AP7399-2015(42342)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP7399-2015  

Radicación N°42342  

(Aprobado  Acta  No.446)   

Bogotá D.C. dieciséis (16) de diciembre de  dos mil quince (2015).   

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda  de  casación  presentada por el defensor      de      WMP  contra  la  sentencia  dictada  por el  Tribunal   Superior   de   Bucaramanga  el  2  de  julio  de  2013, mediante    la    cual   confirmó   la  proferida     por    el    Juzgado    Primero  Penal del Circuito con  Funciones  de   Conocimiento   de  Barrancabermeja  el   20  de  febrero    del    mismo   año,   que   condenó    al    procesado   por   el   delito   de   actos  sexuales  con  menor  de  14  años  agravado,  en  concurso  homogéneo.    

Hechos  

El   2  de  mayo  de  2011,  en    Barrancabermeja,    la   señora  HDC, abuela de la       menor      MPCH,1   de  11 años de edad    para    entonces,    denunció    penalmente   a   WMP,  luego de  que  la menor llegara  a  su casa llorando y le contara que estaba aburrida con su  padrastro  porque  por  las noches, cuando su mamá no  estaba,  se metía al cuarto  y  empezaba  a  tocarle  todo  el cuerpo, especialmente el pecho, y que ese día  en  las  horas  de  la  madrugada  entró y trató de  abrirle  las  piernas,  pero que ella no se dejó, y que lo reconoció porque en  la  casa  no  hay  más  hombres  y  porque  él  tiene  los brazos ásperos.  Le  dijo  también  que  no le había contado a su mamá  MHS     por  temor  a  que  le  pegara  y  porque  ella le creía más a su  marido.    

Actuación procesal relevante  

1.    El  13  de  mayo  de  2011,  la  fiscalía   formuló  imputación  a  WMP         por         el     delito   de   actos  sexuales  con  menor  de  14  años  agravado,  en  concurso  homogéneo,  de conformidad  con     lo     previsto    en    los    artículos    209    del    Código      Penal     (modificado  por el artículo 5° de la Ley 1236 de 2008)  y  211.5  ejusdem  (modificado por el  artículo  30  de  la  Ley  1257  de 2008),   y   en  audiencia  celebrada  el  16  de  junio  de  2011  lo  acusó   por   el  mismo  delito.    

2.    El  20 de febrero de 2013, el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de   Barrancabermeja,   ante   el  cual  se  adelantó  el  juicio,  en  armonía  con el sentido del fallo, condenó      a     WMP  a  la pena principal de 200  meses  de  prisión y la accesoria  de   inhabilitación   en   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y   prohibición   de   aproximarse   a   la  menor  por  mismo  el      término,     como     autor     responsable     del     delito     imputado   en   la   acusación.    

3.          Apelado  este fallo por la fiscalía para pedir una pena más  alta,   y   por   la   defensa   para  reclamar  la  absolución  del    procesado    por   ausencia   de  prueba,   el   Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  mediante  el  suyo  de  2  de  julio de 2013, que ahora el mismo sujeto procesal  recurre en casación, lo confirmó en todas sus partes.   

La demanda  

Con fundamento en la causal prevista en el  numeral  primero  del  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, el casacionista  plantea  un cargo contra la sentencia impugnada por violación directa de la ley  sustancial,  debido  a errores de hecho por falsos juicios de identidad y falsos  raciocinios en la apreciación de las pruebas.   

En cuanto al error de raciocinio argumenta,  después  de  reproducir  apartes  de la sentencia donde el tribunal analiza los  relatos     de     la     menor     y    de    su    progenitora    MHS, que de  la  versión  inicial  de  la  abuela HDC  se  establece  que  el  motivo   por  el  cual M.P.C.H.          abandonó   la   casa   de  su  mamá  fue  porque  su padrastro la reprimió por maltratar  física    y    verbalmente    a    su    hermana   menor,   y   no   por   otra  cosa.     

Agrega      que      M.P.C.H.,   en   el  juicio,  al  ser  preguntada  si  había comentado lo sucedido a otra persona, manifestó que  no,     pero     que    en    la    entrevista    rendida    por    LMFO,  esposa del señor que la llevó  a  la  casa  de la abuela, relató que la menor le había manifestado que venía  siendo  objeto de tocamientos por parte de su padrastro, lo cual permite ver que  los  juzgadores  de  instancia  no analizaron la prueba en conjunto.     

Sobre   el  segundo  error,  que  en  el  desarrollo  del  cargo denomina de “existencia”, sostiene que los juzgadores  incurrieron  en  este  desacierto  por  cuanto  omitieron evaluar el dicho de la  señora  MHS, madre de la  menor,  quien  en  el juicio oral manifestó que los tocamientos de la madrugada  del  día  2  de  mayo fueron realizados por ella, con el fin de que la menor se  despertara  porque  estaba  lloviendo  y  temía  que la casa se inundara.    

