AP235-2017(49393)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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    JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

AP235-2017  

Radicación N° 49.393  

Aprobado acta N° 017  

Bogotá,  D. C., veinticinco (25) de enero de  dos mil diecisiete (2017).   

I.  V I S T O S  

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  de  lógica  y  debida fundamentación de la demanda de casación presentada por  el    defensor    de    GABRIEL    JAIME   JARAMILLO  RODRÍGUEZ  en  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  de  fecha  27 de julio de 2016, leída el 29 de septiembre del mismo  año,  dictada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, Sala  de  Decisión  Penal, por medio de la cual confirmó la condenatoria emitida, el  12  de  mayo de 2015, por el Juzgado Décimo Penal del Circuito con funciones de  conocimiento de la capital de Antioquia.   

II.  H E C H O S  

Aproximadamente  a las 17:00 horas del 19 de  junio  de  2014,  en  vía pública del barrio Santander, Comuna 6 de Medellín,  específicamente  en  la  calle  108  A,  frente  al  N°77C-16, el señor JORGE  ANDRÉS  RAMÍREZ RAMÍREZ fue impactado por proyectiles de arma de fuego que le  ocasionaron  la  muerte, en momentos en que se disponía a ingresar a la casa de  su   progenitora.   La   autoría   del   hecho  fue  atribuida  a  GABRIEL  JAIME  JARAMILLO RODRÍGUEZ, alias  “Gabrielito”.   

III.  ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  El  5  de  agosto  de  2014,  el Juzgado  Veintisiete  Penal  Municipal con función de control de garantías de Medellín  llevó   a  cabo  audiencias  preliminares  de  formulación  de  imputación  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento.  La  Fiscalía  Sexta  Seccional  de  Medellín   le  endilgó  a  GABRIEL  JAIME  JARAMILLO  RODRÍGUEZ  la  coautoría de los delitos de homicidio  agravado  (artículos  103  y 104-4 y 7 del Código Penal), con la circunstancia  de  mayor punibilidad del artículo 58-10 de la Ley 599 de 2000, y fabricación,  tráfico  y  porte de armas de fuego, accesorios o municiones (art.365 ibídem).  A   continuación,  el  imputado  fue  afectado  con  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario,  decisión  que fue objeto de apelación y recibió  confirmación   por   parte   del  Juzgado  Diecinueve  Penal  del  Circuito  de  Medellín.   

2.  El  8  de  octubre  de  2014,  el  Fiscal  Sexto  Seccional  presentó  escrito  de  acusación  contra GABRIEL JAIME JARAMILLO  RODRÍGUEZ,   por   los   mismos  cargos  previamente  imputados.   

3.  La  etapa del juicio se adelantó por el  Juzgado  Décimo  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Medellín,  así:  formulación  de  acusación,  el  5  de  noviembre  de  2014;  audiencia  preparatoria,  el  30  de  enero  de 2015; juicio oral, los días 11, 12 y 16 de  febrero  y  9,  13,  16  y  24  de  marzo de 2015. En la última de las sesiones  mencionadas      anunció      el     sentido     del     fallo     –condenatorio-  y escuchó a las partes  sobre  los  aspectos  estipulados por el artículo 447 de la Ley 906 de 2004. La  sentencia fue leída el 12 de mayo de 2015.   

La juez de conocimiento condenó GABRIEL  JAIME  JARAMILLO  RODRÍGUEZ como  responsable  de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de  armas  de  fuego,  accesorios, partes o municiones y le impuso la pena principal  de  cuarenta  (40) años de prisión y las accesorias de inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos   y  funciones  públicas  por  veinte  (20)  años  y  prohibición  de  portar armas de fuego por quince (15) años. Además, le negó  la  concesión  de  los mecanismos sustitutivos de suspensión condicional de la  ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

4.  El  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación  y  alegó  la  existencia  de  dudas  como  motivo  para  obtener la  revocatoria    de    la    condena    y   el   reemplazo   de   la   misma   por  absolución.   

5. El Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Medellín, Sala de Decisión Penal, al desatar la alzada, decidió confirmar  la sentencia de primera instancia.   

6.  Oportunamente,  el  nuevo  defensor  de  confianza  del  encausado,  específicamente designado para el efecto, interpuso  el   recurso   extraordinario   de   casación,   el   cual  fue  sustentado  en  tiempo.   

