AP269-2017(49532)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado ponente  

AP269-2017  

Radicación No. 49532  

(Aprobado Acta No. 017)  

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de enero de  dos mil diecisiete (2017).   

ASUNTO  

Resuelve  la  Sala la solicitud de cambio de  radicación  que  presentó  la  Fiscal  26  Especializada de la Unidad Nacional  Contra  el  Crimen Organizado respecto del proceso que adelanta el Juzgado Penal  del  Circuito Especializado de Quibdó –  Choco  -,  contra Liliana María Guzmán Manco, Francisco Antonio  Martínez  Mena,  Víctor  Córdoba Mosquera, Elkin Mosquera Moya y Emilio José  Córdoba    Mosquera,    los   cuales   aparentemente   están   vinculados   al  “Frente   Rio   sucio   –   Carmen”   del   “Clan  Úsuga”1.   

ANTECEDENTES  

    

1. Como  resultado de varias labores  investigativas  se  estableció  la aparente ubicación de Emilio José Córdoba  Mosquera,      alias      “Tayson”    o    el    “Negro”,   supuesto   comandante   del  “Clan  Úsuga”  en las localidades chocoanas de Carmen del  Darién,  Cacarica  y  Rio  Sucio;  en  consecuencia,  el 29 de abril de 2016 se  efectuó  diligencia  de registro y allanamiento en dos inmuebles ubicados en el  último de los mencionados municipios.     

En  la  vivienda situada en las coordenadas  N07º28´26.89”  W076º54´54.35,  del  corregimiento  Santo  Domingo  de  Rio  Sucio,  se  encontró  un  estatuto de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia,  dos  memorias  USB,  un  proveedor  metálico  para  pistola calibre 9 mm con 29  cartuchos  y  3  granadas  de  fragmentación IM-26. Allí se capturó a Liliana  María  Guzmán  Manco,  sus  acompañantes  emprendieron la fuga y luego de una  corta  persecución se detuvo a Víctor Córdoba Mosquera y Elkin Mosquera Moya,  mientras  que  Emilio José Córdoba Mosquera fue aprehendido en un lago cercano  y  se  le incautó un fusil AK con su proveedor y 30 cartuchos calibre 5.56; una  pistola  MP  calibre  45  con  su  proveedor  y  10  cartuchos;  y  un  radio de  comunicaciones marca Kenwwob KNB.   

En  el  predio  ubicado  en las coordenadas  N07º34´62”  W076º54´46.46”,  de la zona urbana de Rio Sucio, se capturó  a  Francisco  Antonio  Martínez  Mena  y  se  hallaron  3 artefactos explosivos  improvisados  de  forma cilíndrica en tubo pvc, 20 metros de cordón detonante,  2  kilos de ANFO y 4 detonadores no eléctricos; un arnés militar color verde y  sus   respectivos  accesorios;  3  proveedores  para  fusil  Kalashnikov  y  254  cartuchos  calibre  7.62  x  39  mm;  una  pistola  calibre  5.7 x 28 mm, con un  proveedor  y  71  cartuchos;  varios  teléfonos  celulares,  tarjetas SIMCARD y  memorias  MICRO  SD;  un  fusil  calibre  5.56  x  45,  2 proveedores para fusil  Kalashnikov  y  59  cartuchos calibre 7.62 x 39 mm; una pistola calibre 5.7 x 28  mm,  dos  proveedores  y 40 cartuchos; una pistola calibre 9 mm, 2 proveedores y  11  cartuchos;   5  cargadores  para  baterías de radio; varios documentos  contables;  un  radio  de  comunicaciones portátil; y un costal con 40 paquetes  prensados  de  marihuana, la prueba de laboratorio arrojó un resultado positivo  de cannabis, con un peso neto de 20.240 kilogramos.   

