11569 (31-07-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    COLISION    DE    COMPETENCIA/    ACCION    DE    REVISION/   TRIBUNAL  NACIONAL   

Tesis:  

Si  bien  es  cierto  no  fue  afortunada la  regulación  que  de  la competencia del Tribunal Nacional hizo el legislador al  expedir  el  actual  Código de Procedimiento Penal, como quiera que no incluyó  en  el artículo 69 la atribución de tramitar la acción de revisión, no puede  perderse  de  vista  que  en  el  inciso  final  del  artículo  235 sí otorgó  expresamente  esa  competencia  para que “de la acción de revisión conozcan el  Tribunal  Nacional  o  los  tribunales  superiores”,  según  el  ámbito de sus  respectivas   atribuciones   funcionales.  Y  no  puede  pretenderse  ignorar  o  inaplicar  este  precepto  normativo,  por la infortunada circunstancia de haber  sido  incluido  en  el  inciso  final  de una norma cuyo epígrafe se refiere al  “trámite”  de  la  acción de revisión y no a la “competencia” para conocer de  la  misma.  Un  facilismo  interpretativo  de  esta índole, no sólo cercena la  racionalidad  de  la  labor  hermenéutica,  sino  además,  hace  nugatoria  la  finalidad  rectora  de  la actuación procesal, cual es, según las voces de los  artículos  228  de  la  Carta,  1°  de la Ley 270 de 1996 y 9° del Código de  Procedimiento Penal, la prevalencia del derecho sustancial.   

Por ello, no resulta válido sostener que al  radicarse  la  competencia  en aquella Corporación, se están interpretando con  criterio  analógico,  o  extensivo,  las  normas reguladoras de la competencia,  pues  en  punto  a la cuestión que se discute, no existe vacío normativo, sino  una  antitécnica  previsión legislativa, la cual no puede erigirse en pretexto  para  radicar  el  conocimiento de esta singular acción en funcionarios de otra  especialidad,  quienes,  en  últimas,  resultarían  invalidando  y dictando el  fallo  que  corresponda (art. 240-1 del C. de P. P.) en aquellos procesos de los  cuales,    primigeniamente    y    por    disposición    legal,    no   podían  conocer.   

Y para ahondar en razones, téngase en cuenta  que  la  Justicia  Regional,  desde sus orígenes en los Decretos 2790 de 1990 y  099  de  1991,  inicialmente  denominada  “de  orden  público”,  nació  con un  criterio  de  especialidad,  como  respuesta político criminal del Estado a una  particular  especie  de  criminalidad  no  convencional.  Y  si  bien  es cierto  inicialmente  la  competencia  para   conocer  de  la  acción de revisión  estuvo  radicada  exclusivamente  en  la  Corte Suprema de Justicia, el criterio  adoptado  por  el  legislador  en  el  último  estatuto procesal, ha sido el de  desconcentrar  su  ejercicio,  atribuyendo  competencia  a  los  Tribunales para  revisar  a  través  de  esta  acción,  la justicia del fallo proferido por los  jueces que le estén jerárquica y funcionalmente subordinados.   

Por  manera  que,  no  puede  aceptarse  la  incompetencia  del  Tribunal  Nacional  para  conocer de la acción de revisión  promovida  contra  las  sentencias  proferidas por los Jueces Regionales, porque  con  este  exegético  criterio  no  sólo se vulnera el universal principio del  “juez   natural”  que  rige  la  asignación  de  competencia  para  conocer  de  determinados  asuntos,  sino  además se resquebraja la estructura jerárquica y  funcional propia de cada jurisdicción.   

PROCESO                              : 11569   

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                  Magistrado ponente :   

                                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL.   

                                                                  Aprobado acta No. 112.   

Santa Fe de Bogotá D.C., treinta y uno (31)  de julio de mil novecientos noventa y seis (1996).   

1. ASUNTO  

Desatar el conflicto negativo de competencias  surgido  entre el Tribunal Nacional y el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Santa  Fe  de  Bogotá,  para  conocer  de la acción de revisión promovida  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  por  un  Juez  Regional  de esta  Capital, en contra de MARIANO GIL SIERRA.   

