SP2186-2015(44387)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada ponente  

SP2186- 2015  

Radicación n° 44387  

(Aprobado  Acta No.  090)   

Bogotá  D.C., cuatro (4) de marzo de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Surtido el trámite de insistencia ordenado en  el  auto  de  fecha  10  de  diciembre de 2014 mediante el cual se inadmitió la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de los soldados profesionales  JHON  JAIRO  BALVUENA  GUZMÁN,  IVÁN  PÉREZ ROMERO  y  JOSÉ  WILLINTONG  ORTIZ  DAZA  contra la sentencia del 27 de marzo de 2014, por  cuyo  medio  el  Tribunal  Superior de Cartagena confirmó el fallo condenatorio  proferido  el  18  de  diciembre  de  2012  por el Juzgado Penal del Circuito de  Magangué,  y  sin que los interesados hayan hecho uso de ese mecanismo, procede  la   Sala,   de  oficio,  a  examinar  la  posible  vulneración  de  garantías  fundamentales,  conforme  se  contempló  en  el  auto  inadmisorio  del libelo.   

HECHOS  

La  situación  fáctica base del proceso se  viene resumiendo de la siguiente manera:   

“Los medios probatorios incorporados a la  actuación  dan  cuenta  que  el día 01 de enero de 2008, aproximadamente a las  diez  (10)  de  la noche, el joven EDWIN JOSÉ PAYARES BRAVO encontró la muerte  en  la  finca  “Tranquilandia” ubicada en el corregimiento de Barranca Yuca,  comprensión  territorial  del  municipio  de  Magangué  (Bolívar), a causa de  disparos  efectuados  dentro  de  la supuesta operación EXCALIBUR de la misión  táctica  DESIERTO 98 de la fuerza de tarea conjunta (Sucre), llevada a cabo con  el   pretexto  de  contrarrestar  la  presunta  presencia  de  delincuentes  que  acechaban la zona”.   

La  maniobra  armada  fue ejecutada por los  señores  DARWIN  QUINTERO  MUEGUES,  JHON  JAIRO BALVUENA GUZMÁN, IVÁN PÉREZ  ROMERO  y  WILLINTONG  ORTIZ  DAZA,  quienes  se  desempañaban  como  militares  adscritos a esa escuadra”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 3 de agosto de 2011 el Juzgado Tercero  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de  Magangué  realizó  audiencia  preliminar,  en  cuyo  desarrollo  legalizó  la captura de  DARWIN QUINTERO MUEGUES, JHON JAIRO BALVUENA GUZMÁN,  IVÁN  PÉREZ  ROMERO  y JOSE  WILLINTONG  ORTIZ  DAZA.  Allí mismo la Fiscalía les  formuló   imputación   por  los  delitos  de  homicidio  agravado  y  falsedad  ideológica  en  documento  público, por razón de los cuales, además, el juez  profirió  en  su  contra  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva.   

2.  Con  base  en  el  escrito de acusación  presentado  en  su  momento,  el  16  de  noviembre de 2011 el Juzgado Penal del  Circuito  de  Magangué  celebró  la  respectiva  audiencia  de formulación de  acusación,  en  cuyo  desarrollo  el ente investigador atribuyó a DARWIN  QUINTERO  MUEGUES  los delitos de  homicidio  agravado,  peculado  por  uso  y  falsedad  ideológica  en documento  público,  a  JHON JAIRO BALVUENA GUZMÁN los   punibles  de  homicidio  agravado  y  peculado  por  uso  y  a  IVÁN   PÉREZ   ROMERO  y  JOSÉ  WILLINTONG ORTIZ DAZA  únicamente el ilícito de homicidio agravado.   

3. La audiencia preparatoria la llevó a cabo  el  11  de  septiembre  postrero  y el juicio oral lo inició el 2 de octubre de  2012,  culminándolo el 28 de noviembre siguiente con el anuncio del sentido del  fallo,  precisando  que  sería  de  carácter  condenatorio  para  DARWIN  QUINTERO  MUEGUES  por los delitos  de  homicidio  agravado  y  falsedad  ideológica  en  documento público y para  JHON  JAIRO  BALVUENA  GUZMÁN,  IVÁN  PÉREZ ROMERO  y  JOSÉ  WILLINTONG  ORTIZ  DAZA  por  el  punible  de  homicidio  agravado.  Y de  naturaleza   absolutorio   para   QUINTERO   MUEGUES  y    BALVUENA   GUZMÁN  por el ilícito de peculado por uso.   

