AP1662-2016(46857)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP1662-2016  

Radicación    N°    46857.   

Aprobado acta N° 93.  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de marzo de dos  mil dieciséis (2016).   

I. MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por Armando  Jonathan    Ramírez    Gallego,   a   través   de  apoderado  especial, contra  la  sentencia  dictada el 11 de septiembre de 2012 por  el  Tribunal  Superior  de  Cali, confirmando el fallo del 14 de febrero de 2012  emitido  por el Juzgado Primero Penal del Circuito con funciones de conocimiento  de  la  misma  ciudad,  en  el que se le condenó a la  pena       principal       de       528   meses   de  prisión  como  autor  penalmente     responsable     de     los  delitos  de  homicidio  agravado  y  fabricación,  tráfico  y porte de arma de  fuego o municiones agravado.   

II. HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

2.1.  Extraídos de la sentencia de segunda  instancia se tienen:   

(…) El 25 de octubre del año 2009 siendo  las  7:30  de la noche se desplazaba HERNÁN ALEXIS DÍAZ ESCOBAR por la carrera  42  con  calle  45  del barrio La Unión de Vivienda Popular siendo interceptado  por  tres  sujetos  quienes descendieron de un vehículo de color azul de placas  CKB-885  guiado  por un cuarto hombre los que sin medir palabra accionaron armas  de  fuego  en  contra  de su humanidad provocando su deceso posteriormente en un  centro  asistencial.  Por  labores  investigativas se estableció que la persona  que  conducía  el  rodante respondía al remoquete de “miau” cuyo nombre es  ARMANDO JONATHAN RAMÍREZ GALLEGO (…).   

2.2. Por estos hechos y agotada la actuación  procesal,  se  profirió, el 14 de febrero de 2012, por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  con  funciones de conocimiento de Cali, fallo por los punibles de  homicidio y fabricación, tráfico y porte de arma de  fuego  o  municiones, imponiendo al procesado como pena  principal 528 meses de prisión.   

2.3  La  Sala Penal del Tribunal Superior de  dicha   ciudad,  confirmó  aquella  decisión  mediante  sentencia  del  11  de  septiembre  de  2012,  la  cual  cobró  ejecutoria  el  21  de  ese mismo mes y  año1.   

III.      LA  DEMANDA   

3.1   El   apoderado   de   Armando  Jonathan  Ramírez  Gallego, luego  de  realizar  el  recuento  de  los  hechos, la actuación procesal y las partes  intervinientes,       invocó       los          numerales    1°  y  6° del artículo 192 de  la   Ley   906  de  2004,  como  causales de revisión.   

3.2.          Enunció  que  la   sentencia  condenatoria  «se  limitó  (…)  a  trascribir  los  distintos  testimonios  sin realizar su valoración a luz de la  Sana  Crítica,  más  aún,  la  introducción  de  estos medios de prueba a su  cadena  argumentativa  lo hace a través de un argumento circular según el cual  los  padres  del  occiso  manifiestan que éste en su lecho de muerte dijo haber  sido  atacado  por  la banda de “Los poquitos”»2  y  agregó  que  «de la misma  forma   los  padres  del  occiso  manifiestan  que  en  el  vehículo  de  donde  descienden    los    autores   del   homicidio   se  movilizan (sic),   entre   otros,   el   señor   Armando   Jhonatan  (sic)  Ramírez,  aduciendo  que  el  mismo  pertenece  a  dicha banda3».   

Así   mismo,  expresó  que «es el padre  de  la  misma  víctima quien pone de presente en su testimonio que de lo único  que  fue  testigo fue de que  ARMANDO   JHONATAN   RAMÍREZ   GALLEGO   conducía   un  automóvil  (…),  recalca  que  lo hacía con el  vidrio      abajo»,  motivo    por  el  cual  sostuvo  que «existe  de forma evidente una falta de  análisis  claro  a  las  reglas  de  la experiencia toda vez que quien pretende  realizar  la  comisión  de una conducta punible tiende a esconderse4».   

