SP7600-2015(44891)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

Radicación 44891  

(Aprobado Acta No. 212)  

SP – 7600 – 2015  

Bogotá D.C., junio diecisiete (17) de dos mil  quince (2015).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso  de casación  interpuesto  por  el defensor del procesado JUAN DIEGO MADRIGAL PESCADOR, contra  la  sentencia  a  través  de  la  cual  el Tribunal Superior de Manizales, tras  revocar  la  sentencia  absolutoria de primera instancia, condenó al mencionado  por el cargo de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

ANTECEDENTES:  

1. Hacia las 12:30  de  la  madrugada  del 14 de enero de 2013, en el Barrio La Plazuela de Riosucio  (Caldas),  miembros  de  la  Policía  Nacional  sometieron a una requisa a JUAN  DIEGO  MADRIGAL  PESCADOR  y  descubrieron  que  llevaba  consigo,  en  un bolso  “canguro”,  una parte de  una  planta  de  marihuana  recién cortada (tallos, semillas y hojas) que pesó  124,1 gramos.   

2. El 2 de mayo de  2013  la  Fiscalía  le  imputó  a  MADRIGAL  PESCADOR  la  conducta  de portar  estupefaciente  (Art.  376,  Inc.  2º  del  C.P.)  y  éste no se allanó a los  cargos.  La audiencia de formulación de acusación tuvo lugar el 29 de julio de  2013.   Luego,  tras  la  celebración  de  las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Riosucio (Caldas), mediante  providencia del 21 de marzo de 2014, absolvió al procesado.   

3.  La  Fiscalía  apeló  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal Superior de Manizales lo revocó a  través  del  fallo  recurrido en casación, expedido el 30 de julio de 2014. En  su  lugar,  condenó  al acusado a 64 meses de prisión, inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo término y multa de 2  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes en 2013. Se ordenó su retención  inmediata  para  ejecutar  la  pena  privativa de la libertad en establecimiento  carcelario.   Tras su captura, el despacho judicial de primera instancia le  otorgó  la  prisión  domiciliaria el 2 de diciembre de 2014. Bajo ese régimen  se encuentra actualmente.   

LA DEMANDA:  

Cargo  único.  Violación directa de la ley  sustancial.   

Señaló  el  defensor que la conducta de su  representado  no  le causó lesión al bien jurídico de la salubridad pública.  Llevaba  consigo una mata de marihuana, no muy grande, que no se podía consumir  por  “su estado verdoso”.  No  la  estaba  comercializando  y  la ley autoriza la conservación de hasta 20  plantas  de  ese tipo. Le pidió a la Corte, en consecuencia, casar la sentencia  del  Tribunal  y  confirmar  el  fallo  absolutorio  de  la  primera  instancia.   

ACTUACIÓN ANTE LA CORTE:  

          En  la  audiencia  de  sustentación  oral intervinieron el defensor  público,  la  Fiscal  Delegada  ante la Corte y la Procuradora Delegada ante la  Corte.   

               1.   El defensor.   

          Admitió  que  su representado llevaba consigo una mata de marihuana  –no  se  demostró que la  portara        con        intención        de       comercializarla—  y  que  su comportamiento, aunque se  adecuaba  al  artículo  376  del  Código  Penal,  carecía  de antijuridicidad  material  porque  la conducta no lesionó derechos ajenos. No se lesionó o puso  en  peligro, en fin, el bien jurídicamente tutelado de la salud pública y, por  ende, procede la absolución de su asistido.   

2.  La Fiscal ante la Corte.   

          Respaldó  la  pretensión del recurrente en casación, con apoyo en  los siguientes argumentos:   

          2.1.     Se     probó     –y    así    lo    estipularon   las  partes—  que  JUAN  DIEGO  MADRIGAL  PESCADOR  llevaba  consigo  “ramas  de una  planta   vegetal  en  estado  verdoso”,  las  cuales  pesaron 124.1 gramos.   

          2.2.  El  artículo  376 del Código Penal  sanciona  el  tráfico,  la  fabricación  o el porte de estupefacientes. El 375  ibídem  penaliza  cultivar,  conservar  o financiar plantaciones de marihuana o  cualquier  otra planta de la que pueda producirse droga que produzca dependencia  o más de cierta cantidad de semillas de dichas plantas.   

          2.3.  El artículo 2º, literal ñ), de la  Ley  30  de  1986  define  “plantaciones”  como  la  pluralidad de plantas en número superior a 20 de las  que puedan extraerse drogas que causen dependencia.   