IV.  LA DEMANDA  

En  ella se plantea, al amparo del artículo  181-3   de   la   Ley   906   de   2004,   un   único  cargo, que se enuncia así:   

Acuso la sentencia condenatoria del Tribunal  Superior   del   Distrito   Judicial   de  Medellín  (…)  por  haber  violado  directamente  la  ley  sustancial  por  EXCLUSIÓN  EVIDENTE  del  artículo 181  numeral  3,  y  APLICACIÓN  INDEBIDA  de  los artículos 29 de la Constitución  Nacional,  artículos  7,  380 y 381 del código de procedimiento penal, esto es  por  haber  incurrido  en  la  causal  tercera  de  CASACIÓN,  consagrada en el  artículo 181 de la LEY 906 de 2004.   

V.     CONSIDERACIONES    DE    LA  SALA   

1. La casación es un recurso extraordinario  instituido  como  medio  de  control constitucional y legal de las sentencias de  segunda  instancia  proferidas  en  procesos  adelantados por delitos. Puede ser  interpuesto   por   quien   tenga  legitimación  e  interés,  para  lograr  la  efectividad  del  derecho  material, el respeto de las garantías fundamentales,  la   reparación   de   los   agravios   inferidos   y  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  cuando  el  juzgador  haya incurrido en los yerros previstos en  las causales taxativamente fijadas por la ley.   

Su   ejercicio  exige  la  elaboración  y  presentación  oportuna  de una demanda en forma, que contenga la indicación de  la(s)  causal(es)  invocada(s),  el desarrollo de los cargos de sustentación de  manera  precisa, clara y lógica, con sujeción a los presupuestos propios de la  causal  y  del sentido de violación alegados, así como la demostración de que  se  necesita  del  fallo para alcanzar alguna de las finalidades del recurso. El  incumplimiento   de   estos   presupuestos   conduce   a   la   inadmisión  del  libelo.   

Lo anterior, porque la sentencia objeto de la  impugnación  se  encuentra  revestida  de  la  doble  presunción  de acierto y  legalidad,  que  no  puede  ser  derrumbada  de  cualquier  forma. Por tanto, se  requiere    un    esfuerzo    argumentativo    suficiente,    claro,    preciso,  ordenado.   

Los  motivos  de  impugnación  tienen  que  ajustarse  a  las causales taxativamente previstas en el artículo 181 de la Ley  906  de  2004.  Se  trata  de  un  recurso  rogado,  frente  al cual la Corte se  encuentra  limitada,  pues,  en  principio,  no  puede  tener en cuenta causales  diferentes    a    las    alegadas    por    el    demandante   (artículo   184  ibídem).   

Además,  escogida  e  invocada  la causal o  causales  correspondientes, los cargos que se formulen a la sentencia de segunda  instancia    tienen    que    desarrollarse    o   sustentarse   siguiendo   los  condicionamientos  impuestos  por la índole o naturaleza del yerro y sentido de  la violación denunciados.   

De  ahí que el inciso segundo del artículo  184  de  la Ley 906 de 2004 disponga que no será seleccionada la demanda que se  encuentre    en   cualquiera   de   los   siguientes   supuestos:   “si  el  demandante  carece de interés, prescinde de señalar la  causal,  no  desarrolla  los  cargos de sustentación o cuando de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no se precisa del fallo para cumplir algunas de las  finalidades del recurso”.   

2.  Sobre  el  libelo  objeto de examen debe  anotarse,   en   primer   término,   que   no   contiene   mención,   y  menos  fundamentación,   del   fin   que   justifica  la  interposición  del  recurso  extraordinario  en  el  presente  caso  (art.  180  Ley  906  de 2004). En otros  términos,  no  se  argumenta  la  necesidad  de intervención de la Corte en la  actuación     de     la    referencia,    pese    a    tratarse    –como   es   bien   sabido– de un trámite rogado.   

3.  A la omisión anteriormente señalada se  suma  que  la  demanda se caracteriza por estar redactada con un estilo confuso,  ya  que  no existe claridad en la expresión de las ideas. De manera desordenada  se  atiborra  de  planteamientos  que no siempre son inteligibles o que se dejan  inconclusos   en  su  demostración,  con  el  argumento  de  que  el  yerro  es  “evidente”; otros no se  precisan    en    punto    de    su    trascendencia    o,   incluso,   resultan  incompatibles.   

4. Desde un inicio, la formulación del cargo  es  contradictoria  porque se funda en el artículo 181-3 de la Ley 906 de 2004,  que  versa  sobre  la  violación indirecta  de  la  ley  sustancial,  pero lo que se postula es una violación  directa     de     la  misma.   

