AP5588-2016(48663)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP5588-2016  

Radicación No.: 48663  

Acta No. 266  

Bogotá  D.C., veinticuatro (24) de agosto de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte sobre el impedimento  manifestado  por  los  Magistrados  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Cundinamarca,  Dres.  Israel Guerrero Hernández, William Eduardo Romero Suárez  y  James  Sanz Herrera, para desatar el recurso de apelación interpuesto por el  apoderado  judicial  de  los procesados JADER DANIEL GUERRA TOVAR y FABIO NELSON  RÍOS  RAMÍREZ,  contra  la  sentencia  que  los  condenó  por  el  delito  de  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes  o municiones.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1. El 7 de octubre  de  2013  ante el Juzgado Penal Municipal con Funciones de Control de Garantías  de  Ubaté  (Cundinamarca), previa legalización de la captura, la Fiscalía les  formuló  imputación  a  JADER  DANIEL  GUERRA  TOVAR  y  a  FABIO NELSON RÍOS  RAMÍREZ  como  presuntos  autores  responsables  del  delito  de  fabricación,  tráfico,  porte  o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el artículo 365 del Código Penal. Los  procesados   se   allanaron  a  los  cargos.  No  les  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento.   

2.  La  fiscalía  radicó  escrito  de acusación con allanamiento a cargos el 13 de enero de 2014  por  lo  que  la  actuación  le  fue  asignada por reparto al Juzgado Penal del  Circuito  de  Ubaté.  Sin  embargo,  el 5 de junio siguiente, la misma delegada  presentó  solicitud  de preclusión por “atipicidad  del  hecho investigado” al amparo del artículo 332-4  de la Ley 906 de 2004.   

3.   Mediante  providencia  del  24  de  junio  de 2014 el Juzgado Penal del Circuito de Ubaté  decretó  la  preclusión  de  la investigación a favor de GUERRA TOVAR y RÍOS  RAMÍREZ.  Contra esa determinación el Ministerio Público interpuso recurso de  apelación.   

4.  Allegado  el  trámite  a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, mediante auto  del  29  de  julio de 2014 se declaró “la  nulidad de todo lo actuado a partir, inclusive, de la solicitud  de  audiencia  de  preclusión  por  la  delegada de la Fiscalía”.  Expresó  la  Colegiatura  que el juez  cognoscente  incurrió  en   violación  al  debido  proceso  toda vez que,  aunque  le  fue  radicado en su despacho “escrito de  acusación    con    allanamiento”,   omitió  celebrar  la  respectiva  audiencia  de verificación de la  aceptación   de   cargos   e  individualización  de  pena  y  sentencia,  para  “dar curso a otra, que en esa particular situación  procesal,  [era]  inoportuna y abiertamente ilegal”.   

5.  Devueltas  las  diligencias  al  despacho de origen, el juez titular manifestó impedimento para  seguir  conociendo de la actuación en virtud de lo normado en el numeral 14 del  artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

6.   El  10  de  noviembre  de  2014  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Zipaquirá asumió el  conocimiento  del  proceso  y  fijó  fecha  para  llevar  a  cabo  audiencia de  verificación  de  allanamiento  e  individualización  de  pena y sentencia. No  obstante,  después  de  varios  aplazamientos, en diligencia del 6 de agosto de  2015,  la  delegada  de la fiscalía presentó “acta  de   preacuerdo”  suscrita  con  los  procesados  y  solicitó  dar  curso  a  la  aprobación  del mismo. El juez negó “la   sustentación   del   preacuerdo   al  estar  pendiente  la  verificación  del  allanamiento  de los procesados”  y frente a esa decisión, la defensa presentó recurso  de apelación.   

7.   El 1º de  septiembre  de 2015 la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca decidió  confirmar   en   su  integridad  el  auto  impugnado.  Las  razones  fueron  las  siguientes:   

En  efecto,  en  el caso concreto, el a quo  acertadamente   no   acogió   la   solicitud   de   las   partes   –fiscalía  y  defensa-  de alterar el  orden  procesal  para  adentrarse  en  analizar  la legalidad del preacuerdo que  habían  celebrado, puesto que, de esa manera se pervierte el debido proceso, si  en  cuenta  se  tiene que la audiencia para la cual estaban convocados no podía  ser  otra que la de verificación del allanamiento a cargos de los procesados en  la  audiencia  preliminar de formulación de imputación. (…) Por consiguiente  la   solicitud  de  audiencia  de  verificación  de  legalidad  del  preacuerdo  formulada  por  el  fiscal y coadyuvada por el defensor, deviene en inoportuna y  abiertamente  ilegal por trastocar el debido proceso, puesto que, ese preacuerdo  no  es  nada distinto a la velada forma de retractarse del allanamiento a cargos  sin  que  medie  motivo  válido,  por  ende inadmisible, tal y como lo tiene ya  decantado  la  jurisprudencia  de  la  Sala  de  Casación  Penal,  entre otras,  sentencia del 13 de febrero de 2013, radicado 39707.   

