AP4090-2016(47876)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado Ponente  

AP4090-2016  

Radicación 47876  

(Aprobado Acta No. 194 )  

Bogotá D.C., veintinueve  (29) de junio  de dos mil dieciséis (2016).   

          Se   pronuncia  la  Sala  sobre  la  admisibilidad  del  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  FERNANDO  CASTAÑEDA  RANGEL  en  contra de la sentencia emitida  por  la  Sala  Penal   del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  el  10 de  noviembre  de  2015,   que  confirmó en su totalidad el fallo condenatorio  proferido  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito de Barrancabermeja el 8 de  julio  de  la  misma  anualidad,  al hallarlo coautor penalmente responsable del  delito de hurto calificado y agravado.   

HECHOS  

          La   cuestión   fáctica   fue   reseñada   por   el  ad    quem     de    la   siguiente  manera1:   

«Acaecieron el día  31  de  mayo  (sic) del 2014, en las instalaciones del establecimiento comercial  LAS  MARAVILLAS,  ubicado en la calle 49 N°. 13-22 de Barrancabermeja, almacén  de  importados  que  según  la señora NANA MARIA ESTRADA GARCÍA, (sic)  asesora  comercial,  fue objeto de  hurto  ese  día,  aproximadamente  a las tres de la mañana, mediante violencia  ejercida  en  la  puerta del sótano que permite el ingreso a la parte de atrás  del  negocio, para ingresar, a la oficina de la señora MADELEINE GARCÍA, donde  se  encontraba  el  dinero  y  diferentes  objeto (sic)  que  fueron  hurtados;  del  mismo modo indicó que en  dicho  lugar  existen cámaras de video, constatándose que fueron desconectadas  y  otras  las  taparon con papel de impedir la individualización de los autores  del  hurto,  cuyo  monto ascendió a la suma de $112.938.0000 (sic) millones  de  pesos.  Recibida la noticia  criminal,  se  desplegaron actos urgentes y labores investigativas, tendientes a  establecer  la ocurrencia de los hechos y sus responsables, así como recolectar  elementos  probatorios  en el lugar, realizar inspecciones judiciales, fijación  fotográfica  y  entrevista.  Con  esta  información  recaudada,  (sic) por los  funcionarios  de la SIJIN, y relacionada en el informe ejecutivo del 19 de junio  del  2014,  se  logró  (sic)  que  se  expidiera,  por  un  juez  de control de  garantías,  las ordenes de captura de los ciudadanos Fernando Castañeda Rangel  y Kevin Orlando Gómez»   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

          El  24  de junio de 2014, ante el Juzgado Primero Penal Municipal de  Control  de  Garantías de Barrancabermeja, se llevaron a cabo las audiencias de  legalización  de  captura,  formulación de imputación e imposición de medida  de  aseguramiento  en  contra de Kevin Orlando Gómez2.   

          Al  día  siguiente, el Juzgado Tercero Penal Municipal con función  de   control   de   garantías  de  la  misma  ciudad,  impartió  legalidad  al  procedimiento  de  aprehensión  de FERNANDO CASTAÑEDA  RANGEL,  e  inmediatamente el ente acusador le imputó  el  punible  de  hurto  calificado  y  agravado  a título de dolo en calidad de  coautor,  cargo que fue aceptado por el procesado a quien se le impuso la medida  de  aseguramiento de detención preventiva en su lugar de residencia3.   

          El    19    de   septiembre   de   20144,  el  Juez  Primero  Penal  de  Circuito  de  Barrancabermeja,  dio  inicio  a  la audiencia de verificación de  allanamiento,   que   continuó   el   16   de   octubre   siguiente5, y culminó el  08        de        julio        del       20156   condenando  a  FERNANDO   CASTAÑEDA  RANGEL  y  a  Kevin  Orlando  Gómez  a  la  pena  principal  de  60   meses  de prisión y a la  accesoria   de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  término,  negándoles  la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  la prisión domiciliaria.   