5.  Aunque  es  posible  sostener  que  los  tribunales  tienen  el  deber  de  no  producir  sentencias  con  yerros  que se  enmarquen  dentro  de  las  causales de casación, no parece posible que el juez  colegiado  en  este  caso  hubiera  podido  incurrir  en exclusión evidente del  artículo  181-3 de la Ley 906 de 2004, puesto que no le corresponde aplicar esa  disposición,     por     no     ser     tribunal    de    casación.   

6.  Sobre  el  desconocimiento del principio  in dubio pro reo tiene dicho  la Sala que puede plantearse por dos diferentes vías:   

(…)  violación  directa  o indirecta. Si  postulaba  la  primera, le correspondía demostrar que el fallador reconoció en  las   consideraciones   de   la  providencia  atacada  la  existencia  de  dudas  trascendentes  de  imposible eliminación sobre la materialidad de la conducta o  la  responsabilidad  de  los  procesados  y, pese a ello, profirió sentencia de  condena  con  exclusión  evidente  de la disposición normativa que contiene el  principio,  cuando  le correspondía en consonancia con su exposición absolver,  circunstancia que no tuvo lugar en el fallo impugnado.   

Pero si el vicio denunciado se fundaba en la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, debía señalar si se trató de un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o  falso  raciocinio,  o  de  un error de derecho por falso juicio de convicción o  falso  juicio de legalidad, acreditar su trascendencia y señalar su corrección  e  injerencia  en  la  sentencia impugnada, labor que tampoco realizó, amén de  que  no  identificó  las  dudas  ni  los  aspectos  que  no  fueron debidamente  dilucidados  y  probados  en  la  actuación  y  dan lugar a la conformación de  incertidumbre   trascendente   sobre   la   materialidad   del   ilícito  o  la  responsabilidad  de sus asistida. (CSJ AP 4 jun. 2013,  rad. N°41.379).   

Aunque,  en  atención a la selección de la  causal,  se  percibe  que  el  demandante  en  este  caso escogió la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, no mantiene su ataque en una sola especie de  error,  ni dentro de un idéntico sentido de la violación porque en relación a  un  solo  medio  de  prueba,  como  es  el  testimonio de ERICA YULIETH RAMÍREZ  RAMÍREZ,  pregona  que  el  tribunal no aplicó en su apreciación “reglas  de  experiencia” (fol. 260),  con  lo cual su planteamiento se ubicaría en el falso raciocinio, pero también  respecto   de   dicha   declaración  –y  otra  más–  igualmente  aduce  la  configuración  de  un “falso  juicio  de  identidad” (fol. 265), aunque sin agotar  los  pasos  necesarios  para  su  demostración,  que  reiteradamente  han  sido  indicados por la Sala:   

(…)  no  sólo  tenía  la obligación de  identificar   el   medio  probatorio  distorsionado,  sino  que  además  debió  confrontar  objetivamente lo dicho en el medio de convicción y lo asumido en el  fallo   censurado,   para  de  esta  manera  señalar  dónde  se  presentó  el  cercenamiento,  adición o tergiversación al medio de prueba, para seguidamente  indicar  cuál  es  la  trascendencia del yerro en la  parte  resolutiva  de  la  sentencia  atacada,  (…).  (CSJ, AP1557-2015, 25 mar. 2015, rad. N°44.115).   

7. Luego de haber transitado por el campo del  error  de  hecho,  con  las  contradicciones y falencias que se han visto, en la  parte  conclusiva  de  su libelo el recurrente incursiona en la esfera del error  de  derecho,  aunque sin la precisión ni la suficiencia necesarias, al concluir  que    el    tribunal    cayó   en   una   “falsa  conclusión”  porque  la  apreciación  correcta del  material   probatorio  “habría  impedido  que  las  pruebas se tuvieran como válidas”.   

8.  En  resumen, conforme se desprende de lo  anotado,     la     demanda     de     casación     debe    ser    inadmitida. Adicionalmente, del estudio de  las  diligencias  la  Corte no encuentra motivo que amerite superar los defectos  del   libelo   con  el  fin  de  asegurar,  de  oficio, el  cumplimiento de garantías fundamentales o los fines del recurso.   

En  contra de esta determinación procede el  mecanismo  de  insistencia, en los términos precisados por la jurisprudencia de  la Sala (CSJ SP, 12 de diciembre de 2005, Rad. 25322).   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado       GABRIEL      JAIME      JARAMILLO  RODRÍGUEZ.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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