AP4525-2016(47991)

2016

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP4525-2016  

Radicación N° 47991  

Aprobado acta No. 211  

Bogotá,  D.C.,  trece  (13) julio de dos mil  dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se pronuncia la Corte respecto del recurso de  apelación    presentado   por   una   delegada   de  la   Fiscalía  General  de  la  Nación,  en  contra  del  auto del 7 de mayo de  2015,  mediante  el  cual  la  Sala Penal de Tribunal  Superior   de   Distrito   Judicial   de  Ibagué,  resolvió  la  petición  de  pruebas       elevada      por      aquella, dentro del proceso seguido       a       Jorge          Uriel         Ballesteros         Murcia,     por     el     delito de prevaricato por omisión.   

ANTECEDENTES  

Los    hechos    fueron    fijados por la  delegada    de    la   Fiscalía   General   de   la  Nación  en la audiencia de  formulación  de acusación,  de la siguiente manera:   

El  hecho que dio  base  a  esta  investigación  lo  constituye  la omisión de un deber funcional  que  se  concretó  el día 25 de mayo de 2007, en el  municipio   de  Chaparral,  departamento  del  Tolima,  cuando  el  doctor  Jorge  Uriel  Ballesteros  Murcia,  quien  para la época se  desempeñaba  como  Fiscal  4º Seccional de Chaparral,  y   quien  tenía  a  su  cargo  la  investigación  radicada  bajo  el  número  731686000451200780071,  omitió  presentar dentro del término legal de 30 días  siguientes    a    la  formulación  de imputación, el escrito de acusación, solicitud de preclusión  o  de  principio  de oportunidad, término previsto en el original artículo 175  de la Ley 906 de 2004.   

En  la citada carpeta, que se adelantaba en  contra     de     Jaime    Arias    Cometa,   se  formuló  imputación  el  día  04  de marzo de 2007 por los punibles de Acceso  carnal  violento  agravado  e  incesto;  con  auto  del  10 de abril de 2007, el  Juzgado      Penal      del      Circuito      de     Chaparral     –  Tolima,  decretó la preclusión de  la  investigación  a favor del imputado Arias Cometa,  a   solicitud  del  Fiscal  Murcia  Ballesteros; decisión que fue apelada por la  madre  de  la  menor  ofendida,  revocando  dicha  decisión  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Ibagué, con auto del 14 de mayo de 2007, regresando las  diligencias     a     la     Fiscalía,    dejando    el    imputado,         Dr.        Ballesteros,  vencer  el  término legal  para  presentar  escrito  de acusación, solicitud de preclusión o principio de  oportunidad,  el  que  venció el 25 de mayo de 20071.   

En audiencia preliminar llevada a cabo el 27  de  mayo  de  2013 en el Juzgado 6º Penal Municipal con Funciones de Control de  Garantías  de  Ibagué,  la Fiscalía 4ª Delegada ante el Tribunal Superior de  esa  ciudad  le  formuló  imputación  a  Jorge Uriel  Ballesteros  Murcia  por  el delito de prevaricato por  omisión, tipificado en el artículo 414 del Código Penal.   

Como  el  imputado  no  aceptó  el  cargo  formulado,  el  ente  instructor presentó escrito de acusación el 16 de agosto  del mismo año.   

La  fase  del juicio fue asumida por la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Distrito Judicial de Ibagué, la cual instaló  la audiencia de formulación de acusación el 21 de enero de 2015.   

En dicha diligencia, luego del reconocimiento  de  las  víctimas y de que la representante de la Fiscalía acusara formalmente  a  Ballesteros  Murcia por el  ilícito  referido,  se  surtió  el traslado previsto en el artículo 339 de la  Ley  906  de  2004,  el  cual fue aprovechado por el defensor del procesado para  solicitar  la  preclusión, apoyado en el numeral 1° del artículo 332 ibídem,  petición  que  fue  negada  por  el  tribunal;  decisión  que  impugnada,  fue  confirmada  por  esta  Corporación  mediante  proveído  adiado  18 de junio de  2014.   

Por  lo anterior, la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  continuó  con  la  audiencia de  formulación  de  acusación  el  día  24  de julio de 2014, llevando a cabo la  preparatoria  en las fechas 11 de septiembre de 2014, 15 de abril y 7 de mayo de  2015  y  19  de  abril  de 2016, diligencia en la que las partes solicitaron las  pruebas a practicarse en el juicio oral.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

         El              tribunal,  al  atender  la  petición  de  pruebas  elevada  por  la  fiscalía,   resolvió   admitir  la  incorporación  de    los    siguientes  documentos:   

1.1  Oficio SDH-001565 del 9 de noviembre de  2007,  mediante  el cual la oficina de Desarrollo Humano de la Fiscalía General  remite  en  17  folios  los actos administrativos que reposan en la hoja de vida  del     servidor     Jorge    Uriel    Ballesteros  Murcia, encontrándose los siguientes:   

1.1.a.  Acta de posesión No. 000242 del 20  de noviembre de 2006   

1.1.b. Resolución No. 001349 por la cual se  efectúan unos encargos.   

1.1.c. Resolución No. 000423 por la cual se  efectúa una ubicación.   

1.1.d.    Acta    de    posesión   NO.  000088.   

1.1.e. Resolución No. 0-1310 por el cual se  da cumplimiento a un fallo de tutela.   

1.1.f.  Resolución  No.  0-4122  del  7 de  diciembre    de    2005    por    el    cual   se   declara   insubsistente   un  nombramiento.   

1.1.g.  Resolución  No.  169  del  11  de  diciembre    de    1995    por    la    cual   efectúa   una   asignación   de  funciones.   

1.1.h.  Resolución  No.  002122  del 21 de  septiembre de 1995 por la cual se hace un traslado.   

1.3.  Fotocopias de los folios Nos. 78 y 35  de  los  libros radicadores de la Unidad de Fiscalías Seccionales de Chaparral,  en   los   que   consta   la   asignación  de  la  carpeta  a  la  Fiscalía  4  Seccional.   

2.1.  Cuaderno  de  anexo  con  82 folios e  impresión   de   registro   de   SPOA,   correspondientes   a  la  carpeta  No.  736186000445200780071  adelantada  en  contra  de  JAIME  ARIAS  COMETA  por las  conductas punibles de acceso carnal violento agravado.   

5.1.d.  Copia  folio  156  libro  radicador  Fiscalía Cuarta Seccional de Chaparral.   

6.3.    Copias    de    la    carpeta  731686000451200780071.   

7.1.g.  Oficio  No.  DSF-4645  del  13  de  septiembre  de  2007  dirigido a la jefe de unidad de las Fiscalías Seccionales  de   Chaparral   por   el  Director  Seccional  de  Fiscalías,  disponiendo  la  asignación  del caso a otro fiscal diferente de la Fiscalía 4ª Seccional para  continuar  el  trámite,  conforme a lo dispuesto por el artículo 294 de la Ley  906 de 2004.   

7.2.a.   Resolución   de  la  Dirección  Seccional  de Fiscalía del 12 de septiembre de 2007, mediante el cual determina  que  se asigne un nuevo fiscal a la carpeta 731686000451200780071 y compulsa las  copias  penales  y  disciplinarias  para  la  investigación  por vencimiento de  términos  para solicitar preclusión o formular acusación del artículo 294 de  la Ley 906 de 2004.   

7.2.b.  Oficio  de  6  de  octubre  de 2007  mediante  el  cual  la  Fiscalía  4ª  Seccional  de Chaparral, a cargo del Dr.  César  Emilio  Suárez,  informa  a  la Dra. Hernández Cutiva, Coordinadora de  Unidad,  del  vencimiento  de  términos  para presentar escrito de acusación o  solicitar  preclusión  y que han transcurrido más de 90 días y se han vencido  los términos.   

10.2. Oficio No. DSF-1115 del 28 de febrero  de  2012,  mediante  el  cual  se  allegan  las  estadísticas solicitadas y sus  anexos.   