Posterior   a  indicar      las      presuntas      falencias  detectadas  en  la  labor  realizada por el Juzgador,      señaló    que    es   imposible,   desde   la  argumentación   realizada   por   el  tribunal,  determinar  que  la  participación del condenado en los  hechos       materia      de      investigación  correspondan   a  la  conducta  desplegada  por  un  coautor,  debido  a  que,  a  su juicio,   no   existe   en   el   texto   de  la  sentencia  condenatoria     fundamentación    jurídica    suficiente    que  identifique las calidades  de  Ramírez Gallego como  protagonista    del  delito.   

3.4.    Por    otro    lado,       arguyó      que   de  la  simple  lectura  de  las  sentencias      condenatorias     puede   inferirse  que  no  quedaron  establecidos  los  motivos  que  conllevaron   a   los   falladores   de   instancia  al     estado     de     certeza,    sobre   todo   cuando  existen  dos  testimonios  de  José   Francisco   Espinoza,   autor   material   del   ilícito,  que fueron desechados por  su ambigüedad.   

Enfatizó  que  «si  bien  es  cierto,  existen dos testimonios del  autor  material, uno en el que incrimina y otro en el  que    exculpa    al    señor    JHONATAN            (sic) RAMÍREZ,  tal  hecho  debió  esclarecerse  dentro  del  proceso, lo que genera incluso un  hecho   delictual   nuevo,   como   quiera   que  el  señor  Jose  (sic)   Francisco   Espinoza,   falto  (sic) a la verdad estando  bajo     la     gravedad     de     juramento»5.         Suceso    que,    a    su   parecer,   configura   la   causal   6ª  aludida.   

3.5.  Adujo  la  existencia de  «un     defecto  fáctico», cimentado    en    la    falta    de  pronunciamiento   judicial  sobre  el  segundo  testimonio  de  José  Francisco  Espinoza,       el       cual      fue      desechado      sin      sustento       alguno  que  condujera  a  determinar dicho  testimonio carente de veracidad.   

3.6.   Con  fundamento  en  lo  expuesto,  solicitó:   

    

1. Declarar  fundadas  las  causales  de  Revisión  planteadas  en  el  cuerpo  del presente  memorial.     

    

1. Dejar sin  efectos  las  providencias condenatorias de primera y segunda instancia emitidas  por  el  Juzgado  Primero Penal de Conocimiento del Circuito de Cali y por parte  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cali Sala de Decisión Penal  en  el proceso con la radicación 199-2010-792-00 en  contra      de      mi      defendido      ARMANDO     JHONATAN     (sic)           RAMÍREZ GALLEGO.     

    

1. Remitir el  proceso  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación para que según lo considere  pertinente  retome  nuevamente  el procedimiento investigativo desde la etapa de  la   audiencia  preparatoria  en  el  proceso  en  contra  de  ARMANDO  JHONATAN  (sic)  RAMÍREZ  GALLEGO.     

  IV.  CONSIDERACIONES   

4.1. De conformidad con lo establecido en el  numeral  2° del artículo 32 de la Ley 906 de 2004, a esta Sala compete conocer  de   la  acción  de  revisión  presentada  por  el  defensor  de  Armando  Jonathan  Ramírez  Gallego,  por  cuanto  es  promovida en contra de sentencia de segunda instancia dictada por un  Tribunal Superior de Distrito Judicial.   

En efecto, se trata del fallo condenatorio de  segundo  grado  emitido  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Cali,  a  través  del  cual confirmó el proferido por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  con  funciones  de conocimiento de la misma ciudad, declarando la  responsabilidad  penal  del  mencionado procesado en los delitos de homicidio  y  fabricación,  tráfico  y  porte de arma de fuego o  municiones.   

4.2.  Ahora  bien,  la  Sala ha sostenido en  múltiples   oportunidades,   que   la  acción  de  revisión  tiene  carácter  excepcional,  pues,  por su conducto, se busca quebrar la fuerza de cosa juzgada  que  reviste la sentencia, en defensa de la justicia. De allí que el legislador  haya   establecido  no  sólo  causales  taxativas  para  su  procedencia,  sino  requisitos  de forma y fondo en la demanda, que resultan indispensables para que  la   Corte  pueda  pronunciarse  sobre  su  admisión  y  disponer  el  trámite  correspondiente.   