          2.4.        Por       “planta”  se  entenderá, en concordancia  con     artículo    2º    del    Decreto    3788    de    1986    –reglamentario  de  la Ley 30 del mismo  año—,  el  ser orgánico  que  vive  y  crece  y,  además,  “el  que  ha sido  arrancado   de   la  tierra  o  del  cual  se  conserven  sus  hojas”.   

          2.5.  Una  interpretación sistemática de  las  normas  anteriores  conduce  a  concluir que “la  conservación  de  plantas  de marihuana en cantidad igual o inferior a 20 no es  punible  siempre  y  cuando no tenga por objeto su tráfico, comercialización o  distribución”.  Como  en  el  presente  caso  no se  demostró  ninguna de éstas finalidades, se impone casar la sentencia impugnada  “ya  sea a partir de la tesis que plantea la defensa  relativa  a  la ausencia de antijuridicidad material por insignificancia o falta  de    lesividad    del   comportamiento”   o   bien  “por  falta  de tipicidad de la conducta”.   

          3. La Procuradora.   

          Comúnmente,  según  información obtenida en internet –advirtió   la   Delegada— para que la marihuana esté apta para  consumirla  en cigarrillos, pipas o vaporizadores, se requiere someter la planta  a  un  proceso  de  secado.  La  sustancia, sin embargo, también se puede fumar  verde  y utilizar en tortas, galletas o infusiones. Sólo que en éste estado el  efecto  alucinógeno  es menor y le causa al consumidor que la aspira toz, dolor  de cabeza y eventuales infecciones respiratorias.   

          El  artículo 376 del Código Penal, a su turno, no diferencia entre  marihuana  seca  y  marihuana verde. Esto significa que la última, salvo cuando  se  trata  de  “plantas completas con raíz y fijadas  al  suelo”  así  sea  en  macetas, puede ser objeto  –al igual que la sometida  al  proceso  de secado— del  delito     de     tráfico     de     estupefacientes    sancionado    en    esa  disposición.   

          En  concordancia  con  los  medios  de  prueba,  al  implicado se le  encontraron  en  su poder “unas ramas separadas de la  planta   que   contenía   hojas,  tallos,  semillas  y  cogollos  de  marihuana  recientemente  cortados  como  que estaban aún verdes con un peso total neto de  124  gramos  100 miligramos”. Para la Procuradora, en  consecuencia,  si  no  se  trataba  “de  una  planta  completa  y  sembrada”,  sino  de  una parte de ella  separada  del  suelo,  era  subsumible  la  conducta  de  llevarla consigo en el  artículo 376 del Código Penal.   

          Esa     cantidad     de     “cannabis  verde”, finalmente, conjugada con el hecho de que no  se  demostró  que  su  portador  MADRIGAL  PESCADOR  presentara “algún  nivel  de  adicción”  y  que el  destino  de  la  sustancia fuera su consumo o “un uso  no  psicoactivo”,  son  circunstancias  que  imponen  concluir  que se está ante una conducta lesiva de la salud pública que se debe  sancionar.   

          A  juicio  de  la Agente del Ministerio Público, entonces, el cargo  no está llamado a prosperar.   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Para la solución  del  problema  jurídico  que  plantea  el  cargo  propuesto por el defensor del  acusado,  a partir del cual se suscitó el debate que tuvo lugar en la audiencia  de  sustentación  de  la  demanda  de  casación,  es  fundamental  que la Sala  dilucide  si  lo  incautado  la  madrugada  de  los hechos a JUAN DIEGO MADRIGAL  PESCADOR era una planta o una droga causante de dependencia.   

2. El artículo 375  del  Código  Penal  contempla  como  conducta  delictiva  cultivar, conservar o  financiar,    sin    permiso    de    autoridad    competente,   “plantaciones  de  marihuana o cualquier otra planta de las que pueda  producirse  cocaína,  morfina,  heroína  o  cualquiera otra droga que produzca  dependencia,  o  más  de un kilogramo de semillas de dichas plantas”.   

El  artículo  376  de  la  misma obra, a su  turno,   consagra   como   delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes  introducir  al  país  o  sacar  de  él,  transportar,  llevar  consigo,  almacenar, conservar, elaborar, vender, ofrecer, adquirir, financiar o  suministrar   a   cualquier   título,  sin  permiso  de  autoridad  competente,  “droga    que   produzca   dependencia”.   