Argumenta  que  esta  declaración  es muy  importante  porque  del  estudio  fotográfico de la  residencia  de  la  menor, que realizó la fiscalía,  se puede apreciar que las  habitaciones  son de madera y que lo afirmado por la menor, en el sentido que el  procesado  la  tocó  el  día  2  de mayo no es cierto. Y que su importancia se  centra  en  que,  de  haberse  valorado  en  unidad y conjunto con las restantes  declaraciones, se infirmaría el dicho de la menor.   

Indica  que  los  errores denunciados son trascendentes porque la  defensa  probó que quien tocó a la menor en las horas de la madrugada del día  2  de  mayo  fue  su  mamá,  cuya  declaración los  juzgadores  omitieron  evaluar, y que si su dicho hubiese sido tenido en cuenta,  “habrían  arribado  a  la  construcción  del  in dubio pro reo a favor de la  situación  de  mi  defendido  y  por ende, necesariamente lo tendría que haber  absuelto  en protección y salvaguarda del principio universal de la presunción  de inocencia”.   

Sustentado   en   estas  consideraciones  solicita  a  la Sala casar la sentencia impugnada y absolver al procesado de los  cargos  objeto  de  imputación.  También  pide  examinar  la pena impuesta por  considerarla  excesiva,  pues  asegura  que el delito que se le imputa tiene una  sanción que oscila entre 9 y 13 años de prisión.   

SE CONSIDERA  

La Sala inadmitirá la demanda de casación  que    se    estudia    por    no    cumplir    las    exigencias   mínimas  de  orden  formal requeridas  para   su   estudio  de  fondo,  ni  satisfacer  los  presupuestos  básicos       de       idoneidad  sustancial, necesarios     para    la realización de los fines del recurso.   

        Dos  precisiones  iniciales  se  imponen  antes  de  entrar  en el  análisis  concreto  de los errores denunciados. Una,  que  el  casacionista  equivoca  la  vía de ataque,  porque  cuando  se  plantean errores de apreciación  probatoria,  la  causal  a  invocar  es  la tercera, no la primera. Y    dos,    que    en   la     sustentación    del    cargo  invoca  desordenadamente  las  tres modalidades de error de hecho (existencia,  identidad  y  raciocinio),  pero  solo  se ocupa de desarrollar los que   plantea  como  de  raciocinio  y  existencia.   

        Errores de raciocinio   

La  Sala  ha  sido  insistente en sostener  que  este  error  se  presenta  cuando  el  juzgador  desconoce  los  principios  de  la  lógica,  las  máximas de experiencia o los  postulados   de   la  ciencia  en  la  valoración  de  las  pruebas,  o  en  la  construcción  de  inferencias  lógicas,  y que su demostración presupone, por  tanto,  precisar cuál de estos componentes de la sana crítica fue inobservado,  en  qué  consistió  en  concreto  el error que se plantea y qué implicaciones  adversas tuvo en las conclusiones probatorias del fallo.    

Examinadas  estas  exigencias demostrativas  frente  al  desarrollo  del  cargo, se advierte que ninguna de ellas es atendida  por  el  casacionista,  pues sus alegaciones, como se dejó visto, se orientan a  cuestionar  la  veracidad  del  relato  suministrado  por la menor M.P.C.H., y a  insistir,  en  contravía  de las conclusiones del fallo, que la menor abandonó  la  casa  por  motivos  distintos  de  los  denunciados,  sin  precisar  en qué  consistió  el error, ni cuál principio lógico, cuál máxima de experiencia o  cuál  postulado  científico fue desconocido, ni por qué afectó el sentido de  la decisión.    

Esta forma de alegar resulta irrelevante en  sede   de   casación,   porque  en  esta  discusión  siempre  prevalecerá  la  valoración  realizada  por  el  juzgador,  en virtud de la doble presunción de  acierto  y  legalidad  que  ampara el fallo de segunda instancia, a menos, claro  está,   que  logre  demostrarse  que  en  el  cumplimiento  de  esta  labor  se  desatendieron  las  reglas  de  la  sana  crítica,  que es justamente lo que el  demandante no se ocupa de hacer en este caso.   

Los   juzgadores   de   instancia  fueron  coincidentes  en concluir que el relato de la menor resultaba digno de crédito,  no  solo  porque  era  coherente  en  sus  afirmaciones, sino porque había sido  consistente  en  las  narraciones  entregadas  en  la  entrevista,  en el examen  sicológico,  en  el examen sexológico y en el juicio oral, conclusiones que el  impugnante  no  prueba  que desconozcan la verdad procesal o que contraríen los  postulados   de   la   persuasión  racional,  el  buen  juicio,  o  la  razón.   