13.2.  Oficio No. DSF-2533 del 9 de mayo de  2012, emanado de la Dirección Seccional de Fiscalías de Ibagué.   

13.4.  Oficio No. DSF-3192 de 25 de mayo de  2012,  adicionando al anterior, información con oficio No. EEICCF 460 del 25 de  mayo  de  2012  procedente  de la Directora de la Escuela de Capacitación de la  Fiscalía.   

13.5.  Constancia  del  día 16 de marzo de  2013.   

14.2.  Oficio 6000-14-00137 del 18 de julio  de 2012, remitiendo copias de la hoja de vida del aforado.   

15.2.  Oficio No. DSF-915 del 11 de febrero  de  2013, allegando los informes estadísticos del 01 de marzo al 30 de julio de  2007, de la Fiscalía Cuarta Seccional de Chaparral.   

Y los testimonios  de  María  Elena  Hernández Cutiva, Sara Carolina Camacho y William Hernández  Barón.   

Por  otra  parte, inadmitió la aducción de  los siguientes elementos materiales probatorios:   

3.2.  Oficio USFHC-567 del 28 de septiembre  de  2007,  dirigido  al  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  de Chaparral con  solicitud  de  preclusión  presentada por el Fiscal 1º Seccional de Chaparral,  Dr. César Emilio Suárez.   

3.3.  Formato  de  solicitud de preclusión  para  la carpeta 731686000451200780071 por causal 6. “Vencimiento del término  máximo   previsto   en   el   inciso  segundo  del  artículo  294  del  C.  P.  P.”.   

3.4. Formato resumen del caso  

3.5. Oficio No. 3873 del 01 de noviembre de  2007,   juzgado  penal  del  circuito  del  Guamo,  convocando  a  audiencia  de  preclusión.   

3.6. Oficio No. 3874 del 01 de noviembre de  2007,   juzgado  penal  del  circuito  del  Guamo,  convocando  a  audiencia  de  preclusión.   

3.7.  Oficio NO. 0672 del 8 de noviembre de  2007,  dirigida  a  la  secretaría  del  juzgado  único penal del circuito del  Guamo.   

3.8. Oficio No. 4052 del 16 de noviembre de  2007  dirigido  al  Fiscal  51 seccional de Chaparral, emanado del juzgado penal  del circuito del Guamo.   

3.9. Formato constancia del 20 de noviembre  de 2007.   

3.10. Acta de audiencia oral de preclusión  del  22  de  noviembre  de  2007,  Juzgado  Penal  del Circuito con Funciones de  Conocimiento  del  Guamo, se decretó la preclusión causal 7, artículo 332 del  C.  P.  P:  en  concordancia  con el artículo 294 inciso 2 ibídem.   

5.1.b.  Fotocopia  del  folio 265 del mismo  libro.  Trámite  solicitud  de  preclusión  presentada  por  la  Fiscalía  51  Seccional de Chaparral.   

9.2. Oficio CSAJTS-0471 del 10 de noviembre  de  2011  dirigido  a la Fiscalía 4ª Delegada ante el Tribunal anexando copias  de   los   descargos   rendidos   por   el   aforado   y  del  auto  inhibitorio  proferido.   

17.  Copias de los fallos disciplinarios de  primera  y  segunda  instancia proferidos el 31 de octubre de 2012 y 31 de julio  de   2013   respectivamente,  dentro  de  la  investigación  disciplinaria  No.  73001110200020100056901   que  se  adelantó  en  contra  del  Dr.  Jorge  Uriel  Ballesteros  Murcia,  y  dentro  de  la  cual  se  le  sancionó  con  un mes de  suspensión en el cargo.   

Eso  lo  hizo  tras  considerar  que  tales  probanzas  eran  impertinentes,  pues  se referían, unas, al trámite posterior  adelantado  por  un  fiscal  diferente al investigado, relacionado concretamente  con  una  solicitud  de  preclusión  de investigación a favor del señor Jaime  Arias  Cometa  que no guarda  incidencia  directa  ni  indirecta  con los hechos investigados; y las otras,  al   proceso   disciplinario   que   se  adelantó  en  contra  de  Ballesteros    Murcia   con  objeto  diferente al de    la    investigación    penal.   

MOTIVOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme   con   dicha   decisión,   la  representante  de  la fiscalía interpuso recurso de reposición y, en subsidio,  apelación, argumentando lo siguiente:   

En  primer  lugar, afirmó que la Sala Penal  del  Tribunal Superior de Ibagué incurrió en una falta de motivación, pues de  manera   genérica   se  refirió  a  las  pruebas  solicitadas  sin  determinar  concretamente  a  qué  evidencias  se  estaba  circunscribiendo,  lo que, en su  sentir, constituye una transgresión al debido proceso.   

En   segundo   lugar,   aseveró   que  el  a-quo omitió pronunciarse  sobre  los  elementos  de  convicción  relacionados en los ítems 4.2., 4.2.a.,  6.6.,  6.7., 7.1.b., 7.1.c., 7.1.d., 7.1.e., 7.1.f., 13.3., 13.4., 13.5., y 19.2  de  su  exposición,  los cuáles fueron debidamente solicitados en la audiencia  preparatoria,  haciendo nugatorio su derecho de contradicción y debido proceso.   

INTERVENCIÓN     DE     LOS     NO  RECURRENTES   

La representante  del   Ministerio   Público  solicitó  la  revocatoria  de  la  decisión     impugnada,     refiriéndose    a  la prueba documental relacionada con  el   trámite   de   preclusión   adelantado   por   el  Fiscal  51  Seccional  de  Chaparral   y  considerando   que          la   misma   es                  pertinente,      como          quiera         que   la  omisión  en  que  incurrió  el  acusado  finalmente  condujo     a     tramitar    esa    actuación,   por  lo  que  existe  un  vínculo notable.   

También        aseguró          que   el  tribunal    omitió  referirse  a  unas pruebas que fueron solicitadas por  la    fiscalía,    por    lo   que   pidió fueran decretadas.   

RECURSO  DE  REPOSICIÓN   

La  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  mediante  auto  de  fecha 19 de abril de 2016,  resolvió   el   recurso   horizontal   de   la   siguiente   manera2:   

«PRIMERO: Modificar la decisión del 7 de  mayo  de  2015,  en el sentido de decretar como prueba el auto aprobado mediante  acta  251,  del  14  de  mayo de 2007, dentro del proceso 2007-80324, Magistrada  Ponente  Mejía  Botero,  mediante  la cual se resuelve el recurso de apelación  interpuesto  por  Cleidi  Ávila  contra  la  providencia  del  10  de  abril de  2007.   

Respecto   a  los  oficios  y  trámites  posteriores  relativos  a  esta  decisión  (ítems  4.1.  y  4.2.),  la Sala no  modificará  su  determinación  de  no decretarlos, como quiera que respecto de  ellos,  en particular, la Fiscalía no presentó argumentos que permitan valorar  su pertinencia.   

SEGUNDO:  La  Sala  repone su decisión de  negar   la   incorporación   de   tres  CDs,  que  contienen  “Audiencias  de  sustentación   oral   de  recurso  de  apelación,  sustentación  de  apelación  y  lectura  de  decisión  y  Jaime  Arias Cometa  preclusión”, elementos que introducirá con Carlos Rodríguez.   

Respecto   a   los   demás   elementos  relacionados  en  el  punto  6  del  escrito  de acusación, la Sala mantiene su  decisión  de  negarlos,  dado que la Fiscalía no justificó de manera clara su  pertinencia como pruebas y de su mera enunciación no se desprende.   

TERCERO:  No reponer la decisión de negar  la  aducción  de los elementos descritos en los numerales 7., 7.1.b. al 7.1.f.,  del escrito de acusación.   

CUARTO: No reponer la decisión de negar la  aducción  de  los  oficios  referidos en los ítems 13.4. y 13.5 del escrito de  acusación.   

QUINTO:  decretar  para ser incorporado en  juicio  el  oficio  DSF00008803 del 15 de agosto de 2012, remitido por el fiscal  asesor de la Dirección Seccional de Fiscalías de Bogotá.   

