AP7455-2016(48740)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA   SALAZAR   CUÉLLAR   MAGISTRADA  PONENTE   

AP7455-2016  

Radicación     No.:     48740   

Acta No. 338  

Bogotá       D.      C,  octubre  veintiséis  (26) de dos mil  dieciséis (2016)   

VISTOS  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  revisión propuesta por el defensor de ARNULFO LIZCANO LONDOÑO.   

HECHOS  

Así  fueron  resumidos  en  la sentencia de  segunda instancia:   

El  señor  ARNULFO  LIZCANO  LONDOÑO  fue  capturado  en  situación  de  flagrancia  el  día  5 de febrero de 2012, en el  kilómetro  70  de  la vía que une al municipio de Suaza (Huila) con Florencia,  Caquetá,  sitio  conocido  como  “La  Y”,  siendo aproximadamente las 20:40  horas,  cuando  se desplazaba en el vehículo de placas RGT-299 y fue sometido a  una  requisa  por  miembros de la Policía Nacional, merced a la cual se puso al  descubierto  que  en  el  tanque  para la gasolina del automotor transportaba 32  botellas  plásticas  que  contenían  una  sustancia de color café, con olor y  características  parecidas a la base de coca, y que al ser sometida a prueba de  identificación  preliminar  homologada arrojó resultado positivo para cocaína  y un peso neto de 24.110 gramos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En   la   audiencia   de  formulación  de  imputación,   LIZCANO   LONDOÑO  se  allanó  al  cargo  que  le  endilgó  la  Fiscalía.       Luego      del     trámite  correspondiente,     el    Juzgado    1º   Penal  del  Circuito  Especializado     de     Florencia    dictó    sentencia,   el  9    de   enero    de   2013,   condenándolo   a  las   penas         de         195  meses de  prisión  y  multa  de  2.100  salarios  como       coautor      del     delito    de    tráfico    de  estupefacientes.   Fijó  en  el  mismo  plazo  de  la  privativa  de la  libertad,  la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas.   

La decisión de primer nivel fue apelada por  su  defensor,  pero  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad, a  través   del   fallo   dictado   el   28  de  febrero  de  2014,  la  confirmó  integralmente.   

Contra  dicha determinación no se instauró  recurso   alguno,   por   lo   que   quedó   ejecutoriada   el   14   de  marzo  siguiente.   

LA  DEMANDA  DE  REVISIÓN   

El  defensor  de  ARNULFO  LIZCANO  LONDOÑO  solicita  la  revisión  de  la  sentencia condenatoria impuesta a su defendido,  para  lo  cual  invoca  la  causal  7ª  del  artículo  192  de  la  Ley 906 de  2004.   

En ese sentido, trae a colación la decisión  CSJ  SP,  27  de  febrero  de  2013,  Rad.  33.254, en la cual esta Corporación  señaló   que   «la   aplicación  del  incremento  genérico  del  art. 14 de la Ley 890 de 2004 a los delitos previstos en el art.  26  de  la Ley 1121 de 2006 deviene desproporcionada»,  para  los  casos  en que se niegue la posibilidad de rebaja de penas por vía de  preacuerdos  o allanamientos.  Cita además, la providencia 41.157 del 9 de  abril  de  2014  en  la  cual  esta Corporación ratificó el aludido precedente  jurisprudencial.   

Explica,  en  ese  sentido,  que  si bien el  delito  de tráfico de estupefacientes por el cual LIZCANO LONDOÑO se allanó a  cargos  no  hace  parte  de  los enlistados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  es  lesivo  del derecho a la igualdad que se haya aumentado la pena en su  caso por razón de lo dispuesto en la nombrada Ley 890.   

Pide  a  la  Corte,  en consecuencia, que se  redosifique  la  condena  a  su  prohijado,  excluyendo  de  ella  el incremento  punitivo  genérico  contenido en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, como se  hizo   en   las   providencias  que  invoca  en  sustento  de  la  causal.    

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia es competente para conocer de  la  presente  demanda  de  revisión,  de  conformidad  con lo establecido en el  numeral   2o  del  artículo  32  de  la  Ley  906 de 2004, por cuanto se dirige  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Florencia.   

