AP8458-2016(48493)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP8458-2016  

Radicación Nº 48493  

Aprobado acta Nº 387  

Bogotá,  D.  C.,  treinta (30) de noviembre de dos mil dieciséis (2016).   

Decide    la    Corte    acerca  de  la  admisibilidad de la demanda de casación presentada  en  nombre de REYES HUMBERTO  MORA  GONZÁLEZ  respecto  de la sentencia emitida en  el  Juzgado Cincuenta Penal  del   Circuito  de  Bogotá,  mediante  la  cual  fue  confirmada  la  proferida contra aquél en  el Juzgado Treinta y Siete Penal        Municipal,   por  el  delito   de   inasistencia   alimentaria.   

SÍNTESIS FÁCTICA Y PROCESAL   

1.  Ante   el   Juzgado   Setenta   y   Cuatro   Penal   Municipal   de  Bogotá,   el  19  de  marzo  de  2003,   María   del  Rosario  Yomayuza  Robayo  y  REYES  HUMBERTO  MORA  GONZÁLEZ,  dentro  de  la  causa   penal  que  a  éste  se  le  seguía  por  el  delito  de  inasistencia  alimentaria,  suscribieron diligencia de conciliación  por     cuya    virtud  aquél  se  comprometió a  pagar  a la primera $110.000  mensuales   como  cuota  de  alimentos  en  favor  de  Rosbert Julián    Mora    Yomayuza,    hijo    de   los   citados,   así   como   $50.000  mensuales  hasta  amortizar    la    cantidad   de   $1’600.000  debidos  por  alimentos  atrasados, y una muda completa de  ropa en los meses de julio y diciembre de cada año.   

El  señor  MORA  GONZÁLEZ  cumplió  su  obligación     sólo     hasta     el     mes     de     junio     de  2003,  y  dado  que por virtud de la  citada  conciliación  le fue cesado procedimiento en el aludido juicio, el 4 de  enero  de  2008  María del Rosario Yomayuza Robayo y  Rosbert   Julián   Mora  Yomayuza   (éste  ya  mayor  de  edad),  a través de  abogado  formularon  nuevamente  denuncia  contra  aquél  por el incumplimiento  desde  el  mes  de  julio  de  2003  de la respectiva  obligación                alimentaria1.   

2.  Iniciada  la  investigación,  vinculado en debida forma el sindicado,  tras      fallidos  intentos      de  conciliación,  el 12 de abril de 2013 fue proferida  contra          MORA         GONZÁLEZ  resolución    de   acusación   como   autor   del   delito   de   inasistencia  alimentaria  previsto en  el  artículo 233 del Código Penal, pliego de cargos  confirmado    el    28   de   febrero   de   20142.   

3. Una   vez   surtida   con  las  formalidades  de  ley  la  fase  de  la  causa  ante  el  Juzgado  Treinta  y Siete Penal  Municipal    de    Bogotá,    el    12        de        junio       de       2015    el  titular  de  ese despacho declaró al acusado autor penalmente responsable de la  conducta  punible  endilgada, y en tal virtud le impuso las penas principales de  doce   (12)  meses  de  prisión  y multa equivalente a diez (10)   salarios   mínimos   mensuales   legales  vigentes,  y lo condenó a pagar en favor de la señora Yomayuza Robayo el  equivalente    a   treinta   y   uno   coma   sesenta   y   cinco   (31,65)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes por concepto de perjuicios materiales, y por los morales cinco  (5)  salarios  mínimos  mensuales          legales         vigentes3.   

4.   Contra   la   expresada  decisión  el  apoderado   del  acusado    interpuso    apelación,   y  el 22 de  febrero      de      2016     el     Juzgado   Cincuenta  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,         la        resolvió    en    el   sentido   de  modificarla   en  cuanto  al  beneficiario  de  los  perjuicios  declarados  disponiendo que los mismos fueran cancelados en favor de  Rosbert  Julián  Mora  Yomayuza  y  en lo demás le  impartió  confirmación  integral, fallo de segunda instancia contra el cual  la   misma   parte   formuló   y   sustentó   el   recurso  extraordinario  de  casación4.   