SEXTO: No reponer la decisión de negar la  incorporación   de   los   fallos   disciplinarios   de   primera   y   segunda  instancias proferidos por  las  Salas  Disciplinarias  del  Consejo  Seccional  y Superior de la Judicatura  contra  Jorge  Ballesteros  Murcia  y  los demás documentos a los que  se  alude en el numeral 5.2.6 de la  presente  providencia,  al  igual  que los testimonios de acreditación mediante  los   cuales  la  fiscalía  pretendía  incorporar  durante  el  juicio  dichos  documentos.   

SÉPTIMO: La Sala mantendrá inalterada su  decisión   de  negar  la  incorporación  de  todos  los  oficios  referidos  a  remisiones  y  recibidos  del expediente para los diferentes trámites, dado que  nada  tienen  que  ver  con  los hechos ni con la responsabilidad del procesado,  pues  solo  responden  a  necesidades  de  trámites; tampoco, la acusadora hizo  referencia   a   una   particular   incidencia  en  el  trámite  y  limitó  su  intervención  a  las  frases comunes que no permiten a la Sala decidir sobre su  real  pertinencia,  entre otros, los enunciados así: 1.1, 3.2., 3.5, 3.6, 3.7.,  3.8.,  3.9,  3.11,  4.1.,  4.2.,  6.1.,  6.5., 7.1.a. al 7.1.g., 10.1., 13.1. al  13.5.,  14.1.,  15.1.  y  los  demás  de  los  cuales la Sala no haya realizado  pronunciamiento    directo    sobre   su admisión».   

CONSIDERACIONES  

Al  tenor  de lo dispuesto en el artículo  32,  numeral  3,  de  la Ley 906 de 2004, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente  para  desatar  el  recurso  de apelación  interpuesto    por    la   Fiscalía   contra  el  auto  por  medio  del  cual  la   Sala   Penal   del  Tribunal   Superior   de   Distrito   Judicial   de  Ibagué,  resolvió  la  solicitud  de  pruebas  que  aquella    formulara.   

    

1. De  la  nulidad  por  falta  de  motivación     

La  adecuada  motivación  de  las  providencias  judiciales,  además  de un deber legal de los funcionarios establecido en el artículo 55 de  la        Ley        270        de       19963,          «es  una  garantía  que  integra el debido proceso»,  pues  sólo a partir de la exposición  clara  de  los  argumentos de orden fáctico, jurídico y probatorio que les dan  sustento  «es  posible  la  contradicción,  que es  propia  del  derecho  de defensa y se ejerce a través de los recursos previstos  en  la  ley» (CSJ SP, 25 mar  2015, rad. 42.600).   

Igualmente, el artículo 446 del Código de  Procedimiento  Penal  prevé que «La decisión será  individualizada  frente  a cada uno de los enjuiciados y cargos contenidos en la  acusación,  y  deberá  referirse  a  las  solicitudes  hechas  en los alegatos  finales».   

Por  su parte, la Corte ha sido reiterativa  en  sostener que la adecuada motivación de las decisiones judiciales constituye  una  garantía para el debido proceso, pues ella permite conocer las razones que  condujeron  al  juzgador  a  decidir  de  cierta  forma,  el valor que dio a las  pruebas,  las inferencias y los juicios lógicos sobre los cuales se edificó la  determinación,  todo  lo  cual  posibilita  a los sujetos procesales ejercer su  derecho  de defensa y habilitar el de contradicción (CSJ SP, 29 jul. 2008, rad.  24143).   

Así, de la misma manera que se exige a las  partes  sustentar  apropiadamente  los recursos que formulen, a los funcionarios  judiciales  se  reclama  el  cumplimiento  de  su  obligación  de  motivar  las  decisiones,  no  solo  para  evitar arbitrariedad en el ejercicio de su tarea de  administrar  justicia  sino  para  garantizar  a  los intervinientes su efectivo  derecho de contradicción.   

Por ende, al proferir una decisión judicial  por  medio de la cual se resuelvan aspectos sustanciales, el juez tiene la carga  de   «referirse  a  todos  los  hechos  y  asuntos  planteados  en el proceso por los sujetos procesales (Ley 270 de 1996, artículo  55),  con  indicación expresa y concreta de las razones fácticas, jurídicas y  probatorias   que   respaldan   el  sentido  del  pronunciamiento.»  (CSJ  AP,  30  may.  2007, rad. 24.108).   

En  torno a este tema, la Sala ha señalado  (CSJ SP, 28 sep. 2006, rad. 22.041):   

2.3.  El  principio de motivación de las  decisiones  judiciales  desempeña  una  doble  función:  (i)  endoprocesal: en  cuanto  permite  a  las  partes  conocer  el pronunciamiento sirviendo de enlace  entre  la decisión y la impugnación, a la vez que facilita la revisión por el  tribunal  ad  quem;  y  (ii)  función  general o extraprocesal: como condición  indispensable  de  todas  las  garantías  atinentes  a  las  formas propias del  juicio,  y  desde  el  punto  de vista político para garantizar el principio de  participación  en la administración de justicia, al permitir el control social  difuso  sobre el ejercicio del poder jurisdiccional4.   

2.4.  El  derecho  de  motivación  de la  sentencia  se  constituye  en un principio de justicia que existe como garantía  fundamental  derivada  de  los postulados del Estado de Derecho, en tanto que el  ejercicio   jurisdiccional   debe  ser  racional  y  controlable  (principio  de  transparencia),  asegura  la  imparcialidad del juez y resguarda el principio de  legalidad.   

La  motivación, entonces, es una garantía  que  tienen las partes a que en las providencias se exhiban las razones de orden  fáctico  y jurídico que conducen a adoptar la decisión allí contenida, todas  ellas  expuestas  de  forma clara, coherente y completa, de modo que permitan su  refutación, su control posterior y se evite la arbitrariedad.   

En  el evento de que el proveído no cumpla  con  tal  exigencia,  se  vulnera  a las partes e intervinientes su derecho a la  tutela  judicial  efectiva,  lesión  que  implica el quebrantamiento del debido  proceso y de la garantía a ejercer una adecuada contradicción.   

Ahora     bien,     la    Corte    ha  identificado5  cuatro  situaciones  que  pueden  conducir  a la anulación de las  decisiones    por    defectos    de    motivación,    a   saber:   (i)  ausencia  absoluta   de  motivación,  esto  es,  porque  no  se  consignaron   los   fundamentos   fácticos   y  jurídicos  en  que  se  apoya;  (ii)    motivación  incompleta o deficiente, que  se  configura  cuando  el  funcionario omitió pronunciarse sobre algunos de los  aspectos  descritos  o  dejó de examinar los alegatos de los sujetos procesales  en  aspectos  trascendentales  para  resolver el problema jurídico concreto, de  modo   que   impide   saber   cuál   es  el  soporte  del  fallo;  (iii)            motivación    ambigua,    ambivalente   o   dilógica,  que  tiene  ocurrencia  cuando  el juez recae en contradicciones,  involucra   conceptos   excluyentes   entre  sí,  al  punto  que  es  imposible  desentrañar   el   contenido   de   la   parte  considerativa  y,  (iv)             motivación     sofística,     aparente    o    falsa,  que  surge  cuando  el  fundamento  probatorio de la decisión no  consulta  la  realidad  que  exhibe  el  proceso,  de modo que, partiendo de una  apreciación  incompleta  de  la  prueba, el sentenciador construye una realidad  diferente y llega a conclusiones abiertamente equívocas.   

    

1. Análisis    del    caso  concreto     

Por  considerarlo  absolutamente pertinente  para  el orden de la decisión que adoptará la Sala, se debe recordar que en el  curso  de  la  audiencia preparatoria, la delegada de la Fiscalía General de la  Nación  solicitó  la práctica e incorporación al juicio, entre otras, de las  siguientes                  pruebas6:   

     

1. Oficio  SDH-001565  del  9  de  noviembre  de  2007,  mediante  el  cual  la  oficina de  Desarrollo  Humano de la Fiscalía General de la Nación remite en 17 folios los  actos  administrativos  que  reposan en la hoja de vida del servidor JORGE URIEL  BALLESTEROS  MURCIA,  con  los  17  folios  anexos  consistentes  en  los  actos  administrativos  que reposan en la hoja de vida del servidor, encontrándose los  siguientes:  (1.a, 1.1.b, 1.1.c, 1.1.d, 1.1.e, 1.1.f,  1.1.g, 1.1.h….)     