4.3.  El  carácter  inmutable del instituto  jurídico  que  se  pretende  remover  conlleva  el cumplimiento de una serie de  exigencias    formales   contempladas   en   el   artículo   194   ibídem,  v.  gr.: aportar con el libelo  copia  o  fotocopia  de  las decisiones de primera y de segunda instancia, de la  constancia  de  su  ejecutoria,  indicar  la  causal que se invoca junto con los  fundamentos  de hecho y de derecho en los que se apoya la solicitud y relacionar  las evidencias que sustentan la pretensión.   

En  el  caso  particular,  si  bien  podría  afirmase  están  cumplidos algunos de los aludidos requisitos legales formales,  lo  cierto es que los postulados expuestos por el actor para la demostración de  las  causales,  no  permiten  advertir  que  la  declaración  contenida  en las  sentencias  ostente  un  defecto  de  tal entidad que demande su rectificación,  pues  para  confrontar  la trascendencia y asidero de la petición de rescisión  se  requiere,  además,  agotar una carga argumentativa idónea y compatible con  la naturaleza de la causal de revisión deprecada.   

4.4. De la causal 1ª de revisión  

4.4.1.  En  este  asunto  en  concreto  se  advierten  los  notorios  desatinos  que encierra la propuesta presentada por el  apoderado  del  sentenciado  Armando Jonathan Ramírez  Gallego,   pues   basta  apreciar  la  argumentación  contenida  en  el  libelo para comprender que apenas encierra un frágil alegato  de  instancia  o,  cuando  mucho, intenta plantear una discusión sobre aspectos  que  no  se trataron en el juicio o ante el tribunal y que, de forma, por demás  incoherente,  pretende  el  actor  introducir  amparándose  en  la  acción  de  revisión.   

4.4.2.   En  efecto,    además    de    los    requisitos    formales    previstos   en   el  artículo  194  de la Ley 906 de 2004, es claro que le  corresponde  al  actor, de conformidad con el numeral 3° ibídem, demostrar los  fundamentos  de  hecho y derecho en que se apoya la solicitud de revisión de la  sentencia.   

En ese sentido, se perciben que las premisas  expuestas  en  el  escrito  petitorio  distan  mucho de probar que evidentemente  fueron  condenadas  dos o más personas por un delito que no podía ser cometido  sino por una o por un número menor de las sentenciadas.   

4.4.3. Es sabido que la acción de revisión  es  una  actividad  posterior  a  la  culminación  del  proceso  ordinario, que  comprende  la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la  invocación  de  concretas causales legales, el señalamiento de los fundamentos  jurídicos  y fácticos que sustenten la necesidad de la revisión que se aspira  y  la  demostración  de  la trascendencia del motivo por el cual se solicita la  revisión del fallo ejecutoriado.   

4.4.4.  En razón de ello, cuando se acude a  la  causal  1ª  de  la  excepcional  acción, las dos hipótesis que en ella se  establecen,  esto  es,  que  el  delito  no  podía  cometerse sino por una sola  persona,  o  que  la infracción sólo podía realizarse por un número menor de  quienes  resultaron  condenados,  se  relacionan con aquellos eventos en que, no  obstante  ser  indiscutible  debido  a  las  características  y  naturaleza del  comportamiento  punible  objeto  de  juzgamiento y de los hechos probatoriamente  acreditados  en  la  sentencia,  el juzgador condena a varias personas cuando la  conducta  imputada sólo podía ser obra de una de ellas, o que fue cometida por  un número inferior de las que resultaron sentenciadas.   

4.4.5.  Al  precisar el alcance de la citada  causal,  la  Sala  de  Casación  Penal  de esta Corporación, mediante auto CSJ  AP-2010,    20    oct.    2010,    rad.    34.9736,  señaló  que «…no  se  refiere a los eventos en que  por  interpretación  de  las  normas  o de los hechos, el recurrente considera,  disintiendo  del  razonamiento  del  Juez que profirió la sentencia, que en una  determinada  conducta  no  se  puede predicar la coautoría, pues este debate se  tiene  que  dar en las distintas etapas del proceso, o en la Corte, pero solo en  sede  de  casación, y como violación directa o indirecta de la ley sustancial,  según    el    caso».   

