  del  vicio y la necesidad de la nulidad, advierte que “el funcionario originó  un  vicio  procesal que afecta toda la estructura del proceso permitiendo que se  dictara   sentencia   sobre   un  juicio  viciado  de  nulidad,  por  omitir  la  investigación  de  un  delito  en  el auto que calificó el sumario”, sin que  compruebe  su  trascendencia,  pues no afirma y menos demuestra con precisión y  claridad,  cuál  es la razón por la que debe anularse lo actuado y por qué se  afecta   la   estructura   del   proceso   al   punto   que  deba  rehacerse  la  actuación.   Nada de ello realiza, simple y llanamente porque es imposible  demostrar  una trascendencia  inexistente, pues aún si existiera el vicio,  su  solución  es  la expedición de copias, no la anulación de lo actuado, tal  como  lo  han  definido  todos  los  antecedentes  jurisprudenciales  sobre  ese  punto.   

Al  no reunir los requisitos formales para su  aceptación,   la   demanda   se   inadmitirá   y   el  recurso  se  declarará  desierto.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:            INADMITIR  la  demanda casación  presentada   por   el   defensor   del   procesado   ROBINSON   GIOVANNY  MOLINA  MONROY.   

SEGUNDO:            Declarar  desierto el recurso de  casación  concedido  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá  D.C. .   

TERCERO:              Disponer  la  devolución  al  Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                          CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                             EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                                       NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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