1.3.  (…)   

2.1.          (…)   

3.2.          (…)   

3.3.          (…)   

3.4.          (…)   

3.5.          (…)   

3.6.          (…)   

3.7.          (…)   

3.8.          (…)   

3.9.          (…)   

3.10.         (…)   

4.2.  Oficio  No.  5558  del 13 de mayo de  2010,  mediante  el  cual  el  Tribunal remitió copia de la decisión del 14 de  mayo  de  2007, que revocó la providencia del 10 de abril de 2007 en la carpeta  731686000452200780071 en un folio.   

4.2.a.  Decisión  de  la  Sala  Penal del  Tribunal  Superior de Ibagué, con ponencia de la doctora María Mercedes Mejía  Botero,  en  trece  folios,  del 14 de mayo de 20077.   

5.1.a.  (…)   

5.1.b.         (…)   

5.1.c.         (…)   

5.1.d.         (…)   

6.3.    Copias    de    la    carpeta  731686000451200780071,  la  que consta de 72 folios8.   

6.6.  3  CDs que contienen “Audiencia de  sustentación  oral  recurso de apelación”, «Audiencia de sustentación oral  recurso  de  apelación  y lectura de decisión», y otro que dice «Jaime Arias  Cometa preclusión».   

6.7.  Informe de investigador de campo No.  7818  del  05  de  noviembre  de 2010, acompañado de los anexos de ilustración  fotográfica   de   los   CDs   en   referencia   y   formatos   de   cadena  de  custodia9   

7.1.b.  Oficio  No. 3849 del 16 de mayo de  2007  emanado  de la Secretaria de la Sala Penal del Tribunal Superior, mediante  el  cual  informa  que  se devolvió el expediente al Juez Penal del Circuito de  Chaparral el que consta en un folio.   

7.1.c.  Oficio  No. 3850 del 16 de mayo de  2007   dirigido   al   Juzgado   Penal   del   Circuito   de   Chaparral  en  un  folio.   

7.1.d.  Oficio  No.  618 del 31 de mayo de  2007  dirigido  al  Fiscal  4 Seccional de Chaparral, remitiendo las diligencias  contra  Jaime Arias Cometa, por el Juzgado Penal del Circuito de Chaparral en un  folio.   

7.1.e.  Fotocopia  del  folio  21 y 22 del  libro  radicador  de  los  procesos del Juzgado Penal del Circuito de Chaparral,  que inicialmente decretó la preclusión en un folio.   

7.1.f.  Oficio  del  4 de octubre de 2007,  mediante  el  cual  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Chaparral  remite las  diligencias  a  la  Sala  Penal  del  Tribunal para resolver la apelación de la  decisión  de  preclusión del  10 de abril de 2007 en un folio10.   

7.1.g.  Oficio  No.  DSF-4645  del  13  de  septiembre  de  2007  dirigido a la jefe de unidad de las Fiscalías Seccionales  de   Chaparral   por   el  Director  Seccional  de  Fiscalías,  disponiendo  la  asignación  del  caso  a otro fiscal diferente de la Fiscalía 4 seccional para  continuar  con  el  trámite, conforme a lo dispuesto por el artículo 294 de la  Ley     906     de     2004    en    un    folio11.   

7.2.a.         (…)   

7.2.b.         (…)   

9.2.          (…)   

10.2.  (…)   

13.2. Oficio No. DSF-2533 del 9 de mayo de  2012,  emanado  de  la  Dirección  Seccional  de  Fiscalías  de  Ibagué en un  folio.   

13.3. Oficio No. DSF-2609 del 11 de mayo de  2012,   adicionando  respuesta  al  anterior  oficio  con  sus  anexos  en  diez  folios.   

13.4. Oficio No. DSF-3192 de 25 de mayo de  2012,  adicionando  al  anterior escrito, información con oficio No. EEICCF 460  del   25  de  mayo  de  2012  procedente  de  la  Directora  de  la  Escuela  de  Capacitación de la Fiscalía el cual consta en dos folios.   

13.5.  Constancia  del día 16 de marzo de  2013  y  un  anexo,  las  que están en dos folios.12   

14.2.         (…)   

15.2          (…)   

17.          (…)   

19.2. Oficio DSF-00008803 del 15 de agosto  de  2012  remitido por el Fiscal Asesor de la Dirección Seccional de Fiscalías  de  Bogotá,  informando  que  revisado  el registro de la planta de personal se  pudo  establecer  que  la  Fiscalía 152 adscrita a la Unidad Tercera de Delitos  contra  la  Fe  Pública, conocía de investigaciones tramitadas bajo la ley 600  de     2000     y     ley     906     de    200413.   

Los Testimonios de María Elena Hernández  Cutiva,  Sara  Carolina Camacho Rivera, William Hernández Baron, Nelsón Javier  Rivera,  Jesús  Eduardo  Fandiño Yate, Carlos Alfonso Londoño, Carlos Augusto  Rodríguez,   Diego   Eduardo   Rivera   Sefair   y   Martha   Cecilia   Cortés  Guzmán14.   

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de  Distrito   Judicial   de   Ibagué,   mediante  auto  de  7  de  mayo  de  2015,  resolvió15:   

Para  la  Fiscalía, se decretan, para ser  incorporados  con  los  testigos  de  acreditación  solicitados, los siguientes  documentos:     

1. Oficio SDH  001565  del  9  de  noviembre  de 2007, de la oficina de Desarrollo Humano de la  Fiscalía  General de la Nación, con los anexos relacionados por la Fiscalía a  record 12:10 del audio de la audiencia del 15 de abril de 2015.   

2. Fotocopias  de  los  folios  78  y  35  del  libro  radicador  de  la Fiscalía Seccional de  Chaparral, sobre asignación de la carpeta a la Fiscalía Cuarta.   

3. Cuaderno de  anexos  con  86  folios:  impresión  de  registro  del Sistema Penal Acusatorio  dentro   de   la   carpeta   736186000445200780071,   adelantada   contra  Arias  Cometa.   

4. Copia folio  156  del  libro  radicador  de  la Fiscalía Cuarta Seccional de Chaparra, en un  folio.   

5. Copias de  la  carpeta  731686000451200780071,  consta  de 72 folios, con excepción de los  documentos   relacionados   como   pruebas   que   no   se   decretan   para  la  Fiscalía.   

6. Oficio  DSF4645  del  13 de septiembre de 2007 que dispone la reasignación de un caso a  fiscal diferente al Fiscal Cuarto de Chaparral.   

7. Copia de  resolución  de  la  Dirección  Seccional de Fiscalías del 12 de septiembre de  2007.   

8. Oficio del  6  de  octubre  de 2007 mediante el cual el Fiscal Cuarto Seccional de Chaparral  informa del vencimiento de términos.   

9. Oficio DSF  1115  del  28 de febrero de 2012 que allega estadísticas de la Fiscalía Cuarta  Seccional de Chaparral.   

10. Oficio DSF  2533  del  9  de mayo de 2012, Dirección Fiscalías de Ibagué. Oficio DSF 3192  del  25  de  mayo  de  2012;  constancia del 16 de marzo de 2013 y un anexo, dos  folios.   

11. Oficio  60001400137  del  18  de julio de 2012. Copias de la hoja de vida de Jorge Uriel  Ballesteros Murcia.   

12. Oficio DSF  915  del  11  de  febrero  de  2013,  estadística  de  la  Fiscalía Cuarta. 46  folios     

Testimonios:  

María  Elena  Hernández  Cutiva,  Sara  Carolina Camacho, William Hernández Barón.   

Las  entrevistas  rendidas  por  los  tres  deponentes  antes  citados  se harán valer en los términos previstos en la Ley  906. (arts. 392 Lit. d., 347, 393 Lit. b. y 403).   