Las   definiciones   de   “plantaciones”,    de   “estupefacientes”  y  de  “droga    que    produzca   dependencia”  contempladas  en las normas acabadas de mencionar, no las dejó el legislador al  arbitrio  del  intérprete de la ley. Las precisó en el artículo 2º de la Ley  30   de   1986  o  Estatuto  Nacional  de  Estupefacientes,  en  los  siguientes  términos:   

“ñ)  Plantación:  es  la pluralidad de plantas, en número superior a veinte (20) de  las   que   pueden   extraerse   drogas   que   causen   dependencia”.   

“a)  Droga: Es  toda  sustancia  que  introducida  en  el  organismo vivo modifica sus funciones  fisiológicas”.   

“b)  Estupefaciente:  Es  la  droga  no  prescrita  médicamente, que actúa sobre el  sistema      nervioso      central      produciendo      dependencia”.   

“f) Dependencia  Psicológica:  Es  la  necesidad repetida de consumir una droga, no obstante sus  consecuencias”.   

A  su  turno  el  Decreto  3788  del  31  de  diciembre   de  1986,  a  través  del  cual  el  Presidente  de  la  República  reglamentó  la  Ley  30  del  mismo año, estableció en su artículo 2º   –como  lo  recordó  la  Fiscal   Delegada   ante   la   Corte— que para los efectos previstos en ese Estatuto   

“cuando  se  mencione  la  palabra  planta se entenderá no sólo el ser orgánico que vive y  crece  sino  también  el  que  ha  sido  arrancado  de  la tierra o del cual se  conserven sus hojas”.   

3.  Traduce  lo  precedente  que  no  le  asiste  la  razón a la Agente del Ministerio Público.  Aunque  quizás acierte al advertir que la mata de marihuana, desde luego verde,  produce  un  efecto  alucinógeno  menor  y  se  puede  hasta fumar –no obstante los malestares asociados a  ese   tipo  de  consumo—,  está  fuera  de lugar proponerle a la Corte, en función de ello, que acoja una  noción   de   “planta”  distinta a la delimitada por la ley.   

Ahora  bien,  si  a  diferencia  de  como lo  sugirió  la  Procuradora,  planta  no  es solamente el ser orgánico que vive y  crece  adherido  al  suelo,  sino  “el  que ha sido  arrancado  de  la  tierra  o  del  cual  se  conserven  sus hojas”,  claramente  resulta  equivocado  expresar  que la descubierta en  poder  del  procesado, así no fuera una planta completa sino una parte de ella,  se         ajuste         al         concepto         de         “estupefaciente”  o  de “droga  que  produzca dependencia” a que  se  refiere  el  artículo 376 del Código Penal. Era una planta en concordancia  con  el artículo 2º del Decreto Reglamentario 3788 de  1986  y, en consecuencia, si se tiene en cuenta que el  artículo  375  del  Código  Penal  únicamente  penaliza cultivar, financiar o  conservar  más  de  20  plantas  de  las que pueda extraerse droga que produzca  dependencia,  se  concluye sin discusión que el Tribunal violó directamente el  artículo  376  del Código Penal por aplicación indebida, al atribuirle a JUAN  DIEGO  MADRIGAL  PESCADOR  como  tráfico  de  estupefacientes  la  conducta  de  conservar  una  planta  de  marihuana o una parte de ella, la cual no estructura  –por   la   razón  ya  dicha—  el  delito  de  “conservación      o      financiación     de  plantaciones”  descrito  en  el  artículo  375 del  Código Penal.   

Así  las  cosas,  se  casará la sentencia  impugnada   y,   constituida   la  Sala  como  Tribunal  de  segunda  instancia,  confirmará  la  sentencia  absolutoria  de la primera instancia, exclusivamente  con fundamento en las consideraciones aquí manifestadas.   

Como el procesado se encuentra privado de su  libertad  en  prisión  domiciliaria,  se  dispondrá  su  libertad  inmediata e  incondicional en razón de este proceso.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

         1.       CASAR     el  fallo  impugnado,  expedido  por  el  Tribunal   Superior   de   Manizales  el  30  de  julio  de  2014.  SE  CONFIRMA,  en su lugar, la sentencia  de  la  primera  instancia mediante la cual se absolvió al procesado JUAN DIEGO  MADRIGAL   PESCADOR   del   cargo   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes por el cual lo acusó la Fiscalía.   

         2.  SE ORDENA,  en    razón    de   este   proceso,   la   libertad  inmediata     e     incondicional     de  JUAN  DIEGO  MADRIGAL  PESCADOR. Por  secretaría, envíense las  comunicaciones a que haya lugar.   

        3.  PRECISAR  que  corresponde  al Juez de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los compromisos adquiridos por  el procesado en virtud de la presente actuación.   

              Contra esta decisión no proceden  recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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