AP4067-2016(47400)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  Ponente   

AP4067-2016  

Radicación     n°     47400   

(Aprobado Acta No.  194)   

          Bogotá, D.C.,  junio     veintinueve     (29)    de    dos    mil  dieciséis (2016).   

V   I   S   T   O  S   

Examina   la   Sala   los  requisitos  de  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  formulada  por  el defensor de la  procesada  Cindy  Tatiana  López Mogrovejo contra la sentencia proferida por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Buga,  por  cuyo  medio  confirmó con  modificaciones  la  dictada  por el Juzgado Penal del Circuito de Descongestión  de  Palmira  (Valle)  que  la  condenó  como  interviniente  de  los delitos de  contrato    sin    cumplimiento    de    requisitos  legales   en   concurso   homogéneo   entre  sí  y  heterogéneo    con    peculado   por   apropiación  agravado,  en tanto incrementó las penas de prisión  y multa fijadas en el fallo de primer grado.   

HECHOS  

         Fueron   sintetizados   por   el   juez   a  quo  de  la  siguiente  manera:   

[T]uvieron su génesis los días 28 de junio  y  26 de diciembre de 2011, cuando el señor Raúl Alfredo Arboleda Márquez, en  su  calidad  de  alcalde  del  municipio  de  Palmira,  elegido  para el periodo  comprendido  entre  los  años  2008 a 2011, en ejercicio de sus funciones y con  ocasión  de  su  cargo, se interesó en provecho de un tercero en dos contratos  que  celebró sin observancia de los requisitos legales esenciales y se apropió  en  provecho  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado,  en este caso de dineros  públicos  pertenecientes  al  municipio  de Palmira, cuya administración se le  había  confiado  con  ocasión del desarrollo de sus funciones, al suscribir el  contrato  denominado  “Servicio  y  Apoyo a la Gestión”, distinguido con el  número  MP  620  [de  2011],  y su correspondiente adición, cuyo objeto era la  “prestación  de servicios de apoyo a la gestión de gobierno para implementar  y  socializar  el  plan  integral de seguridad, manual de convivencia ciudadana,  leyes  y  reglamentos  relacionados  con el tema”, por valor inicial de ciento  cincuenta  millones  de pesos ($150.000.000.oo), adicionado posteriormente en la  suma  de  cincuenta y cinco millones de pesos ($55.000.000.oo), para un total de  doscientos cinco millones de pesos ($205.000.000.oo).   

Dicho  contrato… lo suscribió el alcalde  con  la  señora  Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo,  quien  actuó  en nombre y  representación  de  la  Fundación  Empatía  Social,  identificada con el NIT.  900437469.   Sin   embargo,   la   suscriptora   del  contrato  no  ejercía  la  representación  legal,  pues  en  realidad,  según certificado de existencia y  representación  de  la  mencionada  fundación,  expedido  por  la  Cámara  de  Comercio  de Palmira, la señora López Mogrovejo ostentaba para los días 28 de  junio  de  2011 y 26 de diciembre de esa anualidad, fechas de la suscripción de  los  contratos, el cargo de Secretaria General de la Fundación Empatía Social,  y  su  verdadero  representante legal era el señor Jhon Jairo Tenorio Valencia,  esposo de… [la mencionada].   

[E]l plazo pactado en la cláusula 4ª de la  minuta  contractual  para cumplir con la ejecución del contrato fue de 60 días  [contados]  a partir de la suscripción del acta de inicio, la cual se firmó el  29  de  agosto  de  2011,  significando  lo  anterior  que  el plazo del acuerdo  contractual  se  extendía  hasta  el  28  de  octubre  de  2011;  sin  embargo,  contraviniendo  el acuerdo estipulado en el contrato… en el acta de inició se  señaló  una  nueva  fecha…  el  10  de septiembre de 2011.      

(…)  

[C]on  posterioridad  a la liquidación del  contrato,  sin  motivación alguna y sin acto administrativo que lo justificara,  dicho  contrato  fue  adicionado  por  las  partes  el  26 de diciembre de 2011,  teniendo  como plazo para la ejecución de la adición un término de dos días,  es  decir,  que  el  contrato se extendía hasta el 28 de diciembre de 2011 y el  valor  por  el cual fue adicionado, fue la suma de cincuenta y cinco millones de  pesos ($55.000.000.oo).    

