AP4556-2016(48423)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA    SALAZAR  CUÉLLAR   

MAGISTRADA  PONENTE   

AP4556-2016   

Radicación    No.:  48423   

Acta      No.  211   

Bogotá D. C., trece (13) de julio de dos mil  dieciséis (2016)   

VISTOS  

Define la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  la  competencia  para  conocer  del  proceso penal que se  adelanta     contra     INGRID     KAREN    SALAZAR  GARRIDO  y  MICHAEL  RAFAEL  OLIVEROS  IGLESIAS,  por  la  presunta  comisión  del  delito de extorsión en grado de tentativa.   

HECHOS  

          Sobre  las 8:15 de la noche del 21 de febrero de 2008, Arcenio León  Rincón,  quien  vive  en  la ciudad de Barranquilla, recibió una llamada de un  individuo  que se identificó como integrante del Frente 19 de las FARC. Le dijo  que  conocía  la  placa  de su carro y a su hijo y además, que lo llamaría el  día        25        siguiente       para       que       le       «colaborara» con diez millones de pesos,  pero  como la víctima le advirtió que no contaba con ese capital, le exigió 5  tarjetas para llamadas a celular de $100.000 cada una.   

          Luego  de  negociar  la  suma  extorsiva  y  la forma de entrega del  dinero,  León  Rincón logró que accedieran a recibirlo mediante consignación  en  una  cuenta  de  Bancolombia a nombre de INGRID KAREN SALAZAR GARRIDO, en la  que  consignó  solo  cinco mil pesos porque «no tiene  dinero»1.    

          Posteriormente  puso en conocimiento de la fiscalía tal situación,  entidad  que  adelantó  averiguaciones  mediante  las  cuales determinó que la  cuenta  bancaria  había  sido  activada en Santa Marta y además, que desde esa  ciudad   se   originaron   las  llamadas  con  las  que  se  hizo  la  exigencia  dineraria.   

          Como  resultado  de  las  labores  investigativas,  el ente acusador  logró  individualizar  a  la  arriba  mencionada  y  a  MICHAEL RAFAEL OLIVEROS  SALAZAR,  quienes  fueron  capturados  en  la  última ciudad citada2.   

ANTECEDENTES  PROCESALES   

          Según  se  informó  en  el  escrito de acusación, ante el Juzgado  Cuarto  Penal Municipal con función de control de garantías de Santa Marta, la  fiscalía  legalizó  su  captura  y  les  formuló imputación por el delito de  extorsión   en  grado  de  tentativa.   No  hubo  allanamiento  a cargos y además, el juez les impuso  medida de aseguramiento en el centro penitenciario de esa ciudad.   

          El  24  de  abril de 2008 la fiscalía radicó el escrito acusatorio  ante   los  jueces  penales  municipales  de  Barranquilla.   La  audiencia  correspondió  al  Juzgado  8º  Penal  Municipal  de esa ciudad, quien luego de  diversos  aplazamientos  generados  por  la  inasistencia  del  defensor en unas  ocasiones,  y de los procesados en otras, instaló la diligencia el 19  de  enero  de  2009.  Allí, en el  traslado  de  que  trata  el  artículo  339 de la Ley 906 de 2004, la fiscalía  advirtió  que  el  juez  era  incompetente  para adelantar el proceso porque la  conducta  se  cometió  en  la  localidad  de  Santa  Marta, pues desde allí se  hicieron  las llamadas extorsivas y fueron capturados SALAZAR GARRIDO y OLIVEROS  SALAZAR.   

          Tal   manifestación   fue   coadyuvada   por  el  defensor  de  los  procesados.   

          El  funcionario  de conocimiento accedió a la solicitud elevada por  el  ente  acusador  y ordenó el envío del asunto «al  JUEZ   PENAL   DEL   CIRCUITO   EN   REPARTO   a   fin   de   que   dirima  esta  competencia»3.   

          Las  diligencias  fueron  remitidas  al  Juzgado  Octavo  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla,  despacho que, mediante proveído del 23 de junio de  2016  dispuso  enviar el asunto a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de  Justicia,  luego  de  advertir  que  no  estaba  facultado para definir qué  despacho  debía  conocer  del  proceso  penal  y  además, que por involucrar a  juzgados   de   diferentes   distritos,  era  esta  Corporación  a  la  que  le  correspondía solucionar el caso.   

          Explicó  además,  in extenso,  que  la alta carga laboral que le fue asignada desde que ingresó  al  sistema  de  la  Ley  906  de  2004  y  el  cúmulo  de  procesos a su cargo  «ocasionó  que  se  traspapelaran  varias  carpetas,  entre  ellas  la  que se destaca la de marras», razón  por  la  cual  solo  hasta  esta  época dispuso remitirla a la Corte Suprema de  Justicia,   pues  «involuntariamente  creyó  que  se  trataba de una apelación».   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  La  Sala  es  competente  para  definir  la  controversia  planteada en el presente asunto, de  acuerdo  con el numeral 4° del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, toda vez que  en   el   caso   están   involucrados  dos  juzgados  de  diferentes  distritos  judiciales.   