        Error de existencia   

        Sostiene  el  recurrente  que  los  juzgadores incurrieron en este  error    porque    omitieron    evaluar    el    testimonio    de   MHS,  madre  de  la menor, quien en el  juicio  oral  manifestó  que los tocamientos de esa madrugada fueron realizados  por     ella,     para     que     M.P.C.H.    se  despertara,   porque  estaba lloviendo y temía  que el agua se entrara a la casa.   

        Revisados   los  fallos  de  instancia  se   establece,   sin   embargo,  que  la  premisa  fáctica  en  que  se sustenta el cargo no es cierta,  porque  los juzgadores sí valoraron el relato  de  esta  testigo,  como  se  desprende  de  los  siguientes  apartes del fallo del  tribunal,               donde le resta  credibilidad   por  presentar  inconsistencias  y  considerar  que  se  trataba  de  una  estrategia  de la  testigo  para encubrir el  procesado,    

«El dicho de la  progenitora  de  M.P.C.H.,  no  resulta suficiente para restar credibilidad a lo  expuesto  por  la  menor  quien  asegura que su padrastro el señor WMP  en horas de la noche entraba a su  cuarto  cuando  su madre salía a hacer mandados y trabajar en comidas rápidas,  para  tocarla  por  todo  el cuerpo en especial en el pecho, que ese día de los  hechos  en  la  madrugada  cuando  todos  estaban  durmiendo, entró al cuarto e  intentó  abrirle las piernas, pero que ella no se dejó y además se defendió,  reconociendo   que   era  su  padrastro,  porque  él  tiene  los  brazos  todos  corroñosos y no había más hombres en la casa.   

«Por  otra  parte, la Sala observa serias  inconsistencias  y  contradicciones  en  el  testimonio  rendido  por la señora  MHS,  quien inicialmente  pretende  encubrir  al  procesado,  tratando  de  hacer creer que fue ella quien  tocó  a  la  menor  y  no  el señor WMP.  Posteriormente,  expresa  que  había realizado advertencias en  repetidas  ocasiones  tanto a la menor M.P.C.H. como  al  procesado  WMP en las  que  amenaza  a  su compañero sentimental asegurando que de existir algún tipo  de  abuso  sexual  por parte de éste último hacia alguna de las menores hijas,  ella  misma  tomaría  justicia  por  su  cuenta».2    

         

Esto  deja sin  piso  el  ataque,  pues  muestra  que la prueba que  se   dice   ignorada   no   lo   fue,  y  que  la  inconformidad del   recurrente   deriva   realmente   del   hecho   que  los  juzgadores  de  instancia no acogieron su contenido, cuestionamiento que exigía  acudir  a  un planteamiento distinto, de considerarse  que  su desestimación era desacertada, pero el actor no se ocupa de hacerlo, ni  la  Corte advierte que las  conclusiones   de   los  fallos   en   este   punto  sean  equivocadas.    

        La  Sala  tampoco encuentra  que  en el  proceso  de  dosificación  de la pena se hayan presentado errores que deban ser  enmendados,   como  lo  sugiere  el  casacionista  al  finalizar  la  demanda, pues el delito por el que  se  procede,  como se dejó claramente consignado en  los  fallos  de  instancia, es agravado, por concurrir la circunstancia prevista  en  el  artículo 211.5 del Código Penal,  lo  que  determina  que la   pena  oscile  entre  12  años  y  19   años   y   6   meses,   y   no   entre     de     9     y       13      años,  como equivocadamente lo entiende el  casacionista.    

            Decisión   

Visto, entonces, que la demanda estudiada no  cumple  las  condiciones mínimas de orden formal ni sustancial exigidas para su  selección  a  estudio,  se  la  inadmitirá  a  trámite, en cumplimiento de lo  dispuesto  en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, y se ordenará devolver el  proceso  a  la  oficina  de  origen,  no  advirtiendo  violaciones  a garantías  fundamentales   que   la   Sala   esté  en  el  deber  de  proteger  de  manera  oficiosa.    

Insistencia  

Contra esta decisión procede la insistencia  por  parte  del  casacionista, de conformidad con lo establecido en el artículo  184  inciso segundo ejusdem, en la oportunidad, forma y términos precisados por  la  Corte  en  jurisprudencia  reiterada  (CSJ,  SP,  12  de  diciembre de 2005,  radicado  24322;  CSJ, SP, 28 de septiembre 2011, radicado 33181; CSJ, SP, 17 de  octubre 2012, radicado número 34946).   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         

         RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de  WMP.     

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

                   FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  adelante M.P.C.H.   

2  Página 10 del fallo.     

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