4.4.6. Lo expresado significa, como de vieja  data  lo  viene  advirtiendo  de  igual manera la jurisprudencia de la Sala, que  dicha    causal   no   posibilita   –y   ninguna   lo  permite–  discrepar total o parcialmente con la valoración probatoria de la  sentencia,  pues  de  lo que en realidad se trata es de demostrar que, a través  de  los hechos probados, surge de forma  objetiva e indiscutible, frente al  caso  concreto,  el  delito  tuvo que ser cometido por una sola persona o por un  número   inferior   a  las  condenadas;  lo  cual  no  se  logra  con  la  mera  enunciación,  como  aquí  lo  hace el actor, al dejar su planteamiento ajeno a  cualquier demostración.   

4.4.7.         Conforme        fue         argumentado,      suficientemente,    en   la   sentencia  de segunda  instancia,    es    pertinente    señalarle    al  accionante   que   los  sentenciados   (Ramírez  Gallego, José Francisco  Taborda7,   Andrés  Felipe  Flores  Sotelo  y  Bryan  Pircing8)  concurrieron  en  la  realización de las         conductas          punibles     que    les    fueron        endilgadas  porque  cada  uno  tuvo  una clara y trascendental tarea dentro del propósito criminal,  que   para   el  caso  del  solicitante  era  conducir  el  vehículo  del  cual  descenderían  los  demás  y  en el que luego  huirían  quienes  ultimarían  a la víctima, con quien un  mes  antes a la ocurrencia de los hechos había tenido un altercado que terminó  con   palabras   irónicas  para  anunciar  una  amenaza  de  muerte9.   

4.4.8.  En  el  proceso     penal     se    demostró,     sin     equívocos,  que  se  trató  de  una  acción mancomunada en la que  varias  personas,  entre ellas el  sentenciado,  asumieron  la  realización  de  la  conducta  punible.     Lo    precedente    condujo   a  la  determinación  de  responsabilidad  penal  y  la  consecuente  condena  contra  Armando Jonathan Ramírez  Gallego por los          delitos        de        homicidio    y    fabricación,    tráfico   y   porte     de     arma     de     fuego     o    municiones.   

4.4.9. En esas condiciones, resulta legítima  la   deducción   de  responsabilidad  penal  contra  Ramírez   Gallego   como  coautor,   porque   los  ilícitos  de  homicidio  y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  arma  de  fuego o municiones admite  la  intervención  activa  de  un número plural de sujetos,  entre   los   que   se   pueden   incluir  múltiples  autores,  quienes  asumen  deliberadamente    la    ejecución    de    los   hechos   delictivos   y   sus  consecuencias.   

Entonces,  ningún  esfuerzo  argumentativo  desplegó  el  actor  para  demostrar que los delitos endilgados no pudieron ser  cometidos  «…sino por una o por un número menor de  las             sentenciadas»,  para  fundamentar la procedencia de  la   causal   1ª   de  revisión, prevista en el artículo 192 de la Ley 906 de 2004.   

4.5. De la causal 6ª de revisión  

4.5.1.   La   causal   6ª   ejusdem,  prevé  la  procedencia  de la  acción   «[c]uando  se  demuestre  (…)  que  el  fallo  (…)  se  fundamentó, en todo o en parte, en  prueba falsa».   

4.5.2.  Tal hipótesis exige del accionante,  además  de presentar los argumentos fácticos y jurídicos del caso, que aporte  copia  de  la sentencia mediante la cual se declara la falsedad de los elementos  de  juicio  que  sirvieron de soporte a la decisión cuya remoción se persigue.  En  esa  medida, se tiene fundadamente que el instrumento probatorio cuestionado  no  contiene  veracidad,  por cuanto así fue declarado judicialmente, a través  de decisión que ha hecho tránsito a cosa juzgada.    