El  artículo  54 de la misma codificación,  frente  al  trámite  relacionado  con  la  definición  de competencia dispone:   

Cuando  el  juez  ante  el  cual  se  haya  presentado  la acusación manifieste su incompetencia, así lo hará saber a las  partes   en   la  misma  audiencia  y  remitirá  el  asunto  inmediatamente  al  funcionario  que  deba definirla, quien en el término improrrogable de tres (3)  días  decidirá  de  plano.   Igual  procedimiento  se aplicará cuando se  trate  de  lo  previsto  en  el  artículo  286  de  este  Código  y  cuando la  incompetencia la proponga la defensa.   

Cometió  un  yerro  el Juzgado Octavo Penal  Municipal  de  Barranquilla  al enviar el expediente al Juzgado Octavo Penal del  Circuito  de  esa  ciudad  para  que  se  pronunciara sobre la manifestación de  incompetencia,  dado  que  tal  función  no  le  fue asignada por la Ley 906 de  2004.   

Por  el  contrario,  como  lo ha indicado la  jurisprudencia      de      esta     Corporación4,  es  del  resorte de la Corte  Suprema  de  Justicia  definir  la  manifestación de incompetencia cuando ésta  involucra   a   juzgados   de   diferentes  distritos  judiciales,  como  sucede  en  el presente caso, donde  plantean  la  fiscalía  y el defensor de los procesados, que el competente para  conocer  del proceso penal que se adelanta contra INGRID KAREN SALAZAR GARRIDO y  MICHAEL  RAFAEL  OLIVEROS  SALAZAR es un juez penal de la ciudad de Santa Marta.   

          2.  El  artículo 43 de la Ley 906 de 2004  dispone   que   es   competente   para   conocer  del  juzgamiento  «el   juez   del   lugar  donde  ocurrió  el  delito».   

Ahora  bien,  en pacífica jurisprudencia ha  señalado  la  Sala  que  el delito de extorsión se comete en el lugar donde se  inició  la  exigencia dineraria y cuando ésta se hace por vía telefónica, en  el sitio en el que se originaron las llamadas extorsivas.   

Así  explicó  la  Corte  ese  aspecto  en  providencia CSJ AP, 19 de marzo de 2013, Rad. 40927:   

…  como lo advirtió esta Corporación en  auto  del  14 de marzo de 2012, adoptado en el radicado 38476,  la conducta  punible  de  extorsión se concreta luego de que exteriorizado el propósito del  agente  activo,  logra  que  su  mensaje  llegue  y  produzca  un  efecto  en el  destinatario del constreñimiento.   

Es  decir, cuando  quiera  que  el método utilizado para transmitir las amenazas extorsivas sea el  de  las  llamadas,  se tiene como lugar de ejecución de la conducta aquel desde  donde  el  agresor origina las comunicaciones, bajo el  supuesto   de   que   la   conducta  sancionada  por  el  legislador  es  la  de  “constreñir  a  otro”, lo cual se hace de manera inmediata cuando se envía  el mensaje por vía telefónica.   

En  este mismo sentido, la Sala en auto del  11 de marzo de 2011, en la radicado 35.865, dijo:   

“En  este orden de ideas, en el delito de  extorsión  el lugar de la comisión de la conducta punible capaz de constreñir  según     el     factor    territorial    corresponde    al    sitio    en    donde   tuvo   inicio   la  exigencia  indebida  y  se  exteriorizó  el  propósito  extorsionista a través  del  constreñimiento  como  así  lo  ha definido la  jurisprudencia:   

‘En   estas  condiciones,  por  lo  que se revela en la acusación, no hay duda alguna que el  orden  de  prevalencia  que  dispone  el  legislador  para el conocimiento de un  asunto  para  este  caso  se  soluciona  acudiendo sencillamente al aspecto  territorial  o  por el sitio de  ocurrencia  del  mismo, que  en    este   caso   se  presenta   por   razón  del  lugar  en  el  que  se  iniciaron  las indebidas  exigencias   y  se  exteriorizaron  los  propósitos  extorsionistas,   así  actos  posteriores  igualmente  hayan  complementado  la  ejecución  del  acto,  insistido  a la víctima de la  necesidad  de  cumplir  con  la  exigencia  para  evitar  perjuicios  mayores  o  estructurar    otros    delitos    de    iguales   características.’5   