Dicha adición no estuvo ajustada a la ley,  por  cuanto  el  contrato inicial estaba ya liquidado y vencido el plazo para su  ejecución,  por  lo  que  dicha  minuta  no  correspondió  a  una adición del  contrato  [MP  620  de  2011],  sino  realmente  a un nuevo contrato, y bajo esa  premisa  se omitió desarrollar las etapas precontractuales, contractuales y pos  contractuales  que  establece  la ley para su nacimiento a la vida jurídica, lo  que  constituyó  por  parte  del  señor  alcalde  de Palmira, en su calidad de  servidor  público y en ejercicio de su cargo, la celebración de un… contrato  sin  observancia de los requisitos legales esenciales, habiéndose interesado en  provecho  de  un  tercero,  en  este  caso  de  la  señora Cindy Tatiana López  Mogrovejo,  en  la  celebración de un contrato en el cual debía intervenir por  razón  de  su cargo, permitiendo una erogación adicional a cargo del municipio  con  dineros  del  Estado  [y]  a  favor de un tercero, sin justificación   legal.   

         

[Además,]  la  modalidad  de contratación  escogida  por el entonces servidor público Raúl Alfredo Arboleda Márquez, con  ocasión  del  ejercicio  de  sus  funciones  como alcalde de Palmira, fue la de  contratación  directa  que  consagra  la  Ley  80  de  1993,  modificada por el  artículo  32  de  la  Ley 1150 de 2007; sin embargo, dicha contratación con la  señora  López  Mogrovejo…  se  tramitó,  celebró,  liquidó  y  pagó  sin  observancia   de   los   requisitos   legales  esenciales…  violando  [con  la  suscripción  del]  contrato  MP  620  de  2011  y  su  supuesta adición… los  principios  de  moralidad,  eficacia, transparencia y selección objetiva, [y de  contera]   lesionando   el   bien   jurídico  tutelado  de  la  administración  pública.   

En   síntesis…  Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo  incurrió  en calidad de interviniente en la conducta de contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales, ya que dentro de los estudios previos [se  determinó  que]  el tipo de contrato que necesitaba el municipio de Palmira era  el  de  “prestación  de  servicios  profesionales”,  y  la  señora  López  Mogrovejo    suscribió    un   contrato   de   “servicio   y   apoyo   a   la  gestión”      1.   

(…)  

Frente   al   delito   de   peculado  por  apropiación,  las erogaciones que realizó el municipio de Palmira con ocasión  al  (sic)  contrato  MP  620  de  2011  y  su  posterior  “adición”, fueron  canceladas  con  cargo al rubro presupuestal [No.] 31851110, denominado, “Plan  Integral   de  Seguridad,  Cultura  y  Convivencia  Ciudadana”  por  valor  de  $205.000.000.oo;  dinero  que  salió  de  la cuenta que el municipio de Palmira  tenía  en el Banco de Occidente con destino a la cuenta de ahorros del Banco de  Bogotá a nombre de la Fundación Empatía Social.   

[En]  esta  conducta  punible participó la  señora  Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo,  quien  no  obstante  no ten[er] las  calidades  especiales  previstas para ser tenida como autora del tipo penal, fue  la  persona  que  tomó  parte  en  la  realización de la conducta, pues fue…  [quien]   suscribió   el   contrato   [MP  620  de  2011  y  su  adición],  su  correspondiente  acta  de  inicio,  presentó  cuentas  de  cobro a la alcaldía  municipal  de  Palmira  a  nombre  de  la Fundación Empatía Social [y] allegó  certificaciones  expedidas por el Banco de Bogotá respecto a la cuenta en donde  se    debían    consignar   las   erogaciones   que   realizó   el   municipio  (…).                     

Cindy Tatiana López Mogrovejo, conocía que  con  su  acción  estaba  prestando  una  contribución  y  participando  en [la  celebración  de]  un  contrato  sin requisitos legales esenciales… sabía que  dicha  contratación irregular conllevaba la apropiación de dineros del Estado,  en  este  caso  del municipio de Palmira… y aun así, teniendo conocimiento de  ello, quiso su realización.     

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

         1.  Por  los anteriores hechos, el 28 de  julio  de  2015, ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con Función de Control  de  Garantías  de  Palmira,  la  Fiscalía formuló imputación a Raúl Alfredo  Arboleda  Márquez  y  Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo,  enrostrándole a esta  última  su  participación  a  título  de  interviniente  en  los  delitos  de  contrato    sin    cumplimiento    de    requisitos  legales   en   concurso   homogéneo   entre  sí  y  heterogéneo    con    peculado   por   apropiación  agravado,  previstos  en  los  artículos  410 y 397,  inciso  2º, del Código Penal, respectivamente; cargos a los cuales se allanó.   

         Cabe  anotar  que  la  delegada  del  ente  acusador  se abstuvo de  solicitar   la   imposición   de  medida  de  aseguramiento  en  contra  de  la  supranombrada  y,  además,  se generó la ruptura de la unidad procesal ante su  aceptación unilateral de los cargos formulados en la imputación.   