Para     la    Fiscalía    no    se  decretan16:     

1. Los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  relacionados  con  la  solicitud  de  preclusión  elevada  por  el  Fiscal  51,  con  relación  a  la  averiguación  contra  Jaime  Arias Cometa, incluidos, la decisión de primera y  segunda  instancia.  Los documentos que pretende aportar la fiscalía carecen de  pertinencia,  ya  que  lo  que  se  juzga  es  la  conducta  omisiva  del fiscal  Ballesteros  y  lo  solicitado  por  la  acusadora  hace  relación  a trámites  posteriores,  realizados  por  funcionarios  distintos,  como el fiscal 51, juez  penal  del circuito del Guamo o Sala de Decisión Penal del Tribunal de Ibagué;  por  otra  parte,  la  aducción  de  tales  probanzas  harían  más  confuso y  dispendioso el juicio, por lo tanto, son inútiles.   

2. Los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  relacionados  con  el  proceso  disciplinario  adelantado  contra  el  fiscal  Jorge  Uriel Ballesteros  Murcia,  dado  que  la  acción  disciplinaria  versa  sobre una responsabilidad  distinta  a  la  penal,  su  objeto es también diferente y los resultados de la  disciplinaria  no  inciden  en  la  investigación  de conductas de connotación  delictiva,  por lo tanto, la incorporación de los citados elementos por el ente  acusador   hará  más  dispendioso  y  confuso  el  juicio  y  ello  los  torna  inútiles.     

Por las mismas razones, no se decretan los  testimonios   de   acreditación  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia    física   de   los   cuales   se   niega   su   incorporación   en  juicio.   

Pues  bien,  al  revisarse  la  decisión  adoptada por el juez plural del primer grado se extrae que:   

    

1. El  tribunal  solo admitió las  pruebas  identificadas  con  los  numerales  1.1.,  1.1.a,  1.1.b, 1.1.c, 1.1.d,  1.1.e,  1.1.f,  1.1.g,  1.1.h., 1.3., 2.1., 5.1.d, 6.3., 7.1.g., 7.2.a., 7.2.b.,  10.2.,  13.2.,  13.4.,  13.5.,  14.2.,  15.2,  y los testimonios de María Elena  Hernández   Cutiva,   Sara   Carolina  Camacho  y  William  Hernández  Barón.     

    

1. Inadmitió la incorporación al  juicio  de los documentos identificados con los numerales 3.2., 3.3, 3.4., 3.5.,  3.6., 3.7., 3.8., 3.9., 3.10, 5.1.a., 5.1.b., 5.1.c., 9.2. y 17.     

    

1. No realizó pronunciamiento alguno  sobre  los  elementos  de  convicción  solicitados  por  la representante de la  fiscalía  identificados  en  los  numerales:  4.2., 4.2.a., 6.6., 6.7., 7.1.b.,  7.1.c., 7.1.d., 7.1.e., 7.1.f., 13.3. y 19.2.     

Respecto  de  estas  últimas  solicitudes  probatorias,        resulta        patente       que       el       a-quo incurrió en una falta absoluta de  motivación,  puesto  que  de  ningún  modo  se  refirió a ellas al momento de  proferir  su  decisión, afectando de manera real y cierta las garantías de las  partes  y  socavando  las  bases  fundamentales del proceso, ya que, como quedó  visto,  una  irregularidad de la especie no solo se traduce en un incumplimiento  de  los  deberes  funcionales  inherentes  de  quien  por mandato constitucional  imparte  justicia, sino también en una violación flagrante al debido proceso y  al derecho de contradicción.   

Y  habiéndose  interpuesto por parte de la  fiscalía  recurso  de  reposición  contra  el mencionado auto, advirtiéndole,  entre  otras  razones,  la  falencia  que  había cometido, no se observa que el  tribunal  haya  subsanado  la  misma  cuando  desató  tal  impugnación. Por el  contrario,  lo  que  la  Sala  constata  es  que emitió un proveído plagado de  omisiones  notorias  y  múltiples  imprecisiones,  contradicciones  y  defectos  injustificados  de  una  cierta  magnitud y trascendencia que impiden conocer su  verdadero  sentido  -con  la  incidencia  negativa de ello al debido proceso-, y  revelan,  particularmente,  la  falta  de interés, estudio y cuidado con que se  atendió  dicho  asunto,  factores que conjugados no le dejan a Sala otra salida  más que ordenar su anulación.     

En  efecto, lo primero que se debe destacar  es   que  la  delegada  del  ente  investigador,  cuando  sustentó  el  recurso  horizontal,  inició  su  alegación  manifestando  que  los Magistrados habían  incurrido  en  una  falta  de  motivación  al  momento  de  resolver  sobre las  solicitudes  probatorias  por  ella  elevadas,  reparo que fue despachado por el  cuerpo colegiado en auto del 19 de abril de 2016 así:   

En  el  caso  que  ahora  se  estudia,  la  fiscalía  señaló  que  hubo  una  falta  de motivación en la decisión de la  Sala,  en cuanto el auto que impugnó no se refirió en particular a cada uno de  los  elementos  materiales  probatorios  aludidos  en  la solicitud del acusador  como,  según  la delegada, debía hacerse, pues ese fue el método empleado por  ella.   

El  enunciado de la instructora no pasa de  ser  una  apreciación  personal  de  lo  que debe ser la metodología empleada,  porque  para  respaldar  su  argumento  no  invoca  ninguna norma o precepto que  imponga  ese  proceder,  ni  la Sala advierte falta alguna, dado que se nota con  claridad  que  la  recurrente  conoce cuáles fueron las pruebas decretadas, las  que  fueron negadas e, incluso, las que fueron omitidas o no referidas de manera  expresa17.   

Muy  desafortunada la postura del tribunal,  pues  de  conformidad  con  lo establecido en los artículos 356, 357, 358, 359,  360   y   362   de   la   Ley   906   de   2004  y  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación18,   el   juez  de  conocimiento  es  el  llamado  a  determinar  con  imparcialidad,  pero  sobre  todo,  de  forma  clara,  precisa   e   inequívoca  cuáles  de  las  probanzas  solicitadas    por   la   fiscalía,   el   acusado,   la   víctima19    y,  excepcionalmente,   el   ministerio  público  cumplen  con  los  requisitos  de  pertinencia,  conducencia,  utilidad  y  licitud,  para  ser  admitidas o, en su  defecto, rechazadas o excluidas.   

Luego,  entonces,  el  ejercicio  cabal del  derecho  a controvertir las pretensiones probatorias de la contraparte cumple su  propósito  cuando  el  funcionario  judicial  determina  de  manera inequívoca  aquello  que  va  ser  objeto  de  conocimiento  en  el juicio oral, mediante el  proferimiento  de  un auto de decreto de pruebas en el que se señale cuáles de  los  medios  que pretenden introducir las partes e intervinientes procesales son  admitidos,  cuáles rechazados y excluidos, de modo que si el referido escenario  no  concluye  con una decisión integradora de cada una de las respuestas que la  judicatura  debe  otorgar  a  los múltiples requerimientos probatorios elevados  por  aquellos,  ya  sea  porque  el  juez  incurre  en una omisión dentro de la  dinámica  propia  de  la  audiencia  preparatoria20,  o  a  causa de la falta de  motivación  de  su  proveído, la afectación al debido proceso y al derecho de  contradicción  de  las partes es sumamente grave y notoria, tornando inocuo ese  importante  espacio  procesal  (audiencia preparatoria), que no habría cumplido  el  propósito  de  delimitar,  debidamente,  las iniciativas probatorias de los  intervinientes,   atendiendo   las   exposiciones   que   las   sustentan.    