“Sin  embargo,  no se puede desatender el  método   utilizado   para  constreñir,  pues  él revela de manera directa el lugar donde se dio inicio o  exteriorización  del  propósito  extorsionista por el efecto que produce en el  sujeto  pasivo,  el  cual es inmediato con la llamada telefónica, razón por la  cual,   cuando  ‘el  que  constriñe  a  otro’  lo  hace  de  esta  forma, será en el sitio en que se realizó la llamada, el lugar  de  la  comisión  del  ilícito,  sin  embargo  si  ello  no  fuere  posible de  establecer,  entonces  el  lugar  será incierto; situación diferente cuando se  constriñe  a  través  de una carta, pues con la mera confección del documento  se  compele  a  otro, solamente se afecta la voluntad cuando el sujeto pasivo la  recibe,  por tanto el lugar de la comisión de la conducta en estos casos, es el  sitio     en     el     que    sea    recibida”6.         (Resaltados fuera de texto).   

En  el asunto que concita la atención de la  Corte,  manifestó  la  Fiscalía cuando intervino al instalarse la audiencia de  formulación  de acusación, que las llamadas extorsivas de las que fue víctima  Arcenio  León  Rincón,  procedían  de  la  ciudad  de Santa Marta7.   

Es  claro  entonces que en esa localidad fue  donde  inició  la  indebida exigencia dineraria y se exteriorizó el propósito  extorsionista  por  el  que  ahora  son  procesados  SALAZAR  GARRIDO y OLIVEROS  SALAZAR.   Por  tal  razón,  es un juzgado penal municipal con función de  conocimiento8  de  Santa Marta, quien debe presidir el juzgamiento en cuestión y  no el funcionario homólogo con sede en la ciudad de Barranquilla.   

Se  dispondrá,  en consecuencia, remitir el  proceso  al  reparto  de  los  despachos  de  esa especialidad con sede en Santa  Marta, para lo de su cargo.   

3. La Corte Suprema  de  Justicia  no  puede  pasar  por  alto  la  dilación  en  que  incurrió  el  Juzgado    Octavo    Penal    del    Circuito    de  Barranquilla,  pues  la  audiencia  de formulación de  acusación   se   instaló   el   19   de   enero  de  2009  ante  el  Juzgado  Octavo  Penal  Municipal  con  función  de  conocimiento  de  esa  ciudad  y  tal  despacho  le  remitió  las  diligencias   el   29   de   enero  siguiente  para  definir  competencia.    

No  obstante,  solo  hasta  el  23  de junio de 2016, el juzgado en comento  advirtió  cuál era el problema jurídico que debía ser resuelto y en esa data  dispuso enviarlo a esta Corporación.   

Por  tal  razón,  se  dispondrá  compulsar  copias   de   la  actuación  ante  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Atlántico,  para  lo  de  su cargo frente a las presuntas irregularidades aquí  advertidas.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

1.  DEFINIR que la  competencia  para  conocer  de  la  actuación  adelantada  contra  INGRID KAREN  SALAZAR  GARRIDO  y MICHAEL RAFAEL OLIVEROS SALAZAR corresponde al juzgado penal  municipal  con  función  de  conocimiento de Santa Marta al que le sea asignado  por  reparto,  para  lo  cual  se  dispone  remitir las diligencias al centro de  servicios de esa ciudad.   

2.  INFORMAR  lo aquí decidido a los juzgados  involucrados, para su conocimiento.   

3.  COMPULSAR   las  copias  a  que  se  hizo  alusión en la parte motiva de esta providencia.   

4.   Contra  la  presente decisión no procede ningún recurso.   

Comuníquese y Cúmplase,  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1 Fl.  25 de la carpeta.   

2  No  obra  en el expediente constancia de la fecha en que fueron capturados.  No  obstante,  según constancias secretariales (fl. 106 del C.O.), se advirtió que  fueron recluidos en la cárcel de Santa Marta.   

3 Folio  129 del cuaderno original.   

4. Auto  de 3 de octubre de 2007, radicado 28343, entre otros.   

5 CSJ  AP,  12  de  diciembre  de 2.005, Rad 24.291.  En el mismo sentido se puede  consultar CSJ AP, 15 de agosto de 2006, Rad. 25832.   

6 Cfr.  CSJ AP, 23 de abril de 2009, Rad. 31694.   

7 Folio  129 del cuaderno No. 1.   

8  En  razón  de  que  el  numeral  2º  del artículo 37 del Código de Procedimiento  Penal   le   asigna   competencia   a  esos  jueces  para  conocer  «de  los  delitos  contra  el  patrimonio  económico  en cuantía  equivalente  a  una  cantidad  no  superior  en  pesos en ciento cincuenta (150)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  al momento de la comisión del  hecho».     

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