4. La lectura de la sentencia ocurrió el 18  de  diciembre  del mismo 2012. En ella impuso a DARWIN  QUINTERO  MUEGUES las penas principales de 460 meses de  prisión  y  80  meses  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas.  A  JHON JAIRO BALVUENA GUZMÁN,  IVÁN  PÉREZ  ROMERO y JOSÉ  WILLINTONG  ORTIZ  DAZA, por su parte, les irrogó 400  meses  de  prisión.  A  los  cuatro,  a  su  vez,  les  aplicó la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso de 120 meses.   

5. Contra el fallo de primer grado se alzaron  en  apelación  los  defensores  de  los acusados, por cuya vía el Tribunal, en  pronunciamiento     del     27     de    marzo    de    2014,    le    impartió  confirmación.   

          6.  Atendido  el  sentido  de  la decisión de segunda instancia, el  defensor  de JHON JAIRO BALVUENA GUZMÁN, IVÁN PÉREZ  ROMERO  y  JOSÉ WILLINTONG  ORTIZ   DAZA  acudió  al  recurso  extraordinario  de  casación,  pero  la  respectiva  demanda fue inadmitida por la Corte en el auto  del 10 de diciembre de 2014.   

          7.  En  la  decisión antes remembrada la Sala evidenció la posible  vulneración  de  las  garantías procesales de DARWIN  QUINTERO  MUEGUES, por cuya razón ordenó que una vez  se  surtiera  el  trámite de insistencia regresara la actuación al despacho de  la Magistrada ponente para proveer sobre el particular.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Al  inadmitirse  la  demanda de casación la  Corte  advirtió  la  posible  vulneración  del  principio  de  legalidad en la  determinación  de  la  pena  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones   públicas   impuesta  a  DARWIN  QUINTERO  MUEGUES.   

Al  efecto,  en  la  sentencia  de  primera  instancia,   en  decisión  no  modificada  por  el  Tribunal,  el  a  quo  aplicó al mencionado procesado la  sanción  en  cita, de una parte, a título principal, fijándola  en   80  meses  y,   de   otro  lado, a modo  de  pena   accesoria,  la  cual determinó en 120 meses.   

Es  cierto que el juzgador impuso la primera  de   esas  aflicciones  porque  condenó  a  QUINTERO  MUEGUES  por  los  delitos  de  homicidio  agravado  y  falsedad  ideológica  en  documento  público,  y  el segundo de esos ilícitos  tiene  contemplada  la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas a modo de pena principal.   

Y también lo es que la segunda la irrogó de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  inciso  tercero  del artículo 52 del  Código  Penal,  acorde  con  el  cual  “la pena de  prisión  conllevará  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas, por un tiempo igual al de la pena que accede y  hasta  por  una  tercera  parte  más,  sin  exceder  el  máximo  fijado  en la  ley…”.      

Sin  embargo,  es  claro que con el anterior  proceder  los sentenciadores quebrantaron el artículo 31 del estatuto punitivo,  a  cuyo tenor en caso de concurso de hechos punibles el agente queda sometido al  precepto  penal  que  establezca  la  pena  más  grave  según  su  naturaleza,  aumentada hasta en otro tanto.   