         2.    Habiéndole   correspondido   el  conocimiento  del  asunto  al  Juzgado  Penal  del Circuito de Descongestión de  Palmira,  el  10  de  agosto  2015  se cumplió la audiencia de verificación de  legalidad  del  allanamiento a cargos e individualización de pena, y el día 20  siguiente  se dictó sentencia mediante la cual se condenó a la procesada Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo  a  las  penas  principales de 27 meses de prisión y  «204.87  SMLMV» de multa,  así     como    a    la    «accesoria»  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo término de la sanción privativa de la libertad, como  interviniente del concurso de delitos por el que se allanó.   

         De  igual  forma,  le  fue  negado  el  subrogado de la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  el mecanismo sustitutivo de la  prisión domiciliaria.   

         3.  Apelado  el fallo por el defensor de  la  incriminada,  la  Fiscalía y el Ministerio Público, en sentencia adiada 16  de  octubre  de 2015, el Tribunal Superior de Buga lo confirmó parcialmente, en  tanto  admitió  los  argumentos  de los dos últimos recurrentes en cita y, por  tanto,  redosificó  la  sanción  para incrementarla, fijándola en 41 meses de  prisión   y   multa  de  $205.000.000.oo,  manteniendo  incólumes  las  demás  determinaciones de la decisión impugnada.   

         Asimismo,  dispuso  librar  orden  de  captura en su contra para el  cumplimiento de la sanción.   

         4.  Contra el anterior fallo, el abogado  que  representa  los  intereses  de  la  acusada  Cindy Tatiana López Mogrovejo  interpuso  recurso  de  casación,  cuya admisibilidad es el objeto del presente  pronunciamiento.   

SÍNTESIS DE LA DEMANDA  

         Omitiendo  indicar  el  fin  o fines que persigue con el recurso de  casación,  el  demandante formula un cargo contra la sentencia del Tribunal con  apoyo  en  la  causal prevista en el numeral 1º del artículo 181 de la Ley 906  de 2004, que se resume de la siguiente manera:   

         Después  de  relacionar  en  un  acápite  del  libelo  los hechos  declarados  probados  en  el  fallo  impugnado  y  de  transcribir  parte de sus  consideraciones,  apartado en el que también incluyó la lista de hallazgos con  incidencia  fiscal advertidos por la Contraloría Municipal de Palmira en el mes  de  agosto  de  2012, con motivo de la celebración y ejecución del contrato MP  620  de  2011,  y  donde  cita  la  respuesta  que a tal requerimiento dio en el  entonces  Secretario  de  Gobierno de dicho municipio; el censor denuncia que el  juzgador  de  segundo  grado  incurrió  en  la  violación  directa  de  la ley  sustancial  por falta de aplicación de los artículos 30, inciso 2º, y 401 del  Código  Penal,  que  consagran la figura del cómplice y la diminuente punitiva  relativa al reintegro de lo apropiado, respectivamente.   

         No  sin antes advertir que por razón del allanamiento a cargos que  de  manera  consciente,  libre y voluntaria hiciera su prohijada en la audiencia  de  formulación  de  imputación,  se  restringe el interés de la defensa para  impugnar  la  sentencia  que por vía anticipada puso fin a la actuación penal,  por  lo  que,  dice,  «no  se plantearán argumentos  orientados  a  poner  en  duda  la  responsabilidad  penal  aceptada  sobre  los  comportamientos…  endilgados  [a  Cindy  Tatiana López Mogrovejo]»;  el  recurrente,  en  relación con la primera de las normas en  cita  que  afirma  excluida,  manifiesta  que  en  el  caso  de  su representada  concurren  las  exigencias  legales  para  que  su participación en los delitos  cometidos  con  ocasión  del contrato MP 620 de 2011, se enmarque dentro de las  previsiones  del artículo 30, inciso 2º, del Estatuto Punitivo, es decir, como  cómplice,  y  no  como  interviniente,  calidad  esta  última  por  la que fue  condenada en las instancias.   

         Ese  grado  de  participación,  anota, se evidencia desde el mismo  momento  en  que  la  procesada  Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo suscribió el  mentado  contrato  con  el  municipio  de  Palmira,  puesto  que  de  tal manera  «contribuy[ó]  efectivamente  a  su  realización;  tiene   (sic)   las  cualidades  especiales  exigidas  por  el  legislador  para  considerarla  sujeto  activo de la celebración de contratos sin el lleno de los  requisitos legales».   