De ahí la incidencia negativa que ese vicio  también  generaría  para  la fase subsecuente de la actuación, puesto que, en  ese  contexto, quedaría sin depurarse, con exactitud, aquello que sería objeto  del  juicio oral, tarea que es propia de la audiencia preparatoria, como bien lo  ha  destacado  la  jurisprudencia  de esta Corporación (CSJ, AP 2421-2014, rad.  43.481):   

Así,   la   concentración  supone  la  continuidad  y  fluidez de la audiencia, y esto a su vez implica que las pruebas  se  practiquen  en  bloque,  para lo cual es imprescindible que se excluya de la  audiencia  pública cualquier controversia que interfiera con tales propósitos.  Por  tanto,  al inicio del debate probatorio ya debe  estar  superada cualquier discusión en torno de su práctica, precisamente para  ello  se diseñó la audiencia preparatoria, escenario en que se resuelven todos  los  debates  vinculados con dicha temática, a través de un auto que habrá de  contener  la  clase  de  prueba  a  practicarse  en  el  juicio,  la forma de su  incorporación,  el  orden  de  su  presentación,  aquello  que  se excluye del  debate,  etcétera;  proveído  susceptible  de  los  recursos  correspondientes,  pero  una  vez  en  firme,  deja  zanjada  toda  la  discusión  al  respecto.  (Negrillas y resaltos fuera  del texto).   

Seguidamente   resolvió   el   tribunal:   

Prueba  que  no  se decreta. Respecto a lo  señalado  por el Tribunal como prueba 1, que no se decreta, esto es, lo tocante  con  la  solicitud  de preclusión elevada ante el Juzgado Penal del Circuito de  Chaparral,  el  28  de  septiembre  de  2007,  por el Fiscal 51 Seccional de esa  localidad  (Dr. César Emilio Suárez), que sucedió a Ballesteros Murcia, en la  instrucción  del  proceso  contra  Arias  Cometa.  La Sala decide no reponer la  negativa  a  incorporar  tales elementos materiales en juicio, pues la fiscalía  no  desestima  los  argumentos  de  la  Sala,  respecto  a  que,  en efecto, son  actuaciones  posteriores  realizadas  por  servidores  judiciales  distintos  al  procesado  (Fiscal  51  Seccional),  que  no  son  pertinentes para demostrar la  conducta  omitida  por  el  fiscal  acusado; si bien, entre lo solicitado por el  fiscal  51  y  lo  omitido  por  el Dr. Ballesteros puede existir una relación,  probarla  no  conduce  a  determinar  el  carácter delictivo de la conducta del  último,   ni   cuál   responsabilidad   le  cabe;  luego,  traer  tan  ingente  documentación al debate lo hará extenso, de forma inútil.   

Aducirlos en juicio, llevará a un desgaste  innecesario  de  aparato  judicial  en  tiempo  y recursos, pues nada conducen a  probar  respecto del hecho mismo imputado, y, pese a que las consecuencia pueden  ser  importantes  para  la  víctima, no será el momento procesal adecuado para  demostrarlas, pues no forman parte del tipo penal enrostrado.   

Por lo mismo, son elementos inútiles para  el  juicio, que solo conducirán a hacerlo más lento, dado que en este punto la  fiscalía   pretende   introducir   10   u   11   ítems   distintos21.   

Queda   claro   que   con   el   anterior  pronunciamiento,  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Ibagué mantiene la  irregularidad  de  su  proveído  inicial,  esto  es, el de ausencia absoluta de  motivación,  pues si bien resolvió no reponer su decisión en relación con la  inadmisión  de  las  pruebas  que atañen al trámite de preclusión adelantado  por  el  Fiscal  Seccional  51,  o  sea,  los  documentos  identificados con los  numerales  3.2., 3.3., 3.4., 3.5., 3.6, 3.7., 3.8., 3.9., 3.10., 5.1.a., 5.1.b y  5.1.c.,  nada  dijo sobre las  evidencias  identificadas  con  los  numerales  4.2., 4.2.a., 6.6., 6.7., 7.1.b,  7.1.c.,   7.1.d.,  7.1.e.,  7.1.f.,  que  tienen  que  ver  con  la  preclusión  solicitada  por  el  acusado  Jorge  Uriel Ballesteros  Murcia  dentro  del  proceso  penal  seguido al señor  Arias  Cometa,  donde  ese  mismo  tribunal,  el  14 de mayo de 2007, revocó la  decisión  de  primer grado que había dispuesto cesar la investigación a favor  de   este   último,   reiniciándose,   a  partir  de  ese  momento,  la  nueva  contabilización  de  los  términos, que, según la acusación de la fiscalía,  Ballesteros   Murcia  dejó  vencer.   

Falencia  que, sin lugar a dudas, continúa  representando  una  evidente  vulneración al debido proceso y a los derechos de  acceso  a  la  administración  de  justicia  y  doble  instancia, como se viene  afirmando.   

Pero, además, en la misma decisión que se  viene analizando el juez plural puntualizó:   

Pruebas omitidas en la decisión recurrida.  Afirma  la  Delegada  que  la  Sala  no  se  pronunció  sobre algunos elementos  materiales  probatorios  sobre  los  cuáles solicita que emita decisión, entre  los que relaciona:   

5.2.1.  La decisión proferida por la Sala  de  Decisión  presidida por la magistrada Mejía Botero, el 14 de mayo de 2007,  dentro  del  proceso  de Jaime Arias Cometa; ni sobre los oficios aludidos en el  punto  4  del  escrito  de  acusación.  Afirma,  que  en  ella se le hacen unas  críticas  al  fiscal o le presenta un panorama frente a la carpeta que tiene en  sus  manos  Uriel Ballesteros Murcia, que le permitirá a la Fiscalía probar el  dolo  y  la  forma  caprichosa  con  que  actuó, aun cuando fue alertado por el  Tribunal.   

Decisión de la Sala:  

La  Sala si se pronunció sobre el punto y  decidió  no  decretar  la  aducción  de  la  decisión  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal en Sala de decisión Penal presidida por la doctora  María Mercedes Mejía Botero.   

Respecto  al  punto,  se  modificará  la  decisión  adoptada  por  esta  Sala  el  7  de  mayo  de 2015, en el sentido de  decretar  como  prueba  el  auto  aprobado  en acta 251, del 14 de mayo de 2007,  dentro  del  proceso  2007-80324,  magistrada  ponente  doctora  Mejía  Botero,  mediante  la  cual  se  resuelve el recurso de apelación interpuesto por Cleidi  Ávila  contra  la  providencia  del  10  de  abril  de  2007,  que  decretó la  preclusión solicitada por el fiscal Ballesteros.   

Respecto   a  los  oficios  y  trámites  posteriores  relativos  a  esta  decisión  (ítems  4.1.  y  4.2.),  la Sala no  modificará  su  decisión de no decretarlos, como quiera que respecto de ellos,  en  particular,  la  fiscalía tampoco presentó argumentos que permitan valorar  su pertinencia.   

Por idénticas razones, la Sala mantendrá  inalterada  su  decisión  de  negar  la  incorporación  de  todos  los oficios  referidos   a   remisiones  y  recibidos  del  expediente  para  los  diferentes  trámites,   dado   que   nada   tienen  que  ver  con  los  hechos  ni  con  la  responsabilidad  del  procesado,  pues  solo responden a necesidad de trámites;  tampoco  la acusadora hizo referencia a una particular incidencia en el trámite  y  limitó  su  intervención  a  las  frases  comunes que no permiten a la Sala  decidir  sobre  su  real  pertinencia,  entre  otros, los enunciados así: 1.1.,  3.2.,  3.5.,  3.6,  3.7.,  3.8., 3.9., 3.11., 4.1., 4.2., 6.1., 6.5., 7.1.a., al  7.1.g,  10.1.,  13.1. al 13.5, 14.1., 15.1 y los demás de los cuales la Sala no  haya   realizado   pronunciamiento   directo   sobre   su  admisión22.   

Sobre  el particular, advierte la Sala que,  en  parte, tales apreciaciones son equivocadas, pues, contrario a lo manifestado  por  el a-quo, al momento de  proferir  el  proveído  con  el  que despachó las peticiones de pruebas, éste  no  se  pronunció sobre las  enumeradas  4.2. y 4.2.a., que corresponden, en su orden, al oficio No. 5558 del  13  de mayo de 2010 mediante el cual esa misma colegiatura remite copia del auto  del  14 de mayo de 2007, que revocó la providencia del 10 de abril de ese mismo  año,  dentro de la carpeta 731686000452200780071; y a aquélla decisión del 14  de  mayo  de  2007,  por  lo  que  la afirmación en cuanto a que «si  se  pronunció  sobre  el  punto  y  decidió  no  decretar  la  aducción  de  la  decisión  de  segunda instancia proferida por el Tribunal en  Sala  de  Decisión  Penal  presidida  por  la  doctora  María  Mercedes Mejía  Botero», resulta contraria a la realidad.   