    

1. El  30  de  junio  de  2016,  en  audiencias  concentradas  surtidas  ante  el Juzgado Primero Penal Municipal con  Función  de  Control  de  Garantías Ambulante de Antioquia, se legalizaron los  allanamientos  de  los  citados inmuebles y las capturas que se efectuaron, acto  seguido   la   Fiscalía   formuló   imputación  contra  los  detenidos  así:     

     

a. Liliana  María  Guzmán  Manco,  Víctor  Córdoba  Mosquera y Elkin Mosquera Moya, como  presuntos  autores   de fabricación, tráfico y porte de armas, municiones  de  uso  restringido,  de  uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos, en  concurso  heterogéneo  con fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de  fuego,  accesorios,  partes  o municiones agravado por las causales previstas en  los   numerales   5º   y   7º  del  artículo  365  del  Código  Penal.      

     

a. Francisco  Antonio Martínez Mena  como  presunto  autor  de  los  delitos  citados  en  el  literal  anterior y de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.     

     

a. Emilio José Córdoba Mosquera como  presunto  autor  de concierto para delinquir agravado y fabricación, tráfico y  porte  de  armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de las Fuerzas  Armadas o explosivos.     

A  todos  los  imputados  se  les impuso la  medida   de   aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  de  reclusión.   

    

1. El  28  de  octubre  de  2016, la  Fiscal  26 Especializada de la Unidad Nacional Contra  el  Crimen  Organizado presentó ante el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado de Quibdó el escrito de acusación y una solicitud  de  cambio  de radicación. Mediante auto de sustanciación del 28 de noviembre,  la  Juez  estimó  que se cumplían las formalidades previstas en los artículos  46,  47  y  48  del  Código de Procedimiento Penal; en consecuencia, aplicó el  trámite  explicado  por  esta sala en el auto proferido el 5 de agosto de 2013,  dentro  del  radicado  41916,  y  remitió la actuación al Tribunal Superior de  Quibdó,  el  cual  el  6  de  diciembre  decidió  enviarla  a  esta  Sala, por  considerar  que, con fundamento en el numeral 8º del artículo 32 de la Ley 906  de  2004, era la competente para resolver la solicitud de cambio de radicación.     

SOLICITUD  

La  Fiscal  26  Especializada  de la Unidad  Nacional  Contra  el  Crimen  Organizado  solicita  que se cambie a los Juzgados  Penales  del Circuito Especializados de Medellín la radicación del proceso que  en  la  actualidad  se  surte  contra  Liliana  María  Guzmán Manco, Francisco  Antonio  Martínez Mena, Víctor Córdoba Mosquera, Elkin Mosquera Moya y Emilio  José  Córdoba  Mosquera en el despacho homólogo de  Quibdó. En efecto, sustenta:   

    

1. Circunstancias que pueden afectar el  orden público.     

En el Urabá Antioqueño y Chocoano surgió  una  organización armada ilegal autodenominada “Los  Urabeños”          o          “Autodefensas      Gaitanistas     de     Colombia”,   en   la   actualidad   se   conoce   como   “El  Clan   Úsuga”  y  su  propósito  es  obtener  el  control  absoluto del comercio de drogas en varias zonas del país,  para  lo  cual ha ejecutado de manera sistemática diversos delitos, entre ellos  homicidios,  lesiones  personales,  desplazamientos  y  desapariciones forzadas,  secuestros,  extorsiones,  conductas  contra  la  libertad  sexual  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  armas,  tanto  de uso personal como privativo de las  fuerzas armadas.    

“El   Clan  Úsuga”  tiene  gran  capacidad  armada y solvencia  económica,   cuenta   con   contactos   internacionales  para  el  tráfico  de  estupefacientes  a  gran  escala  y ha sido capaz de confrontar y absorber otras  poderosas bandas delincuenciales.    

Hace  meses  se  están  repartiendo  unos  volantes  en los que el grupo criminal se proclama como una organización armada  de  resistencia  civil  y  solicita  su  reconocimiento como actor del conflicto  armado  colombiano.   Es  un  hecho  notorio  la  presencia  permanente del  “Clan Úsuga” en varios  departamentos  del  país,  su  accionar  delictivo  afecta  constante  derechos  fundamentales y causa temor en la comunidad.   