LA DEMANDA  

5.    El    recurrente    acudió  al mecanismo extraordinario por vía discrecional, y para  ello   arguyó   la   necesidad   de   un   pronunciamiento  de  la  Corte  para  “el desarrollo de la jurisprudencia y la garantía  de     los     derechos    fundamentales”    del  procesado.   

Luego  precisó acudir a la causal primera  de   casación   prevista   en   el  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  “por  violación  indirecta  de la ley sustancial,  porque  la  señora juez de segunda instancia al igual que la de primera suponen  la  existencia  de  las  pruebas  de  que demuestran los perjuicios materiales y  morales”    cuando    revisado   el   expediente  “no  es cierto las pruebas no aparecen”,   circunstancia   por   la  que  entiende  el  censor  fueron  vulnerados los derechos fundamentales de su prohijado.   

CONSIDERACIONES  

6.    Sea    lo    primero    advertir  que  de  conformidad con lo normado en el inciso 1º  del  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000, estatuto  adjetivo que gobierna los  ritos  de  este  asunto, el recurso extraordinario de  casación  es  viable  contra las sentencias proferidas en segunda instancia por  los  tribunales  superiores de distrito judicial y por el Tribunal Penal Militar  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la  libertad     cuyo    máximo    exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo grado no es  emitido  por  los  aludidos despachos o el delito por el que se procede consagra  una  sanción  privativa de la libertad de ocho años  o  inferior,  el  inciso tercero del citado precepto  faculta     a     la     Sala     para     admitir  discrecionalmente  las  demandas  de  casación  que  cumplan  con los demás requisitos, siempre que sea necesario para el desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

7. El demandante  ciertamente  acudió  a  la  vía  discrecional porque el delito de inasistencia  alimentaria   está   reprimido  con  una  pena  de  prisión  máxima  de  tres  (3)    años5,  empero  el  memorialista  se  limitó  a  invocar  en  abstracto  como  fines  de  la  queja  “el desarrollo de la jurisprudencia y la garantía  de  los  derechos  fundamentales”  sin  consignar en  verdad  una  justificación  en  la  que  hubiera evidenciado un tema concreto y  novedoso  sobre  el  que  urgiera la necesidad de un pronunciamiento de la Corte  para  actualizar  o  unificar  su  jurisprudencia  con el doble fin de zanjar el  debate  en el concreto caso en favor de los intereses del procesado y, a la vez,  para servir de norte a la actividad judicial.   

Menos se ocupó el recurrente de señalar en  concreto  la  prerrogativa  superior conculcada y la forma en que fue violentada  en la providencia objeto de censura.   

8. Para efectos de  la  admisibilidad  del  libelo, si pudiera prescindirse de la anterior exigencia  en  gracia  de  discusión, encuentra la Corte es definitivamente insuperable la  inobservancia  crasa  del  apoderado  de  las condiciones que permiten, o mejor,  limitan  la  revisión de la sentencia de segunda instancia en sede de casación  cuando  lo  discutido  es,  como  en  el  presente  asunto, la indemnización de  perjuicios exclusivamente.   

De conformidad el artículo 208 de la Ley 600  de   2000,   para   esos   efectos   debe   tenerse   en  cuenta,  primeramente,  “la cuantía establecida en las normas que regulan  la   casación  civil”6, la cual de conformidad con el  artículo  366  del  Código  de  Procedimiento  Civil  está condicionada a que  “el valor actual de la resolución desfavorable al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425) salarios mínimos  legales  mensuales vigentes”, suma muy superior a los  treinta      y      seis      coma      sesenta     y     cinco     (36,65)   salarios   mínimos   mensuales  legales  vigentes  a  los  que  fue  condenado  el  acusado en primera y segunda  instancia.   