2. ANTECEDENTES  

MARIANO  GIL  SIERRA  fue condenado el 12 de  diciembre  de  1994, por un Juzgado Regional de Santa Fe de Bogotá, D.C., a las  penas  principales  de  64  meses  de prisión y multa equivalente a 10 salarios  mínimos  legales mensuales, como autor de infracción al artículo 33 de la Ley  30 de 1986.   

Ante   el  Tribunal  Nacional  y  mediante  apoderado  especial,  el  procesado  interpuso la acción de revisión contra la  aludida sentencia.   

Una  de  las Salas de Decisión del Tribunal  Nacional  -con  salvamento  de  voto  de  uno  de  sus integrantes-, se declaró  incompetente  para  conocer  de  la acción de revisión promovida, argumentando  que  “el legislador no atribuyó competencia a esta Corporación para conocer de  la  acción  de  revisión  respecto  de  fallos  ejecutoriados  que  hayan sido  proferidos  por  Jueces  Regionales,  ya  que ella, en forma expresa, limita tal  facultad  al  recurso  ordinario  de  apelación  y  al  grado jurisdiccional de  consulta,  a  la  primera  instancia  de los juicios que se siguen contra Jueces  Regionales,  Fiscales y Agentes de la Procuraduría asignados ante ellos y de la  solicitud  de  cambio de radicación en los procesos penales que adelantan tales  jueces”.   

En  cambio,  consideró  que por mandato del  artículo  70 del Código de Procedimiento Penal, la competencia para conocer de  la  acción  de  revisión  contra  fallos dictados por jueces que se encuentren  dentro  del  respectivo  distrito,  corresponde  a  los Tribunales Superiores de  Distrito Judicial.   

Con  estos fundamentos, el Tribunal Nacional  ordenó  devolver  la  demanda  al interesado para que fuera instaurada “ante el  funcionario o Tribunal que estime competente”.   

Interpuesto  el  recurso  de reposición por  parte  del  accionante,  el  Tribunal  dispuso “CONFIRMAR el auto del catorce de  noviembre  de  1995, y en consecuencia enviar el expediente al Tribunal Superior  de  Santafé  de  Bogotá  D.C., formulándole desde ahora colisión negativa de  competencia” (fl. 64 cuaderno del Tribunal Nacional).   

Por su parte, la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Fe de Bogotá, a la cual  correspondieron  las  diligencias, aceptó la colisión negativa de competencias  propuesta,  basándose  precisamente  en la misma norma invocada por el Tribunal  Nacional,  es  decir,  el  artículo 70-3 del Código de Procedimiento Penal, en  virtud  del  cual,  los  Tribunales  de  Distrito  conocen  “3. De la acción de  revisión  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  proferidas por los jueces del  respectivo   distrito”,  y  los  “Juzgados  Regionales  no  son  ni  pueden  ser  asimilados a juzgados de distrito judicial”.   

Agregó  también  que  “en  forma taxativa,  aunque  indirecta,  esa  competencia  se  la señaló el legislador -al Tribunal  Nacional”-  en  el  inciso  final  del  artículo 235 del C. de P. P., cuando se  refiere al procedimiento aplicable en la acción de revisión.   

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sea  lo primero advertir, que en el presente  caso,  por  tratarse  de la divergencia de criterios acerca de qué Corporación  debe  conocer  de  la acción de revisión,  no  existe  en estricto sentido, una “colisión de competencias”  planteada  en  los  términos  del  Tribunal Nacional y aceptada por el Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Santa Fe de Bogotá.   

Lo  anterior,  por  cuanto  como  ya  lo  ha  precisado  la  Sala  al  fijar  el  alcance  del  artículo  97  del  Código de  Procedimiento    Penal,    la    figura    jurídica   de   la   “colisión   de  competencias”    sólo   se  presenta  cuando   “dos  o  más  jueces”  -singulares       o       colegiados-,       se       consideran   competentes     -colisión  positiva-  o incompetentes -colisión  negativa-  para  “adelantar el JUZGAMIENTO”.  Y el juzgamiento -aunque parezca elemental, resulta conveniente  precisarlo-  es  una etapa procesal legalmente delimitada, que comienza a partir  de  la  ejecutoria  de la resolución de acusación (art. 444 ejusdem) y culmina  con  la  ejecutoria  de  la  sentencia,  momento en el cual se inicia la fase de  ejecución  del  fallo  condenatorio  y  adquieren  competencia  los  Jueces  de  Ejecución de Penas (arts. 75 y 500 ejusdem).   