En  ese  sentido, esta Corporación señaló  (CSJ AP, 16 de mar 2005, rad. 23085):   

La  exigencia  que  establece  la causal es  clara  y  no se presta a interpretaciones de ninguna especie: se requiere que la  decisión  cuestionada  se  hubiese  basado  en una prueba cuya falsedad hubiese  quedado    demostrada    en    una    sentencia    ejecutoriada,    como  cuando  la  providencia  que  se  ataca  tuvo  por exclusivo  fundamento  las  manifestaciones  de un testigo que luego es condenado por falso  testimonio,  precisamente  en  razón  de la declaración en que se sustentó la  decisión.   

No  se  trata,  por  lo  tanto, de elaborar  construcciones  teóricas  para  acreditar  la falsedad del medio de convicción  que  tuvo  en  cuenta el funcionario judicial para proferir la providencia, sino  únicamente  de  aportar la copia de la sentencia en  firme  que  dio  por  demostrada  la falsedad de aquella prueba y acreditar así  mismo  que  ésta  fue  determinante  en  el sentido de la decisión. (Énfasis fuera de texto).   

4.5.3. En   efecto,   el   apoderado  de  Armando  Jonathan  Ramírez  Gallego  enuncia  la causal 6ª de  revisión   como   motivo  para  la  revocatoria  de  los  fallos  de  instancia  demandados.  Sin  embargo,  no  anexó  copia  de  la sentencia ejecutoriada que  demostrara  la  falsedad de aquel medio de prueba (testimonio de José Francisco  Taborda),  así  como  tampoco  argumentó  jurídica  y  fácticamente  que esa  probanza  fue categórica en el sentido de la decisión que se pretende remover,  en aras de fundamentar su procedencia en este asunto.   

4.5.4.  Como  viene  de  verse,  es  forzoso  concluir  que  el  peticionario  de  la  revisión  soslayó  el  hecho de haber  culminado  el  referido  proceso  penal  con  sentencia  ejecutoriada, que está  revestida  por  la  inmutabilidad  de  la  cosa  juzgada y que, por lo tanto, la  acción  empleada  no  es  una  instancia  más en la cual pueden ser discutidos  nuevamente  los  aspectos  jurídicos o los elementos de juicio que sirvieron de  soporte  a una decisión que tiene el carácter de definitiva, o, en que tal vez  con  la  simple  enunciación  de  una  causal  de  revisión, sin exigencias de  ninguna  naturaleza,  puede derrocar el efecto de la cosa juzgada, entendimiento  que  riñe  abiertamente  con  las  exigencias  debidas  (CSJ AP 5813-2015, Rad.  46.695).   

4.6.    En  razón,  entonces,    a    la  manifiesta  y  objetiva  ausencia de idoneidad de la  demanda   propuesta,   así  como  de  la             inobservancia      de      los      presupuestos      sustanciales   de  admisibilidad,  es  la inadmisión del libelo  la  solución  que  se  impone  adoptar (CSJ  AP,  26  feb  2014  Rad.  40168).   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

  V.   R E S U E L  V E   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  especial     de     Armando    Jonathan    Ramírez  Gallego.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Así  da  cuenta  la certificación expedida por la Secretaria del Centro de Servicios  Judiciales  del  Sistema  Penal  Acusatorio  de Cali, adiada 18 de septiembre de  2015, obrante a folio 104, reverso, del cuaderno de revisión.   

2 Cfr.  Folio 9, reverso, demanda de revisión.   

3  Ibídem.   

4 Cfr.  Folio 10, reverso, demanda de revisión.   

5  Cfr.      Folio      11      Ibídem.   

6  En  esta  decisión  se  hace  referencia  al  auto  adiado  el 8 de febrero de 1990  proferido por esta misma Corporación.   

7  Sentenciado     anticipadamente    y    quien    ejecutó    materialmente    el  ilícito.   

8  A  disposición de la Justicia de Infancia y Adolescencia.   

9  Cfr.      Folio      102      Ibídem.     

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