         Considera   que   el   ad  quem  incurre  en  el  desatino  alegado  –falta      de  aplicación– al acoger la  forma  de  participación criminal imputada por la Fiscalía a la acusada López  Mogrovejo,  dado  que  en su opinión «la ausencia de  calidades  de funcionario, empleado o servidor público en mi defendida para ser  catalogada  como  interviniente,  implica dar una interpretación que en momento  alguno  tuvo la intención de otorgarle el legislador [a esa figura]»,  lo  que  conlleva a que se le niegue a ésta la posibilidad de  acceder     a     una     «diminuente»  equivalente  a la «mitad»  de  la pena, prevista para el cómplice, y no solo de la cuarta  parte de la misma, como se establece para el interviniente.   

         El  libelista resalta que no pretende que se reconozca a la procesa  «una  doble  disminución  en  la  pena…  sino que  reciba  la  que justamente y en derecho corresponde»,  esto  es,  como  cómplice,  puesto  que  en  el  caso  concreto se advierte que  «sin  la  participación  de  mi  defendida,  sin su  cooperación  y  sin  su  ayuda,  no se hubiese presentado la eventualidad aquí  determinada:  la  celebración  de  contrato  sin cumplimiento de los requisitos  legales».   

         De  otra  parte,  dentro  del  mismo  cargo  y  con  sustento en la  violación  directa  de  la  ley,  el  impugnante  señala que el juez colegiado  incurrió  en  la  falta  de  aplicación  del  artículo 401 del Código Penal,  habida  cuenta  que  no  obstante haberse «demostrado  que  el  objeto del contrato [MP 620 de 2011] se cumplió por parte de… [Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo]  a  plenitud, como aparece convalidado por el propio  interventor  del contrato [mencionado] cuando contesta las glosas efectuadas por  la  Contraloría  Municipal  de  Palmira»; no le fue  reconocida   a   su   representada  la  circunstancia  de  atenuación  punitiva  contemplada en dicha norma.   

         Reitera  que  no  pretende  «discutir o  poner  en  duda  ni  la  existencia  del delito de peculado o el de celebración  indebida  de  contrato»,  sino  que  se aplique a la  condenada  López  Mogrovejo  la  diminuente  por  el reintegro de lo apropiado,  frente  a  lo  cual  aduce  que  los  argumentos  del  Tribunal  para  negar  su  reconocimiento   no   son   acertados,   toda   vez   que  la  circunstancia  de  «haberse cumplido con el objeto de lo pactado [en el  contrato]…  no  resulta irrelevante» frente a dicho  aspecto   y,   por   el   contrario,   no   tenerla   en  cuenta  «implica  de  suyo  desconocer  la  aplicación de cualquiera de las  formas  de  reparación  de  daño»,  que  no están  proscritas  «en los eventos en los cuales el autor se  allana                            a                           cargos».                        

         En  consecuencia,  pide  a la Corte casar la sentencia del Tribunal  para,  en  su  lugar,  declarar  que  su  defendida  participó  en  los delitos  imputados   a   título   de   cómplice,   reconociéndole   la  «disminución     de     la     pena»  correspondiente  a  dicha  figura,  así  como  la  diminuente  punitiva  por el  reintegro   de   lo   apropiado   en   una   proporción   de  la  mitad  de  la  sanción.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. De acuerdo con  lo  normado  en  el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurso de casación  se  concibe  con el doble propósito de servir de control constitucional y legal  de  las  sentencias  proferidas en segunda instancia en procesos adelantados por  delitos, cuando afecten derechos o garantías procesales.   

Claramente  se  advierte  que  la  citada  codificación  no  establece  que  el  delito  de que se trate tenga previsto un  mínimo   de   pena  legal,  como  exigencia  para  acceder  a  la  impugnación  extraordinaria,  ni  señala  unos  requisitos  formales  que  deba  cumplir  el  libelo.   

Sin  embargo,  según lo tiene decantado la  jurisprudencia  de  la  Sala,  la  demanda  no  puede  elaborarse  utilizando un  discurso  de libre composición, ni la casación penal puede entenderse como una  instancia  adicional para debatir aspectos que fueron materia de controversia, o  como facultad ilimitada para revisar el proceso.   

Por  el  contrario,  de  acuerdo  con  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  para  que el libelo sea admitido se  requiere  que  el demandante (i) cuente con interés para impugnar; (ii) indique  la  causal  conforme  a la cual se estructura el reproche de las contempladas en  el  artículo  181  ibídem;  (iii)  postule y desarrolle el cargo siguiendo los  requisitos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación  que  contemple  el motivo  casacional  escogido;  (iv)  acredite  a  través  de  la  censura  formulada la  vulneración   de   derechos  fundamentales;  y  finalmente,  (v)  demuestre  la  necesidad  de  la  intervención  de  la Corte en orden a alcanzar alguno de los  fines  señalados  en  el artículo 180 ibídem, valga decir, la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  éstos  y  la  unificación  de la  jurisprudencia.                