8.  En ese orden de  ideas,  el 17 de marzo de 2016 se llevó a cabo la audiencia de verificación de  allanamiento  e individualización de pena, y el 15 de abril siguiente se dictó  el  fallo  que  resolvió  condenar a JADER DANIEL GUERRA TOVAR y a FABIO NELSON  RÍOS  RAMÍREZ,  a las penas de 94 meses y 15 días de prisión, para cada uno,  como  coautores  responsables  del  delito  de  fabricación,  tráfico, porte o  tenencia  de  armas  de fuego, accesorios, partes o municiones. El representante  judicial de los procesados impugnó la decisión.   

9.  Remitido  el  expediente   al  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  los  Magistrados  Israel  Guerrero  Hernández,  William  Eduardo  Romero  Suárez  y  James Sanz Herrera,  integrantes  de  la  Sala  de  Decisión  Penal,  manifestaron  impedimento para  desatar  el  recurso  de  apelación  incoado  contra  la  sentencia  de primera  instancia.  Sustentaron  su solicitud en las causales previstas en los numerales  4º  y  14º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, esto es, por haber conocido  previamente  y  respecto del mismo asunto, de una solicitud de preclusión y una  improbación de preacuerdo.   

Además,  indicaron  los funcionarios que el  motivo  de  disenso  del  apoderado  de  los procesados para con la sentencia de  condena  dictada  contra  GUERRA  TOVAR  y  a RÍOS RAMÍREZ radica “en  los  mismos  aspectos jurídicos,  esto  es,  ausencia  de  antijuridicidad  del delito de porte ilegal de armas de  fuego,  partes  o municiones y procedencia de los preacuerdos a pesar de existir  allanamiento  a  cargos,  que  fueron sometidos a consideración de esta Sala en  las dos oportunidades antes referidas”.   

10. En auto del 9 de  agosto  de  2016  los  restantes  Magistrados de la Sala de Decisión declararon  infundado  el  impedimento  propuesto por sus homólogos. Argumentaron para ello  que:   

Las  causales  de impedimento propuestas no  tienen  vocación de prosperidad, por no haberse configurado de prosperidad, por  no  haberse configurado las hipótesis normativas y jurisprudenciales en punto a  cada   uno  de  los  argumentos  referidos  por  los  señores  Magistrados  que  manifestaron  su imposibilidad de seguir conociendo del asunto, pues se insiste,  en  que no se ejerció valoración probatoria alguna en relación a la solicitud  de  preclusión  en  el  auto  fechado 29 de julio de 2014, y que aunado a   ello,  la  participación  u opinión emitida por aquellos en la decisión del 1  de  septiembre  de  2015 se dio al interior del proceso, como consecuencia de su  actuar  judicial,  resaltándose además que en la misma no participó el doctor  WILLIAM  EDUARDO  ROMERO  SUÁREZ  por uso de permiso conforme se acredita en la  decisión  en  comento,  lo  cual  desestimaría  cualquier impedimento de aquel  sobre el asunto.   

11.  Por tanto,  se  ordenó  el  envío  del  proceso  a  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia para dirimir de plano la cuestión.   

CONSIDERACIONES  

1. En virtud de lo  establecido  en el artículo 57 de la Ley 906 de 2004,  modificado  por  el  artículo  82  de la Ley 1395 de  2010,   a   la   Sala   le  asiste  atribución  para  pronunciarse   en   relación   con  el  impedimento  propuesto    por    los   Magistrados   de   la   Sala  de  Decisión     Penal     del     Tribunal             Superior             de            Cundinamarca.   

2.   Constituye  criterio  reiterado  de  esta  Colegiatura  que  la  finalidad  del instituto en  mención  es  garantizar  que,  cuando  ejercen  la  atribución  de administrar  justicia,  los funcionarios judiciales obren con estricto apego a los principios  de  imparcialidad  y  objetividad;  de tal suerte que cualquier factor que pueda  afectar  su  buen  juicio  y  transparencia  se  erige en motivo suficiente para  separarlos  del conocimiento del asunto. (Cfr. CSJ AP,  13 Ago. 2014, Rad. 44362, entre muchos otros).   

En    este    sentido,    para    dar    aplicación    material  a     los    principios    mencionados,  el ordenamiento procesal ha instituido  causales  de  orden  objetivo  y  subjetivo,  bajo  cuyo  gobierno  el juez debe  apartarse   del   conocimiento  del  caso,  garantizando  de  esta  manera  a las  partes,    terceros    y    demás   intervinientes,  transparencia en la decisión del asunto.   