Adicionalmente,  se observa que esas mismas  motivaciones  se presentan confusas e imprecisas en la medida en que se dice que  se  habrá  de  modificar la  decisión  confutada  en  el sentido de permitir la incorporación al juicio del  documento  distinguido  en el numeral 4.2.a., cuando, como ya se destacó, sobre  este  elemento  no  se  había  resuelto nada sobre su admisión inicialmente; o  cuando,  al  referirse a las documentales identificadas en los ítems 4.1. y 4.2  se    dijo   que   «No  modificará  su  decisión  de  no  decretarlos, como  quiera  que  respecto  de  ellos,  en  particular, la  fiscalía    tampoco    presentó    argumentos    que   permitan   valorar   su  pertinencia», siendo que en  principio  no  se  había  referido  a  ellos  y que la fiscalía, al momento de  solicitar  la  prueba del numeral 4.2, sí presentó argumentos relacionados con  la   pertinencia,   conducencia  y  utilidad  del  medio  probatorio23, ignorados  por  completo  por  el tribunal en una argumentación que, por ello, resultaría  incompleta o deficiente.    

Así  mismo,  el tribunal al expresar en el  auto  de reposición que los documentos enunciados en los numerales «1.1.,  3.2.,  3.5.,  3.6,  3.7.,  3.8.,  3.9., 3.11., 4.1., 4.2.,  6.1.,  6.5., 7.1.a., al 7.1.g, 10.1., 13.1. al 13.5, 14.1., 15.1 y los demás de  los   cuales  la  Sala  no  haya  realizado  pronunciamiento  directo  sobre  su  admisión»,   serian   negados,  tornó  mucho  más  ambivalente su determinación probatoria.    

Primero,  porque  negó la introducción al  juicio  de  los  medios  de prueba identificados con los numerales 1.1., 7.1.g.,  13.2.,  13.4.,  13.5.,  cuando  dichas probanzas ya habían sido admitidas en el  auto  impugnado,  sin  que  la recurrente hubiera presentado oposición alguna a  esa  decisión. Es decir, dicha Corporación, luego de aceptar la incorporación  de    los    documentos   antes   referidos,   motu  proprio y sin explicación alguna, resolvió modificar  esa  determinación  al  desatar  el  recurso horizontal interpuesto por el ente  acusador, sin que ese aspecto haya sido objeto de censura.   

Esta  irregularidad  siendo  constitutiva  de   una  extralimitación  de  la  competencia con que cuenta el juez para  pronunciarse  sobre  un  recurso  podría,  eventualmente,  ser subsanada por el  fallador  de  segunda  instancia  al  momento  de  resolver la impugnación; sin  embargo,  en  este  caso,  se  constituye  en  una  deficiencia  que  además de  sorprender  a  la parte que ya tenía una situación consolidada -la fiscalía-,  desconociéndole  así  su derecho al debido proceso, no deja de ser una muestra  más  de  la  ambivalencia  que  comporta  el  contenido de las motivaciones del  proveído    que    se   viene   examinando.         

         Segundo,   porque  al  negar  la  introducción  de  los  documentos  relacionados  con los ítems 3.11, 4.1., 6.1., 6.5., 7.1.a., 10.1., 13.1., 14.1.  y  15.1.,  elementos  que  no  fueron objeto de ninguna solicitud probatoria por  parte  de  la  fiscalía,  incurre  en otro desatino, que aunque intrascendente,  termina  por  revelar  la  falta  de  estudio del juez colegiado para decidir el  asunto,  que  contribuye  a  la  imposibilidad de desentrañar lo que finalmente  quiso resolver, en esa providencia, sobre el decreto de pruebas.   

         Finalmente,  porque optó por hacer un rechazo general de los medios  probatorios  sobre  «los  cuales  la  Sala  no  haya  realizado   pronunciamiento   directo   sobre   su   admisión»,   haciendo  un  reconocimiento  muy  patente  de  la falta absoluta de  motivación  que afecta su decisión que, como se viene sosteniendo, acarrearía  una  flagrante  vulneración  a  los  derechos  de  defensa y contradicción del  solicitante  de  la prueba, justamente por no darle a conocer los argumentos que  tuvo en cuenta para tomar su determinación.    

De otro lado, también decidió el tribunal  lo siguiente:   

«5.2.2.  Sobre  los tres discos compactos  que  contienen  “audiencia  de  sustentación  oral del recurso de apelación,  sustentación  oral  y decisión y Jaime Arias Comte Preclusión”, ni sobre el  informe   de   investigador   de   campo   No.   7818  del  5  de  noviembre  de  2010.   

Sobre  el  ítem 6, 6.3., la Sala decidió  decretar  como  prueba  las  copias  de  la carpeta 731686000451200780071, en 72  folios y negar la incorporación de los demás elementos.   

Decisión de la Sala:  

Respecto  de los elementos relacionados en  el  punto  6  del  escrito  de  acusación,  la  Sala  mantiene  su decisión de  negarlos,  dado  que  la  fiscalía no justificó de manera clara su pertinencia  como pruebas y de su mera enunciación no se desprende.   

Sin  embargo,  decreta  como  prueba  lo  rotulado  como  tres  cds,  que contienen “audiencias de sustentación oral de  recurso  de  apelación,  sustentación  de  apelación y lectura de decisión y  Jaime  Arias  Cometa  preclusión”,  por  cuanto  en su solicitud adujo que se  relacionan  con  el  recurso  de  apelación interpuesto ante el tribunal por la  víctima   Cleidy   Ávila,  respecto  a  la  preclusión  decretada24».   

Aquí   es   claro  que  el  a-quo,  en este caso, también incurrió  en  una  motivación  dilógica, pues mientras afirma que la prueba identificada  con  el  numeral  6.3 ya había sido decretada, seguidamente pasa a señalar que  «respecto a los elementos relacionados en el punto 6  del  escrito  de  acusación,  la  Sala  mantiene  su  decisión  de negarlos»,  con  lo  que  aquélla se entendería inadmitida, toda  vez  que el ítem 6.3 se encuentra comprendido en el punto 6º, lo que llevaría  a  la  Sala a preguntarse si tal documento finalmente puede o no incorporarse en  el  juicio.  Y  la  respuesta  a  ello  no  se alcanza a obtener de las confusas  consideraciones  expuestas  por  el  tribunal  en  sus  decisiones,  mucho menos  después  de haber precisado, además, que negaba la incorporación de todos los  elementos  distinguidos en el numeral 6º, para seguidamente también admitir el  identificado  con  el  numeral 6.6, sin tampoco expresar los fundamentos con los  cuales  el  documento  del  ítem  6.7., solicitado igualmente por la fiscalía,  debería suponerse inadmitido.    

También  argumentó  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Distrito Judicial de Ibagué:   

«5.2.4.  Con  relación  a  los elementos  materiales  que  prueban  aspectos  de capacitación del funcionario acusado, en  criterio  de  la  fiscalía,  la  Sala  Penal no se pronunció respecto al punto  13.4.  y  13.5.  (Folio  113  de  la  carpeta) del anexo de elementos materiales  probatorios,  del escrito de acusación. Con ellos, la fiscalía apunta a probar  la  capacitación  del  fiscal  para  desvirtuar  la  teoría  del  caso  de  la  defensa.   

Decisión de la Sala:  

La  Sala  no  repone su decisión, pues la  fiscal  no  aportó  razones  que permitan atisbar el contenido de los oficios a  que  se  refiere  en  los  ítems 13.4. y 13.5., y la mera manifestación de que  tales  elementos  le permitirán contrarrestar la teoría de la defensa no suple  esa omisión».   