Sobre el particular, preciso es recordar que  desde  la  sentencia  del  19 de marzo de 2014, dictada dentro de la radicación  38793,  la  Corte  sentó  el criterio acerca de la imperiosa aplicación de las  reglas  del concurso cuando la inhabilitación para el  ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas  concurre  como  principal  en  relación  con  alguno  o  algunos  delitos  y como accesoria respecto de otro u  otros,  pues  se  trata  de  la misma sanción, aunque  prevista  en  diferente  categoría e intensidad. En dicha decisión, en efecto,  expresó la Sala:   

“Impera aclarar  que  respecto de éste procesado la pena de inhabilitación para el ejercicio de  derechos   y   funciones  públicas  está  llamada  a  ser  impuesta  bajo  dos  modalidades:  como  principal,  por  un  lapso  de  diez (10) años —según    la   estimación   atrás  reseñada—  en el delito  de  desaparición  forzada,  y  como accesoria, por una duración de veinte (20)  años  de  conformidad  con los artículos 51 y 52 de la Ley 599 de 2000, frente  al  concurso  con  los  otros delitos contra la vida por los cuales se le halló  responsable.   

Tratándose  entonces de una misma sanción  que  está  prevista  en diferente grado y magnitud en los delitos concurrentes,  para  su  adecuada  tasación debe acudirse a las reglas de dosificación en los  casos  de  concurso de conductas punibles (Ley 599 de 2000, artículo 31), y con  base  en  esos  criterios,  de  acuerdo  con  los  cuales el sujeto agente queda  sometido  a  la  del  delito  que  “establezca  la  pena  más grave según su  naturaleza,   aumentada   hasta  en  otro  tanto”,  habrá  de  preferirse  la  inhabilitación  de  derechos y funciones públicas en  modalidad    principal,   por   diez   (10)   años,  incrementada   —por  los  demás    comportamientos    que   la   consagran   como   accesoria— en otra cantidad igual, para un gran  total    de    veinte    (20)   años”.   

Sea del caso reseñar que la referida postura  se  ha  reiterado en posteriores pronunciamientos, como ocurrió en CSJ SP, 4 de  jun.  de 2014, rad. 42737; CSJ SP, 3 de sept. de 2014, rad. 43303; CSJ SP, 12 de  nov.            de            2014,            rad.            39392.       

Sin duda, la no aplicación de las reglas del  concurso  para determinar la inhabilitación para el ejercicio de los derechos y  funciones  públicas  comporta  el  desconocimiento  del principio de legalidad,  garantía   de   estirpe   fundamental   prevista  en  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  al  amparo  de  la  cual  los funcionarios judiciales  están  obligados a determinar las sanciones, cuando a ello hay lugar, dentro de  los   límites  cuantitativos  y  cualitativos  establecidos  en  la  ley.    

Al restablecimiento de la referida garantía  deberá,  por consiguiente, concurrir la Sala conforme se lo impone el artículo  180  de  la  Ley  906 de 2004 al estatuir como uno de los fines de la casación,  precisamente, el respeto de las garantías de los intervinientes.   

            Se  partirá  entonces de la sanción principal determinada por el  a  quo, según el derrotero  fijado  por  la  jurisprudencia  citada. Tal monto corresponde a 80 meses. Ahora  bien,  para  calcular  el  incremento  a  efectuar  por  razón  del concurso se  seguirá  el  parámetro  aplicado  por  el  sentenciador de primer grado cuando  dosificó  la pena privativa de la libertad. Al respecto, se observa que para el  delito  de homicidio agravado dicho funcionario fijó 400 meses, a los cuales le  aumentó  60  meses  por  la  falsedad  ideológica  en  documento público, que  equivale a una proporción del 15%.   

          Aplicado  el  mencionado  porcentaje  al guarismo determinado por el  juez  para  la  sanción  principal  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de  derechos  y  funciones públicas (80 meses), se obtiene como resultado 12 meses,  que al sumarse entre sí arroja en total 92 meses.   

          En   consecuencia,  de  oficio  la  Corte  casará  parcialmente  la  sentencia  impugnada,  para  fijar  en  92  meses  la  inhabilitación  para  el  ejercicio   de   derechos   y   funciones   públicas  impuesta  a  DARWIN  QUINTERO MUEGUES, pena que tendrá  carácter principal.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

De  oficio,  CASAR  parcialmente     la     sentencia     impugnada,  para  fijar  en noventa  y  dos  (92)  meses  y  a  título  de  pena  principal  la  inhabilitación   para   el   ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  allí    impuesta    a  DARWIN QUINTERO MUEGUES.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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