2.  Dado  que  la  acción  de  revisión  busca  derruir  la intangibilidad de la cosa juzgada, es  preciso  cumplir  los  requisitos  formales para la presentación de la acción,  reglados  en  los  artículos  192  y subsiguientes del Código de Procedimiento  Penal,  dentro  de  los  que  se  cuentan,  la  determinación  de la actuación  procesal   frente   a   la   cual   se   demanda   la   revisión;  «la  causal  que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho  en  que  se apoya la solicitud»; las evidencias que se  aportan  como  sustento  de  la petición y copia de las decisiones «de   única,  primera  y  segunda  instancias  y  constancias  de  ejecutoria,  según  el  caso,  proferidas  en  la  actuación cuya revisión se  demanda».   

Además, sobre la invocación de la causal y  la  sustentación  de  los  hechos  que acompañan la solicitud, dijo la Sala en  providencia CSJ AP, 30 de mayo de 2012, Rad. 38.110 lo siguiente:   

…la  normatividad ha previsto la carga de  seleccionar  cuidadosamente  la  causal  que  se  pretenda aducir en apoyo de la  pretensión,  al  igual  que  las  pruebas  en que se  funde,  y  la  exposición  racional  tendiente a la demostración del motivo que se escoja, de modo que los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  en  que  se sostiene la solicitud, queden  exteriorizados  nítidamente,  por  eso  la  Sala  ha  estimado  que  la  demanda  de  revisión  no  puede  ser  un  simple alegato de  instancia  pues,  por su contenido y naturaleza, debe sujetarse a las exigencias  de  la  norma.  Su elaboración no puede quedar sujeta  al  capricho  o  a  la simplicidad, sino que debe acoplarse a la técnica de una  demanda  por cuanto lo que se pretende es una acción  dirigida  a  remover  la  autoridad  de  cosa juzgada.  (Énfasis agregado).   

El actor allegó con la demanda los elementos  formales  exigidos  para  calificarla, razón por la cual, procede ahora la Sala  al  estudio  de  los  que fundamentan la causal de revisión invocada en aras de  establecer si es o no admisible.   

         3.   El   defensor  de  ARNULFO  LIZCANO  LONDOÑO  invocó  la  causal  7ª  del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, que  posibilita  acudir  en  revisión  cuando  la  Sala de Casación Penal varía de  manera  favorable  el  criterio  jurídico  que  sirvió  de  fundamento para la  definición  de  la  responsabilidad  o  de  la  punibilidad  en la decisión de  condena.   

Sobre  la  demostración  de  esa causal, ha  dicho de manera pacífica la Sala, que es deber del accionante:   

(i)  Identificar  el  criterio  jurídico  aplicado  en  la sentencia cuya revisión se solicita, (ii) indicar el contenido  y  alcance  del  nuevo  criterio  acogido  por  la  Sala  y  la decisión que lo  contiene,  y  (iii)  demostrar  que  se cumplen los presupuestos requeridos para  aplicar  la  nueva  doctrina  al caso juzgado. (En ese  sentido, CSJ AP, 11 de diciembre de 2013, Rad. 42.041).   

En  el  caso,  el demandante cumplió con la  carga  argumentativa  de  identificar  claramente  la  postura que imperó en la  decisión   condenatoria;  además,  analizó  el  precedente  que  contiene  la  novedosa  postura doctrinal y su contenido.  Pero evadió la última de las  condiciones  atrás  descritas,  pues la tesis invocada no es aplicable frente a  la  condena  dictada  contra ARNULFO LIZCANO LONDOÑO.  Las razones son las  siguientes:   

Es  cierto  que la Sala, en la decisión CSJ  SP,  27  de  febrero  de  2013,  Rad. 33254, precisó, en lo fundamental, que el  incremento  general  de penas previsto por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004  no  tiene  aplicación  cuando  el procesado propicia la terminación anticipada  del  proceso  por  la  vía  de  los allanamientos o los acuerdos, y no recibe a  cambio  beneficios o descuentos punitivos en virtud de la prohibición contenida  en   el  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  20061.  Así  lo explicó la Sala en  la citada sentencia de casación:   