         Además,  en  la postulación y desarrollo de los cargos la demanda  debe  observar  los  principios que gobiernan la impugnación extraordinaria, en  especial  los  de  coherencia,  claridad y precisión, prioridad, autonomía, no  contradicción,  sustentación suficiente y crítica vinculante, por lo cual, en  orden     a     demostrar     los     errores    in  iudicando  o  in procedendo  en  los  que  haya podido incurrir el fallador, no es  viable  argumentar  a  la manera de un alegato de instancia, sino de acuerdo con  la  dialéctica  propia del recurso de casación, evidenciando su trascendencia.   

Ahora,  sin  perjuicio  de lo dicho, la ley  otorga  a  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte la facultad de superar los  defectos  de  la  demanda  para  decidir de fondo en aquellos eventos en que los  fines  de  la casación, su fundamentación, posición del impugnante dentro del  proceso e índole de la controversia planteada, así lo ameriten.   

Significa   lo   anterior,  que  dada  la  preponderancia  de los fines del recurso extraordinario en la sistemática de la  Ley  906  de  2004,  aun cuando la demanda de casación no reúna las exigencias  formales  y sustanciales, la Corte puede superar sus defectos y decidir de fondo  el  asunto  si  lo  advierte  necesario para garantizarlos; y de igual forma, no  obstante  cumplir  el libelo los requisitos de lógica y debida fundamentación,  procede  su  inadmisión  si de conformidad con dichos fines no se precisa de un  fallo de mérito.    

         2.  De  conformidad  con  lo  dicho,  la  demanda  se  inadmitirá  debido a que el libelista carece de interés jurídico  para  impugnar  la sentencia de segundo grado, adicional a que la única censura  formulada  presenta  desatinos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación  en su  postulación y desarrollo, según pasa a explicarse.   

         2.1   Sostiene  el  demandante  que  el  Tribunal  incurrió en la violación directa de la norma sustancial, debido a la  falta  de aplicación de los artículos 30, inciso 2º, y 401 del Código Penal,  desatino  que  conllevó,  de  una parte, a que se condenara a la acusada López  Mogrovejo  en  calidad  de  interviniente  de  los  delitos  juzgados, cuando en  realidad  actuó  como  cómplice  de  los  mismos; y de otro lado, a excluir la  diminuente  punitiva  por  el reintegro de lo apropiado, todo lo cual redunda en  desmedro de la situación jurídica de la supranombrada.   

         2.2   Previo  al  análisis  del  cargo  propuesto,  es  imperioso  determinar  si  en  el asunto de la especie el censor  tiene  interés  jurídico  para  interponer el recurso de casación, puesto que  solo  una  vez  superado  dicho  aspecto,  la Corte entrará a examinar si aquel  cumple  los  requisitos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación,  dado que de  conformidad  con  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004, «no  será seleccionada… la demanda que se encuentre en cualquiera  de   los   siguientes   supuestos:   si   el   demandante   carece  de  interés  (…)».        

Cabe  anotar  que la sentencia impugnada se  profirió  anticipadamente, fruto del allanamiento a cargos de la acusada, quien  de  manera consciente, libre y voluntaria aceptó unilateralmente la imputación  fáctica  y  jurídica que la audiencia correspondiente le formulara la delegada  de   la   Fiscalía   como   interviniente   de   los  delitos  de  contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales  en  concurso homogéneo entre sí y heterogéneo con peculado        por        apropiación        agravado.     

En   esa   medida,   según   reiterada  jurisprudencia        de        la        Sala2,  el  interés jurídico para  recurrir  se  limita  a  aspectos  relacionados  directamente con el monto de la  sanción  y  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena intramural –subrogado de la condena de ejecución  condicional  y  prisión  domiciliaria–,  así  como  también  es  posible  denunciar  la vulneración de  garantías  fundamentales,  empero está vedado plantear disquisiciones en torno  al  injusto  típico  y  a  la responsabilidad penal, o en otras palabras, no es  posible  cuestionar  los  aspectos  que fueron materia de aceptación o acuerdo,  tal  como  acertadamente  lo  destacó  el  ad  quem,  apoyado  en  criterio  de  autoridad3.      