    

1. Circunstancias que pueden afectar la  seguridad o integridad personal de los sujetos procesales.      

Desde febrero de 2015 la Policía Nacional y  la    Fiscalía    iniciaron    la    “OPERACIÓN  AGAMENON”,   su   objeto   es  desarticular  “El  Clan  Úsuga”  y  se  ha  tenido   varios   resultados   positivos,  tales  como  identificación  de  sus  cabecillas,  capturas  de  algunos  de  sus  miembros e incautación de armas de  fuego,  explosivos  y  sustancias  estupefacientes,  lo  cual  generó  que  los  máximos   jefes   de   la   organización,   entre   ellos  alias  “El  Indio”,  pagaran altas sumas de  dinero  para  que  se  atentara  en  su  contra, los investigadores de la fuerza  pública  y sus respectivas familias, en el pasado mes de mayo se capturó a dos  sicarios  que  se  habían contratado para esa labor y fueron judicializados por  la Fiscalía 108 Local de Medellín.    

“Por  dicha razón y ante la potencial  amenaza  de un grupo con toda  la  capacidad  para  ejecutarla,  la  Fiscalía  y la  Policía  Nacional  han  dispuesto un esquema de seguridad para la suscrita y mi  núcleo  familiar,  y  con  todas las recomendaciones  para  la  protección,  debido  a  que  mi  integridad  física y de mi familia,  repito,  se  encuentra  en peligro inminente, y desplazándome regularmente a la  ciudad  de  Quibdó,  no  se cuenta con el personal y los medios necesarios para  garantizar     mi     seguridad.”    (Resaltado ajeno al texto).   

Para  demostrar  los  fundamentos  de  la  pretensión  de  cambio  de radicación la Fiscal solicitante aporta, un informe  de  la  DIJIN referente al contexto de la actividad criminal del “Clan  Úsuga”;  un análisis del Área  Investigativa   Contra   la   Delincuencia   Organizada,  de  la  Dirección  de  Investigación  Criminal  e Interpol, de la Policía Nacional, varios documentos  relacionados  con  la  asignación de su esquema de seguridad; y la denuncia que  instauró  el  21  de  enero  de  2016  en  condición de víctima del delito de  amenazas.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  numeral  8º del artículo 32 de la Ley  906  de  2004  dispone  que  compete  a  la Sala de Casación Penal resolver las  solicitudes  de  cambio  de  radicación  que impliquen la remisión del proceso  penal  a un distrito judicial distinto al del despacho que lo venía conociendo,  lo  cual se presenta en el caso concreto, dado que la Fiscal 26 Especializada de  la  Unidad  Nacional Contra el Crimen Organizado pide que la actuación que, por  el  factor  territorial, corresponde al Juzgado Penal del Circuito Especializado  de   Quibdó   se   asigne   a  sus  similares  de  Medellín.      

El artículo 46 del Código de Procedimiento  Penal  establece  que  el  cambio  de radicación podrá disponerse cuando en el  territorio  donde  se esté adelantando la actuación existan circunstancias que  pueden  afectar  el  orden  público,  la imparcialidad de la administración de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  e integridad personal de los sujetos procesales o de los funcionarios  judiciales.   

El  cambio  de radicación es una medida de  carácter  excepcional  encaminada  a resguardar el proceso de factores externos  que  perturben su desarrollo, de manera que el fallo se profiera por un juez que  esté  en  un  ambiente  territorial  adecuado,  ajeno  a  circunstancias que se  opongan  a  una  recta,  cumplida  y  eficaz  administración  de  justicia.  El  peticionario  tiene  la  carga  procesal  de demostrar las razones que obligan a  desconocer   la   competencia   territorial,   la  modificación  del  lugar  de  juzgamiento  no  puede  obedecer  al  capricho  del  juez  o  de  las  partes  y  únicamente  procede  cuando  se  prueba  la  presencia  de  las  circunstancias  previstas   en  el  artículo  46  del  Código  de  Procedimiento  Penal.    