Por  ello,  al  sostenerse  la imposibilidad  jurídica  de  suscitar  colisiones  de  competencias  en  las  fases procesales  anteriores   al   juzgamiento  -como  las  etapas  de  investigación  previa  o  instrucción-  y  posteriores  a la ejecutoria de la sentencia, con mayor razón  se  descarta  esta posibilidad respecto de un trámite extraprocesal, como lo es  la acción de revisión.   

En efecto, desde antes de la expedición del  actual  Código  de  Procedimiento Penal -Decreto 2700 de 1991-, la revisión ha  sido  concebida  por  esta  Corporación como una verdadera “acción” (cfr. auto  nov.  13/80),  no  obstante  su expresa consagración legal -para entonces- como  “recurso  extraordinario”,  categorización  ésta  que posteriormente varió al  ser  acogido  por el legislador, el criterio jurisprudencial citado (arts. 232 y  ss.  C. de P. P.). Por ello, a la luz del ordenamiento procesal penal actual, se  afirma  que  la revisión constituye un procedimiento judicial independiente del  proceso  mismo  contra  el  cual  se  ejerce,  donde,  con  ritualismo  y debate  probatorio   autónomos,   se  pretende  el  restablecimiento  de  la  universal  presunción de inocencia.   

Así  las  cosas,  por  no  constituir  la  revisión  una  instancia  más,  y menos aun, una actuación surtida dentro del  juzgamiento,   no   puede  calificarse  como  “colisión  de  competencias”,  la  controversia  que  entre varias Corporaciones surja para conocer de esta acción  extraordinaria.    

Sin  embargo,  la  Corte considera que debe  entrar  a  dirimir  la  controversia  suscitada  en  el  presente  caso entre el  Tribunal  Nacional  y  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Fe de  Bogotá,  en  aplicación  del principio general que rige la materia, emanado de  lo  preceptuado  por  los  artículos  70-5  y 72-3 del Código de Procedimiento  Penal,  en  virtud  del cual corresponde resolver los conflictos de competencia,  al  superior  jerárquico común de los funcionarios en litigio. Principio éste  materializado   en   el  numeral  5°  del  artículo  68  ejusdem,  que  otorga  competencia  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para  conocer      “De      los      conflictos     de  competencia  que  se  susciten  en  asuntos  de  la  jurisdicción penal ordinaria”.   

De  igual  forma,  ante  la  divergencia de  criterios  esbozada  por  las  dos  Corporaciones  en  mención para declinar el  conocimiento  de  un  tan importante instrumento procesal -como lo es la acción  de  revisión-,  resulta  imperioso  para  la  Corte  determinar  el funcionario  competente  para  tramitarla, evitándose así la inoperancia del instituto y la  limitación  ilegítima  a  ese derecho que ostentan los ciudadanos de acceder a  la Administración de Justicia.   

El punto en discusión ya ha sido dilucidado  por  esta  Sala  en  auto  del  11 de noviembre de 1994, -Magistrado Ponente Dr.  TORRES  FRESNEDA-,  al  abstenerse  de conocer de la revisión instaurada contra  una   sentencia  proferida  por  un  Juez  Regional.  En  este  pronunciamiento,  descartó  la  competencia  de  la  Corte  y  de  los  Tribunales  Superiores de  Distrito,  determinando  que  si  bien no existía norma expresa que regulara la  competencia  para  tramitar  las  acciones  de revisión interpuestas contra las  sentencias  de  los Jueces Regionales, luego de una interpretación sistemática  de  la  normatividad vigente, su conocimiento quedaba establecido en el Tribunal  Nacional.   