         En  reciente  decisión  (CSJ  AP,  9  sep.  2015, rad. 44546) esta  Corporación recordó que:   

La  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  sido  insistente  en  sostener  que  el  procesado carece de interés para recurrir en  casación  cuando la sentencia impugnada satisface sus pretensiones, bien porque  ha   sido  dictada  de  conformidad  con  ellas,  o  con  los  cargos  aceptados  unilateralmente,  o  con  los acuerdos realizados con la fiscalía, y que cuando  una  de  estas  situaciones se presenta, se impone la inadmisión de la demanda,  en  aplicación de lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 184 de la Ley  906  de  2004  (CSJ,  AP,  11 de diciembre de 2013, radicado 36400),     

“2.  La  existencia  o  inexistencia  de  interés  para  recurrir,  aspecto  que importa destacar en el presente caso, se  vincula  con  el  concepto de agravio. Si la parte procesal ha sufrido perjuicio  con  la  decisión,  porque  es en todo o parte desfavorable a sus pretensiones,  tendrá  en  principio  derecho  para impugnar, y por el contrario, si no recibe  perjuicio  con  la  decisión,  por  ser  en  todo favorable a sus pretensiones,  carecerá de interés para demandar su revisión.   

3.  En aplicación de estas directrices, la  doctrina  y  la jurisprudencia penal han entendido que el sujeto procesal carece  de  interés  para recurrir en casación cuando la sentencia impugnada satisface  integralmente  sus  pretensiones,  bien  porque acoge sus posturas defensivas, o  porque  se  dicta  en  total  correspondencia  con los acuerdos que ha realizado  dentro  de  los  marcos de la justicia consensuada, y que tampoco tiene interés  para  hacerlo  cuando  siendo  la  decisión  desfavorable  es consentida por el  afectado4.   

4. La limitación al derecho a controvertir  los  aspectos  aceptados o concertados con la Fiscalía se erige en garantía de  seriedad  del  acto  consensual y expresión del deber de lealtad que debe guiar  las  actuaciones  de  quienes  intervienen en el proceso penal, única manera de  que  el  sistema  pueda  ser  operable,  pues  de  permitirse  que  el implicado  continúe  discutiendo  ad infinitum su responsabilidad penal, no obstante haber  aceptado  los  cargos  imputados,  el  propósito  político  criminal que   justifica  el sistema de lograr una rápida y eficaz administración de justicia  a   través  de  los  acuerdos,  y  de  obtener  ahorros  en  las  funciones  de  investigación   y   juzgamiento,   se   tornaría  irrealizable”.5     

         En   el   asunto  examinado  se  constata  que  en  la  oportunidad  correspondiente6,  la  Fiscalía  imputó  cargos a la acusada López Mogrovejo por  los   delitos   de   contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales en concurso homogéneo entre sí y  heterogéneo    con    peculado   por   apropiación  agravado,  a  título  de  interviniente,  dado  que  actuando  en  nombre  y  representación de la Fundación Empatía Social, de la  cual  era  su  Secretaría  General,  suscribió  el  contrato MP 620 de 2011 de  «servicio   y   apoyo   a  la  gestión»  con  el  alcalde del municipio de Palmira (Valle), por valor de  $150.000.000.oo,  adicionado  posteriormente  en  la  suma  de  $55.000.0000.oo,  frente  al  cual  se determinó que tanto en su celebración como en la adición  del   mismo  se  incumplieron  los  principios  que  orientan  la  contratación  pública,  además  que  los  dineros  pagados por la entidad territorial fueron  objeto  de  apropiación por parte de la contratista, en tanto no se ejecutó el  objeto   contractual.                   

         Asimismo,  se  tiene  que  luego  de  ser  enterada  por el Juez de  Control   de   Garantías   acerca   de   los   derechos   que  le  asistían  en  su  calidad  de  imputada  –art. 8 de la Ley 906 de  2004–,  así  como de la  posibilidad  de  allanarse  a  los  cargos,  pero  también de las consecuencias  jurídicas   y  de  los  beneficios  punitivos  de  una  determinación  de  tal  naturaleza,  y  no  sin  antes expresar su cabal comprensión sobre los hechos y  las  conductas  punibles endilgadas, para lo cual contó con el asesoramiento de  su  defensor  de  confianza, la implicada manifestó aceptarlos de manera libre,  consciente,                voluntaria7.   