Nuevamente  incurre  el  juez plural en una  fundamentación   imprecisa   y   completamente  contradictoria  de  su  inicial  determinación,  pues  las  evidencias  identificadas  con los numerales 13.4. y  13.5  se  observan admitidas desde el comienzo, sin que ese aspecto fuera objeto  de  impugnación,  denotándose,  además,  el  desbordamiento de su competencia  para    desatar    el    recurso    horizontal,    tal   y   como   se   indicó  antecedentemente.   

Pues bien, la falta absoluta de motivación  cometida  por el a-quo en el  auto  emitido  el 7 de mayo de 2015 en torno a algunas peticiones probatorias de  la  fiscalía,  proyectada  en  la  providencia  con  la  que desató el recurso  horizontal  impetrado  por  esta,  solo  puede  ser,  entonces, corregida con el  remedio  extremo  de  la  nulidad,  de  conformidad  con  lo  establecido  en el  artículo  457  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  a  la sazón dice:  «Es  causal de nulidad la violación del derecho de  defensa   o   del   debido   proceso   en   aspectos  sustanciales».   

El  tribunal  antes de enmendar el yerro en  que  había  incurrido  dentro  de  aquélla  primera decisión, lo que hizo, al  resolver   la   impugnación,   fue   tornarlos   más   visibles,  profundos  e  insubsanables por una vía distinta a la destacada.   

Como   se   afirmó,  dicha  falencia  es  constitutiva  de  una  irregularidad  sustancial  trascendente, porque afecta de  manera   concreta   las   garantías   de  las  partes  y  quebranta  las  bases  fundamentales  del  proceso.  Adicionalmente, la ausencia de pronunciamiento por  parte  del  juez  de  conocimiento sobre la totalidad de las pruebas solicitadas  formalmente   por  uno  de  los  intervinientes,  impide,  en  extremo,  que  el  propósito  más  importante  de  la  audiencia  preparatoria,  esto  es,  el de  delimitar,  debidamente,  las  iniciativas probatorias de las partes, atendiendo  las exposiciones que las sustentan, se pueda estructurar.   

Yerro que de ningún modo podría repararse  en  sede  de  segunda  instancia,  pues  de  emitirse  pronunciamiento sobre las  solicitudes  probatorias  soslayadas  por  el  tribunal con el fin de emendar el  agravio,  se  estaría  vulnerando, entre otros, el derecho a la doble instancia  de  las  partes  con interés para oponerse a una determinación en ese sentido.   

Pero  también  la  motivación  dilógica  ofrecida  en  la  providencia en comento, dadas las contradicciones que la misma  encierra,   impone   indefectiblemente   su   anulación,   puesto   que  impide  desentrañar  el contenido de lo decidido en su conjunto.  En un esquema de  corte  acusatorio  no  debe  dársele cabida a decisiones confusas, incompletas,  ambiguas,  inciertas  o  dudosas,  menos  aun  cuando  se trata de aquellas cuyo  propósito  es  definir  las  pruebas  con  las  que  contaran  las  partes para  demostrar  su  particular  teoría  del caso, pues hacerlo sería atentatorio de  los  principios de igualdad de armas y contradicción (impugnación)25.   

3. Conclusión  

Por  lo expuesto, tal como viene anunciado,  la  Sala  decretará la nulidad del auto adiado 19 de abril de 2016, mediante el  cual  el  tribunal resolvió el recurso de reposición incoado por la fiscalía,  a  fin  de  que  el  a-quo  vuelva  emitir  pronunciamiento  con  el  que  atienda de forma clara, precisa y  fundada  los  motivos  de dicha impugnación, particularmente el que demanda una  referencia  directa  sobre cada una de las solicitudes de pruebas omitidas en el  proveído  recurrido  y  que fueron objeto de señalamiento en esta providencia,  garantizando,  así,  un  adecuado  ejercicio  del  derecho  de  contradicción,  defensa  y  acceso  a la administración de justicia (CSJ SP. 27 jul. 2006, rad.  22.329).   Solución   que   no   resulta   novedosa  ni  extraordinaria  en  la  jurisprudencia  de  esta  Colegiatura, sino que responde a un criterio reiterado  cuando  ha  tenido  que  resolver asuntos que comportan problemas argumentativos  similares  (CSJ  SP, 25 mar. 1999, rad. 11279; CSJ SP, 11 mar. 2003, rad. 17289;  CSJ  SP,  27 jul. 2006 rad. 22329; CSJ SP, 4 mar. 2009, rad. 27910; y CSJ SP, 28  ago. 2013, rad. 41635).   

Igualmente,  la Corte llama la atención de  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Distrito Judicial de Ibagué, a fin de  que  atienda,  con  la celeridad debida, los asuntos a su cargo, pues se observa  que  el  recurso  de  reposición bajo su conocimiento fue resuelto casi un año  después  de  interpuesto,  recordándole  así  mismo que es su deber evitar la  ocurrencia de irregularidades en el proceso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

PRIMERO:        Decretar  la  nulidad  del auto adiado 19  de  abril de 2016, proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior de Distrito  Judicial  de  Ibagué y, por ende, de las actuaciones procesales que dependan de  éste.   

SEGUNDO: Contra  lo    aquí    dispuesto,   no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  A  record 11:13, CD a folio 60.   

2  A  record 27:40   

3ARTÍCULO      55.     ELABORACIÓN     DE     LAS     PROVIDENCIAS  JUDICIALES. Las   sentencias  judiciales  deberán  referirse  a todos los hechos y asuntos planteados en el proceso por los sujetos  procesales.   

La  parte  resolutiva  de  las sentencias  estará precedida de las siguientes palabras:   

“Administrando  justicia  en nombre de la  República y por autoridad de la Ley”   

La pulcritud del lenguaje; la claridad, la  precisión  y  la  concreción  de  los  hechos  materia de los debates y de las  pruebas   que  los  respaldan,  que  los  Magistrados  y  Jueces  hagan  en  las  providencias  judiciales,  se  tendrán en cuenta como factores esenciales en la  evaluación    del    factor    cualitativo   de   la   calificación   de   sus  servicios.   

4  «Al respecto, Michele Taruffo, citado por Gladis E.  de  Midón  en su libro sobre la casación, dice lo siguiente: “La obligación  constitucional  de  motivación nace efectiva del Estado persona, autocrático y  extraño  respecto  a la sociedad civil, y de la consiguiente afirmación de los  principios   por   los   cuales  la  soberanía  pertenece  al  pueblo.”  Esta  transformación  del  modo  de  concebir  la  soberanía  significa, en el plano  jurisdiccional,  “que la providencia del juez no se legitima como ejercicio de  autoridad  absoluta,  sino como el juez rinda cuenta del modo en que se ejercita  el  poder  que  le  ha sido delegado por el pueblo, que es el primer y verdadero  titular  de  la soberanía.” “A través del control (social difuso), y antes  por  efecto  de  su misma posibilidad (con el deber de justificar las decisiones  judiciales),   el   pueblo   se   reapropia  de  la  soberanía  y  la  ejercita  directamente,  evitando  que el mecanismo de la delegación se transporte en una  expropiación  definitiva  de  la  soberanía  por parte de los órganos que tal  poder  ejercitan  en nombre del pueblo”».         

5 Ver  entre  otras,  CSJ  SP, 4 may. 2011, rad. 35977; CSJ SP, 3 mar.2010, rad. 32199;  CSJ SP 21 oct. 2009, rad. 32004; CSJ SP9396-2014.   

6  A  record 11:01   

7  A  record 26:48   

8  A  record 31:25   

9  A  record 32:40   

10  A  record 34:29   

11 A  record 36:58   

12 A  record 42:13   

13 A  record 49:37   

14 A  records 1:01:48 y 1:06:55   

15 A  record 35:20   

16 A  record 39:54   

17 A  record 08:53   

18 Ver  CSJ AP5911-2015; CSJ SP, 22 jun. 2011, rad. 36611, entre otras.   

19 CC  C-209/07. Ver al respecto, CSJ, SP 20 mayo 2009, rad. 30782.   

20  CSJ, SP 29 junio 2007, rad. 27608.   

21 A  record 09:53   

22 A  record 12:03   

23 A  record 26:48   

24 A  record 15:59   

25  CSJ, AP5911-2015.     

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