LA DEMANDA  

          En  virtud  de la protección del debido proceso y demás garantías  judiciales,  son  tres  los  cargos  enunciados  por el defensor de FERNANDO  CASTAÑEDA RANGEL en contra de la  decisión del Tribunal.   

Primer cargo.-  

Violación  directa de la ley sustancial por  interpretación errónea o aplicación indebida.   

Para  el  libelista, la argumentación de la  decisión  del Tribunal, se halla soportada en normas que no debieron aplicarse,  puesto  que  las  llamadas  a  regular  el  otorgamiento o no el beneficio de la  prisión  domiciliaria  son  la  Ley  750  de 2002, y las Sentencias de la Corte  Constitucional C-318 de 2008 y C-184 de 2005.   

Alega   que  se  vulneraron  los  derechos  fundamentales  del  acusado  al aplicarse de forma indebida una norma del bloque  de  constitucionalidad,  lo  cual  produjo  irregularidades en el proceso por la  violación  de  los  derechos  humanos,  del  debido  proceso  y  de  garantías  judiciales  como  «el  derecho a que se apliquen las  normas correctamente».   

A su juicio, el ad  quem  analizó  normas distintas a las solicitadas por  el  impugnante en el recurso de apelación con el que pretendía que se aplicara  la  ley que protege a las madres cabeza de familia y, por igualdad, a los padres  en  la  misma  condición.  Contrario  a  ello,  el  Tribunal cercenó normas de  carácter  internacional,  tales  como  el  Pacto  de  San  José de Costa Rica,  los      tratados     internacionales, y la Ley 750 de 2002.   

Explica   que  durante  la  audiencia  del  artículo  447  de  la  Ley 906 de 2004 sustentó en debida forma los requisitos  exigidos   por   la   Ley   750   de   2002   para   otorgarle   a  CASTAÑEDA   RANGEL  el  beneficio  de  la  prisión  domiciliaria,  pese  a lo cual, la petición fue negada sin reparar en  que  el  Juez de Garantías  consideró en su momento que no era un peligro  para  la  sociedad  y  que  no  reunía las exigencias requeridas para imponerle  medida de aseguramiento intramural.   

Sostiene que reconoce que la Ley 1709 de 2014  otorga  el beneficio de la prisión domiciliaria únicamente a los delitos cuyas  penas  mínimas consagradas en la ley sean iguales o inferiores a ocho años y a  su   vez   la  niega  tácitamente  para  ciertos  delitos,  entre  ellos  hurto  calificado,  y  esgrime  que  la  Ley  750  de  2002  se  refiere solamente a la  negación  de  la  concesión  para  los  delitos  de  lesa  humanidad  o en los  supuestos en que la persona tenga antecedentes penales.   

A su vez, transcribe apartes de la Sentencia  de  la  Corte  Constitucional  C-284 de 2005 y del artículo 2 de la Ley 82  de  1993, con el fin de demostrar que el procesado cumple a cabalidad lo exigido  para  ser  considerado  padre  cabeza  de  familia,  toda  vez  que CASTAÑEDA  RANGEL  tiene  a  su  cargo el  cuidado de su madre.   

Segundo cargo.-  

Desconocimiento  del  debido  proceso  por  afectación  sustancial  de  su estructura o de la garantía debida a cualquiera  de las partes.   

Manifiesta  el  censor  que  se  vulneró el  artículo  29  de  la  Constitución  Política  por cuanto se dio aplicación a  normas  que  no  debían  considerarse para el caso en concreto, puesto que solo  procedía   aplicar   la   Ley  750  de  2002  y  las  Sentencias  de  la  Corte  Constitucional  C-318  de 2008 y C-184 de 2005, que contienen los requisitos que  exigidos  para  el  otorgamiento  de la reclusión domiciliaria, lo que vulneró  las  garantías  judiciales  y  el  debido  proceso  a  su  asistido7.   