Ahora  bien,  la  sentencia  recurrida  se  profirió  en  perfecta consonancia con los cargos formulados en la audiencia de  imputación  y  aceptados  unilateralmente  en  esa oportunidad por la procesada  Cindy  Tatiana  López  Mogrovejo, habida cuenta que los falladores de instancia  la   condenaron  por  los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento   de   requisitos  legales  en  concurso  homogéneo  entre  sí y heterogéneo con peculado por  apropiación  agravado,  en  calidad  de interviniente,  de  donde  se  sigue que  como  la  decisión  atacada  por la defensa de la implicada, ningún agravio le  ocasionó,  toda  vez  que  se profirió de conformidad con sus pretensiones, es  decir,  según  los  términos  del  mentado  allanamiento  a  cargos, carece de  interés jurídico para impugnarla.   

         Por  tanto,  la  glosa  que  formula el libelista por transgresión  directa  de  la  ley  sustancial,  sustentada  en la falta de aplicación de los  preceptos    que    consagran    la    figura    del    cómplice   –art.    30,    inc.    2º,    del  C.P.–  y  la  diminuente  punitiva     por     el     reintegro     de     lo    apropiado    –art.     401     ídem–,  es  abiertamente infundada, porque  tal  grado  de participación no le fue endilgado a la encartada en la audiencia  de  imputación,  sino  el  de  interviniente;  asimismo,  la  aminorante  de la  sanción  tampoco  fue  considerada por la Fiscalía, luego proponer después de  cumplido  el  allanamiento  a cargos la aplicación de las figuras jurídicas en  cita,  significa  nada  menos  que  desdecirse  de  lo  aceptado,  lo cual está  prohibido   por   el   inciso   1º   del   artículo  293  de  la  Ley  906  de  2004.                 

         Y   si   bien  el  parágrafo  de  la  norma  en  cita  permite  la  retractación  frente  a los cargos aceptados como consecuencia del allanamiento  o  del  preacuerdo,  ello  no opera por la mera voluntad del procesado, sino que  solo  resulta  posible  cuando,  cumplido aquel o aprobado éste por el juez, se  acredita  de  manera  real y cierta la existencia de vicios del consentimiento o  la   vulneración   de   garantías   fundamentales8; hipótesis que el impugnante  ni  siquiera  menciona, y que la Sala tampoco advierte configuradas en el asunto  de la especie.      

         2.3  Al  margen de lo anterior, el cargo  postulado  por  violación  directa  de  la  norma sustancial en la modalidad de  falta  de  aplicación, no cumple las exigencias de forma y contenido señaladas  por   la   jurisprudencia   de   esta  Corporación9,  dado que el casacionista no  acredita  que  en  el  fallo  recurrido  el  Tribunal  hubiera reconocido que la  mencionada  participó  como  cómplice de los delitos juzgados, o que frente al  ilícito  de  peculado  hubiera  reintegrado,  total o parcialmente, los dineros  objeto  de  apropiación  con ocasión de la suscripción del contrato MP 620 de  2011,  no  obstante  lo  cual  dejó  de aplicar la consecuencia prevista en las  normas  que  afirma  excluidas;  de  donde se sigue que la queja intentada queda  ausente de demostración.   

    

2.4 Agréguese que  el  demandante  omite  exponer  por qué, de acuerdo con la imputación fáctica  aceptada  por  la procesada López Mogrovejo, su participación en las conductas  punibles  juzgadas,  cometidas con ocasión de la celebración de la pluricitada  convención  con  la  alcaldía  de  Palmira,  debió endilgársele a título de  cómplice,  y  no de interviniente como lo consideró la Fiscalía y lo avalaron  los  jueces  de  instancia,  soslayando  que la actuación de su defendida no se  limitó  a prestar una simple cooperación o ayuda en orden a facilitar al autor  su  realización,  sino  que  fungió  como  contratista,  esto  es, celebró el  contrato  cuestionado  por ilegal y recibió los dineros que el ente territorial  pagó  por  tal  concepto, sobre los cuales se dio la apropiación; todo lo cual  revela  sin ambages que la implicada obró como coautora, con dominio del hecho,  puesto  que  sin  su  concurso  no  se  habrían realizado los delitos objeto de  acusación,  por  lo  que  al carecer de las calidades exigidas en el tipo penal  –servidor  público–,   resulta  ajustado  a  derecho  considerarla  como interviniente, según lo tiene dicho la  jurisprudencia        de        la       Corte10.                     

Asimismo,  tal  falencia  argumentativa  se  aprecia  en  el  reproche  del  recurrente, relativo a que se debió reconocer a  favor  de  su  representada  la  diminuente  punitiva  por  el  reintegro  de lo  apropiado   –art.  401  C.P.–, lo cual en el caso  particular  se advierte improcedente, puesto que como acertadamente lo concluyó  el  ad  quem,  la circunstancia en que se sustenta tal pretensión, valga decir,  el   cumplimiento  por  parte  de  la  implicada  López  Mogrovejo  del  objeto  contractual,  de  una  parte,  no  se acreditó con los elementos de convicción  allegados  a  la  actuación  y,  de  otro  lado,  tampoco  se  demostró que la  mencionada  hubiera  reintegrado  total  o  parcialmente,  en  las oportunidades  señaladas  por  la norma, los dineros que le fueron entregados por el municipio  de  Palmira  en  razón del contrato MP 620 de 2011, lo cual impide que acceda a  dicha rebaja.      