En consideración  a  ello,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del  conocimiento de un caso  determinado   a   un   juez   o   magistrado   no   pueden   deducirse  por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas, en cuanto se trata de reglas con carácter  de  orden  público, fundadas en el  convencimiento  del  legislador de que son éstas y no  otras  las circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario    judicial  conozca  de  un  asunto,  porque   de   continuar   vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial1.   

3.           Respecto      de      la      causal  consagrada  en  el  numeral  14 del artículo  56,  reiterada  en el artículo 335  de   la   Ley   906   de  2004,  específicamente,       en       cuanto       a      que      “…  el  juez que haya conocido de la  solicitud    de   preclusión   formulada   por   la  Fiscalía    General   de   la   Nación  y  la haya negado quedará  impedido  para  conocer  del  juicio  en  su fondo”,  aducida  por  los  Magistrados,  esta  Colegiatura2  ha  tenido  oportunidad de precisar que:   

[E]l  motivo  de  impedimento  no  surge automático del sólo hecho de que el juez o corporación  hayan  intervenido  en  la  decisión  anterior  de  preclusión,  pues, se hace  menester  consultar  no  sólo  el tipo de intervención realizado, de cara a la  nueva   decisión  o  participación  de  la  cual  buscan  apartarse,  sino  la  teleología   del   instituto,   para,   finalmente,  verificar  si  objetiva  y  materialmente  se  pone  en tela de juicio la imparcialidad y neutralidad de los  funcionarios   o   la  confianza  de  la  comunidad  en  la  administración  de  justicia.    (CSJ    AP,   22   Ago.   2012,   Rad.  39687).   

En     el    presente    asunto,  los  Magistrados   Israel   Guerrero  Hernández,  William  Eduardo  Romero  Suárez  y  James  Sanz  Herrera, se  declararon  impedidos  “al  haber  conocido  en  segunda instancia de la solicitud de preclusión”  elevada  por  la  fiscalía  a  favor de los procesados por el  delito  de  fabricación, tráfico, porte o tenencia de  armas  de  fuego,  accesorios,  partes  o municiones,  bajo  el entendido de que,  por  dicho  motivo, ahora,  su   criterio   se   ve  comprometido  al  analizar  el    recurso    de  apelación incoado contra  la  sentencia  condenatoria  de  primera  instancia.   

Sin  embargo,  esta   Corporación  no  comparte    ese    planteamiento.    En   el   auto   del   29   de  julio  de  2014 los Magistrados  no   se   ocuparon   de   analizar  los  fundamentos  de    la   solicitud  elevada    por   la   agencia   fiscal.    No   se   profirió  ninguna decisión relacionada con una  negativa      de  preclusión.  A  diferencia de ello, lo que se observa en dicha providencia es  que  el  examen efectuado  por  el  Tribunal recayó  sobre    una    circunstancia    que    invalidaba    la   actuación,  esto  es,  que  dados  los  antecedentes  procesales  del caso  –aceptación  de  los  cargos  por  parte  de los  procesados   en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación-,    era  improcedente    dar    curso   a   una   audiencia   de   preclusión.  Por  ello, se insiste, la   decisión  de  la  Sala  no  fue  negar   la  preclusión  sino,       decretar       la      nulidad  de  la  actuación     por     violación al debido proceso.   

Así   las  cosas,   es  claro que el conocimiento que en esa  oportunidad  tuvieron  los funcionarios respecto   del   caso  particular,  no  permite   advertir   una  postura  predictiva  sobre  la  materialización del  delito   contra   la   seguridad   pública  o sobre  la  responsabilidad de los acusados que comprometa de  forma     concreta     su    criterio.  Por  ende,  carece  de fundamento la  aludida     causal.   

4.   Tampoco  resulta   admisible   la  manifestación   de   impedimento  bajo  la  causal  4ª  del artículo 56 del  estatuto  procedimental, igualmente invocada por los  Magistrados    del    Tribunal    Superior    de    Cundinamarca.   Las razones son las siguientes:   

Según la norma,  es     causal    de    impedimento:    «que el funcionario judicial haya sido  apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de  cualquiera   de   ellos,   o  haya  dado  consejo  o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso…»   (Se  destaca).   

Sobre    este   particular,  la  Sala en providencia CSJ AP, 19 de agosto de 2009, Rad. 32418,  precisó:   

La  opinión  o  concepto  anticipado  que  constituye  motivo  de  impedimento -tiene dicho la jurisprudencia de la Corte-,  debe ser sustancial, vinculante y sobre todo emitido  fuera  del  proceso  y  no  dentro  del mismo, “pues  sólo  aquella que se produce extraprocesalmente puede conducir a la separación  del   asunto   (…).   Asimismo,  la  opinión  con  virtualidad    suficiente    para    la   separación   del   conocimiento   del  asunto, debe ser de fondo,  sustancial,  esto  es  que  vincule  al  funcionario  judicial  con  el  asunto  sometido  a  su consideración al punto que le impida  actuar  con  imparcialidad  y  ponderación  que  de  él espera la comunidad, y  particularmente los sujetos intervinientes en la actuación.”   