En  el  caso  en  estudio,  no  es  viable  autorizar el cambio de radicación porque:   

    

1. La Fiscal solicitante no demostró  situaciones  reales  que  permitan  determinar  que  el  orden público se puede  afectar  por surtir en el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Quibdó la  etapa  de  juicio  del  proceso  contra  Liliana María Guzmán Manco, Francisco  Antonio  Martínez Mena, Víctor Córdoba Mosquera, Elkin Mosquera Moya y Emilio  José  Córdoba  Mosquera;  además,  si,  como  lo  afirma  la  Fiscalía,  los  imputados     son     miembros     del     “Clan  Úsuga”  y  ese grupo ha agredido permanentemente a  la  población  civil,  lo  normal  es  que  la  comunidad  del lugar tenga gran  interés  en  que  el  proceso  se  realice  con  normalidad,  en  busca  de  la  satisfacción  de  los  derechos de verdad, justicia y reparación que asisten a  las víctimas.       

La peticionaria confunde la alteración del  orden  público  que se puede presentar por el desarrollo de un proceso penal en  determinado  lugar con la sensación de inseguridad permanente que generan en el  país  las  organizaciones  criminales  armadas,  lo primero, se reitera, no fue  demostrado,  mientras que de lo segundo, ante la notaria existencia de distintos  grupos  delincuenciales  en  gran  parte  del territorio nacional, esta Sala, en  reciente               pronunciamiento2,  señaló:       

   

…la  influencia  de  grupos  ilegales  en  diversas  zonas  del país, entre las que indudablemente se encuentra (…) como  es  de  público  conocimiento,  no constituye de suyo argumento suficiente para  variar  la  competencia  territorial  en  este asunto como que el riesgo, que no  debe  ser  simplemente latente porque entonces no habría lugar de la geografía  nacional   apto   para   realizar   la   actividad   judicial,   no  denota  las  características     de     inminencia    que    aconsejarían    adoptar    esa  decisión.3   

Por  ello,  aun  cuando el Departamento del  Meta,  como  otras  zonas  del  país, han sufrido las incursiones de los grupos  ilegales,  es  claro que la afectación del orden público al cual se refiere el  artículo  46 de la Ley 906 de 2004, no apunta a toda eventual circunstancia que  produzca  zozobra  o  alarma  en  el  conglomerado social, sino a aquella que se  encuentre    directamente    relacionada    con    los    hechos    objeto   del  juicio.     

De    lo    contrario,    se  llegaría  a  la irracional conclusión de que en las áreas de  Colombia  donde  está  deteriorado  el  orden  público  por  la  influencia de  organizaciones  al  margen  de  la  ley,  no sería viable mantener incólume la  competencia     de     los     funcionarios    judiciales    por    el    factor  territorial4.    (Resaltado    ajeno    al   texto  original).   

    

1. Únicamente se informó un aparente  propósito  de  los  supuestos  líderes  del  “Clan  Úsuga”  de  atacar  a los policías y fiscales que  han   impulsado   o   ejecutado  procedimientos  judiciales  en  su  contra,  la  peticionaria  afirma  que  se  capturaron dos sicarios que tenían la misión de  ejecutar esa orden, pero no aporta ninguna prueba al respecto.     

No se demostró la ocurrencia de amenazas o  acciones  directas  contra  la  Fiscal  26  Especializada  de la Unidad Nacional  Contra  el  Crimen  Organizado que permitan concluir que su esquema de seguridad  es  insuficiente  para  protegerla  del  potencial riesgo al que está sometida.  Además,  si  su  interés  es  disminuir la situación de peligro que genera el  dominio  territorial del “Clan Úsuga”,  no  se  entiende  porqué  exige que el cambio de radicación se  haga  para los Juzgados Penales del Circuito Especializados de Medellín, cuando  en  la misma solicitud expone que dicho grupo ilegal opera principalmente en los  departamentos          de         Antioquía5,  Chocó,  Córdoba,  Sucre,  Bolívar y Guajira.    