Así las cosas, como el casacionista carece  de  interés  jurídico  para  impugnar  el fallo de segundo grado, pero además  incurre  en  evidentes  desatinos  de  lógica  y adecuada fundamentación en la  postulación  y  desarrollo  del reparo formulado, el cual tampoco demuestra, se  inadmitirá la demanda.   

         3.  No  obstante  lo  anterior, la Corte  observa  la  eventual  vulneración de garantías fundamentales de la procesada,  en la que pudo incurrir el Tribunal al dosificar la pena.   

         Por  lo  tanto,  se ordenará que una vez se surta la notificación  de  la  presente  determinación  y  se resuelva, en el evento de intentarse, el  mecanismo  de  insistencia, vuelva el proceso al despacho del Magistrado Ponente  para  oficiosamente  proferir, en su momento, el pronunciamiento de rigor por la  Sala.   

         Conforme  también lo tiene precisado la Corte, no se dispondrá la  celebración  de  la  audiencia de sustentación prevista en el artículo 185 de  la  Ley 906 de 2004, puesto que su procedencia está circunscrita a los casos de  admisión del libelo (CSJ AP, 23 ago. 2007, rad. 28059).   

         Contra  esta  decisión procede el mecanismo de insistencia, en los  términos   establecidos   por   la   Sala   en  CSJ  AP,  12  dic.  2005,  rad.  24322.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE  

         1.  INADMITIR  la  demanda  de casación  presentada    por    el    defensor    de   procesada   Cindy   Tatiana   López  Mogrovejo.   

         De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo  de insistencia en los  términos precisados por la Sala.   

         2.   Agotado   el   trámite   de   la  insistencia,  regrese  la  actuación  al despacho del Magistrado Ponente con el  propósito  de  pronunciarse  oficiosamente acerca de la posible vulneración de  garantías fundamentales.   

         Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Aun  cuando  en  los  fallos  de  instancia  no  se  incluyó  dentro  de  los hechos  jurídicamente  relevantes,  en  la  audiencia de formulación de imputación la  delegada    de    la    Fiscalía,    frente    al    delito   de   contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales,  destacó  como  otras irregularidades en las que se incurrió en  la  celebración  del  contrato  MP 620 de 2011, las siguientes: (i) en la etapa  precontractual,  no  se  elaboraron  estudios  previos  serios  y completos, que  determinaran  la necesidad y conveniencia de la contratación; (ii) los estudios  previos   no   aparecen   suscritos   por   el  servidor  público  –Secretario    de    Gobierno    de  Palmira–     que  supuestamente  los  elaboró;  y (iii) no se acreditó la capacidad, idoneidad y  experiencia  del  contratista, pues aun cuando la Fundación Empatía Social fue  certificada  por  el  alcalde  de Palmira, no aparecen los respectivos soportes,  además  que  dicha  entidad recién había nacido a la vida jurídica, dado que  fue  creada  el  19  de  mayo  de 2011, pocos días antes de la suscripción del  contrato   cuestionado   que,  por  demás,  fue  su  primera  intervención  en  contratación;  con  lo  cual  se infringió lo dispuesto en el artículo 82 del  Decreto 2474 de 2008.     

2 CSJ  AP, 30 abr. 2014, rad. 42189.   

3 CSJ  SP, 20 oct. 2006, rad. 24026.   

4  «Casación  15488 de 16 de julio de 2001 y Casación  24026 de 20 de octubre de 2005».   

5  «C.S.J.,  Casación  25248,  auto  de  10 de mayo de  2006».   

6  Audiencia   preliminar  del  28  de  julio  de  2015,  minutos  43:12  y  51:08.   

7  Ídem, minuto 1:06:04.   

8 CSJ  AP,  26  feb.  2014,  rad. 34699; CSJ SP, 13 feb. 2013, rad. 40053; y CSJ AP, 20  nov. 2013, rad. 42180; entre otras.   

9 CSJ  SP,  16  oct.  2013, rad. 42258 y CSJ AP, 29 may. 2013, rad. 39542; entre otras.   

10 CSJ  SP,  22  ago.  2008,  rad.  26483  y  CSJ  SP,  8  jul.  2003, rad. 20704; entre  otras.     

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