Además, si bien es cierto no fue afortunada  la  regulación  que  de la competencia del Tribunal Nacional hizo el legislador  al  expedir  el  actual  Código  de  Procedimiento  Penal,  como  quiera que no  incluyó  en el artículo 69 la atribución de tramitar la acción de revisión,  no  puede perderse de vista que en el inciso final del artículo 235 sí otorgó  expresamente    esa  competencia  para  que  “de  la  acción  de  revisión conozcan el Tribunal  Nacional  o  los  tribunales  superiores”,  según  el  ámbito de sus respectivas atribuciones funcionales. Y  no  puede  pretenderse  ignorar  o  inaplicar  este  precepto  normativo, por la  infortunada  circunstancia  de  haber  sido  incluido  en el inciso final de una  norma  cuyo epígrafe se refiere al “trámite” de la acción de revisión y no a  la  “competencia”  para conocer de la misma. Un facilismo interpretativo de esta  índole,  no  sólo  cercena  la  racionalidad  de  la labor hermenéutica, sino  además,  hace  nugatoria  la  finalidad rectora de la actuación procesal, cual  es,  según  las  voces  de los artículos 228 de la Carta, 1° de la Ley 270 de  1996   y   9°   del   Código   de   Procedimiento   Penal,   la   prevalencia del derecho sustancial.   

Por ello, no resulta válido sostener que al  radicarse  la  competencia  en aquella Corporación, se están interpretando con  criterio  analógico,  o  extensivo,  las  normas reguladoras de la competencia,  pues  en  punto  a la cuestión que se discute, no existe vacío normativo, sino  una  antitécnica  previsión legislativa, la cual no puede erigirse en pretexto  para  radicar  el  conocimiento de esta singular acción en funcionarios de otra  especialidad,  quienes,  en  últimas,  resultarían  invalidando  y dictando el  fallo  que  corresponda (art. 240-1 del C. de P. P.) en aquellos procesos de los  cuales,    primigeniamente    y    por    disposición    legal,    no   podían  conocer.   

Y  para  ahondar  en  razones,  téngase en  cuenta  que  la  Justicia  Regional, desde sus orígenes en los Decretos 2790 de  1990  y  099 de 1991, inicialmente denominada “de orden público”, nació con un  criterio  de especialidad,  como  respuesta  político  criminal  del  Estado  a  una  particular especie de  criminalidad  no  convencional.  Y si bien es cierto inicialmente la competencia  para   conocer de la acción de revisión estuvo radicada exclusivamente en  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  el  criterio adoptado por el legislador en el  último   estatuto   procesal,   ha  sido  el  de  desconcentrar  su  ejercicio,  atribuyendo  competencia  a  los  Tribunales  para  revisar  a  través  de esta  acción,  la  justicia  del  fallo  proferido  por  los  jueces  que  le  estén  jerárquica y funcionalmente subordinados.   

Por  manera  que,  no  puede  aceptarse  la  incompetencia  del  Tribunal  Nacional  para  conocer de la acción de revisión  promovida  contra  las  sentencias  proferidas por los Jueces Regionales, porque  con  este  exegético  criterio  no  sólo se vulnera el universal principio del  “juez  natural” que rige  la  asignación  de  competencia  para  conocer  de  determinados  asuntos, sino  además  se  resquebraja  la  estructura  jerárquica y funcional propia de cada  jurisdicción.   

En este orden de ideas, resulta desacertada  la  incompetencia alegada por el Tribunal Nacional para conocer de la acción de  revisión  promovida  por  MARIANO GIL SIERRA contra la sentencia dictada por un  Juez Regional de Santa Fe de Bogotá.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE   

DECLARAR que la COMPETENCIA para conocer de  la  acción  de  revisión  promovida  por  MARIANO  GIL  SIERRA  -a  través de  apoderado  especial-  en contra de la sentencia condenatoria dictada por un Juez  Regional  de  esta  Capital,  corresponde  al  TRIBUNAL  NACIONAL,  a  donde  se  devolverá  el expediente, enviando copia de esta decisión al Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Santa Fe de Bogotá.   

         Notifíquese y cúmplase.   

         FERNANDO  ARBOLEDA RIPOLL                                    

RICARDO    CALVETE   RANGEL                      JORGE CORDOBA POVEDA                        

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE             JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                     DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                              JUAN    MANUEL    TORRES  FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

   

    

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