Recientemente   la   Sala  resolvió  una  solicitud  de  cambio  de  radicación similar en la que también la solicitante  era  la  Fiscal  26  Especializada  de  la  Unidad  Nacional  Contra  el  Crimen  Organizado,   el   despacho   competente  era  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Quibdó y el acusado era un aparente miembro del “Clan        Úsuga”,       se  consideró:      

En el evento objeto de análisis, argumenta  la  peticionaria  que  no  existen  en  la  ciudad de Quibdó, las garantías de  seguridad  suficientes  para  adelantar  la etapa de la causa, por cuanto acorde  con  informes de inteligencia militar, puede ser víctima de un ataque contra su  vida e integridad personal.   

En  tal sentido, se tiene que efectivamente  las  amenazas  a  cualquier sujeto procesal o testigo, demandan la intervención  de  las  autoridades  en  orden a ofrecer la protección que sea necesaria, pero  también  lo  es  que  por  sí solas no tienen la potencialidad para disponer el  traslado  de la actuación a  otra   ciudad,   pues   su   causa  bien  puede  ser  neutralizada   por  mecanismos  distintos  a  la  modificación  de  la  competencia territorial,   como  la  adopción  de  medidas  de  seguridad por parte de las autoridades correspondientes.   

No  obstante, pasó por alto la funcionaria  del  ente instructor que existen mecanismos jurídicos alternativos que permiten  neutralizar  el  eventual peligro al que dice estar expuesta, en cuanto es claro  que  dentro  de  los  deberes  de  la  Fiscalía  General de la Nación y de las  autoridades  de  Policía,  se  encuentra  no  sólo la de investigar los hechos  denunciados,  sino  además  el  de  prestar  asistencia  y  protección  a  los  intervinientes en la actuación penal.   

Precisamente,  conviene  destacar  que  la  Fiscal  Natalia  Andrea  Rendón  actualmente cuenta con un esquema de seguridad  desde  el  22  de  junio  de  2016 hasta nueva orden, asignado por la Dirección  Nacional  de  Protección  y  Asistencia  de la entidad a la cual hace parte, el  cual  está compuesto por un vehículo blindado y dos policiales dotados con los  respectivos elementos para el óptimo servicio.   

Además, no se indica cómo el simple cambio  de  radicación evitaría el despliegue de eventuales actividades hostiles en su  contra,  más cuando la información preliminar da cuenta que las amenazas en su  contra  son genéricas, pues así se desprende del Informe Numero 002 emanado de  la  Dirección  de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional de  fecha     20     de     abril     de     2016…6   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Único.  Negar el  cambio  de  radicación  que  solicitó  la Fiscal 26 Especializada de la Unidad  Nacional Contra el Crimen Organizado.   

Se  advierte  que  contra esta decisión no  procede   ningún  recurso  y  se  ordena  a  la  Secretaría  de  la  Sala  que  inmediatamente  remita la actuación al Juzgado Penal del Circuito Especializado  de Quibdó.   

Comuníquese y cúmplase.  

Eugenio Fernández Carlier  

José Francisco Acuña Vizcaya  

José Luis Barceló Camacho  

Fernando Alberto Castro Caballero  

Luis Antonio Hernández Barbosa  

Gustavo Enrique Malo Fernández  

Eyder Patiño Cabrera  

Patricia Salazar Cuéllar  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Anteriormente denominada Los Gaitanistas o Los Urabeños.    

2 CSJ  AP, 3 feb. 2016, rad. 47375.   

3 CSJ  AP, 24 abr. 2001, rad. 18124.   

4  CSJ AP, 9 nov. 2006, rad. 26326.   

5  La  peticionaria  mencionó  la  zona  del  Urabá  Antioqueño  y los municipios de  Dabeiba,  Mutatá,  Carepa, Apartadó, Turbo, Necoclí, San Pedro de Urabá, San  Juan de Urabá y Arboletes.   

6 CSJ  AP, 18 ene. 2017, rad. 49527.     

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