Y si lo anterior no fuera suficiente, remata  la  imposibilidad  de  admitir la demanda para un fallo discrecional so pretexto  de  la  violación  de  las  garantías  del  acusado, la manifiesta ausencia de  objetividad  del  reproche  dado  que  no es verdad que la condena en perjuicios  ordenada  en  las  instancias  carezca de medios de prueba para su tasación, ya  que  con  la  denuncia  los  querellantes  aportaron copia autentica del acta de  conciliación  en la que consta las sumas a las que expresamente se comprometió  el  procesado  para satisfacer su obligación alimentaria con su descendiente, y  con  base  en  ella, teniendo en cuenta que desde julio de 2003 hasta septiembre  de  2011  (fecha en que el hijo del acusado culminó su  formación   profesional)  el  acusado  no  honró  la  respectiva    obligación    legal    (durante    98  meses),  el a-quo totalizó el monto de los perjuicios  materiales7.   

En  cuanto  a  los  perjuicios  morales  el  fallador  de  primer  grado,  estando facultado por el legislador para ello, los  fijó  prudencialmente,  con base en la “aflicción  psíquica”8  del titular de la obligación  alimentaria,  en  cinco  (5)  salarios  mínimos  mensuales legales vigentes, sin que nutra de fundamento a la  inconformidad  del libelista en este aspecto, la invocación de lo precisado por  la  Sala  en  SP3439-2015,  25  de  marzo,  radicación  42600,  pues  lo en esa  oportunidad   señalado   se   circunscribe   a   eventos   de   “imposición  mecánica  de  penas  accesorias  y  perjuicios en la  sentencia  recurrida  en casación”, que no es lo que  ocurre en este asunto.   

9. En  conclusión,  como  el      demandante      no  demostró,  como lo exige la jurisprudencia en eventos como el  presente,   la  configuración  objetiva  de  vicios  graves   y   trascendentes,   ni   aun   acudiendo   a  la  casación  por  vía  discrecional,           deviene perentorio el rechazo de la demanda,  al  tenor  de  lo  normado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

Lo  anterior no impide a la Corte precisar  que  no  observa,  con  ocasión  del  trámite  procesal o del fallo impugnado,  vulneración    de    los   derechos   fundamentales   inherentes   a      REYES     HUMBERTO     MORA  GONZÁLES,  como para que sea necesario el ejercicio  de  la  facultad  legal  oficiosa que le asiste para conjurar algún atentado de  esa estirpe.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

NO  ADMITIR la  demanda  de  casación  interpuesta  en  nombre  del  procesado  REYES HUMBERTO  MORA     GONZÁLEZ  contra  la  sentencia  proferida  en el Juzgado   Cincuenta  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  que  confirmó  la  condena  emitida en primera instancia contra  aquél    por    el    delito    de   inasistencia  alimentaria.   

Contra  esta  decisión  no  proceden       recursos.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

PRESIDENTE  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cuaderno original, folios 1-13.   

2  Ídem,     folios  22-25,    83,    119,  134-137,    145-152.    Cuaderno   Fiscalía   2ª   Inst.,   folios  3-9.   

3  Ídem, folios 263-275.   

4  Cuaderno de Segunda Instancia, folios 26-37 y 44-49.   

5 Ello  teniendo  en  cuenta  que  en  la  acusación  y  en el fallo de primer grado se  imputó  como  norma  transgredida  el  original  artículo 233 de la Ley 599 de  2000,  sin  tener en cuenta que la conducta omisiva reprochada se extendió más  allá  del año 2007, en el que mediante la Ley 1181, artículo 1º, el monto de  la   sanción  para  ese  delito  se  incrementó  a  cincuenta  y  cuatro  (54)  meses.   

6 Como  igualmente   lo   dispone   la   Ley   906   de  2004,  artículo  181,  numeral  4º.   

7  Cuaderno principal, folios 4, 273 y 274.   

8  Cuaderno principal, folios 273 y 274.     

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