…   en  ejercicio  de  su  función  de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica  constitucional apunta a afirmar que los  aumentos  de pena previstos en el art. 14 de la Ley 890 de 2004 son inaplicables  frente   a   los   delitos   reseñados  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006.   No   sin  antes  advertir  que  tal  determinación  de ninguna manera comporta una discriminación  injustificada,  en  relación con los acusados por otros delitos que sí admiten  rebajas  de  pena  por allanamiento y preacuerdo, como  quiera  que,  en  eventos  de  condenas  precedidas  del  juicio  oral, la mayor  intensidad  punitiva  no  sería el producto de una distinción arbitraria en el  momento  de  la tipificación legal, ajustada por la Corte, sino el resultado de  haber  sido  vencido  el  procesado  en  el  juicio,  sin  haber  optado  por el  acogimiento  a  los  incentivos procesales ofrecidos por el legislador; mientras  que,  frente  a  sentencias  condenatorias  por  aceptación de cargos, la menor  punibilidad,  precisamente,  sería  la  consecuencia  de  haberse acudido a ese  margen  de  negociación,  actualmente inaccesible a los delitos referidos en el  art.  26  de  la  Ley 1121 de 2006 (Negrillas fuera de  texto).   

Así  las  cosas, la postura jurisprudencial  enunciada  sólo  tiene cabida frente a aquellos eventos en los cuales, quien es  acusado  por delitos de «terrorismo, financiación de  terrorismo,   secuestro   extorsivo,   extorsión   y   conexos»   y  se  allana  a  cargos  o suscribe preacuerdo con la fiscalía, no  recibe   ningún  beneficio  punitivo  en  razón  de  la  expresa  prohibición  contenida  en  el  artículo  26  de  la  Ley  1121  de 2006, pero a pesar de lo  anterior,  al determinar la sanción penal a imponer el juzgador tiene en cuenta  el  incremento  genérico  de  que  trata  el  artículo  14  de  la  Ley 890 de  2004.   

No  obstante,  la  situación fáctica aquí  registrada  no  es idéntica a la contemplada en el referente jurisprudencial en  cita,   porque   ARNULFO  LIZCANO  LONDOÑO  fue  condenado  por  el  delito  de  tráfico  de estupefacientes  y  como  en la audiencia de imputación se allanó a los cargos que le reprochó  el   ente   acusador,   el  juez  de  conocimiento  le  reconoció  «la  rebaja  de  ¼  parte  de  la  pena  a  imponer»2.   

Pero   además,   tampoco  le  aplicó  el  incremento  genérico  de penas de la Ley 890 de 2004, sino la sanción que para  el  delito  aludido contempla el artículo 376 del Código Penal, modificado por  la Ley 1453 de 2011.   

Del  mismo  modo,  es  preciso  aclararle al  demandante  que la acción de revisión, por su especial naturaleza, pretende la  reparación  de  injusticias  dentro del marco de invocación establecido en las  causales  del  artículo  192  del  Código  de  Procedimiento  Penal.  No es un  mecanismo  pensado  para  que  la  Corte  extienda  la jurisprudencia a casos no  previstos  por  ella,  bajo  la  interpretación  amañada  de  la  garantía de  igualdad.   

Por  ende, como en este evento no se cumplen  los  presupuestos  requeridos  para  aplicar  la  nueva  jurisprudencia  al caso  juzgado,  la  decisión  que  se  impone  no  puede  ser  otra  distinta a la de  inadmitir la demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda de revisión presentada a favor  de ARNULFO LIZCANO LONDOÑO.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1  ARTÍCULO   26:   “Exclusión   de   beneficios  y  subrogados.  Cuando se trate de delitos de terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión  y conexos, no  procederán  las  rebajas  de  pena por sentencia anticipada y confesión, ni se  concederán  subrogados  penales  o mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de  la  libertad  de condena de ejecución condicional o suspensión condicional  de  ejecución  de  la  pena,  o  libertad  condicional.  Tampoco  a la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la prisión, ni habrá lugar a ningún otro  beneficio  o  subrogado  penal,  judicial o administrativo, salvo los beneficios  por  colaboración consagrados en el Código de Procedimiento Penal, siempre que  esta sea eficaz”.   

2  Folio 20 del cuaderno de la Corte.     

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