Sostiene  que el condenado es un delincuente  primario  que  carece de antecedentes penales, ostenta un arraigo, una familia y  un  asentamiento familiar y social; es decir, cumple con los fines esenciales de  la resocialización de las personas.   

Tercer cargo.-  

El recurrente invoca como tercera censura el  numeral  tercero  del  artículo 181 del Código de Procedimiento Penal de 2004,  esto   es,  el  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia.   

Indica  que no se explica la forma en que el  juzgador   de   segunda   instancia   realizó   el   estudio   de  documentos que llevan a comprender que el  procesado  reúne  los  requisitos para ser considerado padre cabeza de familia,  pues la norma es clara en sus exigencias esenciales.   

Finalmente, solicita revocar parcialmente la  sentencia  del Tribunal con el objetivo de concederle la prisión domiciliaria a  FERNANDO     CASTAÑEDA     RANGEL     por  reunir,   a  su juicio, los requisitos para ser calificado  como padre cabeza de familia.   

CONSIDERACIONES  

El recurso extraordinario de casación penal,  al  igual  que  acontece  en materia civil o laboral, se halla sometido a reglas  específicas  de  orden  sustancial  y  formal  para  su  admisión  y posterior  pronunciamiento.  Esto, obedece a que se dirige a controvertir un fallo que goza  de  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad8 que conlleva a que se le exija  al  recurrente  el  cumplimiento  de  ciertos requisitos imprescindibles para su  prosperidad,  tales  como tener interés para impugnar, señalar la causal legal  que  invoca,  desarrollar los cargos de sustentación del recurso y demostrar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por el legislador en el artículo 180  de la Ley 906 de 2004.   

Insistentemente  esta              Corporación     ha     precisado     que     la  postulación   del   instrumento  extraordinario  de  impugnación debe contener,  además  de  la  denuncia de la transgresión a  la   ley   producida   con   la  decisión,         su        demostración,  por   medio  de  un   escrito  que necesariamente  debe  cumplir, no solo con los rigurosos requisitos de  forma  y  contenido  establecidos por los   artículos  180         a         184         ejusdem   que   hacen   referencia   la  idoneidad   formal   de   la   demanda,  sino   que,   adicionalmente,  debe  ser  objetivamente                 fundada9,     vale     decir,  presentarse  de  forma  ordenada,  clara  y  concisa,  además  de  formular y sustentar con suficiencia los cargos  postulados,  señalando  cuáles  son  sus  fundamentos  y las normas que estima  infringidas,  y, en caso de  que    fueren    varias    las    críticas,    sustentarlas    en    capítulos  separados,  demostrando  la  trascendencia   de   las   falencias  incurridas  por  el  juzgador,  es  decir,  verificando  que  de  no  incurrir  en ellas la determinación sería totalmente  distinta.   

Este  no  es  el  caso  del presente libelo,  razón por la cual se procederá a inadmitir la demanda.   

Primer cargo.-  

El defensor demanda la violación directa de  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea o  aplicación  indebida  de una norma, vale decir, trata  los  dos  supuestos  como  si  fueran  sinónimos; por lo tanto, al definir una,  fundamenta  la  otra,  ocasionando  una  imprecisión  en los cargos propuestos.   

La  Sala  recordará  que  la  censura  por  violación  directa,  impone  aceptar  los  hechos  y  las pruebas tal cual como  quedaron  consignados  en  el  fallo  de segunda instancia; además, el deber de  señalar  si  ocurrió  por: (i) falta de aplicación; (ii) aplicación indebida  o;  (iii)  interpretación  errónea,  entendiendo que cada una de ellas, pese a  estar  contenidas dentro de una misma causal, representa una violación distinta  de  la  otra.   Dicho  de  manera  diferente,  si el Tribunal, a juicio del  censor,  incurre  en un yerro por interpretación errónea, no daría lugar a su  vez  a  sustentar, dentro del mismo cargo, una censura por aplicación indebida,  tal  y  como  se  exterioriza  en la presente demanda, incumpliendo la idoneidad  formal que debe contener.   