Ha  sido  posición  recurrente  de la Sala  señalar  que,  “no  toda  opinión  o  concepto  sobre  el objeto del proceso  origina  causal  impediente,  pues  la  que adquiere  relevancia  jurídica  en  esta  materia  es  la  emitida  por fuera del proceso  y   de  tal  entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto de  decisión.  No  es  aquella opinión expresada por el  juez  en  ejercicio  de  sus  funciones,  exceptuado  el  evento de ‘haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión   se   trata’,  porque  ello  entrañaría  el  absurdo  de que la facultad que la ley otorga al  juez  para  cumplir su actividad judicial a la vez lo inhabilita para intervenir  en  otros  asuntos de su competencia, procedimiento que ni la ley autoriza ni la  lógica                justifica.”3   

          Además,  en  decisión  AP4240-2015  del  29 de julio de 2015, Rad.  46068, la Corporación precisó:   

(…) la opinión a que se refiere la norma,  debe  ser  sustancial,  vinculante  y  de  fondo  y  no  simplemente  general  y  abstracta,   al   tiempo  que  se  exige  que  dicha  manifestación  se  refiera específicamente a determinaciones fácticas ligadas  al  marco  de imputación, es decir, cuando haya anticipado juicios concretos de  responsabilidad  penal  contra  quien  se  dirige la acción en el proceso en el  cual   se   tramita   el  incidente  de  impedimento  o  recusación.   

Es decir, no es cualquier opinión la que da  lugar  a  la  separación del funcionario judicial de un asunto, sino la que por  su  naturaleza  y  entidad  llega a comprometer su imparcialidad y ponderación,  por  constituir  un  acto  de  prejuzgamiento  sobre el hecho que le corresponde  decidir. (Destaca la Sala).   

Bajo  tales derroteros jurisprudenciales, en  el  presente  caso  no  aprecia la Sala que la causal de impedimento manifestada  por  los  Magistrados  del  Tribunal Superior de Cundinamarca, tenga aplicación  frente  al  caso  concreto. Primero, porque se trata de una providencia judicial  emitida  en  el marco del procedimiento que cursa contra los acusados, es decir,  correspondió  a  un  acto  propio  de la actividad judicial que desempeñan los  funcionarios,  lo  que  de  ninguna  manera  conlleva  a  que  éstos  deban ser  separados del conocimiento de dicho asunto.   

Y  segundo,  teniendo  en  cuenta  que esa  decisión   dictada  el  1º  de  septiembre  de  2015  se  circunscribió  al objetivo de determinar que no  era  viable  dar  curso  a  una diligencia de preacuerdo, pues, para ese momento  procesal,  lo  que se encontraba  pendiente era la  verificación  de  la  aceptación  de cargos realizada por los procesados en la  audiencia  de  formulación  de  imputación.  Así,  implica lo expuesto que al  interior  de  tal proveído no se realizó un examen de ninguno de los elementos  materiales  probatorios  acopiados,  ni  sobre  la  forma  de  ocurrencia de los  hechos,  la constatación  de   la  conducta  típica  y  antijurídica  o  la  eventual responsabilidad de  los  acusados;  lo  que sin duda permite concluir que el conocimiento previo que  tuvieron los Magistrados no afecta su probidad e imparcialidad.   

En consecuencia, la Corte procederá entonces  a    declarar    infundado   el   impedimento   manifestado   por   los    Magistrados    Israel   Guerrero  Hernández,  William Eduardo Romero Suárez y James Sanz Herrera y dispondrá la  devolución    inmediata   de   las   diligencias   para   que   continúen   su  curso.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

PRIMERO:  DECLARAR  infundado     el     impedimento     manifestado     por     los    Magistrados   de   la   Sala   Penal   del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,   Israel  Guerrero  Hernández,  William  Eduardo   Romero   Suárez   y   James   Sanz  Herrera,  para  conocer  de  este  asunto.   

SEGUNDO:     DEVOLVER     las   diligencias   al   Tribunal   de   origen,   para   lo  de  su  cargo.   

TERCERO: Contra el  presente auto no procede ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1 CSJ  AP, 19 oct. 2006, Rad. 26246.   

2 CSJ  AP  25 Jul. 2007, Rad. 27925  y   AP   29   Feb.  2008,  Rad. 29257   

3 C.  S.  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal, Autos de 19 de diciembre de 2000, 25 de  junio  de  2002,  Rad.  19.587,  y  3  de septiembre de 2002, Rad. 19.756, entre  otros.     

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