Cabe precisar que a pesar de existir ciertas  similitudes   entre   los   dos   yerros  postulados  en  del  mismo  cargo,  la  interpretación errónea hace referencia a:   

«El  desacierto  en que incurre el fallador  cuando  habiendo seleccionado adecuadamente la norma que regula el caso sometido  a   su   consideración,  decide  aplicarla,  sólo  que  con  un  entendimiento  equivocado,   sea   rebasando,   menguando   o   desfigurando   su  contenido  o  alcance.»10   

Por otro lado, la aplicación indebida de un  precepto,  parte  de  la  equivocación  al  momento  de  seleccionar  la  norma  ajustable  al caso; al predicar esta incorrección, el demandante tiene el deber  de   precisar  el  precepto  impropiamente  utilizado  y  la  norma  que  debió  emplearse,   señalando   su  trascendencia.   En  lugar  de  ello,  en  el  sub   judice,  el  censor  elabora  un  listado de normas de carácter internacional que a su juicio fueron  transgredidas   y   que   ocasionaron   la  violación  del  debido  proceso  de  FERNANDO     CASTAÑEDA     RANGEL,    sin señalar los fundamentos de su razonamiento.   

Así  mismo,  reniega  que  el  Tribunal  no  estudió  la ley de protección a las madres cabeza de familia, Ley 750 de 2002,  norma  peticionada  en  el  recurso  de  apelación, ni la sentencia de la Corte  Constitucional  C-318  de  2008,  con  el  objetivo  de  concederle  la prisión  domiciliaria  al  procesado,  mas  no  indica  los  preceptos  que considera mal  aplicados,  en  contravía  de  lo  requerido  para  la  aceptación  del cargo.   

Por  las  razones  ya expuestas, el cargo no  está llamado a prosperar.   

Segundo cargo.-  

Para demostrar el desconocimiento del debido  proceso   por   vicios  in  procedendo,  corresponde  al  demandante  demostrar  un  yerro de estructura o de  garantía  dependiendo  del supuesto que se presente, tal como lo ha establecido  la  jurisprudencia  de  esta  Sala  al  afirmar  que11:   

‹‹La del numeral  2,  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad  por vicios in procedendo, es  decir,  permite el atacar los fallos cuando se han producido con desconocimiento  del  debido  proceso o de las formas propias del juicio (yerro de estructura), o  con  violación  de  las garantías debidas a cualquiera de las partes (yerro de  garantía).››.   

Adicionalmente  a  lo anterior, es necesario  argumentarle  a  la  Corte  las  razones  por  las  que  se considera que dichas  incorrecciones  son   esenciales, evidenciando que no existe otra solución  que  declarar  la  nulidad de lo actuado, indicando el momento exacto en el cual  se  concretó la anomalía y la forma en que el vicio denunciado alteró el rito  legal,  lo  cual  fue  omitido  en la demanda que se analiza, puesto que para el  libelista   el   cargo   se  halla  debidamente  explicado  en  el  acápite  de  motivos  del  disenso.  No  obstante,  al  verificar tal apartado, nuevamente se advierte la ausencia de los  requisitos para la demostración de la inconformidad.   

Aun obviando la ausencia de rigor técnico en  la  postulación,  el  ataque  no  está  llamado  a  prosperar  por  cuanto  el  recurrente  se limita a enunciar reiterativamente la violación del artículo 29  de   la   Constitución   Política   porque   se  configuraron  irregularidades  vulneradoras  de  la  garantía judicial del derecho a  que   se   le  apliquen  las  normas  correctamente12  y  del derecho de igualdad ante la ley. La censura no prospera.   

Tercer cargo.-  

Amparado en el numeral tercero del artículo  181  de  la  Ley  906  de 2004, el censor afirma que la sentencia se produjo con  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas de producción y apreciación de la  prueba.   

La violación indirecta de la ley sustancial  se  clasifica en dos tipos de yerros: los errores de hecho y los de derecho. Los  desaciertos  de  carácter  fáctico  tienen lugar cuando el fallador incurre en  faltas  de  apreciación  probatoria  y se pueden clasificar en: falso juicio de  existencia,  falso  juicio  de  identidad  y  de  raciocinio. El falso juicio de  legalidad  y  el  de  convicción,  configuran lo que se conoce como dislates de  derecho,  y  se  originan a partir del desconocimiento de las normas que regulan  la  producción  de  los  elementos de persuasión o las que tasan su valor o su  eficacia                  probatoria13.   

Esta Colegiatura reiterativamente14    ha  establecido   como   obligación  del  recurrente  que  señala  esta  clase  de  equívocos:  (i)  identificar  el  yerro  cometido y posteriormente demostrarlo;  (ii)  indicar  las  pruebas  sobre las cuales recayó; (iii) las razones por las  cuales se presentó; y, (iv) la trascendencia de la equivocación.   

Estos  requisitos  no  se  vislumbran  en la  demanda  de  casación  interpuesta,  pues  el  impugnantes  expuso  los  mismos  argumentos  con  los  cuales  sustentó  la segunda inconformidad, al extremo de  afirmar  que  estaba  «explicado  con suficiencia en  este  documento,  acápite  de  motivos  del  disenso  en lo referente al Primer  yerro,    Segundo    Yerro    y   Tercer   yerro»15,        lo  cual  basta  para  inferir  la ausencia de la técnica requerida  para  la  postulación  de  los  cargos,  ya  que  para argumentar la violación  indirecta   de  la  ley  sustancial,  no  basta  con  afirmar  que  ciertos  documentos  no  se analizaron, o  imponer   su  propio  criterio  de  la  forma  en  que  debieron  valorarse  las  pruebas.   

Finalmente, no sobra resaltar que el recurso  extraordinario  de casación obedece a la necesidad de efectuar un control legal  y  constitucional  a  la sentencia de segunda instancia, lo que quiere decir que  no  constituye  una  vía para una tercera instancia. Por lo tanto, «si  no se enseña el yerro judicial acusado, el recurso pierde su  razón  de  ser,  para  convertirse  en otra instancia regular, al desatender el  postulado  de  trascendencia que rige la impugnación extraordinaria.»16.     El     cargo     no  prospera.   

Con   fundamento   en   los   presupuestos  anteriores,  la  Sala  se halla inexorablemente compelida a inadmitir la demanda  presentada  por  el  defensor  de  FERNANDO CASTAÑEDA  RANGEL.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.-  INADMITIR   la   demanda  formulada  por  el  defensor  de  FERNANDO  CASTAÑEDA  RANGEL.   

          Segundo.-   Advertir al impugnante que  contra esta decisión procede la insistencia.   

          Tercero.-  En  firme  esta determinación,  devuélvanse las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Folios 135 y ss. de la carpeta.   

2 Cfr.  Folios 7 y 8 ibídem.   

3 Cfr.  Folio          15          ibídem.   

4 Cfr.  Folios 37 y 38 ibídem.   

5 Cfr.  Folios 51 y 52 ibídem.   

6 Cfr.  Folios 81 a 91 ibídem.   

7 Cfr.  Folio    172    ibídem.   

8 Cfr.  CSJ. AP, 25 de marzo de 2015, Rad. 43226.   

9 Cfr.  CSJ. AP. de 9 de septiembre de 2015, Rad. 41512.   

10 Cfr.  CSJ. AP. de 28 de octubre de 2015. Rad. 46175.   

11  Cfr. CSJ. AP. de 28 de noviembre de 2007, Rad. 28656.   

12  Cfr.       Demanda      de      casación,      folio      171      ibídem.   

13  Cfr. CSJ. AP. de 21 de septiembre de 2011, Rad. 32327.   

14  Cfr. Ídem.   

15  Cfr. Demanda de casación, folio 168 de la carpeta.   

16  Cfr. CSJ. AP. de 13 de abril de 2016, Rad. 45381.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *